Para muchas personas, la idea de realizar ejercicios o deportes de alto rendimiento puede resultar desalentador y poco atractivo, ya que no les gustan los deportes de mucho impacto o simplemente pueden terminar lesionados. Sin embargo, la actividad física no debe ser complicada, y existe una alternativa accesible y altamente beneficiosa: “el arte de caminar”. Esta actividad, no requiere ningún tipo de esfuerzo excesivo ni tampoco equipamiento costoso, tiene múltiples beneficios para la salud y lo mejor de todo es que pueden practicarla desde los más jóvenes hasta los adultos mayores. “Una de las mejores actividades físicas que una persona puede realizar son los ejercicios aeróbicos, como por ejemplo la caminata. Esta nos asegura un impacto suave, mejora nuestra capacidad física y cardiovascular, tiende a bajar la presión arterial y nos ayuda a bajar de peso, entre otras cosas”, explica el Dr. Rodrigo Águila, cardiólogo de Clínica INDISA. Beneficios de caminar diariamente 1- Mejora la salud cardiovascular: fortalece el corazón y reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Además ayuda a mantener niveles saludables de presión arterial y reduce el colesterol. 2- Controla el peso: caminar a un ritmo constante puede contribuir a la pérdida de peso o al mantenimiento de un peso saludable. 3- Mejora el estado de ánimo: el ejercicio regular libera endorfinas, lo que puede reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo. Además proporciona un tiempo a solas para relajarse y reflexionar, lo que favorece el bienestar mental. 4- Fortalecimiento muscular y tonificación: al ser una actividad que involucra varios grupos musculares, incluidos los músculos de las piernas, glúteos y abdomen, ayuda a tonificar el cuerpo con el tiempo. 5- Más energía: puede aumentar los niveles de energía y reducir la fatiga. 6- Ejercicio ideal para todas las edades: al ser una actividad de bajo impacto es apta para personas de todas las edades y nivel de condición física. Es especial para los adultos mayores, ya que mejora la movilidad y la independencia. ¿Cuánto tiempo debo caminar por día? Acerca de cuánto tiempo es recomendable que una persona camine diariamente, el especialista de INDISA precisa que “eso va depender de la edad de la persona. A un adulto mayor, se le recomienda caminar al menos 30 minutos, tres veces a la semana. En cambio, una persona joven puede caminar 45 minutos y complementarlo con otro tipo de actividad como la bicicleta, tres veces a la semana, aunque puede ser más”. Si quieres partir practicando este deporte, pero no sabes cómo hacerlo, aquí te dejamos algunos consejos que te ayudarán a dar ese primer paso: Recomendaciones para iniciar en las caminatas diarias – Contar con ropa y calzado adecuado es fundamental, ya que te ayudarán a caminar de manera correcta. – Controlar la velocidad. Lo más recomendable es ir a una velocidad media, pero lo importante es caminar, por lo que hazlo a una velocidad que te sientas cómodo; puedes aumentar el ritmo cuando te sientas preparado. – Elegir una hora en que la temperatura sea agradable. – Hidratarse antes y después de caminar. – Antes de partir, realizar un par de ejercicios de calentamiento y estiramiento. Asimismo, se recomienda elongar una vez que se termine de caminar para evitar lesiones. Incorporar caminatas regulares en tu rutina diaria puede marcar una gran diferencia en tu salud física y mental, ¡así que saca tus mejores zapatos y comienza a caminar hoy mismo! Tu cuerpo y mente te lo agradecerán.
