La intensificación del conflicto en Medio Oriente ha provocado un fuerte remezón en los mercados energéticos globales, impulsando el precio del barril de petróleo Brent desde los 72,48 dólares registrados el 28 de febrero hasta los 98,70 dólares durante el día lunes. Durante la jornada, incluso, llegó a marcar un peak de 119,50 dólares en las primeras horas de operación. Este escenario anticipa un golpe para los conductores, quienes enfrentarán alzas significativas en los combustibles, con proyecciones que sugieren incrementos por sobre los 40 pesos por litro hacia finales de este mes, según el último estudio presentado por Clapes UC. Ante este panorama, expertos recalcan que adoptar hábitos de conducción eficiente ya no es solo una opción ecológica, sino también una necesidad financiera. Medidas básicas como mantener una velocidad constante, evitar aceleraciones bruscas y verificar la presión de los neumáticos pueden reducir considerablemente el consumo de combustible y mitigar el impacto de estas alzas en el presupuesto familiar. En ese escenario, Gonzalo Pincheira, académico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Talca, explicó a Emol que “una de las prácticas más efectivas es adoptar una conducción suave y anticipativa, evitando aceleraciones bruscas, frenadas innecesarias y cambios de velocidad”. El facultativo recordó que “diversos estudios muestran que una conducción agresiva puede aumentar el consumo de combustible entre un 10% y un 30%, especialmente en entornos urbanos. Además, planificar los trayectos y evitar congestiones puede reducir el consumo en torno a un 5% a 10% adicional, dependiendo de las condiciones del tráfico”. Por su parte, Rodrigo Gálvez, mecánico del DUOC y quien administra el taller Departamental 52, explicó a Emol que una de las primeras medidas para reducir el consumo de combustible de un vehículo es “tener el automóvil con sus mantenciones al día, incluyendo el cambio de aceite y filtros, ya que un vehículo correctamente mantenido puede mejorar de forma directa su eficiencia, evitando que el motor trabaje con mayor esfuerzo del necesario”. De hecho, estudios previos han revelado que un motor mal mantenido o con filtros sucios puede incrementar el consumo entre un 4% y un 10%. Otro factor a considerar es la presión de los neumáticos. No respetar las indicaciones del fabricante y circular con niveles por debajo de lo recomendado hace que la rueda se deforme, agregando resistencia al rodamiento y obligando al motor a generar mayor torque, lo que aumenta el consumo de combustible. Rodrigo Gálvez añadió que los vehículos más modernos cuentan con varias tecnologías que ayudan a optimizar el consumo, como el control de velocidad crucero, los modos de conducción ecológicos y los indicadores de consumo en el tablero. “Estas tecnologías permiten mantener una aceleración más suave y constante. Por ejemplo, el vehículo cuando está con velocidad crucero va a optimizar todos sus recursos para que la conducción sea suave, porque finalmente eso es lo que va asociado al confort. La idea es que el vehículo vaya en la aceleración perfecta, suave entre pasos de marcha y eso repercute en que finalmente se ahorre algo de combustible, ya que el auto va a saber acelerar o desacelerar para mantener esa velocidad constante”, dijo el profesional. A estas recomendaciones se suman otras prácticas de conducción eficiente, cómo planificar los viajes y optar por rutas con menor congestión, ya que los tacos y las detenciones frecuentes elevan el consumo. Algunas estimaciones indican que sumar apenas 10 minutos de congestión por cada hora de conducción puede aumentar el gasto en torno a un 14%. También se recomienda evitar transportar peso innecesario, ya que llevar cerca de 100 kilos adicionales en un vehículo mediano puede reducir el rendimiento de combustible aproximadamente en un 6%. Asimismo, el uso del aire acondicionado puede influir en el consumo, por lo que se aconseja utilizarlo solo cuando sea necesario. ¿Es el momento de pensar en un auto eléctrico? Frente a este escenario Gonzalo Pincheira, de la Universidad de Talca, explica que los vehículos eléctricos y también los híbridos se están posicionando como una alternativa cada vez más relevante frente a los vaivenes que experimenta el valor de los combustibles fósiles. En términos operacionales, añade el facultativo, “el coste energético por kilómetro de un vehículo eléctrico puede ser entre un 60% y un 70% menor que el de un vehículo a combustión”. Añadió que pese a ello su adopción a gran escala sigue dependiendo del costo inicial de estos y de la infraestructura de carga existente en el país, aún cuando “la tendencia global apunta a una transición progresiva hacia sistemas de movilidad más eficientes y sustentables”. Frente a este escenario, Rodrigo Gálvez explicó que los autos híbridos se ven como una buena alternativa, ya que combinan motor eléctrico y a combustión, ofreciendo mayor autonomía y menor dependencia de la infraestructura de carga que aún está en desarrollo en el país. “Con un auto eléctrico tú dependes mucho de los puntos de carga existentes. En el caso del auto híbrido es mucho más autónomo en ese sentido, ya que permite operar en el día a día como eléctrico y cuando lo requiere funciona con su motor de combustión, lo que evidentemente implica un ahorro”, dijo a Emol el experto. Fuente: Emol.com
