Un equipo internacional de investigadores ha descubierto nuevas evidencias que sugieren que antiguos homínidos utilizaban fuego en la Cueva Wonderwerk, en Sudáfrica, hace entre 1,07 y 1,79 millones de años. Los restos encontrados incluyen huesos quemados localizados a unos 30 metros de la entrada de la cueva, una zona donde los incendios naturales no habrían podido llegar. Este hallazgo indica que estos grupos humanos transportaban fuego desde el exterior y lo mantenían encendido en el interior. Las pruebas anteriores más antiguas de uso controlado del fuego en Wonderwerk se remontaban a aproximadamente un millón de años. Sin embargo, las nuevas excavaciones y análisis amplían considerablemente esa cronología. HOMO ERECTUS Los científicos creen que los responsables podrían haber sido poblaciones de Homo erectus , una especie humana temprana que habría aprovechado incendios provocados por rayos o fuegos naturales en la sabana africana para trasladar las llamas a lugares seguros. “Estos descubrimientos demuestran que los primeros humanos no eran simplemente observadores pasivos de los incendios naturales”, según la doctora Liora Kolska Horwitz, de la Universidad Hebrea de Jerusalén. La investigación utilizó una novedosa técnica basada en las propiedades luminiscentes de los huesos expuestos a altas temperaturas. Al analizar cientos de pequeños restos fósiles acumulados en la cueva durante miles de años, los investigadores identificaron señales inequívocas de combustión. Este método no invasivo permite detectar rastros de fuego antiguo con gran precisión y podría ayudar a esclarecer cuándo y cómo los primeros humanos comenzaron a dominar una de las tecnologías más importantes de la historia. Fuente: Publimetro
El megaincendio que arrasó más de 15.500 hectáreas en la Región del Biobío, en Chile, avanzó a una velocidad diez veces superior a la capacidad de extinción de los dispositivos, según expertos europeos que colaboraron en su combate. Iñaki Bustamante, del Equipo de Evaluación y Apoyo Forestal de la Unión Europea, explicó que las llamas se desplazaban a una velocidad de 3 kilómetros por hora al principio y luego a unos 2 kilómetros por hora antes de impactar con la población. El especialista español señaló que la velocidad del incendio era significativamente mayor que la capacidad de extinción de los equipos, estimada entre 150 y 300 metros por hora. Este fenómeno se repitió en varios megaincendios ocurridos en enero en las regiones del Biobío y Ñuble, dejando un saldo devastador de más de 42.000 hectáreas arrasadas y al menos 21 fallecidos. Bustamante destacó las condiciones climáticas extremas, las bajas humedades relativas y la alta disponibilidad de combustible como factores que aceleran los incendios no solo en Chile, sino también en otras partes del mundo. Lamentablemente, afirmó que avanza a una velocidad que no hay medios suficientes para poder apagarlo. En lo que va de la temporada actual 2025-2026, más de 66.000 hectáreas han sido consumidas por el fuego en Chile, representando un aumento del 159% respecto a la temporada anterior. El equipo del FAST elogió la respuesta del Gobierno chileno ante los incendios y destacó que se evitaron muchas muertes gracias a las medidas implementadas. Jocelyn Lance, jefe de la Oficina para América Latina y el Caribe del Departamento de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea (ECHO), reconoció que el sistema de alerta ha mejorado significativamente desde el megaincendio ocurrido en Valparaíso en 2024. Ahora, el sistema ha funcionado correctamente permitiendo evacuaciones oportunas. Chile ha experimentado un aumento en la frecuencia e intensidad de los incendios desde 2010 debido al cambio climático y una prolongada sequía. Bustamante comparó la situación con España, mencionando un abandono de prácticas ganaderas extensivas por modelos más intensivos, lo cual favorece el crecimiento descontrolado del matorral. Fuente: CNN Chile País
Un equipo internacional de investigadores ha descubierto nuevas evidencias que sugieren que antiguos homínidos utilizaban fuego en la Cueva Wonderwerk, en Sudáfrica, hace entre 1,07 y 1,79 millones de años. Los restos encontrados incluyen huesos quemados localizados a unos 30 metros de la entrada de la cueva, una zona donde los incendios naturales no habrían podido llegar. Este hallazgo indica que estos grupos humanos transportaban fuego desde el exterior y lo mantenían encendido en el interior. Las pruebas anteriores más antiguas de uso controlado del fuego en Wonderwerk se remontaban a aproximadamente un millón de años. Sin embargo, las nuevas excavaciones y análisis amplían considerablemente esa cronología. HOMO ERECTUS Los científicos creen que los responsables podrían haber sido poblaciones de Homo erectus , una especie humana temprana que habría aprovechado incendios provocados por rayos o fuegos naturales en la sabana africana para trasladar las llamas a lugares seguros. “Estos descubrimientos demuestran que los primeros humanos no eran simplemente observadores pasivos de los incendios naturales”, según la doctora Liora Kolska Horwitz, de la Universidad Hebrea de Jerusalén. La investigación utilizó una novedosa técnica basada en las propiedades luminiscentes de los huesos expuestos a altas temperaturas. Al analizar cientos de pequeños restos fósiles acumulados en la cueva durante miles de años, los investigadores identificaron señales inequívocas de combustión. Este método no invasivo permite detectar rastros de fuego antiguo con gran precisión y podría ayudar a esclarecer cuándo y cómo los primeros humanos comenzaron a dominar una de las tecnologías más importantes de la historia. Fuente: Publimetro
El megaincendio que arrasó más de 15.500 hectáreas en la Región del Biobío, en Chile, avanzó a una velocidad diez veces superior a la capacidad de extinción de los dispositivos, según expertos europeos que colaboraron en su combate. Iñaki Bustamante, del Equipo de Evaluación y Apoyo Forestal de la Unión Europea, explicó que las llamas se desplazaban a una velocidad de 3 kilómetros por hora al principio y luego a unos 2 kilómetros por hora antes de impactar con la población. El especialista español señaló que la velocidad del incendio era significativamente mayor que la capacidad de extinción de los equipos, estimada entre 150 y 300 metros por hora. Este fenómeno se repitió en varios megaincendios ocurridos en enero en las regiones del Biobío y Ñuble, dejando un saldo devastador de más de 42.000 hectáreas arrasadas y al menos 21 fallecidos. Bustamante destacó las condiciones climáticas extremas, las bajas humedades relativas y la alta disponibilidad de combustible como factores que aceleran los incendios no solo en Chile, sino también en otras partes del mundo. Lamentablemente, afirmó que avanza a una velocidad que no hay medios suficientes para poder apagarlo. En lo que va de la temporada actual 2025-2026, más de 66.000 hectáreas han sido consumidas por el fuego en Chile, representando un aumento del 159% respecto a la temporada anterior. El equipo del FAST elogió la respuesta del Gobierno chileno ante los incendios y destacó que se evitaron muchas muertes gracias a las medidas implementadas. Jocelyn Lance, jefe de la Oficina para América Latina y el Caribe del Departamento de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea (ECHO), reconoció que el sistema de alerta ha mejorado significativamente desde el megaincendio ocurrido en Valparaíso en 2024. Ahora, el sistema ha funcionado correctamente permitiendo evacuaciones oportunas. Chile ha experimentado un aumento en la frecuencia e intensidad de los incendios desde 2010 debido al cambio climático y una prolongada sequía. Bustamante comparó la situación con España, mencionando un abandono de prácticas ganaderas extensivas por modelos más intensivos, lo cual favorece el crecimiento descontrolado del matorral. Fuente: CNN Chile País