Hay tres formas básicas de encontrar nuevos amigos potenciales. La primera es propincuidad o proximidad. Cuando nos cruzamos regularmente, vivimos en el mismo vecindario o edificio, o compartimos una estación de trabajo en la oficina con alguien, tiene sentido que solo conocerse pueda profundizar en la amistad como resultado de la exposición constante que ocurre a través del uso del espacio compartido. Si bien hay un viejo dicho, la familiaridad genera desprecio, también es cierto lo contrario, tendemos a gustarle más a alguien o a encontrar a alguien más atractivo a medida que pasamos cada vez más tiempo con esa persona. Los científicos sociales consideran que esto es el efecto de mera exposición y se describió por primera vez hace décadas (Zajonc, 1968). Crecemos condicionados a la presencia de una persona y llegamos a apreciar y contar con que aparezcan en ese espacio. Mientras que más hombres tienden a buscar la novedad en sus relaciones sexuales que las mujeres (Hughes et al., 2021), parece que todos tenemos una debilidad por las cosas y las personas que nos son familiares. Esto también puede jugar un papel en atracciones más improvisadas para otros, como veremos más adelante. Etapa de vida compartida es la segunda forma en que con frecuencia encontramos nuevos amigos. Obtenemos satisfacción y placer cuando pasamos tiempo con personas que están experimentando los mismos desafíos, o recompensas, que nosotros estamos experimentando. Cuando pasamos de la escuela secundaria a la universidad o de la universidad a nuestro primer trabajo, tendemos a buscar la compañía de otros que están experimentando la misma transición que nosotros. Ya sea que se trate de pasar de ser soltero a estar en pareja o de nunca padres a nuevos padres, ganamos apoyo y un sentido de pertenencia con otras personas similares. Por último, los intereses compartidos son un camino confiable para hacer amistad. Cuando iniciemos un nuevo programa de acondicionamiento físico o comencemos a hacer nuestra propia cerveza o tomemos caligrafía, nos encontraremos con nuevas personas que comparten estos intereses, ya sea a través de charlas en el bar de jugos o tratando de decidir qué comprar en la tienda de suministros de fabricación de cerveza artesanal. También nos unimos a grupos de interés en línea, que nos unen con personas que comparten nuestras pasiones y nuevas amistades en línea y en la vida real pueden crecer a partir de estas interacciones. ¿Con qué rapidez sabemos que hemos conocido a un nuevo amigo? Sabemos que hay tres caminos que conducen a nuevos grupos de amistad donde es probable que construyamos nuestras redes sociales, pero ¿sabemos alguna vez desde el principio que hemos conocido a un amigo? ¿Es posible la amistad a primera vista? La ciencia sugiere que es absolutamente posible, y las razones por las que podemos sentir afinidad instantánea por un amigo son similares a las razones por las que podemos sentir atracción instantánea en un momento de amor a primera vista. Si bien es posible que todos hayamos sentido la misma emoción de conexión instantánea con alguien, el alguien que genera esa sensación de calidez en nosotros nos dirá mucho sobre quiénes somos como individuos y lo que pensamos, sentimos o creemos que necesitamos en un amigo o pareja. Es totalmente acertado decir que puedes conocer a una persona en función de las personas con las que te juntas porque tendemos a ser como, o queremos ser como, las personas con las que elegimos pasar el rato. Amistad instantánea La ciencia indica que las personas que comparten una amistad tienden a estar en sincronía entre sí de maneras que son visibles e invisibles a simple vista. Las razones visibles por las que nos sentimos inmediatamente conectados con amigos potenciales incluyen similitudes en edad, identidad, trayectoria profesional, gustos y disgustos. Tendemos a que nos gusten las personas que son como nosotros. También nos gusta la gente que ve el mundo de la manera en que lo vemos, nos gusta la gente que comparte nuestro sentido del humor, por ejemplo. Si alguien se ríe de las mismas cosas que nosotros, ya sea algo divertido en una situación de persona a persona o cómo interactúan nuestros perros en el parque para perros o los chistes que un compañero