Aprendiendo a ser feliz en tiempos de coronavirus

Conoce los pequeños cambios que pueden ayudarte a sentirte mejor contigo y con las personas que convives en estos tiempos difíciles

Publicado el 29 junio 2020

Conoce los pequeños cambios que pueden ayudarte a sentirte mejor contigo y con las personas que convives en estos tiempos difíciles

Vivimos una situación excepcional que nos puede afectar mental y emocionalmente. Estamos luchando contra el Coronavirus, el Covid-19, un enemigo nuevo, desconocido e invisible que no tenemos la certeza de poder «controlar». Conocemos las pautas a seguir y esto nos hace sentir presión y una gran responsabilidad. Tendemos a querer controlarlo todo para así, desde nuestro cerebro primitivo, asegurarnos la supervivencia. Y ahora cuando parece que todo se derrumba, cuando la incertidumbre asoma la cabeza y ya no hay certezas sentimos miedo… y es completamente aceptable y natural.

Una pandemia es un acontecimiento traumático y la causa principal del malestar psicológico está en no tener libertad de movimiento. Ahora el hogar, ya no es un lugar de confort y descanso, se convierte en la zona de confinamiento. Compartir estos espacios ininterrumpidamente ha causado en China el aumento en las cifras de divorcios. Una situación como esta puede afectar tanto positiva como negativamente a la relación de las personas que viven bajo el mismo techo. Para minimizar ese impacto Zeneida Bernabé, experta en gestión del sufrimiento y formada en inteligencia emocional, meditación, mindfulness y coaching propone las siguientes fórmulas. Unas se pueden hacer en equipo y otras, de forma individual.

1. Establecer acuerdos

Entre los adultos hablar largo y tendido sobre los retos, las dificultades y las oportunidades que puede brindar esta situación. Contemplar las necesidades de cada persona con las que convivís y las fortalezas que cada persona puede aportar para sobrellevar la situación.

Poner en común las visiones (sí, cada persona puede ver las cosas de una manera distintas), las preocupaciones, las expectativas acerca de esta situación. No des nada por supuesto. Cada uno puede vivir esto de una manera muy diferente, muy particular. Incluso tu manera de afrontar esta situación podría cambiar a lo largo de los días.

Llega a acuerdos explícitos acerca de las tareas de cada uno, de los roles que cada persona puede asumir para contribuir de la mejor manera a esta situación. Y también establecer acuerdos a corto plazo e ir renegociándolos sobre la marcha.

Y para llevarlo a la práctica define: tareas, cosas que hacer para facilitar la convivencia y las relaciones; tareas cosas que hacer por el otro, tu pareja, hijos y otros familiares; tareas por ti y para ti. Asegúrate de que haces una tarea al día de cada tipo.

2. Hacer hogar

Aprovecha estos días para hacer hogar, para ser casa. Para ello es importante tener cierta estructura, seguir nuevas rutinas que se complementen. Estas deben incluir protocolos de higiene y actividades en solitario y en compañía es importante crear un ambiente en el que sentirse protegido y a gusto.

Se aconseja no compartir el mismo espacio todo el tiempo y si eso no fuese posible cada persona puede realizar actividades distintas en un mismo habitáculo, por ejemplo una persona lee mientras la otra escucha música con auriculares darse espacio y sentirse cómodos en el silencio es fundamental.

Los psicólogos apuntan que hacer actividades prácticas como bailar, hacer ejercicio, dibujar, tocar algún instrumento o cualquier trabajo manual puede ayudar a que el desánimo y la frustración no aparezcan. Tener una actitud pasiva como ver series y televisión puede afectar negativamente al estado de ánimo a largo plazo.

Para llevarlo a la práctica: Planead una actividad que sea significativa para todos y hacerla con regularidad. Poned toda vuestra alma cuando la realicéis. Ejemplo: Bailar 15 minutos todos los días a las 20h después del aplauso de la tarde.

