Acceder a la vivienda propia sigue siendo uno de los mayores desafíos para miles de familias chilenas. Altos costos, dificultades de financiamiento y un déficit habitacional que se mantiene como una de las principales preocupaciones del país fueron parte de los temas que marcaron ExpoVivienda 2026, la principal feria inmobiliaria y de financiamiento hipotecario de Chile. En ese contexto, la Asociación de Desarrolladores de Vivienda Social (ADVS) tuvo una participación destacada al instalar en el debate la necesidad de generar más oportunidades para quienes buscan una solución habitacional. La organización, que agrupa a más de 50 desarrolladores de vivienda social en distintas regiones del país, participó como patrocinadora de la feria y fue protagonista de uno de los paneles más relevantes del evento: “Acceso a la vivienda, integración social y claves para tomar una mejor decisión”. Durante la conversación, el director ejecutivo de ADVS, Carlos Marambio, abordó las dificultades que enfrentan actualmente las familias para acceder a una vivienda y la importancia de contar con información clara para aprovechar las herramientas disponibles. “Las familias merecen contar con información oportuna y herramientas que les permitan tomar mejores decisiones habitacionales”, señaló. El encuentro reunió durante tres días a entidades financieras, organismos públicos, inmobiliarias y especialistas del sector para analizar posibles soluciones al déficit habitacional. Entre los temas abordados destacaron la integración social, el acceso al financiamiento y el rol que deben asumir tanto el Estado como el sector privado para ampliar las oportunidades de acceso a la vivienda. Desde ADVS valoraron este tipo de instancias por su capacidad para conectar a las familias con información práctica sobre subsidios, beneficios y alternativas habitacionales disponibles en el mercado. La participación de la asociación se produce además en un momento clave para quienes buscan concretar el sueño de la casa propia. En los próximos días se abrirá un nuevo proceso de postulación al Subsidio para Sectores Medios (DS1), uno de los instrumentos más utilizados para acceder a una vivienda. Ante este escenario, ADVS reafirmó su compromiso de seguir impulsando iniciativas y propuestas que contribuyan a ampliar el acceso a la vivienda y reducir las brechas habitacionales que afectan a miles de familias en Chile. “Aportando a una política habitacional que amplíe las oportunidades de acceso a la vivienda y acerque a las familias a ese anhelo”, concluyeron. Fuente: Publimetro
La vida social después de los 50 en Chile está experimentando una transformación profunda, lejos de la idea tradicional de una vejez marcada por el aislamiento o la rutina. Más que desaparecer, los vínculos cambian de forma: dejan de ser obligatorios y pasan a ser elegidos. Este cambio ocurre en un contexto claro: Chile envejece rápidamente y hoy las personas mayores de 50 años representan cerca del 32% de la población, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). A esto se suma que cada vez más personas viven solas, modificando la forma en que se construyen las relaciones sociales. En este escenario, la vida después de los 50 deja de estar estructurada únicamente por el trabajo o la familia. La jubilación, el nido vacío o una mayor disponibilidad de tiempo marcan un punto de inflexión que abre espacio a nuevas dinámicas sociales. Sin embargo, esta transformación convive con una tensión relevante. Estudios del Centro UC de Estudios de Vejez y Envejecimiento advierten que cerca del 49% de las personas mayores en Chile declara sentirse en soledad, y más de la mitad presenta riesgo de aislamiento social, evidenciando vínculos más frágiles que en generaciones anteriores. Pero más que una pérdida, lo que está ocurriendo es una reconfiguración. Hoy la vida social no viene dada, se construye activamente. “Durante años construimos relaciones porque el trabajo, la familia o el barrio nos las imponía. Después de los 50, muchas personas descubren algo nuevo: que pueden elegir. Con quién compartir, desde dónde vincularse, qué quieren hacer con su tiempo. Eso no es aislamiento, es un punto de inflexión”, señala Michelle Schnitzer, CEO de BondUP. Cada vez más personas comienzan a buscar espacios donde compartir intereses, generar nuevas conexiones y mantenerse activas, participando en talleres, actividades y encuentros que funcionan como verdaderas plataformas de vínculo, como los que impulsa BondUP, expertos en comunidad y experiencias para personas mayores de 50. Este cambio responde también a una nueva forma de entender el bienestar. La evidencia ha mostrado que el aislamiento social no solo impacta en la salud mental, sino que también puede tener efectos físicos comparables a otros factores de riesgo, como fumar hasta 15 cigarrillos al día, lo que lo posiciona como un desafío creciente. En este contexto, comienza a instalarse la idea de una “segunda vida social”: una etapa donde las personas buscan no solo compañía, sino también experiencias, aprendizaje y sentido de pertenencia. “Hay un perfil que vemos todos los días y que la sociedad todavía subestima: personas de 55, 60 o 65 años, llenas de energía, con ganas de probar cosas nuevas y de sentirse parte de algo. No están esperando que la vida pase, están buscando activamente cómo vivirla distinto”, agrega Schnitzer. Así, la vida después de los 50 deja de entenderse como una etapa de cierre y comienza a posicionarse como un espacio de redescubrimiento, donde las personas redefinen cómo se relacionan, cómo ocupan su tiempo y cómo quieren vivir. Fuente: Publimetro