de trabajo o maestro está tratando hacer, tendemos a desarrollar una afinidad con esa persona. Las personas que comparten nuestro gusto por la música también entran en la categoría de amigos probables: compartimos una identidad, de algún tipo, con otros fans de Taylor Swift, de Greatful Dead o Jimmy Buffet. Si bien se pueden desarrollar amistades entre aquellos que tienen gustos muy diversos de los nuestros, es probable que haya un algo compartido más profundo que nos atraiga a los otros desde el principio. La investigación sugiere que generalmente somos similares a nuestros amigos en la forma en que percibimos, interpretamos y respondemos a nuestros entornos. El parecido que no podemos ver incluye cómo nuestros cerebros se disparan en sincronía con los de nuestros amigos. Los patrones de ondas cerebrales entre amigos y entre parejas románticas muestran una similitud sorprendente (Parkinson et al., 2018). De hecho, los estudios indican que las respuestas neuronales de nuestro cerebro a diversos estímulos, como los videos, son muy similares a las de nuestros amigos cercanos. De hecho, la similitud de la respuesta neuronal puede incluso predecir el nivel de cercanía entre dos amigos, ya sean amigos o amigos de amigos o incluso amigos segundos o terceros, como se describe a los primos lejanos. Si bien podemos encontrarnos con amigos potenciales a través de la proximidad, la etapa de vida compartida o los intereses compartidos, sigue habiendo un poco de misterio en cuanto a por qué hacemos clic con algunos amigos potenciales y no con otros. Puede ser que la idea romántica de química que atribuimos a la atracción romántica sea en realidad un determinante en a quién elegimos como amigos, también.
Nuestro cerebro es un órgano con un alto consumo energético. Sin embargo, a diferencia de otros tejidos, no puede utilizar ácidos grasos como fuente principal de energía. Pero esto no significa que las grasas no contribuyan en su funcionamiento. De hecho, ciertos lípidos cumplen un rol clave en la regulación de procesos neuronales esenciales, que van desde la memoria hasta el control del hambre. “Lo que comemos, de alguna forma, afecta nuestra salud y eso está muy claro”, afirmó la doctora Núria Casals, investigadora en el campo del metabolismo lipídico y quien compartió detalles de sus más recientes estudios en el marco de la inauguración del año académico del Doctorado en Biomedicina de la UNAB. La doctora Núria Casals compartió detalles de sus más recientes estudios en el marco de la inauguración del año académico del Doctorado en Biomedicina de la UNAB. Durante su exposición, la jefa de la Unidad de Farmacología de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universitat Internacional de Catalunya analizó el impacto de las grasas saturadas y los azúcares en el organismo, señalando que “estos alimentos inducen a la obesidad, la resistencia a la insulina, la diabetes y enfermedades cardiovasculares debido a la arteriosclerosis, pero en los últimos años también se ha relacionado y se ha demostrado que pueden afectar a nuestra salud cerebral y pueden producir una disminución de algunas habilidades cognitivas”. Además, la doctora en Bioquímica y Biología Molecular de la Universitat de Barcelona advirtió que los efectos negativos de estos alimentos se acentúan con la edad. “Nuestro cerebro es muy plástico, es muy resiliente, pero con la edad está perdiendo sus capacidades”, explicó Casals. Esto significa que mientras una persona joven puede contrarrestar algunos efectos adversos con mayor facilidad, los adultos mayores presentan una mayor vulnerabilidad a la dieta que consumen. Los cuerpos cetónicos y su efecto en la memoria En este contexto, han aparecido distintas estrategias para contrarrestar estos efectos, así como las dietas cetogénicas y el ayuno intermitente, que han escalado en popularidad en los últimos años, puesto que inducen a la generación de cuerpos cetónicos como el betahidroxibutirato (BHB). “Estos cuerpos cetónicos llegan al cerebro y se transforman de nuevo en AcetilCoA, que luego entra en el ciclo de los ácidos tricarboxílicos para generar ATP”, apuntó la Magíster en Economía y Política de la Salud por la Universitat Pompeu Fabra. Eso sí, la especialista advirtió