Según el último Censo 2024, el 14% de la población nacional supera los 65 años, un dato que alerta sobre los múltiples desafíos sociales y sanitarios que conlleva esta transición demográfica. Con esto, Chile se perfila como un país que envejece a paso firme. El cambio demográfico no sólo transforma el perfil etario de la población, sino que plantea profundas preguntas sobre calidad de vida, salud mental y participación social en la vejez. En este contexto, un equipo de académicos investigadores de la Universidad Santo Tomás (UST), sede Temuco, ha centrado su labor en estudiar y prevenir el deterioro cognitivo en personas mayores, una de las problemáticas más urgentes del envejecimiento. Desde la Gerontología Clínica, la Kinesiología y la Terapia Ocupacional, coinciden en la necesidad de un enfoque preventivo e integral que no sólo trate síntomas, sino que promueva bienestar y autonomía en esta etapa de la vida. ¿Cómo evitar el deterioro cognitivo? Frente a esta realidad, el fenómeno del envejecimiento adquiere una relevancia crítica desde una perspectiva poblacional. Norman López, doctor en Neurociencia y profesor titular de la UST, advirtió que “la baja natalidad y el aumento sostenido de adultos mayores están invirtiendo nuestra pirámide poblacional”. Publicidad Por este motivo, el especialista enfatizó que es urgente avanzar hacia un enfoque más integral y preventivo del envejecimiento, que considere tanto las políticas públicas como el entorno social y comunitario de las personas mayores. “Envejecer bien no es solo una meta personal, sino una tarea colectiva. Prepararnos como sociedad para este cambio demográfico es clave para asegurar el bienestar de todas y todos”, señaló el médico especialista. En este mismo sentido, la kinesióloga y doctora en Investigación Gerontológica, Carol Saldías, sugiere que “factores como la actividad física, el nivel educacional y la estimulación cognitiva pueden reducir el riesgo de demencia y otras afecciones neurocognitivas. Pero no basta con intervenir un área: el enfoque debe ser integral”. Cuidar de la salud física y mental Complementando esta mirada, Ignacio Pezoa, terapeuta ocupacional y magíster en Neurociencias, comentó sobre la importancia de la participación social activa como un factor protector frente al deterioro cognitivo. “El aislamiento y la soledad afectan a cerca del 40% de las personas mayores en la región de La Araucanía, y esto incide directamente en su calidad de vida. Promover espacios de participación, relaciones significativas y actividades con propósito es clave para prevenir un envejecimiento patológico”, indicó Pezoa. Respecto a este enfoque, el académico Patricio Torres, académico investigador de Terapia Ocupacional de la UST Temuco, destaca la relevancia de la actividad física y los vínculos sociales como pilares de un envejecimiento saludable. “La soledad no deseada es una de las principales amenazas para la salud cognitiva de las personas mayores. Se asocia a mayores niveles de estrés, alteraciones del sueño, disminución de la inmunidad y un incremento en los riesgos de accidentes vasculares”, advirtió. En este sentido, Torres propone fortalecer espacios como clubes deportivos, talleres comunitarios o actividades recreativas que promuevan el encuentro y la participación activa. “Vivir más es también un desafío social que requiere actuar desde temprano, generando redes significativas que acompañen a las personas a lo largo de toda la vida”, concluyó. Consejos para cuidar la salud cerebral Estimulación mental y cognitiva: – Aprender cosas nuevas de forma constante. – Leer libros, jugar juegos de memoria y realizar ejercicios mentales. – Participar en talleres de aprendizaje (idiomas, manualidades, jardinería, etc.). Vida social y actividades con sentido – Mantener una vida social activa: visitar amigos, participar en grupos o talleres comunitarios. – Realizar actividades con propósito que motiven y den satisfacción al paciente. – Fomentar redes sociales significativas desde joven. – Evitar y actuar frente a la soledad no deseada. Actividad física regular – Caminar, bailar o hacer ejercicios de bajo impacto de forma regular. – Participar en actividades físicas grupales para ejercitar cuerpo y mente. Cuidado de la salud física – Controlar enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes y pérdida auditiva. – Realizar chequeos médicos anuales como el EMPAM. – No automedicarse.
