Desde alteración cerebral hasta pérdida persistente del olfato: Las secuelas que pueden quedar en pacientes covid-19

En los casos más graves, quienes estuvieron conectados a ventilador mecánico, pueden sufrir además «delirium» y estrés postraumático.

Publicado el 25 junio 2020

En los casos más graves, quienes estuvieron conectados a ventilador mecánico, pueden sufrir además "delirium" y estrés postraumático.

Aunque durante la emergencia sanitaria por el coronavirus el foco ha estado en que los pacientes que se agraven cuenten con la atención adecuada para sortear el cuadro –y tengan acceso a un ventilador mecánico en caso de ser necesario–, no hay que perder de vista que las consecuencias en quienes padecieron covid-19 pueden ir más allá, ya que hay molestias físicas que pueden persistir e incluso dejar secuelas. Los mayores efectos podrían verse en aquellos pacientes que estuvieron más críticos y debieron ingresar a unidades de cuidados intensivos y requerir ventilación mecánica, pues una vez que reciben el alta pueden quedar con lo que se conoce como «síndrome post UCI», que se refiere a que la persona queda afectada a nivel físico, de su salud mental, cognitivo y/o de su funcionalidad.

«Los pacientes que requieren ventilación mecánica prolongada pueden desarrollar diferentes complicaciones, que tienen que ver con la enfermedad, con requerir sedantes, unos fármacos que llamamos ‘bloqueantes neuromusculares’, y eso puede generar algunas complicaciones a mediano y largo plazo, que pueden involucrar diferentes sistemas», explica el Dr. Eduardo Tobar, intensivista del Hospital Clínico de la U. de Chile. Lo más usual es que pacientes anestesiados por periodos prolongados queden con «debilidad adquirida en la UCI» (ICU-AW, por sus siglas en inglés), esto es, alteraciones a nivel físico motor: «Son pacientes que, por el virus o por los fármacos que requerimos usar, despiertan con mayor debilidad y con afección del sistema nervioso, a veces con debilidad muscular». El médico señala que si bien eso puede pasar en cualquier paciente que estuvo conectado a un ventilador, «ahora probablemente va a pasar más con el coronavirus, porque la enfermedad es bien grave y son pacientes que están en promedio más días en la UCI; entonces van a tener esta secuela neuromuscular». Dice que mientras un «paciente crítico estándar» suele estar una semana con ventilación, uno con covid-19 está en promedio dos e incluso más.

Al respecto, el kinesiólogo Juan Keymer, jefe técnico de UCI de la Clínica Alemana-UDD, comenta que «los pacientes que estuvieron en ventilación mecánica, por lo general, salen muy debilitados, les cuesta mucho moverse, no tienen la capacidad física que tenían antes de que se vieran enfrentados a este virus». Por eso, requieren rehabilitación física, con tratamiento kinesiológico. «Uno los va monitorizando, va haciendo diferentes test para ver cómo está la fuerza muscular, cómo está la funcionalidad y, a través de esos test, vamos haciendo programas para ir mejorando su funcionalidad y su parte física», explica el kinesiólogo. Dice que también se puede realizar tele rehabilitación, en que la persona recibe asistencia de kinesiólogos estando en su casa, lo que está en línea con las recomendaciones de permanecer en el hogar. «Como haber ido a la guerra» El «síndrome post UCI» puede evidenciarse también otras áreas, como en alteraciones a la función cerebral. El Dr. Tobar explica que una proporción elevada de los pacientes que estuvieron ventilados despierta con «delirium», que es «un trastorno agudo de las funciones cerebrales». Dice que «en los casos agudos, el paciente puede estar despierto, pero no conecta; puede haber episodios de inquietud y agitación, puede dificultar el retiro del ventilador mecánico». Explica que lo desarrolla entre el 50% y el 80% de los pacientes que estuvieron ventilados y que los factores que lo gatillan son «la gravedad de la enfermedad, la edad, la exposición a sedantes por tiempos prolongados y el estado inflamatorio». Por eso, advierte que los pacientes covid-19 podrían estar en el rango superior, ya que «juntan varios de esos factores causales; entonces, uno esperaría que una gran proporción de ellos pueda presentar esta complicación». Dice que si bien esto se quita en algunos días o semanas, «es posible que algunos pacientes puedan quedar con un daño más permanente» a nivel cognitivo. «El delirium es un factor de riesgo de que los pacientes se deterioren desde el punto de vista cognitivo, que su estado cognitivo post alta sea un escalón por debajo del que tenían antes de hospitalizarse, y que varios de ellos tengan deterioro de la funcionalidad». Eso dependerá de qué «tan vulnerable era el estado cognitivo y cerebral previo» y qué tan prolongado fue el episodio de «delirium».