que estas dietas pueden ser difíciles de seguir y que sus beneficios aún están en estudio. Tanto las dietas cetogénicas como el ayuno intermitente inducen a la generación de cuerpos cetónicos como el betahidroxibutirato (BHB), que ayudarían a reducir o mejorar el deterioro cognitivo. “La mayoría son actualmente en modelos animales y hay algunos estudios también en humanos pero, en los primeros, parece ser claro que sí reducen, mejoran o previenen el deterioro cognitivo asociado a enfermedades neurodegenerativas”, comentó. Sostenido en esta premisa, su equipo de investigación se preguntó si los efectos positivos de los cuerpos cetónicos podrían lograrse sin la necesidad de seguir dietas restrictivas. “Nos preguntamos, ya que estos dos tipos de dietas tienen en común un aumento de los cuerpos cetónicos: ¿sería posible administrar esos cuerpos cetónicos en forma de suplemento con una dieta estándar justamente a este tipo de pacientes?”, recordó. Los resultados preliminares nos entusiasmaron, señaló. “Observamos que los ratones sometidos a dietas altas en grasa sufrían pérdida de memoria, pero al administrarles BHB, estos efectos se revertían de manera significativa”, planteó. De acuerdo con Casals, esto sugiere que la suplementación con betahidroxibutirato (BHB), el principal cuerpo cetónico en la sangre, podría ayudar a revertir los efectos nocivos de una dieta rica en grasas saturadas en cuanto a la memoria y la cognición. Limitaciones y nuevos horizontes A pesar de los resultados encontrados, la doctora Casals recalcó que aún hay muchas preguntas sin respuesta. La evidencia hasta ahora da ciertas luces de que los beneficios de los cuerpos cetónicos podrían aplicarse principalmente en personas con deterioro cognitivo previo, así como con obesidad o síndrome metabólico. Además, apuntó, no está claro si estas estrategias podrían ser efectivas en enfermedades más complejas. Casals hizo un llamado a continuar investigando en el área, fomentar el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas e incluso invitó a todos los alumnos ahí presentes a sumarse a su equipo en la Universitat Internacional de Catalunya. “La investigación es necesaria y necesitamos científicos que nos ayuden a hacer una sociedad mejor”, aseguró.
A un año de haber sufrido un accidente cerebrovascular (ACV), el reconocido animador y locutor radial Leo Caprile compartió su experiencia y reflexionó en una reciente entrevista sobre la importancia de actuar rápidamente ante los síntomas de esta afección. “Cuando me dicen que es la segunda causa de muerte en Chile, casi me fui de espaldas. Estuve a punto de pasar a la historia”, expresó Caprile en conversación con 24 Horas. El comunicador recordó que aquel día no hubo señales evidentes de alarma, salvo un detalle que resultó crucial para salvar su vida. “Estábamos conversando, haciendo bromas, cuando de repente voy a tomar un vaso y no me lo puedo ”, relató. Esa leve pérdida de control fue suficiente para que reaccionara de inmediato y buscara ayuda médica. La rapidez, un factor clave Caprile destacó que su pronta reacción fue determinante en su recuperación. “La respuesta veloz es fundamental. Yo, desde el primer síntoma hasta estar ya en trombólisis, tardé entre 20 y 25 minutos”, explicó. Este procedimiento, que consiste en la disolución del coágulo que obstruye el flujo sanguíneo al cerebro, debe realizarse lo antes posible para minimizar las secuelas del ACV. Caprile confesó que, tras su experiencia, tomó conciencia de la magnitud del problema y de cuántas personas han pasado por lo mismo. “Vi mucha gente, incluso gente más joven. Como que el rango etario de la dolencia se amplió. Hice conciencia de cómo pude haber quedado y qué habría pasado, por ejemplo, si yo estaba en el campo o si hubiese estado solo”, reflexionó. Por fortuna, su rápida reacción le permitió evitar secuelas graves. Finalmente, el animador habló sobre algunos síntomas que podrían ser indicadores de un ACV. “Pierdes fuerza en cualquiera de las dos áreas del cuerpo, se siente un hormigueo en la cara, se cae un poquito la cara también (...) Algunas personas tienen dolor de cabeza, otras tienen dificultades para hablar, pero lo más importante es darte cuenta de que pierdes fuerza en el brazo”.