Con la llegada del verano, las altas temperaturas se convierten en las protagonistas indiscutibles de la temporada estival. Aunque este clima es ideal para disfrutar de distintos panoramas, realizar actividad física al aire libre requiere tomar mayores precauciones para resguardar la salud. En este sentido, Miguel Palominos, jefe de carrera de Preparador Físico del IP-CFT Santo Tomás, Sede San Joaquín, entregó una serie de recomendaciones para entrenar de forma segura durante los días calurosos. “Es fundamental evitar los horarios de mayor radiación solar, especialmente durante la media tarde. Lo ideal es programar la actividad física en la mañana o en la tarde noche, cuando las temperaturas son más bajas, lo que permite disminuir el riesgo de deshidratación y golpes de calor”, señaló Palominos. Además, enfatizó que, independiente del horario, es imprescindible mantener una buena hidratación, junto con el uso de bloqueador solar, gorro, lentes de sol, poleras con filtro UV y calzado adecuado, elementos que ayudan a proteger el cuerpo de los efectos nocivos del sol. Recomendaciones para hacer deporte en verano El especialista advierte que existen síntomas que no deben ser ignorados durante el ejercicio, tales como “visión borrosa, mareos, dolor de cabeza, sudoración excesiva, calambres y vómitos son señales de alerta. Si una persona presenta alguno de estos síntomas, debe detener inmediatamente la actividad y, si persisten, acudir a un centro asistencial”. Respecto a la hidratación y la alimentación, Palominos entregó recomendaciones específicas según el momento del entrenamiento: Antes del ejercicio: – Consumir entre 5 y 10 ml de agua por kilo de peso, entre 2 y 4 horas previas. – Realizar la última comida principal 2 a 3 horas antes y, hasta 45 minutos previos, ingerir una pequeña dosis de carbohidratos. Durante el ejercicio: – Beber entre 400 y 800 ml de agua por cada hora de actividad, idealmente fría (entre 3 y 5 °C). – Si el ejercicio se extiende por más de una hora, incorporar pequeñas dosis de carbohidratos, como medio plátano, una barra de cereal o un yogur. Después del ejercicio: – Consumir entre 1,5 y 2 litros de agua dentro de las primeras cuatro horas posteriores al entrenamiento. – Se pueden incluir bebidas isotónicas y, dentro de los primeros 15 minutos, ingerir carbohidratos simples de rápida absorción, como fruta, un pequeño sándwich o incluso una porción moderada de chocolate. Finalmente, el experto recalcó que la actividad física es fundamental para la salud, pero debe realizarse con responsabilidad. “Entrenar informado y cuidando el cuerpo permite disfrutar del deporte incluso en verano, evitando riesgos innecesarios”, concluyó.
Para prevenir el dolor muscular en el trabajo, optimiza tu puesto con ergonomía, toma pausas activas cada hora para moverte y estirar cuello, hombros y espalda, mantén una buena postura, fortalece el core (abdomen y espalda) y cuida tu hidratación y dieta, alternando tareas y usando calzado adecuado si trabajas de pie. Tras largas jornadas de trabajo, es común que aparezca dolor muscular. En ese sentido, la ergonomía -estudio de la adaptación de máquinas y muebles a quienes lo emplean, para que sea más cómodo y eficaz- juega un rol fundamental en el bienestar físico. El dolor muscular es la respuesta del cuerpo a una sobrecarga o uso inadecuado de los músculos, tendones y/o articulaciones. Al estar sentados mucho tiempo, puede aparecer una molestia por tensión estática, es decir, porque los músculos del tronco y el cuello se contraen sostenidamente para mantener la postura. Rodrigo Parra, consultor en Ergonomía de IST Mutualidad , detalló que “esta contracción prolongada eventualmente puede restringir el flujo sanguíneo, lo que provoca que se acumulen desechos metabólicos como el ácido láctico y se genere fatiga muscular, que percibimos como dolor, rigidez y contractura”. “Por otro lado, tiene que ver con una sobrecarga, en la gente que trabaja más en terreno (…) el dolor surge por una exigencia física excesiva o movimientos incorrectos, como el levantamiento de cargas pesadas que genera microtraumatismo en las fibras musculares y