Todos los días recibimos mensajes por WhatsApp, SMS, correo electrónico y redes sociales. Algunos contienen información útil, pero otros buscan generar preocupación, despertar curiosidad o aprovecharse de la confianza para obtener datos personales. Una de las técnicas más comunes es el phishing : los delincuentes se hacen pasar por una institución, empresa o persona conocida para conseguir contraseñas, información bancaria o acceso a las cuentas. Por eso, antes de abrir un enlace o reenviar un mensaje, conviene detenerse y comprobar su origen. Cinco señales de alerta 1. Promesas demasiado atractivas. Mensajes que anuncian premios inesperados, regalos o beneficios extraordinarios pueden ser un gancho para conseguir información personal. 2. Urgencia o amenazas. Frases como “su cuenta será bloqueada hoy” o “debe actuar inmediatamente” buscan que la persona responda sin verificar. 3. Remitentes o direcciones extrañas. Revise el número, el correo y la dirección web. Un nombre conocido o un logotipo no garantizan que el mensaje sea auténtico. 4. Solicitudes de información confidencial. Desconfíe si le piden contraseñas, códigos de verificación, datos bancarios o fotografías de documentos mediante un mensaje inesperado. 5. Enlaces y archivos inesperados. No abra enlaces ni descargue archivos si no puede confirmar quién los envió y por qué. Un detalle importante: los mensajes fraudulentos no siempre tienen errores ortográficos. Algunos están bien redactados y parecen comunicaciones oficiales. ¿Qué hacer antes de compartir? Aplique una regla sencilla: deténgase, revise y confirme. No abra el enlace ni responda inmediatamente. Compruebe la información en la página o aplicación oficial, ingresando por su cuenta y no desde el enlace recibido. Si el mensaje parece venir de un familiar o amigo, confirme por otro medio que realmente lo envió. No reenvíe advertencias, ofertas o noticias alarmantes sin verificar su autenticidad. Compartir un mensaje falso puede aumentar su alcance y exponer a otras personas al mismo engaño, incluso cuando la intención es ayudar. ¿Y si ya abrió el enlace? Si abrió una página sospechosa, cierre el sitio y no introduzca información. Si entregó una contraseña, cámbiela desde la plataforma oficial y revise la seguridad de la cuenta. Si compartió datos bancarios o autorizó una operación, contacte de inmediato a su banco mediante sus canales oficiales. Si entregó un código de verificación, compruebe que conserve el control de la cuenta y siga las instrucciones de recuperación del servicio correspondiente. Informarse también es protegerse En Chile, el Servicio de Impuestos Internos publica recomendaciones para reconocer correos maliciosos, y el Servicio Nacional del Consumidor ofrece información sobre el phishing y otras modalidades de fraude digital. Puede consultar las guías oficiales del SII sobre seguridad y del SERNAC sobre phishing. Antes de compartir, recuerde: que un mensaje llegue de una persona conocida, incluya un logotipo o parezca urgente no significa que sea verdadero. Dedicar unos segundos a verificar puede evitar un problema mayor.
Todos los días recibimos mensajes por WhatsApp, SMS, correo electrónico y redes sociales. Algunos contienen información útil, pero otros buscan generar preocupación, despertar curiosidad o aprovecharse de la confianza para obtener datos personales. Una de las técnicas más comunes es el phishing : los delincuentes se hacen pasar por una institución, empresa o persona conocida para conseguir contraseñas, información bancaria o acceso a las cuentas. Por eso, antes de abrir un enlace o reenviar un mensaje, conviene detenerse y comprobar su origen. Cinco señales de alerta 1. Promesas demasiado atractivas. Mensajes que anuncian premios inesperados, regalos o beneficios extraordinarios pueden ser un gancho para conseguir información personal. 2. Urgencia o amenazas. Frases como “su cuenta será bloqueada hoy” o “debe actuar inmediatamente” buscan que la persona responda sin verificar. 3. Remitentes o direcciones extrañas. Revise el número, el correo y la dirección web. Un nombre conocido o un logotipo no garantizan que el mensaje sea auténtico. 4. Solicitudes de información confidencial. Desconfíe si le piden contraseñas, códigos de verificación, datos bancarios o fotografías de documentos mediante un mensaje inesperado. 5. Enlaces y archivos inesperados. No abra enlaces ni descargue archivos si no puede confirmar quién los envió y por qué. Un detalle importante: los mensajes fraudulentos no siempre tienen errores ortográficos. Algunos están bien redactados y parecen comunicaciones oficiales. ¿Qué hacer antes de compartir? Aplique una regla sencilla: deténgase, revise y confirme. No abra el enlace ni responda inmediatamente. Compruebe la información en la página o aplicación oficial, ingresando por su cuenta y no desde el enlace recibido. Si el mensaje parece venir de un familiar o amigo, confirme por otro medio que realmente lo envió. No reenvíe advertencias, ofertas o noticias alarmantes sin verificar su autenticidad. Compartir un mensaje falso puede aumentar su alcance y exponer a otras personas al mismo engaño, incluso cuando la intención es ayudar. ¿Y si ya abrió el enlace? Si abrió una página sospechosa, cierre el sitio y no introduzca información. Si entregó una contraseña, cámbiela desde la plataforma oficial y revise la seguridad de la cuenta. Si compartió datos bancarios o autorizó una operación, contacte de inmediato a su banco mediante sus canales oficiales. Si entregó un código de verificación, compruebe que conserve el control de la cuenta y siga las instrucciones de recuperación del servicio correspondiente. Informarse también es protegerse En Chile, el Servicio de Impuestos Internos publica recomendaciones para reconocer correos maliciosos, y el Servicio Nacional del Consumidor ofrece información sobre el phishing y otras modalidades de fraude digital. Puede consultar las guías oficiales del SII sobre seguridad y del SERNAC sobre phishing. Antes de compartir, recuerde: que un mensaje llegue de una persona conocida, incluya un logotipo o parezca urgente no significa que sea verdadero. Dedicar unos segundos a verificar puede evitar un problema mayor.