Hay tres formas básicas de encontrar nuevos amigos potenciales. La primera es propincuidad o proximidad. Cuando nos cruzamos regularmente, vivimos en el mismo vecindario o edificio, o compartimos una estación de trabajo en la oficina con alguien, tiene sentido que solo conocerse pueda profundizar en la amistad como resultado de la exposición constante que ocurre a través del uso del espacio compartido. Si bien hay un viejo dicho, la familiaridad genera desprecio, también es cierto lo contrario, tendemos a gustarle más a alguien o a encontrar a alguien más atractivo a medida que pasamos cada vez más tiempo con esa persona. Los científicos sociales consideran que esto es el efecto de mera exposición y se describió por primera vez hace décadas (Zajonc, 1968). Crecemos condicionados a la presencia de una persona y llegamos a apreciar y contar con que aparezcan en ese espacio. Mientras que más hombres tienden a buscar la novedad en sus relaciones sexuales que las mujeres (Hughes et al., 2021), parece que todos tenemos una debilidad por las cosas y las personas que nos son familiares. Esto también puede jugar un papel en atracciones más improvisadas para otros, como veremos más adelante. Etapa de vida compartida es la segunda forma en que con frecuencia encontramos nuevos amigos. Obtenemos satisfacción y placer cuando pasamos tiempo con personas que están experimentando los mismos desafíos, o recompensas, que nosotros estamos experimentando. Cuando pasamos de la escuela secundaria a la universidad o de la universidad a nuestro primer trabajo, tendemos a buscar la compañía de otros que están experimentando la misma transición que nosotros. Ya sea que se trate de pasar de ser soltero a estar en pareja o de nunca padres a nuevos padres, ganamos apoyo y un sentido de pertenencia con otras personas similares. Por último, los intereses compartidos son un camino confiable para hacer amistad. Cuando iniciemos un nuevo programa de acondicionamiento físico o comencemos a hacer nuestra propia cerveza o tomemos caligrafía, nos encontraremos con nuevas personas que comparten estos intereses, ya sea a través de charlas en el bar de jugos o tratando de decidir qué comprar en la tienda de suministros de fabricación de cerveza artesanal. También nos unimos a grupos de interés en línea, que nos unen con personas que comparten nuestras pasiones y nuevas amistades en línea y en la vida real pueden crecer a partir de estas interacciones. ¿Con qué rapidez sabemos que hemos conocido a un nuevo amigo? Sabemos que hay tres caminos que conducen a nuevos grupos de amistad donde es probable que construyamos nuestras redes sociales, pero ¿sabemos alguna vez desde el principio que hemos conocido a un amigo? ¿Es posible la amistad a primera vista? La ciencia sugiere que es absolutamente posible, y las razones por las que podemos sentir afinidad instantánea por un amigo son similares a las razones por las que podemos sentir atracción instantánea en un momento de amor a primera vista. Si bien es posible que todos hayamos sentido la misma emoción de conexión instantánea con alguien, el alguien que genera esa sensación de calidez en nosotros nos dirá mucho sobre quiénes somos como individuos y lo que pensamos, sentimos o creemos que necesitamos en un amigo o pareja. Es totalmente acertado decir que puedes conocer a una persona en función de las personas con las que te juntas porque tendemos a ser como, o queremos ser como, las personas con las que elegimos pasar el rato. Amistad instantánea La ciencia indica que las personas que comparten una amistad tienden a estar en sincronía entre sí de maneras que son visibles e invisibles a simple vista. Las razones visibles por las que nos sentimos inmediatamente conectados con amigos potenciales incluyen similitudes en edad, identidad, trayectoria profesional, gustos y disgustos. Tendemos a que nos gusten las personas que son como nosotros. También nos gusta la gente que ve el mundo de la manera en que lo vemos, nos gusta la gente que comparte nuestro sentido del humor, por ejemplo. Si alguien se ríe de las mismas cosas que nosotros, ya sea algo divertido en una situación de persona a persona o cómo interactúan nuestros perros en el parque para perros o los chistes que un compañero