Un impacto recientemente observado en la Luna ha dejado una llamativa cicatriz brillante, ofreciendo a los científicos una visión poco común de los procesos dinámicos que aún moldean a nuestro vecino celeste más cercano. Este descubrimiento no solo resalta con qué frecuencia cambia la superficie lunar, sino que también aporta pistas valiosas sobre colisiones recientes y antiguas que han esculpido a la Luna durante miles de millones de años. En ese sentido, los investigadores identificaron un nuevo cráter marcado por un patrón de eyección inusualmente brillante. Es decir, material expulsado durante la colisión. Estas franjas luminosas destacan sobre la superficie más oscura de la Luna, lo que indica que el impacto ocurrió relativamente hace poco en términos geológicos. Este tipo de eventos demuestra que la Luna está lejos de ser estática, ya que continúa transformándose por la llegada constante de meteoroides. “La Luna sigue siendo golpeada por rocas espaciales que crean pequeños cráteres recientes”, destaca Mateja Rothlisberger, analista de datos de Lunar Reconnaissance Orbiter Camera. UNA VIOLENCIA CÓSMICA Más allá de este impacto relativamente reciente, los científicos también están relacionando estos hallazgos con colisiones mucho más antiguas y masivas que pudieron haber alterado profundamente la estructura interna de la Luna. Al estudiar rocas y características de su superficie, los investigadores sugieren que impactos colosales en el pasado penetraron profundamente bajo la corteza, influyendo en su evolución más de lo que se pensaba. Comprender tanto los impactos recientes como los antiguos permite a los científicos reconstruir la historia de la Luna y perfeccionar los modelos sobre cómo evolucionan los cuerpos planetarios. Estos conocimientos son clave no solamente para la ciencia lunar, sino también para entender el pasado de la Tierra, ya que impactos similares han moldeado nuestro planeta. Cada nuevo cráter, por pequeño que sea, se convierte en otra pieza del rompecabezas de la violenta y fascinante historia del sistema solar. Fuente: Publimetro
Investigadores de la Universidad de Trento han encontrado la primera prueba directa de una cavidad subterránea en Venus , específicamente en la región volcánica de Nyx Mons. Tras analizar datos de radar de la histórica misión Magallanes de la NASA, el equipo confirmó la existencia de un enorme tubo de lava vacío, demostrando que Venus posee una estructura volcánica mucho más compleja de lo que se veía a simple vista. El túnel identificado supera con creces el tamaño de los encontrados en la Tierra o Marte. Se estima que tiene un diámetro de casi un kilómetro y se encuentra bajo un techo de roca de unos 150 metros de espesor. Estas dimensiones lo sitúan como uno de los conductos volcánicos más grandes detectados en el Sistema Solar. El papel de la atmósfera venusiana La formación de estos piraductos gigantes se debe a las condiciones extremas de Venus. Su atmósfera densa permite que la capa superior de la lava se enfríe y endurezca rápidamente, creando un caparazón aislante. Mientras el interior sigue fluyendo y finalmente se drena, deja atrás una estructura hueca y estable que puede extenderse por decenas de kilómetros. Este hallazgo es fundamental para las próximas misiones EnVision (ESA) y VERITAS (NASA). Al saber que existen estos túneles, los científicos podrán calibrar sus radares de alta resolución para mapear el subsuelo venusiano con mayor precisión, revelando secretos sobre el calor interno y la evolución geológica del planeta sin depender solo de lo que se ve en la superficie. “Este descubrimiento contribuye a una comprensión más profunda de los procesos que han dado forma a la evolución de Venus”, precisa Lorenzo Bruzzone, coordinador de la investigación y catedrático de la Universidad de Trento. Fuente: Publimetro
Un impacto recientemente observado en la Luna ha dejado una llamativa cicatriz brillante, ofreciendo a los científicos una visión poco común de los procesos dinámicos que aún moldean a nuestro vecino celeste más cercano. Este descubrimiento no solo resalta con qué frecuencia cambia la superficie lunar, sino que también aporta pistas valiosas sobre colisiones recientes y antiguas que han esculpido a la Luna durante miles de millones de años. En ese sentido, los investigadores identificaron un nuevo cráter marcado por un patrón de eyección inusualmente brillante. Es decir, material expulsado durante la colisión. Estas franjas luminosas destacan sobre la superficie más oscura de la Luna, lo que indica que el impacto ocurrió relativamente hace poco en términos geológicos. Este tipo de eventos demuestra que la Luna está lejos de ser estática, ya que continúa transformándose por la llegada constante de meteoroides. “La Luna sigue siendo golpeada por rocas espaciales que crean pequeños cráteres recientes”, destaca Mateja Rothlisberger, analista de datos de Lunar Reconnaissance Orbiter Camera. UNA VIOLENCIA CÓSMICA Más allá de este impacto relativamente reciente, los científicos también están relacionando estos hallazgos con colisiones mucho más antiguas y masivas que pudieron haber alterado profundamente la estructura interna de la Luna. Al estudiar rocas y características de su superficie, los investigadores sugieren que impactos colosales en el pasado penetraron profundamente bajo la corteza, influyendo en su evolución más de lo que se pensaba. Comprender tanto los impactos recientes como los antiguos permite a los científicos reconstruir la historia de la Luna y perfeccionar los modelos sobre cómo evolucionan los cuerpos planetarios. Estos conocimientos son clave no solamente para la ciencia lunar, sino también para entender el pasado de la Tierra, ya que impactos similares han moldeado nuestro planeta. Cada nuevo cráter, por pequeño que sea, se convierte en otra pieza del rompecabezas de la violenta y fascinante historia del sistema solar. Fuente: Publimetro
Investigadores de la Universidad de Trento han encontrado la primera prueba directa de una cavidad subterránea en Venus , específicamente en la región volcánica de Nyx Mons. Tras analizar datos de radar de la histórica misión Magallanes de la NASA, el equipo confirmó la existencia de un enorme tubo de lava vacío, demostrando que Venus posee una estructura volcánica mucho más compleja de lo que se veía a simple vista. El túnel identificado supera con creces el tamaño de los encontrados en la Tierra o Marte. Se estima que tiene un diámetro de casi un kilómetro y se encuentra bajo un techo de roca de unos 150 metros de espesor. Estas dimensiones lo sitúan como uno de los conductos volcánicos más grandes detectados en el Sistema Solar. El papel de la atmósfera venusiana La formación de estos piraductos gigantes se debe a las condiciones extremas de Venus. Su atmósfera densa permite que la capa superior de la lava se enfríe y endurezca rápidamente, creando un caparazón aislante. Mientras el interior sigue fluyendo y finalmente se drena, deja atrás una estructura hueca y estable que puede extenderse por decenas de kilómetros. Este hallazgo es fundamental para las próximas misiones EnVision (ESA) y VERITAS (NASA). Al saber que existen estos túneles, los científicos podrán calibrar sus radares de alta resolución para mapear el subsuelo venusiano con mayor precisión, revelando secretos sobre el calor interno y la evolución geológica del planeta sin depender solo de lo que se ve en la superficie. “Este descubrimiento contribuye a una comprensión más profunda de los procesos que han dado forma a la evolución de Venus”, precisa Lorenzo Bruzzone, coordinador de la investigación y catedrático de la Universidad de Trento. Fuente: Publimetro