articulaciones, y por posturas forzadas, al trabajar agachados con los brazos por encima de los hombros, también se genera una sobrecarga a las estructuras, lo que va provocando este dolor muscular”, explicó. Sumado a eso -según el especialista- el estrés tiene un rol clave, ya que al estar sometidas a este, las personas tienden a exagerar las posiciones estáticas por una fatiga asociada a esta condición. Principales músculos afectados por carga de trabajo Aunque varían según cada caso, los músculos más afectados por las jornadas laborales se correlacionan directamente con el tipo de tarea y riesgo ergonómico predominante. Es decir, quienes cumplen funciones en oficina y deben mantener una postura estática, suelen sufrir más de tensión de cuello, hombros y área lumbar, ya que esta trabaja para mantener el cuerpo sentado de forma constante. Asimismo, quienes pasan sus días en rubros como construcción o minería, se ven expuestos a posturas de alta exigencia en la zona de espalda y hombros. Paralelamente, para quienes desempeñan sus funciones en manufactura, las principales partes del cuerpo afectadas son las manos, muñecas, y los brazos en general. “Esto por tareas cíclicas y el uso de herramientas vibratorias que pudiesen dañar los tendones y estructuras nerviosas. Todo esto a una acumulación en el tiempo, a largo plazo”, especificó Parra. Consejos para prevenir dolor muscular Para prevenir el malestar muscular derivado del trabajo, el prestigioso sitio de salud Mayo Clinic entregó una serie de recomendaciones técnicas para adaptar el espacio a cada persona. En primer lugar, la silla debe adaptarse a la curvatura natural de la espalda, proporcionando el apoyo adecuado. De ese modo, se sugiere regular su altura para poder apoyar cómodamente los pies sobre el suelo o utilizando un reposapiés que cumpla la misma función. Si esta tiene reposabrazos, este debe estar ubicado a una elevación que permita que los codos se apoyen cerca del cuerpo, manteniendo los hombros relajados. En segundo lugar, el escritorio debe dejar espacio suficiente para que quepan las piernas y pies de forma cómoda. Por eso, además, no es óptimo tener artículos debajo de este, ya que reducen el espacio disponible para sentarse correctamente. Además, este debe estar a un nivel que permita mantener al alcance los artículos que se utilizan, sin encorvarse. Si el escritorio tiene borde duro, se indica acolchar el borde o usar un reposamuñecas, para proteger a las muñecas del estrés por contacto, que puede producirse por un contacto prolongado con un borde duro. En tercer lugar, el teclado del ordenador delante de quien lo utiliza, de forma que las muñecas y los antebrazos queden alineados y los hombros relajados. Por su lado, el monitor debe estar a aproximadamente un brazo de distancia de quien lo utiliza, con la parte superior de la pantalla a la altura de los ojos o ligeramente por debajo del nivel de estos. Si se utiliza un notebook, se aconseja conectar un ratón y un teclado externos, junto con un soporte para ordenadores portátiles, que lo mantenga en una posición adecuada. Además, idealmente se deben dejar los otros artículos que se utilizan con frecuencia -como celulares o cuadernos- cerca, para agarrarlos de forma cómoda cuando se requieran. Respecto a quienes tienen labores en terreno, el consultor en Ergonomía de IST Mutualidad destacó la importancia “del uso de ayudas mecánicas para evitar la manipulación de carga. Por ejemplo, hay gente que trabaja más en terreno, siempre que sea posible, por ejemplo, utilizar grúas horquillas, transpaletas eléctricas o montacargas.Y por último, la rotación de las tareas en entornos de alta exigencia o de repetitividad. Rotar al funcionario a tareas menos exigentes para que los grupos musculares descansen también es clave”. Adicionalmente, es importante realizar pausas activas cada 45 o 60 minutos, o hacer algunas tareas de pie, ya que independiente de lo óptima de la ergonomía, estar sentado en la misma posición durante horas no es recomendable para la salud. En ese sentido, IST ofrece pausas saludables de lunes a jueves a las 15:30 horas, a través del siguiente enlace de Zoom.