de trabajo o maestro está tratando hacer, tendemos a desarrollar una afinidad con esa persona. Las personas que comparten nuestro gusto por la música también entran en la categoría de amigos probables: compartimos una identidad, de algún tipo, con otros fans de Taylor Swift, de Greatful Dead o Jimmy Buffet. Si bien se pueden desarrollar amistades entre aquellos que tienen gustos muy diversos de los nuestros, es probable que haya un algo compartido más profundo que nos atraiga a los otros desde el principio. La investigación sugiere que generalmente somos similares a nuestros amigos en la forma en que percibimos, interpretamos y respondemos a nuestros entornos. El parecido que no podemos ver incluye cómo nuestros cerebros se disparan en sincronía con los de nuestros amigos. Los patrones de ondas cerebrales entre amigos y entre parejas románticas muestran una similitud sorprendente (Parkinson et al., 2018). De hecho, los estudios indican que las respuestas neuronales de nuestro cerebro a diversos estímulos, como los videos, son muy similares a las de nuestros amigos cercanos. De hecho, la similitud de la respuesta neuronal puede incluso predecir el nivel de cercanía entre dos amigos, ya sean amigos o amigos de amigos o incluso amigos segundos o terceros, como se describe a los primos lejanos. Si bien podemos encontrarnos con amigos potenciales a través de la proximidad, la etapa de vida compartida o los intereses compartidos, sigue habiendo un poco de misterio en cuanto a por qué hacemos clic con algunos amigos potenciales y no con otros. Puede ser que la idea romántica de química que atribuimos a la atracción romántica sea en realidad un determinante en a quién elegimos como amigos, también.
Nuestro cerebro es un órgano con un alto consumo energético. Sin embargo, a diferencia de otros tejidos, no puede utilizar ácidos grasos como fuente principal de energía. Pero esto no significa que las grasas no contribuyan en su funcionamiento. De hecho, ciertos lípidos cumplen un rol clave en la regulación de procesos neuronales esenciales, que van desde la memoria hasta el control del hambre. “Lo que comemos, de alguna forma, afecta nuestra salud y eso está muy claro”, afirmó la doctora Núria Casals, investigadora en el campo del metabolismo lipídico y quien compartió detalles de sus más recientes estudios en el marco de la inauguración del año académico del Doctorado en Biomedicina de la UNAB. La doctora Núria Casals compartió detalles de sus más recientes estudios en el marco de la inauguración del año académico del Doctorado en Biomedicina de la UNAB. Durante su exposición, la jefa de la Unidad de Farmacología de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universitat Internacional de Catalunya analizó el impacto de las grasas saturadas y los azúcares en el organismo, señalando que “estos alimentos inducen a la obesidad, la resistencia a la insulina, la diabetes y enfermedades cardiovasculares debido a la arteriosclerosis, pero en los últimos años también se ha relacionado y se ha demostrado que pueden afectar a nuestra salud cerebral y pueden producir una disminución de algunas habilidades cognitivas”. Además, la doctora en Bioquímica y Biología Molecular de la Universitat de Barcelona advirtió que los efectos negativos de estos alimentos se acentúan con la edad. “Nuestro cerebro es muy plástico, es muy resiliente, pero con la edad está perdiendo sus capacidades”, explicó Casals. Esto significa que mientras una persona joven puede contrarrestar algunos efectos adversos con mayor facilidad, los adultos mayores presentan una mayor vulnerabilidad a la dieta que consumen. Los cuerpos cetónicos y su efecto en la memoria En este contexto, han aparecido distintas estrategias para contrarrestar estos efectos, así como las dietas cetogénicas y el ayuno intermitente, que han escalado en popularidad en los últimos años, puesto que inducen a la generación de cuerpos cetónicos como el betahidroxibutirato (BHB). “Estos cuerpos cetónicos llegan al cerebro y se transforman de nuevo en AcetilCoA, que luego entra en el ciclo de los ácidos tricarboxílicos para generar ATP”, apuntó la Magíster en Economía y Política de la Salud por la Universitat Pompeu Fabra. Eso sí, la especialista advirtió