Cuando quedan pocas horas para que se inicie el primer fin de semana largo del año, debido a Semana Santa, y ante la salida estimada de más de 415.000 vehículos desde la Región Metropolitana hacia distintos puntos de la costa y regiones del país, además del aumento de accidentes por la ingesta de alcohol en la conducción, la Asociación Pro Consumo Responsable de Bebidas Espirituosas de Chile (Aprocor), hizo un llamado a tomar medidas preventivas y no manejar un vehículo si se ha bebido. Todo esto además, considerando que durante Semana Santa 2024, se registraron 526 accidentes de tránsito en todo el país —una disminución del 19% respecto a 2023—, pero el número de fallecidos se elevó drásticamente a 27 personas, un 92% más que el año anterior. Entre las víctimas fatales hubo 16 conductores, 9 pasajeros y 2 peatones. Además, se realizaron más de 14.860 controles de alcoholemia. Y pese a que las principales causas de estos siniestros siguen siendo la imprudencia al volante y el exceso de velocidad, 120 personas fueron detenidas por conducción en estado de ebriedad y 27 bajo la influencia del alcohol. Frente a este escenario, la autoridad ha reforzado su plan de contingencia con un aumento de controles policiales, fiscalización en terminales y carreteras. No obstante, expertos advierten que, sin un cambio real en el comportamiento de los conductores, las cifras podrían empeorar este 2025. Se reitera el llamado a no beber alcohol si se conduce El presidente de Aprocor, Juan Pablo Solís de Ovando Lavín, explicó que “l os chilenos han ido tomando conciencia de los riesgos de manejar tras haber bebido, pero en estos feriados largos hemos visto que proliferan los irresponsables al volante, por lo que todos debemos unirnos para reforzar el llamado a la prevención”. “Tal como lo revelan nuestros últimos estudios sobre el consumo de alcohol en fechas de celebración masiva, 6 de cada 10 personas temen más ser detenidas por Carabineros (57%) que provocar daños o la muerte a otra persona. Además, un preocupante 35% aún considera socialmente aceptable conducir en estado de ebriedad. Estas cifras nos alertan sobre la urgencia de reforzar el autocuidado y replantear nuestras creencias culturales frente al consumo de alcohol y la conducción, agregó Solís de Ovando. Fuente: Publimetro
El mezclar bebidas energéticas con alcohol se ha vuelto una práctica cada vez más común, sobre todo entre jóvenes. Por lo mismo, desde el mundo científico y académico se ha puesto especial atención en esta conducta, fundamentalmente por los riesgos que implica para la salud. En ese sentido, desde el Hospital Clínico de la Universidad de Chile (HCUCH) alertaron sobre los peligros que acarrea el mezclar energéticas con bebidas alcohólicas. Los riesgos son varios. Así lo explica el doctor Alfredo Parra, médico internista del HCUCH. “El riesgo de la interacción entre ambas bebidas tiene que ver con los efectos antagónicos que ambos productos tienen. El alcohol es un reconocido depresor del sistema nervioso central y las bebidas energéticas son reconocidas como estimuladores del sistema nervioso central”, comenta. Parra enfatiza que “se puede producir riesgo de enmascaramiento, ya que las personas perciben que están consumiendo menos alcohol del que realmente consumen. Hay estudios que muestran que se consume hasta un 30% más de alcohol cuando se le agrega energética”. Junto con ello, el internista sostiene que “la mezcla de ambos, aumenta la posibilidad de conductas de riesgo, como, por ejemplo, el manejo en estado de ebriedad. También se potencian los efectos que se pueden producir a nivel cardiovascular y hepático”. En ese sentido, Alfredo Parra puntualiza que “se pueden generar más arritmias en pacientes jóvenes susceptibles, episodios de fibrilación auricular, taquicardia, intoxicación hepática, etc. Y bueno, no es de extrañar que también se potencie la deshidratación”. Bebidas energéticas y una “hiperestimulación” del sistema nervioso Más allá de la mezcla con alcohol, desde el Hospital Clínico de la Universidad de Chile manifiestan que el consumo de bebidas energéticas conlleva riesgos para la salud por distintos motivos. Ana Claudia Villarroel, diabetóloga y nutrióloga del HCUCH explica que “estas bebidas son estimulantes. La cafeína que tienen equivale a cuatro shots de espresso, lo que inactiva los neurotransmisores encargados de inducir la relajación. Es decir, el cuerpo ya había comenzado a prepararse para descansar, pero la bebida lo obliga a seguir en un estado de alerta artificial”. Al profundizar, Villarroel plantea que “esta mezcla de cafeína con azúcar nutricionalmente no aporta en nada. En el cuerpo puede tener distintos efectos, pero inicialmente será una hiperestimulación del sistema nervioso. Esto quiere decir que lo habitual cuando la persona empieza por primera vez el consumo, y no es una persona asidua a la cafeína, probablemente va a sentir palpitaciones, nerviosismo, una especie de sensación de despersonalización. Va a estar hiperalerta a todos los estímulos”.