Para muchas personas, la idea de realizar ejercicios o deportes de alto rendimiento puede resultar desalentador y poco atractivo, ya que no les gustan los deportes de mucho impacto o simplemente pueden terminar lesionados. Sin embargo, la actividad física no debe ser complicada, y existe una alternativa accesible y altamente beneficiosa: “el arte de caminar”. Esta actividad, no requiere ningún tipo de esfuerzo excesivo ni tampoco equipamiento costoso, tiene múltiples beneficios para la salud y lo mejor de todo es que pueden practicarla desde los más jóvenes hasta los adultos mayores. “Una de las mejores actividades físicas que una persona puede realizar son los ejercicios aeróbicos, como por ejemplo la caminata. Esta nos asegura un impacto suave, mejora nuestra capacidad física y cardiovascular, tiende a bajar la presión arterial y nos ayuda a bajar de peso, entre otras cosas”, explica el Dr. Rodrigo Águila, cardiólogo de Clínica INDISA. Beneficios de caminar diariamente 1- Mejora la salud cardiovascular: fortalece el corazón y reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Además ayuda a mantener niveles saludables de presión arterial y reduce el colesterol. 2- Controla el peso: caminar a un ritmo constante puede contribuir a la pérdida de peso o al mantenimiento de un peso saludable. 3- Mejora el estado de ánimo: el ejercicio regular libera endorfinas, lo que puede reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo. Además proporciona un tiempo a solas para relajarse y reflexionar, lo que favorece el bienestar mental. 4- Fortalecimiento muscular y tonificación: al ser una actividad que involucra varios grupos musculares, incluidos los músculos de las piernas, glúteos y abdomen, ayuda a tonificar el cuerpo con el tiempo. 5- Más energía: puede aumentar los niveles de energía y reducir la fatiga. 6- Ejercicio ideal para todas las edades: al ser una actividad de bajo impacto es apta para personas de todas las edades y nivel de condición física. Es especial para los adultos mayores, ya que mejora la movilidad y la independencia. ¿Cuánto tiempo debo caminar por día? Acerca de cuánto tiempo es recomendable que una persona camine diariamente, el especialista de INDISA precisa que “eso va depender de la edad de la persona. A un adulto mayor, se le recomienda caminar al menos 30 minutos, tres veces a la semana. En cambio, una persona joven puede caminar 45 minutos y complementarlo con otro tipo de actividad como la bicicleta, tres veces a la semana, aunque puede ser más”. Si quieres partir practicando este deporte, pero no sabes cómo hacerlo, aquí te dejamos algunos consejos que te ayudarán a dar ese primer paso: Recomendaciones para iniciar en las caminatas diarias – Contar con ropa y calzado adecuado es fundamental, ya que te ayudarán a caminar de manera correcta. – Controlar la velocidad. Lo más recomendable es ir a una velocidad media, pero lo importante es caminar, por lo que hazlo a una velocidad que te sientas cómodo; puedes aumentar el ritmo cuando te sientas preparado. – Elegir una hora en que la temperatura sea agradable. – Hidratarse antes y después de caminar. – Antes de partir, realizar un par de ejercicios de calentamiento y estiramiento. Asimismo, se recomienda elongar una vez que se termine de caminar para evitar lesiones. Incorporar caminatas regulares en tu rutina diaria puede marcar una gran diferencia en tu salud física y mental, ¡así que saca tus mejores zapatos y comienza a caminar hoy mismo! Tu cuerpo y mente te lo agradecerán.