Además, hay pacientes en que se desencadenan trastornos de salud mental, como «depresión, ansiedad y síndrome de estrés postraumático». «Algunos de ellos, como han estado con sedantes, anestesiados y después despiertan con delirium, desarrollan esta experiencia, que es bien poco grata, de pesadillas, como terrores, reviven la experiencia, es como haber ido a la guerra», describe. Otra función que podría quedar afectada tras un cuadro de coronavirus es la pulmonar, aunque sería menos frecuente. «Algún grupo de pacientes, los que hacen falla respiratoria más grave, pueden evolucionar con algún grado de compromiso pulmonar (…) los pacientes más severos, los que a veces requieren ponerse de guatita, tienen más riesgo de tener secuelas, de quedar con algún tipo de enfermedad pulmonar crónica», indica el especialista. Eso se monitorea a través de imágenes y también en los «test de caminata» que se realizan a los pacientes. De todas formas, señala que «la afección pulmonar probablemente va a ser menos frecuente que la neurológica, la muscular y la cognitiva». El Hospital Clínico de la Universidad de Chile está implementando un proyecto para hacer seguimiento, en los meses posteriores, a pacientes que estuvieron en la UCI, en el cual ahora también pretenden incluir a quienes estuvieron internados con covid-19. «Nos interesa ver cómo van, cómo evolucionan y las eventuales complicaciones que puedan tener; porque lo que queremos como sociedad es que sobrevivan, pero también que queden bien», afirma. Persistencia de la pérdida del olfato Uno de los síntomas más característicos que se ha reportado para el covid-19 es la pérdida del olfato (anosmia o niposmia), el cual ha sido descrito por un gran número de los pacientes y se registra desde una fase temprana de la enfermedad, ayudando a una detección precoz. Sin embargo, en algunos casos, este síntoma podría persistir aun cuando las personas se hayan recuperado de las otras molestias. La Dra. Marcela Castillo, otorrinolaringóloga de la Clínica Alemama-UDD, explica que «todo lo que tiene que ver con olfato y el impacto del covid-19 es algo que todavía se está estudiando».

Cita un estudio reciente realizado en doce hospitales europeos, que siguió a más de 300 pacientes covid-19 con disfunción del olfato. «Efectivamente, hasta en un 63% de los casos se mantuvo una persistencia del trastorno del olfato después de la resolución de los otros síntomas del coronavirus. Pero el 72% de ellos pudieron recuperarlo a los ocho días. O sea, el porcentaje que no logra recuperarse rápidamente es un porcentaje que, por lo que vemos, es menor», explica. Hace ver que «pueden ir apareciendo variaciones en los resultados, dependiendo de la población» y que «es un terreno de mucha investigación poder seguir por más largo plazo a aquellos pacientes». En cuanto a las personas que en este momento están padeciendo ese síntoma, la Dra. Castillo señala que «tenemos que esperar y tener mucha paciencia» y que «con los estudios que tenemos por otros virus, es siempre mayor el porcentaje que logra recuperar el olfato que el que queda con un trastorno del olfato persistente, sobre todo en población más joven».

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