Cuando quedan pocas horas para que se inicie el primer fin de semana largo del año, debido a Semana Santa, y ante la salida estimada de más de 415.000 vehículos desde la Región Metropolitana hacia distintos puntos de la costa y regiones del país, además del aumento de accidentes por la ingesta de alcohol en la conducción, la Asociación Pro Consumo Responsable de Bebidas Espirituosas de Chile (Aprocor), hizo un llamado a tomar medidas preventivas y no manejar un vehículo si se ha bebido. Todo esto además, considerando que durante Semana Santa 2024, se registraron 526 accidentes de tránsito en todo el país —una disminución del 19% respecto a 2023—, pero el número de fallecidos se elevó drásticamente a 27 personas, un 92% más que el año anterior. Entre las víctimas fatales hubo 16 conductores, 9 pasajeros y 2 peatones. Además, se realizaron más de 14.860 controles de alcoholemia. Y pese a que las principales causas de estos siniestros siguen siendo la imprudencia al volante y el exceso de velocidad, 120 personas fueron detenidas por conducción en estado de ebriedad y 27 bajo la influencia del alcohol. Frente a este escenario, la autoridad ha reforzado su plan de contingencia con un aumento de controles policiales, fiscalización en terminales y carreteras. No obstante, expertos advierten que, sin un cambio real en el comportamiento de los conductores, las cifras podrían empeorar este 2025. Se reitera el llamado a no beber alcohol si se conduce El presidente de Aprocor, Juan Pablo Solís de Ovando Lavín, explicó que “l os chilenos han ido tomando conciencia de los riesgos de manejar tras haber bebido, pero en estos feriados largos hemos visto que proliferan los irresponsables al volante, por lo que todos debemos unirnos para reforzar el llamado a la prevención”. “Tal como lo revelan nuestros últimos estudios sobre el consumo de alcohol en fechas de celebración masiva, 6 de cada 10 personas temen más ser detenidas por Carabineros (57%) que provocar daños o la muerte a otra persona. Además, un preocupante 35% aún considera socialmente aceptable conducir en estado de ebriedad. Estas cifras nos alertan sobre la urgencia de reforzar el autocuidado y replantear nuestras creencias culturales frente al consumo de alcohol y la conducción, agregó Solís de Ovando. Fuente: Publimetro
El mezclar bebidas energéticas con alcohol se ha vuelto una práctica cada vez más común, sobre todo entre jóvenes. Por lo mismo, desde el mundo científico y académico se ha puesto especial atención en esta conducta, fundamentalmente por los riesgos que implica para la salud. En ese sentido, desde el Hospital Clínico de la Universidad de Chile (HCUCH) alertaron sobre los peligros que acarrea el mezclar energéticas con bebidas alcohólicas. Los riesgos son varios. Así lo explica el doctor Alfredo Parra, médico internista del HCUCH. “El riesgo de la interacción entre ambas bebidas tiene que ver con los efectos antagónicos que ambos productos tienen. El alcohol es un reconocido depresor del sistema nervioso central y las bebidas energéticas son reconocidas como estimuladores del sistema nervioso central”, comenta. Parra enfatiza que “se puede producir riesgo de enmascaramiento, ya que las personas perciben que están consumiendo menos alcohol del que realmente consumen. Hay estudios que muestran que se consume hasta un 30% más de alcohol cuando se le agrega energética”. Junto con ello, el internista sostiene que “la mezcla de ambos, aumenta la posibilidad de conductas de riesgo, como, por ejemplo, el manejo en estado de ebriedad. También se potencian los efectos que se pueden producir a nivel cardiovascular y hepático”. En ese sentido, Alfredo Parra puntualiza que “se pueden generar más arritmias en pacientes jóvenes susceptibles, episodios de fibrilación auricular, taquicardia, intoxicación hepática, etc. Y bueno, no es de extrañar que también se potencie la deshidratación”. Bebidas energéticas y una “hiperestimulación” del sistema nervioso Más allá de la mezcla con alcohol, desde el Hospital Clínico de la Universidad de Chile manifiestan que el consumo de bebidas energéticas conlleva riesgos para la salud por distintos motivos. Ana Claudia Villarroel, diabetóloga y nutrióloga del HCUCH explica que “estas bebidas son estimulantes. La cafeína que tienen equivale a cuatro shots de espresso, lo que inactiva los neurotransmisores encargados de inducir la relajación. Es decir, el cuerpo ya había comenzado a prepararse para descansar, pero la bebida lo obliga a seguir en un estado de alerta artificial”. Al profundizar, Villarroel plantea que “esta mezcla de cafeína con azúcar nutricionalmente no aporta en nada. En el cuerpo puede tener distintos efectos, pero inicialmente será una hiperestimulación del sistema nervioso. Esto quiere decir que lo habitual cuando la persona empieza por primera vez el consumo, y no es una persona asidua a la cafeína, probablemente va a sentir palpitaciones, nerviosismo, una especie de sensación de despersonalización. Va a estar hiperalerta a todos los estímulos”.