Según el último Censo 2024, el 14% de la población nacional supera los 65 años, un dato que alerta sobre los múltiples desafíos sociales y sanitarios que conlleva esta transición demográfica. Con esto, Chile se perfila como un país que envejece a paso firme. El cambio demográfico no sólo transforma el perfil etario de la población, sino que plantea profundas preguntas sobre calidad de vida, salud mental y participación social en la vejez. En este contexto, un equipo de académicos investigadores de la Universidad Santo Tomás (UST), sede Temuco, ha centrado su labor en estudiar y prevenir el deterioro cognitivo en personas mayores, una de las problemáticas más urgentes del envejecimiento. Desde la Gerontología Clínica, la Kinesiología y la Terapia Ocupacional, coinciden en la necesidad de un enfoque preventivo e integral que no sólo trate síntomas, sino que promueva bienestar y autonomía en esta etapa de la vida. ¿Cómo evitar el deterioro cognitivo? Frente a esta realidad, el fenómeno del envejecimiento adquiere una relevancia crítica desde una perspectiva poblacional. Norman López, doctor en Neurociencia y profesor titular de la UST, advirtió que “la baja natalidad y el aumento sostenido de adultos mayores están invirtiendo nuestra pirámide poblacional”. Publicidad Por este motivo, el especialista enfatizó que es urgente avanzar hacia un enfoque más integral y preventivo del envejecimiento, que considere tanto las políticas públicas como el entorno social y comunitario de las personas mayores. “Envejecer bien no es solo una meta personal, sino una tarea colectiva. Prepararnos como sociedad para este cambio demográfico es clave para asegurar el bienestar de todas y todos”, señaló el médico especialista. En este mismo sentido, la kinesióloga y doctora en Investigación Gerontológica, Carol Saldías, sugiere que “factores como la actividad física, el nivel educacional y la estimulación cognitiva pueden reducir el riesgo de demencia y otras afecciones neurocognitivas. Pero no basta con intervenir un área: el enfoque debe ser integral”. Cuidar de la salud física y mental Complementando esta mirada, Ignacio Pezoa, terapeuta ocupacional y magíster en Neurociencias, comentó sobre la importancia de la participación social activa como un factor protector frente al deterioro cognitivo. “El aislamiento y la soledad afectan a cerca del 40% de las personas mayores en la región de La Araucanía, y esto incide directamente en su calidad de vida. Promover espacios de participación, relaciones significativas y actividades con propósito es clave para prevenir un envejecimiento patológico”, indicó Pezoa. Respecto a este enfoque, el académico Patricio Torres, académico investigador de Terapia Ocupacional de la UST Temuco, destaca la relevancia de la actividad física y los vínculos sociales como pilares de un envejecimiento saludable. “La soledad no deseada es una de las principales amenazas para la salud cognitiva de las personas mayores. Se asocia a mayores niveles de estrés, alteraciones del sueño, disminución de la inmunidad y un incremento en los riesgos de accidentes vasculares”, advirtió. En este sentido, Torres propone fortalecer espacios como clubes deportivos, talleres comunitarios o actividades recreativas que promuevan el encuentro y la participación activa. “Vivir más es también un desafío social que requiere actuar desde temprano, generando redes significativas que acompañen a las personas a lo largo de toda la vida”, concluyó. Consejos para cuidar la salud cerebral Estimulación mental y cognitiva: – Aprender cosas nuevas de forma constante. – Leer libros, jugar juegos de memoria y realizar ejercicios mentales. – Participar en talleres de aprendizaje (idiomas, manualidades, jardinería, etc.). Vida social y actividades con sentido – Mantener una vida social activa: visitar amigos, participar en grupos o talleres comunitarios. – Realizar actividades con propósito que motiven y den satisfacción al paciente. – Fomentar redes sociales significativas desde joven. – Evitar y actuar frente a la soledad no deseada. Actividad física regular – Caminar, bailar o hacer ejercicios de bajo impacto de forma regular. – Participar en actividades físicas grupales para ejercitar cuerpo y mente. Cuidado de la salud física – Controlar enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes y pérdida auditiva. – Realizar chequeos médicos anuales como el EMPAM. – No automedicarse.
