29 de agosto de 2022

La influencia del cambio climático en los incendios forestales

Uno de los mayores dramas medioambientales es el fuego. El cambio climático amenaza con aumentar su frecuencia, su intensidad y su duración en los grandes incendios forestales.

¿Tiene relación el cambio climático con los incendios forestales?

Por supuesto que el cambio climático antropogénico tiene relación directa con los incendios forestales. Es un hecho que los eventos de modificación de clima que los seres humanos han propiciado durante las últimas décadas tienen una influencia en cuándo, dónde y cómo se inician y, especialmente, en cómo se propagan muchos incendios forestales.

El fuego sin la influencia humana

El régimen de incendios es un término ecológico que hace referencia a la frecuencia, el tamaño, la intensidad, la estacionalidad y el tipo de incendios. Algunos de estos componentes son muy relevantes en determinados tipos de ecosistemas.

Si los incendios en un entorno aumentan de frecuencia, la presión selectiva que representa la selección natural favorece ciertas especies que se reproducen rápidamente y son beneficiadas por el fuego. El tamaño determina la irregularidad del paisaje y la distancia que los seres vivos tendrán que recorrer para regenerar el entorno devastado. La intensidad, medida como la cantidad de energía liberada en el incendio, puede cambiar significativamente según las condiciones meteorológicas o la composición vegetal del ecosistema. La estacionalidad puede influir en los demás factores; un incendio durante la estación seca no tiene las mismas consecuencias que uno sucedido durante las lluvias.

Distintos tipos de incendio afectan a distintos estratos del ecosistema; que ardan las copas y se mantenga el sotobosque tiene distintas consecuencias a que se queme el matorral, pero los árboles sobrevivan.

El fuego es una de las perturbaciones dominantes en los bosques de muchas regiones del mundo. De forma natural, y sin la influencia humana, el fuego forestal actúa como proceso primario sobre la composición y la estructura de la vegetación, ayudando, como hacen los grandes herbívoros, a dar forma al mosaico del paisaje e influyendo de forma determinante en el ciclo del carbono de los ecosistemas.

Los ecosistemas, como entidades complejas y que presentan propiedades emergentes —es decir, que sus propiedades totales son mayores a la simple suma de las propiedades de sus componentes—, tienen cierta resiliencia y capacidad de adaptación a estas perturbaciones. Es habitual que los distintos tipos de ecosistema se adapten al régimen de incendios que ocurran en su entorno. Y, por tanto, un cambio en el régimen de fuegos puede tener consecuencias inesperadas, alterando la forma en la que reacciona el ecosistema. Si el cambio es drástico y sucede en poco tiempo, el ecosistema no consigue readaptarse al nuevo régimen de fuegos, con consecuencias devastadoras.

El cambio climático, otro factor causado por la mano humana

Si bien muchas actividades humanas tienen efectos directos sobre el fuego, su intensidad y frecuencia, también hay otras acciones que afectan indirectamente a los incendios. Y el cambio climático antropogénico es el principal intermediario en esta relación. De hecho, los incendios forestales están íntimamente ligados al clima, tanto en su origen como en su propagación.

Uno de los efectos del cambio climático es el cambio en la frecuencia y la distribución de las tormentas. Estos cambios pueden provocar más incendios forestales causados por rayos, o que sucedan en lugares donde antes no ocurrían.

La sequía prolongada, otro efecto del cambio climático en algunas regiones, favorece que el fuego se inicie y se propague con mayor facilidad, y que tengan una mayor intensidad. El hecho de que cada vez haya más olas de calor, más duraderas, más frecuentes y de mayor magnitud es otro ingrediente perfecto para que aumente la frecuencia e intensidad de los incendios.

Además, los cambios en la distribución de las estaciones pueden llegar a alterar la estacionalidad de los incendios, generando que incluso ecosistemas preparados para la presencia del fuego en determinadas épocas del año se enfrenten a la devastación de las llamas en un momento del año distinto al habitual, y para el cual no están adaptados.

Los investigadores advierten que en el futuro, bajo un clima más cálido, se espera que, en general, el régimen de incendios sea cada vez más grave, haya más áreas quemadas y una temporada de incendios más larga. Aunque, por supuesto, no afectará de igual modo a todos los lugares, y habrá una gran variación espacial y temporal en la respuesta de la actividad de fuego al cambio climático.


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