Acceder a la vivienda propia sigue siendo uno de los mayores desafíos para miles de familias chilenas. Altos costos, dificultades de financiamiento y un déficit habitacional que se mantiene como una de las principales preocupaciones del país fueron parte de los temas que marcaron ExpoVivienda 2026, la principal feria inmobiliaria y de financiamiento hipotecario de Chile. En ese contexto, la Asociación de Desarrolladores de Vivienda Social (ADVS) tuvo una participación destacada al instalar en el debate la necesidad de generar más oportunidades para quienes buscan una solución habitacional. La organización, que agrupa a más de 50 desarrolladores de vivienda social en distintas regiones del país, participó como patrocinadora de la feria y fue protagonista de uno de los paneles más relevantes del evento: “Acceso a la vivienda, integración social y claves para tomar una mejor decisión”. Durante la conversación, el director ejecutivo de ADVS, Carlos Marambio, abordó las dificultades que enfrentan actualmente las familias para acceder a una vivienda y la importancia de contar con información clara para aprovechar las herramientas disponibles. “Las familias merecen contar con información oportuna y herramientas que les permitan tomar mejores decisiones habitacionales”, señaló. El encuentro reunió durante tres días a entidades financieras, organismos públicos, inmobiliarias y especialistas del sector para analizar posibles soluciones al déficit habitacional. Entre los temas abordados destacaron la integración social, el acceso al financiamiento y el rol que deben asumir tanto el Estado como el sector privado para ampliar las oportunidades de acceso a la vivienda. Desde ADVS valoraron este tipo de instancias por su capacidad para conectar a las familias con información práctica sobre subsidios, beneficios y alternativas habitacionales disponibles en el mercado. La participación de la asociación se produce además en un momento clave para quienes buscan concretar el sueño de la casa propia. En los próximos días se abrirá un nuevo proceso de postulación al Subsidio para Sectores Medios (DS1), uno de los instrumentos más utilizados para acceder a una vivienda. Ante este escenario, ADVS reafirmó su compromiso de seguir impulsando iniciativas y propuestas que contribuyan a ampliar el acceso a la vivienda y reducir las brechas habitacionales que afectan a miles de familias en Chile. “Aportando a una política habitacional que amplíe las oportunidades de acceso a la vivienda y acerque a las familias a ese anhelo”, concluyeron. Fuente: Publimetro
La vida social después de los 50 en Chile está experimentando una transformación profunda, lejos de la idea tradicional de una vejez marcada por el aislamiento o la rutina. Más que desaparecer, los vínculos cambian de forma: dejan de ser obligatorios y pasan a ser elegidos. Este cambio ocurre en un contexto claro: Chile envejece rápidamente y hoy las personas mayores de 50 años representan cerca del 32% de la población, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). A esto se suma que cada vez más personas viven solas, modificando la forma en que se construyen las relaciones sociales. En este escenario, la vida después de los 50 deja de estar estructurada únicamente por el trabajo o la familia. La jubilación, el nido vacío o una mayor disponibilidad de tiempo marcan un punto de inflexión que abre espacio a nuevas dinámicas sociales. Sin embargo, esta transformación convive con una tensión relevante. Estudios del Centro UC de Estudios de Vejez y Envejecimiento advierten que cerca del 49% de las personas mayores en Chile declara sentirse en soledad, y más de la mitad presenta riesgo de aislamiento social, evidenciando vínculos más frágiles que en generaciones anteriores. Pero más que una pérdida, lo que está ocurriendo es una reconfiguración. Hoy la vida social no viene dada, se construye activamente. “Durante años construimos relaciones porque el trabajo, la familia o el barrio nos las imponía. Después de los 50, muchas personas descubren algo nuevo: que pueden elegir. Con quién compartir, desde dónde vincularse, qué quieren hacer con su tiempo. Eso no es aislamiento, es un punto de inflexión”, señala Michelle Schnitzer, CEO de BondUP. Cada vez más personas comienzan a buscar espacios donde compartir intereses, generar nuevas conexiones y mantenerse activas, participando en talleres, actividades y encuentros que funcionan como verdaderas plataformas de vínculo, como los que impulsa BondUP, expertos en comunidad y experiencias para personas mayores de 50. Este cambio responde también a una nueva forma de entender el bienestar. La evidencia ha mostrado que el aislamiento social no solo impacta en la salud mental, sino que también puede tener efectos físicos comparables a otros factores de riesgo, como fumar hasta 15 cigarrillos al día, lo que lo posiciona como un desafío creciente. En este contexto, comienza a instalarse la idea de una “segunda vida social”: una etapa donde las personas buscan no solo compañía, sino también experiencias, aprendizaje y sentido de pertenencia. “Hay un perfil que vemos todos los días y que la sociedad todavía subestima: personas de 55, 60 o 65 años, llenas de energía, con ganas de probar cosas nuevas y de sentirse parte de algo. No están esperando que la vida pase, están buscando activamente cómo vivirla distinto”, agrega Schnitzer. Así, la vida después de los 50 deja de entenderse como una etapa de cierre y comienza a posicionarse como un espacio de redescubrimiento, donde las personas redefinen cómo se relacionan, cómo ocupan su tiempo y cómo quieren vivir. Fuente: Publimetro