Con la llegada del verano, las altas temperaturas se convierten en las protagonistas indiscutibles de la temporada estival. Aunque este clima es ideal para disfrutar de distintos panoramas, realizar actividad física al aire libre requiere tomar mayores precauciones para resguardar la salud. En este sentido, Miguel Palominos, jefe de carrera de Preparador Físico del IP-CFT Santo Tomás, Sede San Joaquín, entregó una serie de recomendaciones para entrenar de forma segura durante los días calurosos. “Es fundamental evitar los horarios de mayor radiación solar, especialmente durante la media tarde. Lo ideal es programar la actividad física en la mañana o en la tarde noche, cuando las temperaturas son más bajas, lo que permite disminuir el riesgo de deshidratación y golpes de calor”, señaló Palominos. Además, enfatizó que, independiente del horario, es imprescindible mantener una buena hidratación, junto con el uso de bloqueador solar, gorro, lentes de sol, poleras con filtro UV y calzado adecuado, elementos que ayudan a proteger el cuerpo de los efectos nocivos del sol. Recomendaciones para hacer deporte en verano El especialista advierte que existen síntomas que no deben ser ignorados durante el ejercicio, tales como “visión borrosa, mareos, dolor de cabeza, sudoración excesiva, calambres y vómitos son señales de alerta. Si una persona presenta alguno de estos síntomas, debe detener inmediatamente la actividad y, si persisten, acudir a un centro asistencial”. Respecto a la hidratación y la alimentación, Palominos entregó recomendaciones específicas según el momento del entrenamiento: Antes del ejercicio: – Consumir entre 5 y 10 ml de agua por kilo de peso, entre 2 y 4 horas previas. – Realizar la última comida principal 2 a 3 horas antes y, hasta 45 minutos previos, ingerir una pequeña dosis de carbohidratos. Durante el ejercicio: – Beber entre 400 y 800 ml de agua por cada hora de actividad, idealmente fría (entre 3 y 5 °C). – Si el ejercicio se extiende por más de una hora, incorporar pequeñas dosis de carbohidratos, como medio plátano, una barra de cereal o un yogur. Después del ejercicio: – Consumir entre 1,5 y 2 litros de agua dentro de las primeras cuatro horas posteriores al entrenamiento. – Se pueden incluir bebidas isotónicas y, dentro de los primeros 15 minutos, ingerir carbohidratos simples de rápida absorción, como fruta, un pequeño sándwich o incluso una porción moderada de chocolate. Finalmente, el experto recalcó que la actividad física es fundamental para la salud, pero debe realizarse con responsabilidad. “Entrenar informado y cuidando el cuerpo permite disfrutar del deporte incluso en verano, evitando riesgos innecesarios”, concluyó.
Para prevenir el dolor muscular en el trabajo, optimiza tu puesto con ergonomía, toma pausas activas cada hora para moverte y estirar cuello, hombros y espalda, mantén una buena postura, fortalece el core (abdomen y espalda) y cuida tu hidratación y dieta, alternando tareas y usando calzado adecuado si trabajas de pie. Tras largas jornadas de trabajo, es común que aparezca dolor muscular. En ese sentido, la ergonomía -estudio de la adaptación de máquinas y muebles a quienes lo emplean, para que sea más cómodo y eficaz- juega un rol fundamental en el bienestar físico. El dolor muscular es la respuesta del cuerpo a una sobrecarga o uso inadecuado de los músculos, tendones y/o articulaciones. Al estar sentados mucho tiempo, puede aparecer una molestia por tensión estática, es decir, porque los músculos del tronco y el cuello se contraen sostenidamente para mantener la postura. Rodrigo Parra, consultor en Ergonomía de IST Mutualidad , detalló que “esta contracción prolongada eventualmente puede restringir el flujo sanguíneo, lo que provoca que se acumulen desechos metabólicos como el ácido láctico y se genere fatiga muscular, que percibimos como dolor, rigidez y contractura”. “Por otro lado, tiene que ver con una sobrecarga, en la gente que trabaja más en terreno (…) el dolor surge por una exigencia física excesiva o movimientos incorrectos, como el levantamiento de cargas pesadas que genera microtraumatismo en las fibras musculares y