que estas dietas pueden ser difíciles de seguir y que sus beneficios aún están en estudio. Tanto las dietas cetogénicas como el ayuno intermitente inducen a la generación de cuerpos cetónicos como el betahidroxibutirato (BHB), que ayudarían a reducir o mejorar el deterioro cognitivo. “La mayoría son actualmente en modelos animales y hay algunos estudios también en humanos pero, en los primeros, parece ser claro que sí reducen, mejoran o previenen el deterioro cognitivo asociado a enfermedades neurodegenerativas”, comentó. Sostenido en esta premisa, su equipo de investigación se preguntó si los efectos positivos de los cuerpos cetónicos podrían lograrse sin la necesidad de seguir dietas restrictivas. “Nos preguntamos, ya que estos dos tipos de dietas tienen en común un aumento de los cuerpos cetónicos: ¿sería posible administrar esos cuerpos cetónicos en forma de suplemento con una dieta estándar justamente a este tipo de pacientes?”, recordó. Los resultados preliminares nos entusiasmaron, señaló. “Observamos que los ratones sometidos a dietas altas en grasa sufrían pérdida de memoria, pero al administrarles BHB, estos efectos se revertían de manera significativa”, planteó. De acuerdo con Casals, esto sugiere que la suplementación con betahidroxibutirato (BHB), el principal cuerpo cetónico en la sangre, podría ayudar a revertir los efectos nocivos de una dieta rica en grasas saturadas en cuanto a la memoria y la cognición. Limitaciones y nuevos horizontes A pesar de los resultados encontrados, la doctora Casals recalcó que aún hay muchas preguntas sin respuesta. La evidencia hasta ahora da ciertas luces de que los beneficios de los cuerpos cetónicos podrían aplicarse principalmente en personas con deterioro cognitivo previo, así como con obesidad o síndrome metabólico. Además, apuntó, no está claro si estas estrategias podrían ser efectivas en enfermedades más complejas. Casals hizo un llamado a continuar investigando en el área, fomentar el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas e incluso invitó a todos los alumnos ahí presentes a sumarse a su equipo en la Universitat Internacional de Catalunya. “La investigación es necesaria y necesitamos científicos que nos ayuden a hacer una sociedad mejor”, aseguró.
A un año de haber sufrido un accidente cerebrovascular (ACV), el reconocido animador y locutor radial Leo Caprile compartió su experiencia y reflexionó en una reciente entrevista sobre la importancia de actuar rápidamente ante los síntomas de esta afección. “Cuando me dicen que es la segunda causa de muerte en Chile, casi me fui de espaldas. Estuve a punto de pasar a la historia”, expresó Caprile en conversación con 24 Horas. El comunicador recordó que aquel día no hubo señales evidentes de alarma, salvo un detalle que resultó crucial para salvar su vida. “Estábamos conversando, haciendo bromas, cuando de repente voy a tomar un vaso y no me lo puedo ”, relató. Esa leve pérdida de control fue suficiente para que reaccionara de inmediato y buscara ayuda médica. La rapidez, un factor clave Caprile destacó que su pronta reacción fue determinante en su recuperación. “La respuesta veloz es fundamental. Yo, desde el primer síntoma hasta estar ya en trombólisis, tardé entre 20 y 25 minutos”, explicó. Este procedimiento, que consiste en la disolución del coágulo que obstruye el flujo sanguíneo al cerebro, debe realizarse lo antes posible para minimizar las secuelas del ACV. Caprile confesó que, tras su experiencia, tomó conciencia de la magnitud del problema y de cuántas personas han pasado por lo mismo. “Vi mucha gente, incluso gente más joven. Como que el rango etario de la dolencia se amplió. Hice conciencia de cómo pude haber quedado y qué habría pasado, por ejemplo, si yo estaba en el campo o si hubiese estado solo”, reflexionó. Por fortuna, su rápida reacción le permitió evitar secuelas graves. Finalmente, el animador habló sobre algunos síntomas que podrían ser indicadores de un ACV. “Pierdes fuerza en cualquiera de las dos áreas del cuerpo, se siente un hormigueo en la cara, se cae un poquito la cara también (...) Algunas personas tienen dolor de cabeza, otras tienen dificultades para hablar, pero lo más importante es darte cuenta de que pierdes fuerza en el brazo”.