Según la última encuesta realizada por Corpa Estudios de Mercado, la capacidad de ahorro de las personas en el Gran Santiago se ha mantenido estable a fines de 2025, revelando que solo 1 de cada 10 individuos puede ahorrar más del 50% de sus ingresos. Este estudio también señala importantes disparidades según la edad, género y grupo socioeconómico. De acuerdo con los resultados obtenidos, un 46% de los encuestados declaró no tener capacidad de ahorro o ahorrar menos del 10% de su salario, cifra que se mantiene sin cambios significativos en comparación con mediciones anteriores. Por otro lado, aquellos que logran destinar más del 50% de sus ingresos al ahorro se mantienen en un 9%, mientras que quienes ahorran menos del 25% disminuyen levemente. Pavel Castillo, economista y Gerente de Intelligence en Corpa Estudios de Mercado, explicó que la estabilidad en la capacidad de ahorro refleja un escenario donde los ingresos siguen siendo acotados y el mercado laboral no muestra grandes cambios. Además, destacó que las diferencias por edad están relacionadas con el ciclo de vida: los jóvenes enfrentan mayores dificultades para ahorrar debido a salarios más bajos, mientras que los grupos de mayor edad cuentan con ingresos más estables. En cuanto al análisis por grupo socioeconómico, se observan comportamientos diversos. En el segmento ABC1, disminuye significativamente la proporción de personas que no ahorran, pasando del 49% al 35%. Por otro lado, en el grupo C2 aumenta la proporción de individuos que no logran ahorrar, mientras que en el segmento C3D no se presentan cambios relevantes. Al analizar los resultados por género, se observa un aumento en la proporción de hombres que no pueden ahorrar o lo hacen en menos del 10%, mientras que las mujeres muestran una leve mejora en su capacidad de ahorro. En cuanto a la edad, el grupo de 18 a 30 años experimenta un deterioro en su capacidad de ahorro, mientras que las personas de 31 a 44 años presentan una mejora general. Por último, el grupo de 45 a 55 años es el que registra el avance más significativo en términos de capacidad de ahorro. Pavel Castillo señaló que el aumento de los jóvenes que no logran ahorrar llama la atención, puede ser por bajas ofertas laborales o desempleo para este segmento, destacando la importancia de monitorear esta tendencia. Fuente: Publimetro
La intensificación del conflicto en Medio Oriente ha provocado un fuerte remezón en los mercados energéticos globales, impulsando el precio del barril de petróleo Brent desde los 72,48 dólares registrados el 28 de febrero hasta los 98,70 dólares durante el día lunes. Durante la jornada, incluso, llegó a marcar un peak de 119,50 dólares en las primeras horas de operación. Este escenario anticipa un golpe para los conductores, quienes enfrentarán alzas significativas en los combustibles, con proyecciones que sugieren incrementos por sobre los 40 pesos por litro hacia finales de este mes, según el último estudio presentado por Clapes UC. Ante este panorama, expertos recalcan que adoptar hábitos de conducción eficiente ya no es solo una opción ecológica, sino también una necesidad financiera. Medidas básicas como mantener una velocidad constante, evitar aceleraciones bruscas y verificar la presión de los neumáticos pueden reducir considerablemente el consumo de combustible y mitigar el impacto de estas alzas en el presupuesto familiar. En ese escenario, Gonzalo Pincheira, académico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Talca, explicó a Emol que “una de las prácticas más efectivas es adoptar una conducción suave y anticipativa, evitando aceleraciones bruscas, frenadas innecesarias y cambios de velocidad”. El facultativo recordó que “diversos estudios muestran que una conducción agresiva puede aumentar el consumo de combustible entre un 10% y un 30%, especialmente en entornos urbanos. Además, planificar los trayectos y evitar congestiones puede reducir el consumo en torno a un 5% a 10% adicional, dependiendo de las condiciones del tráfico”. Por su parte, Rodrigo Gálvez, mecánico del DUOC y quien administra el taller Departamental 52, explicó a Emol que una de las primeras medidas para reducir el consumo de combustible de un vehículo es “tener el automóvil con sus mantenciones al día, incluyendo el cambio de aceite y filtros, ya que un vehículo correctamente mantenido puede mejorar de forma directa su eficiencia, evitando que el motor trabaje con mayor esfuerzo del necesario”. De hecho, estudios previos han revelado que un motor mal mantenido o con filtros sucios puede incrementar el consumo entre un 4% y un 10%. Otro factor a considerar es la presión de los neumáticos. No respetar las indicaciones del fabricante y circular con niveles por debajo de lo recomendado hace que la rueda se deforme, agregando resistencia al rodamiento y obligando al motor a generar mayor torque, lo que aumenta el consumo de combustible. Rodrigo