La tensión política y mediática en torno a la frontera entre Chile y Perú volvió a escalar esta semana, pero el Gobierno chileno insiste en un mensaje rotundo: no existe una crisis migratoria en curso. Así lo afirmó el subsecretario del Interior, Víctor Ramos, quien desde Arica descartó cualquier escenario de descontrol pese al reciente despliegue militar ordenado por Perú en la región de Tacna. Ramos sostuvo que, en términos concretos, los indicadores no muestran alteraciones relevantes en el tránsito de personas. “Actualmente hay doce personas que no pueden cruzar por problemas con sus papeles. ¿Eso se puede llamar una crisis migratoria?”, dijo, apuntando directamente a la narrativa que intenta instalar un escenario de alarma en la opinión pública. De acuerdo con el subsecretario, el flujo observado en el Complejo Fronterizo Chacalluta es consistente con lo que se registra normalmente en esta época del año. “No vemos ningún movimiento distinto. Lo único distinto es que hay muchos más medios cubriendo la zona que antes”, señaló. Ramos también recordó que Chile viene aplicando la misma estrategia de control migratorio desde 2023, durante la administración del presidente Gabriel Boric, y que esta ha permitido un mayor ordenamiento en la frontera norte. Según su diagnóstico, las tensiones actuales no responden a un aumento real de migrantes, sino al cambio de postura de Perú, que decretó estado de emergencia y movilizó militares hacia su frontera sur. “Sabíamos que venían cambios en Perú y configuramos distintos escenarios. Chile tiene instituciones sólidas y una larga tradición democrática para enfrentar esta situación”, afirmó, remarcando que el verdadero desafío migratorio hoy se encuentra dentro del país y no en el límite con el vecino del norte. El subsecretario confirmó que este lunes se realizará un Comité Binacional liderado por las Cancillerías de ambos países, donde se abordarán experiencias, mecanismos de coordinación y protocolos para resolver los problemas detectados. El Gobierno chileno apuesta a que esta instancia diplomática permita rebajar tensiones y evitar que la crisis institucional peruana termine amplificando un conflicto que, según La Moneda, no tiene correlato real en la frontera. Ramos añadió que el Gobierno entregará a la próxima administración una frontera “ordenada” y una migración irregular “a la baja”, insistiendo en que el foco debe estar en separar dos debates: el control fronterizo, que dice estar estabilizado, y la situación interna del país, donde persisten brechas en regularización, integración y fiscalización. Las declaraciones del subsecretario llegan en un momento donde imágenes desde Tacna, la presencia militar peruana y testimonios de migrantes circulan ampliamente en redes sociales, generando percepciones que contrastan con la versión oficial. Sin embargo, Interior mantiene su postura: las cifras, dicen, no respaldan la idea de una crisis migratoria, y el Gobierno apuesta a la calma institucional mientras se abre un diálogo formal con Perú. Fuente: Publimetro
La crisis migratoria en el extremo norte de Chile alcanzó este viernes uno de sus momentos más tensos del año. Decenas de migrantes sin papeles —muchos de ellos familias con niños— colapsaron el Complejo Fronterizo Chacalluta, exigiendo autorización para abandonar Chile y avanzar hacia Perú. “No queremos ser expulsados ”, repiten una y otra vez mientras bloquean la ruta internacional que une Arica con la ciudad peruana de Tacna. La escena refleja un punto de quiebre: personas atrapadas entre dos países, sin permiso para avanzar ni posibilidad de regresar. Durante la mañana, videos difundidos en redes sociales muestran un clima de desesperación. Una mujer reclama con voz quebrada: “Llegan niñas con fiebre, no tienen dónde hacer sus necesidades, tenemos hambre, estamos desde anoche aquí… piensen en los niños.” A su lado, otros migrantes denuncian que llevan tres días en el lugar, durmiendo en la carretera, sin baños, sin agua y sin respuestas claras. “Todos somos humanos, todos tenemos derechos”, repiten mientras rodean a un funcionario uniformado que intenta mantener el orden entre gritos, frustración y llanto. Una de las denuncias más graves quedó registrada en otra parte del video. Un hombre sostiene un documento oficial entregado en Chile: “Este papel me lo dieron aquí para que yo pudiera salir por esta frontera. ¿Por qué