articulaciones, y por posturas forzadas, al trabajar agachados con los brazos por encima de los hombros, también se genera una sobrecarga a las estructuras, lo que va provocando este dolor muscular”, explicó. Sumado a eso -según el especialista- el estrés tiene un rol clave, ya que al estar sometidas a este, las personas tienden a exagerar las posiciones estáticas por una fatiga asociada a esta condición. Principales músculos afectados por carga de trabajo Aunque varían según cada caso, los músculos más afectados por las jornadas laborales se correlacionan directamente con el tipo de tarea y riesgo ergonómico predominante. Es decir, quienes cumplen funciones en oficina y deben mantener una postura estática, suelen sufrir más de tensión de cuello, hombros y área lumbar, ya que esta trabaja para mantener el cuerpo sentado de forma constante. Asimismo, quienes pasan sus días en rubros como construcción o minería, se ven expuestos a posturas de alta exigencia en la zona de espalda y hombros. Paralelamente, para quienes desempeñan sus funciones en manufactura, las principales partes del cuerpo afectadas son las manos, muñecas, y los brazos en general. “Esto por tareas cíclicas y el uso de herramientas vibratorias que pudiesen dañar los tendones y estructuras nerviosas. Todo esto a una acumulación en el tiempo, a largo plazo”, especificó Parra. Consejos para prevenir dolor muscular Para prevenir el malestar muscular derivado del trabajo, el prestigioso sitio de salud Mayo Clinic entregó una serie de recomendaciones técnicas para adaptar el espacio a cada persona. En primer lugar, la silla debe adaptarse a la curvatura natural de la espalda, proporcionando el apoyo adecuado. De ese modo, se sugiere regular su altura para poder apoyar cómodamente los pies sobre el suelo o utilizando un reposapiés que cumpla la misma función. Si esta tiene reposabrazos, este debe estar ubicado a una elevación que permita que los codos se apoyen cerca del cuerpo, manteniendo los hombros relajados. En segundo lugar, el escritorio debe dejar espacio suficiente para que quepan las piernas y pies de forma cómoda. Por eso, además, no es óptimo tener artículos debajo de este, ya que reducen el espacio disponible para sentarse correctamente. Además, este debe estar a un nivel que permita mantener al alcance los artículos que se utilizan, sin encorvarse. Si el escritorio tiene borde duro, se indica acolchar el borde o usar un reposamuñecas, para proteger a las muñecas del estrés por contacto, que puede producirse por un contacto prolongado con un borde duro. En tercer lugar, el teclado del ordenador delante de quien lo utiliza, de forma que las muñecas y los antebrazos queden alineados y los hombros relajados. Por su lado, el monitor debe estar a aproximadamente un brazo de distancia de quien lo utiliza, con la parte superior de la pantalla a la altura de los ojos o ligeramente por debajo del nivel de estos. Si se utiliza un notebook, se aconseja conectar un ratón y un teclado externos, junto con un soporte para ordenadores portátiles, que lo mantenga en una posición adecuada. Además, idealmente se deben dejar los otros artículos que se utilizan con frecuencia -como celulares o cuadernos- cerca, para agarrarlos de forma cómoda cuando se requieran. Respecto a quienes tienen labores en terreno, el consultor en Ergonomía de IST Mutualidad destacó la importancia “del uso de ayudas mecánicas para evitar la manipulación de carga. Por ejemplo, hay gente que trabaja más en terreno, siempre que sea posible, por ejemplo, utilizar grúas horquillas, transpaletas eléctricas o montacargas.Y por último, la rotación de las tareas en entornos de alta exigencia o de repetitividad. Rotar al funcionario a tareas menos exigentes para que los grupos musculares descansen también es clave”. Adicionalmente, es importante realizar pausas activas cada 45 o 60 minutos, o hacer algunas tareas de pie, ya que independiente de lo óptima de la ergonomía, estar sentado en la misma posición durante horas no es recomendable para la salud. En ese sentido, IST ofrece pausas saludables de lunes a jueves a las 15:30 horas, a través del siguiente enlace de Zoom.