Gálvez añadió que los vehículos más modernos cuentan con varias tecnologías que ayudan a optimizar el consumo, como el control de velocidad crucero, los modos de conducción ecológicos y los indicadores de consumo en el tablero. “Estas tecnologías permiten mantener una aceleración más suave y constante. Por ejemplo, el vehículo cuando está con velocidad crucero va a optimizar todos sus recursos para que la conducción sea suave, porque finalmente eso es lo que va asociado al confort. La idea es que el vehículo vaya en la aceleración perfecta, suave entre pasos de marcha y eso repercute en que finalmente se ahorre algo de combustible, ya que el auto va a saber acelerar o desacelerar para mantener esa velocidad constante”, dijo el profesional. A estas recomendaciones se suman otras prácticas de conducción eficiente, cómo planificar los viajes y optar por rutas con menor congestión, ya que los tacos y las detenciones frecuentes elevan el consumo. Algunas estimaciones indican que sumar apenas 10 minutos de congestión por cada hora de conducción puede aumentar el gasto en torno a un 14%. También se recomienda evitar transportar peso innecesario, ya que llevar cerca de 100 kilos adicionales en un vehículo mediano puede reducir el rendimiento de combustible aproximadamente en un 6%. Asimismo, el uso del aire acondicionado puede influir en el consumo, por lo que se aconseja utilizarlo solo cuando sea necesario. ¿Es el momento de pensar en un auto eléctrico? Frente a este escenario Gonzalo Pincheira, de la Universidad de Talca, explica que los vehículos eléctricos y también los híbridos se están posicionando como una alternativa cada vez más relevante frente a los vaivenes que experimenta el valor de los combustibles fósiles. En términos operacionales, añade el facultativo, “el coste energético por kilómetro de un vehículo eléctrico puede ser entre un 60% y un 70% menor que el de un vehículo a combustión”. Añadió que pese a ello su adopción a gran escala sigue dependiendo del costo inicial de estos y de la infraestructura de carga existente en el país, aún cuando “la tendencia global apunta a una transición progresiva hacia sistemas de movilidad más eficientes y sustentables”. Frente a este escenario, Rodrigo Gálvez explicó que los autos híbridos se ven como una buena alternativa, ya que combinan motor eléctrico y a combustión, ofreciendo mayor autonomía y menor dependencia de la infraestructura de carga que aún está en desarrollo en el país. “Con un auto eléctrico tú dependes mucho de los puntos de carga existentes. En el caso del auto híbrido es mucho más autónomo en ese sentido, ya que permite operar en el día a día como eléctrico y cuando lo requiere funciona con su motor de combustión, lo que evidentemente implica un ahorro”, dijo a Emol el experto. Fuente: Emol.com
Según la última encuesta realizada por Corpa Estudios de Mercado, la capacidad de ahorro de las personas en el Gran Santiago se ha mantenido estable a fines de 2025, revelando que solo 1 de cada 10 individuos puede ahorrar más del 50% de sus ingresos. Este estudio también señala importantes disparidades según la edad, género y grupo socioeconómico. De acuerdo con los resultados obtenidos, un 46% de los encuestados declaró no tener capacidad de ahorro o ahorrar menos del 10% de su salario, cifra que se mantiene sin cambios significativos en comparación con mediciones anteriores. Por otro lado, aquellos que logran destinar más del 50% de sus ingresos al ahorro se mantienen en un 9%, mientras que quienes ahorran menos del 25% disminuyen levemente. Pavel Castillo, economista y Gerente de Intelligence en Corpa Estudios de Mercado, explicó que la estabilidad en la capacidad de ahorro refleja un escenario donde los ingresos siguen siendo acotados y el mercado laboral no muestra grandes cambios. Además, destacó que las diferencias por edad están relacionadas con el ciclo de vida: los jóvenes enfrentan mayores dificultades para ahorrar debido a salarios más bajos, mientras que los grupos de mayor edad cuentan con ingresos más estables. En cuanto al análisis por grupo socioeconómico, se observan comportamientos diversos. En el segmento ABC1, disminuye significativamente la proporción de personas que no ahorran, pasando del 49% al 35%. Por otro lado, en el grupo C2 aumenta la proporción de individuos que no logran ahorrar, mientras que en el segmento C3D no se presentan cambios relevantes. Al analizar los resultados por género, se observa un aumento en la proporción de hombres que no pueden ahorrar o lo hacen en menos del 10%, mientras que las mujeres muestran una leve mejora en su capacidad de ahorro. En cuanto a la edad, el grupo de 18 a 30 años experimenta un deterioro en su capacidad de ahorro, mientras que las personas de 31 a 44 años presentan una mejora general. Por último, el grupo de 45 a 55 años es el que registra el avance más significativo en términos de capacidad de ahorro. Pavel Castillo señaló que el aumento de los jóvenes que no logran ahorrar llama la atención, puede ser por bajas ofertas laborales o desempleo para este segmento, destacando la importancia de monitorear esta tendencia. Fuente: Publimetro