27 de noviembre de 2022

Las consecuencias de la tormenta solar más potente de la historia

El Evento Carrington es la tormenta solar más poderosa de la historia.  Sí volviera a suceder, en tan solo 72 horas acabaría con la civilización humana.

El Evento Carrington es tan importante en la historia de la investigación espacial y del Sistema Solar que también es conocido, simplemente, como la Tormenta Solar de 1859. No tiene que ver con que haya sido la única, pero es la más potente de todos los tiempos.

Esta inigualable tormenta solar, bautizada de esa forma porque fue el astrónomo Richard Carrington el que la descubrió, se registró un 28 de agosto de 1859, hace más de 163 años. 

El Carrington afectó a la Tierra entre el 1 y 2 de septiembre y muchos fueron testigos de cómo en el cielo una luz blanca, la señal terrenal de que algo ocurría fuera del planeta. Pero lo que más impresionó fueron las auroras boreales observadas en diferentes países.

Las auroras boreales y otras consecuencias

Desde el 28 de agosto de 1859, en el norte de Colombia, en Estados Unidos y Canadá, en Madrid, Roma y en las ciudades chilenas de Santiago y Concepción se observaron las auroras. 

Los registros informan que las partículas que llegaron desde el Sol provocaron que en el ecuador del planeta se apreciaran las auroras boreales, fenómenos que normalmente ocurren solo en regiones australes o septentrionales, según National Geographic.

Con la tormenta solar en su punto más intenso, los sistemas de telégrafo empezaron a fallar en toda Europa y Norteamérica, el servicio de comunicación de aquella época.

Live Science explica en un informe por qué las redes de comunicación de hace 163 años colapsaron: “La explosión probablemente escupió una eyección de masa coronal que arrasó nuestro planeta con ráfagas de alta velocidad de nubes de plasma sobrecalentado”.

Los reportes de la NASA reflejan que las manchas solares que monitorean en la actualidad son mucho más frías que las de aquel registro de 1859. Por lo tanto, un evento como aquel en esta época sería una verdadera catástrofe.

En la actualidad, los fenómenos solares ponen en peligro los satélites y los sistemas de comunicación como los radares, pero la radiación más dañina se absorbe en el cielo mucho antes de tocar la piel humana. Lo más grave que podría ocurrir sería una paralización global en los servicios de internet.


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