3. Practica la tolerancia

Para vivir en armonía es clave ser flexible y ponerse en lugar del otro. Durante el confinamiento más que nunca se ha de intentar priorizar la armonía en lugar de querer tener razón.

Es una situación nueva. Estáte abierto a que las personas con las que convives se comporten de manera inesperada, distinta. No sabemos qué va a ser lo mejor para cada persona, aunque parezca obvio a nuestros ojos, la verdad es que no sabemos qué es lo mejor para cada uno. No intentes convencer a los demás, ni decirles lo que tienen que hacer o culparles por hacer las cosas de cierta manera.

Practica el «no lo sé». Confía en que esa persona hace lo mejor que puede y sabe.

Para llevarlo a la práctica: Si hay algo que te molesta del otro, mira donde tú puedes comportarte de igual manera. Por ejemplo, si vives con alguien que es muy desorganizado y te cuesta lidiar con su desorden mira donde tú eres desordenado, puede que las carpetas en tu ordenador, tu ropa interior, ese cajón desastre en la cómoda. Este ejercicio te «acercará» a la persona desde el respeto total.

4. Protege la intimidad

Puede que el pasar mucho tiempo juntos y la rutina no ayuden a que haya espacios para la intimidad. Puedes preguntárte ¿estoy siendo afectivo con las personas con las que convivo?

Para llevarlo a la práctica: Establecer citas románticas o para compartir actividad de común interés, encuentros para cultivar la intimidad, conversaciones profundas, el afecto o el sexo.

5. Escucha al otro

Sé consciente de lo que transmites con tus palabras y con tus actos a las otras personas. No tomes las cosas por sentado y escucha al otro con respeto… Ante los desacuerdos, sigue hablando. No hay que dar un portazo, sino mantener las vías de comunicación abiertas.

Escucha a los niños, pregúntales cómo se sienten y sosténles en su miedo o emoción. Permíteles que sientan sus emociones.

Si te muestras transparente y abierto, invitas a otras personas a serlo. Cuida mucho lo que dices. Vé más allá de las palabras. Por ejemplo si recriminas a tu pareja o a tu compañero de piso observa que sentimiento hay detrás de eso.

Para ponerlo en práctica: Establece regularmente un espacio para la comunicación. Primero una persona habla durante 5 minutos y la otra persona sólo escucha y dice «gracias» al final. Luego se intercambian los roles. Se trata de abrirse y hablar de cómo te estas sintiendo esos días sin culpar al otro de tus sentimientos, se trata de hablar desde la empatía, el afecto y la responsabilidad.

6. Conviértete en tu laboratorio

Sé consciente de tu diálogo interno. Tenemos 60.000 pensamientos al día, el 80% son negativos, el 94% son repetitivos. Es decir, nuestro diálogo interno está plagado de negatividad y repetición. Resulta significativo que el 98% de las preocupaciones que tenemos nunca llegarán a ocurrir. Ser consciente de este diálogo es fundamental para poder ver la realidad desde una perspectiva menos negativa.

Los pensamientos dan lugar a las emociones y desde esas emociones actuamos diseñando nuestro futuro. Cuando estamos apegados a los pensamientos estresantes, cuando los creemos, no somos capaz de observarlos, pueden tener lugar emociones difíciles (estrés, rabia, tristeza o miedo) y actuamos guiados por esa emoción reaccionando ante esa persona o situación.

Es importante tratar de tener quietud mental, esto permite que la secuencia de pensamientos se distancie entre sí y haya momentos de silencio. Tendremos una actitud menos reactiva y responderemos con más conciencia.

Para llevarlo a la práctica: Una meditación sencilla es observar la llama de una vela encendida y observar la respiración y los pensamientos e imágenes que aparecen.