ahora no me dejan salir? Esa es la pregunta.” Se trata de un papel que, según él, autorizaría su salida por paso habilitado. Sin embargo, Perú mantiene controles estrictos y no permite el ingreso de ninguna persona indocumentada, incluso si viene solo de tránsito. Otro migrante afirma que intentó entrar a territorio peruano el día anterior y fue devuelto inmediatamente: “Iba entrando ayer y me agarraron aquí en la frontera. Me dijeron que no podía pasar. ¿Entonces qué hacemos?” Este “limbo documental” deja a cientos de personas en una situación crítica: Chile les permite avanzar hacia la frontera, pero Perú no los deja cruzar. Muchos migrantes confiesan que tomaron la decisión de avanzar hacia Chacalluta por miedo a ser expulsados en masa si se endurecen las políticas migratorias. Varios aluden directamente al clima electoral y a propuestas que han advertido que los extranjeros sin papeles tendrían 103 días para abandonar Chile voluntariamente. El mensaje más repetido en la carretera es simple y contundente: “Queremos irnos antes de que nos saquen por la fuerza.” A esto se suma un fuerte sentimiento de abandono por parte de las autoridades. Una mujer afirma en el video que: “Ni el gobernador de Arica ni ningún senador ha podido conseguir solución. Ni un clavo han puesto.” La frase resume un reclamo que se viene acumulando desde hace semanas: nadie ofrece una salida concreta, ni desde Chile ni desde Perú. En las imágenes se ve a efectivos uniformados rodeados por prensa y migrantes . La presencia policial no solo evidencia el nivel de tensión, sino que muestra que el complejo fronterizo está completamente sobrepasado. El tránsito vehicular quedó detenido por horas. Camiones, autos particulares y buses quedaron atrapados mientras los extranjeros bloqueaban la vía. Esa interrupción afecta comercio, transporte y turismo, y suma presión a un sector que ya vive crisis recurrentes desde 2021. Del lado peruano, los controles se han endurecido tras el anuncio del estado de emergencia en zonas fronterizas, decretado por el presidente José Jerí. No existen excepciones para personas sin documentos: ni por razones humanitarias, ni por tránsito temporal. Fuente: Publimetro
La tensión política y mediática en torno a la frontera entre Chile y Perú volvió a escalar esta semana, pero el Gobierno chileno insiste en un mensaje rotundo: no existe una crisis migratoria en curso. Así lo afirmó el subsecretario del Interior, Víctor Ramos, quien desde Arica descartó cualquier escenario de descontrol pese al reciente despliegue militar ordenado por Perú en la región de Tacna. Ramos sostuvo que, en términos concretos, los indicadores no muestran alteraciones relevantes en el tránsito de personas. “Actualmente hay doce personas que no pueden cruzar por problemas con sus papeles. ¿Eso se puede llamar una crisis migratoria?”, dijo, apuntando directamente a la narrativa que intenta instalar un escenario de alarma en la opinión pública. De acuerdo con el subsecretario, el flujo observado en el Complejo Fronterizo Chacalluta es consistente con lo que se registra normalmente en esta época del año. “No vemos ningún movimiento distinto. Lo único distinto es que hay muchos más medios cubriendo la zona que antes”, señaló. Ramos también recordó que Chile viene aplicando la misma estrategia de control migratorio desde 2023, durante la administración del presidente Gabriel Boric, y que esta ha permitido un mayor ordenamiento en la frontera norte. Según su diagnóstico, las tensiones actuales no responden a un aumento real de migrantes, sino al cambio de postura de Perú, que decretó estado de emergencia y movilizó militares hacia su frontera sur. “Sabíamos que venían cambios en Perú y configuramos distintos escenarios. Chile tiene instituciones sólidas y una larga tradición democrática para enfrentar esta situación”, afirmó, remarcando que el verdadero desafío migratorio hoy se encuentra dentro del país y no en el límite con el vecino del norte. El subsecretario confirmó que este lunes se realizará un Comité Binacional liderado por las Cancillerías de ambos países, donde se abordarán experiencias, mecanismos de coordinación y protocolos para resolver los problemas detectados. El Gobierno chileno apuesta a que esta instancia diplomática permita rebajar tensiones y evitar que la crisis institucional peruana termine amplificando un conflicto que, según La