7. Permítete sentir lo que sientes

Primero tienes que estar dispuesto a sentir, este es el principio de todo. Si rechazas sentir miedo, vas a estar en la evitación de todo aquello que potencialmente te haría conectar, sentir ese miedo. Y esto sólo genera estrés y sufrimiento. Y esto puede ser tener una conversación, informarse de lo que está ocurriendo. Si te abres a sentir ese miedo, entonces cambias radicalmente su significado. Desde ahí puedes hacer cosas y comunicarte con sinceridad sin importar que el miedo asome su cabecita…

Ábrete a la voluntad de sentir, si me abro a sentir el dolor éste transitará. Si me resisto a experimentarlo, me generará sufrimiento. No intentes estar bien todo el tiempo.Reconoce tus emociones y exprésalas esto invitará a la otra persona a que reconozca las suyas.

Para llevarlo a la práctica: Activa el hábito de preguntarte «¿cómo me estoy sintiendo ahora?» Y ponle nombre a esa emoción.

8. Quédate en el presente

Date cuenta de que cuando te anticipas a las circunstancias, vienen imágenes catastróficas del futuro. Recuerda que el 98% de las preocupaciones nunca llegan a ocurrir y haz lo posible para mantenerte en el momento presente. Honra tu presente y tu vida de ahora. Observa como cada día es distinto.

Para llevarlo a la práctica: La «Meditación Retrospectiva» es un ejercicio efectivo para iniciarnos en el conocimiento de nuestro mundo mental. Es una meditación muy antigua practicada de formas diversas en muchas las escuelas espirituales del mundo.

9. Cuestiona tus pensamientos

Distingue entre lo real y lo imaginario. Es un proceso meditativo para identificar y cuestionar los pensamientos que nos permite ver si son ciertos o no. Damos por supuesto que por el sólo hecho de pensar algo significa que es verdad, y eso no es así. La realidad es más amable que lo que nos contamos acerca de ella. Es decir, el relato interno con el que nos explicamos el mundo, va creando historias negativas acerca de la realidad que no son ciertas y que nos hacen sufrir. Al cuestionar los pensamientos obtenemos claridad mental y con ella, la aceptación de lo que ocurre. Aceptar un hecho o como es una persona no significa rendirse, tirar la toalla. La aceptación nos brinda la oportunidad de actuar desde un lugar más maduro permitiéndonos responder a lo que sucede desde nuestra coherencia en lugar de reaccionar frente a lo proyección de la realidad que mi mente ha elaborado.

Rechazar lo que ocurre nos sitúa en un lugar de víctima y es, en sí mismo, la mayor fuente de sufrimiento. Cuando acepto lo que es, puedo ser responsable de mi parte y dejar de sufrir.

Existen muchas teorías que coinciden en afirmar que vivir en el presente y aceptar la realidad es clave para la felicidad.

Para llevarlo a la práctica: Identifica y cuestiona tus pensamientos con «The Work». Este método nos permite, según explica Zeneida Bernabé, hacer las paces con todo, dejar de sufrir y estar disponible y abierta a lo que sea que la vida traiga.

10. Decide sacar el máximo partido

Decide que esta experiencia puede ser un momento de inflexión en tu vida. Al final toda tu vida gira en torno a tu relación contigo y lo que ninguna circunstancia puede arrebatarte es el querer estar en tu propia piel cada mañana al despertar.

Para llevarlo a la práctica: Construye una visión ideal de quién quieres ser durante esta cuarentena, tu más alto ideal y síguelo.

11. Haz de la necesidad una virtud

Busca un sentido para esto en tu vida, conecta con tu espíritu de superación y valora lo que tienes.

Para llevarlo a la práctica: Escribe un diario de gratitud. Entrena tu mente para ver lo positivo que tienes delante. Encuentra tres cosas para agradecer cada día. Reflexiona que puedes agradecer de la casa donde vives y de las personas con las que compartes y de los momentos más especiales de esa convivencia.

Siguiendo alguna de estas recomendaciones podemos lograr que esta pandemia nos impulse a crecer, ser felices y apreciar la maravilla de compartir el día a día con las personas con las que convivimos.

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