Moneda, no tiene correlato real en la frontera. Ramos añadió que el Gobierno entregará a la próxima administración una frontera “ordenada” y una migración irregular “a la baja”, insistiendo en que el foco debe estar en separar dos debates: el control fronterizo, que dice estar estabilizado, y la situación interna del país, donde persisten brechas en regularización, integración y fiscalización. Las declaraciones del subsecretario llegan en un momento donde imágenes desde Tacna, la presencia militar peruana y testimonios de migrantes circulan ampliamente en redes sociales, generando percepciones que contrastan con la versión oficial. Sin embargo, Interior mantiene su postura: las cifras, dicen, no respaldan la idea de una crisis migratoria, y el Gobierno apuesta a la calma institucional mientras se abre un diálogo formal con Perú. Fuente: Publimetro
La crisis migratoria en el extremo norte de Chile alcanzó este viernes uno de sus momentos más tensos del año. Decenas de migrantes sin papeles —muchos de ellos familias con niños— colapsaron el Complejo Fronterizo Chacalluta, exigiendo autorización para abandonar Chile y avanzar hacia Perú. “No queremos ser expulsados ”, repiten una y otra vez mientras bloquean la ruta internacional que une Arica con la ciudad peruana de Tacna. La escena refleja un punto de quiebre: personas atrapadas entre dos países, sin permiso para avanzar ni posibilidad de regresar. Durante la mañana, videos difundidos en redes sociales muestran un clima de desesperación. Una mujer reclama con voz quebrada: “Llegan niñas con fiebre, no tienen dónde hacer sus necesidades, tenemos hambre, estamos desde anoche aquí… piensen en los niños.” A su lado, otros migrantes denuncian que llevan tres días en el lugar, durmiendo en la carretera, sin baños, sin agua y sin respuestas claras. “Todos somos humanos, todos tenemos derechos”, repiten mientras rodean a un funcionario uniformado que intenta mantener el orden entre gritos, frustración y llanto. Una de las denuncias más graves quedó registrada en otra parte del video. Un hombre sostiene un documento oficial entregado en Chile: “Este papel me lo dieron aquí para que yo pudiera salir por esta frontera. ¿Por qué ahora no me dejan salir? Esa es la pregunta.” Se trata de un papel que, según él, autorizaría su salida por paso habilitado. Sin embargo, Perú mantiene controles estrictos y no permite el ingreso de ninguna persona indocumentada, incluso si viene solo de tránsito. Otro migrante afirma que intentó entrar a territorio peruano el día anterior y fue devuelto inmediatamente: “Iba entrando ayer y me agarraron aquí en la frontera. Me dijeron que no podía pasar. ¿Entonces qué hacemos?” Este “limbo documental” deja a cientos de personas en una situación crítica: Chile les permite avanzar hacia la frontera, pero Perú no los deja cruzar. Muchos migrantes confiesan que tomaron la decisión de avanzar hacia Chacalluta por miedo a ser expulsados en masa si se endurecen las políticas migratorias. Varios aluden directamente al clima electoral y a propuestas que han advertido que los extranjeros sin papeles tendrían 103 días para abandonar Chile voluntariamente. El mensaje más repetido en la carretera es simple y contundente: “Queremos irnos antes de que nos saquen por la fuerza.” A esto se suma un fuerte sentimiento de abandono por parte de las autoridades. Una mujer afirma en el video que: “Ni el gobernador de Arica ni ningún senador ha podido conseguir solución. Ni un clavo han puesto.” La frase resume un reclamo que se viene acumulando desde hace semanas: nadie ofrece una salida concreta, ni desde Chile ni desde Perú. En las imágenes se ve a efectivos uniformados rodeados por prensa y migrantes . La presencia policial no solo evidencia el nivel de tensión, sino que muestra que el complejo fronterizo está completamente sobrepasado. El tránsito vehicular quedó detenido por horas. Camiones, autos particulares y buses quedaron atrapados mientras los extranjeros bloqueaban la vía. Esa interrupción afecta comercio, transporte y turismo, y suma presión a un sector que ya vive crisis recurrentes desde 2021. Del lado peruano, los controles se han endurecido tras el anuncio del estado de emergencia en zonas fronterizas, decretado por el presidente José Jerí. No existen excepciones para personas sin documentos: ni por razones humanitarias, ni por tránsito temporal. Fuente: Publimetro