En Indiana, el básquetbol es casi una religión. De ahí es el legendario Larry Bird, el quinteto de la principal universidad estatal tiene cinco títulos nacionales y todo este fenómeno social quedó plasmado en la espectacular película “Hoosiers”, con Gene Hackman , que refleja el fanatismo por el baloncesto en una pequeña comunidad rural del estado. Los Colts, el primer equipo de NFL de Indiana llegó en 1984 desde Baltimore, y los éxitos en el fútbol americano universitario estuvieron relegados a las campañas de los “Fighting Irish” de Notre Dame en el norte industrial del estado. Todo eso se fue al tacho de la basura el lunes 19 de enero por la noche, cuando el equipo de la Universidad de Indiana derrotó a Miami, en el Hard Rock Stadium del sur de Florida, para coronarse campeón del fútbol americano universitario de la NCAA por primera vez en su historia. Esta transformación Indiana de un equipo de tercer orden en el mapa del college football al campeón nacional se debe principalmente al coach Curt Cignetti, quien llegó en 2024 luego de una campaña de 9 derrotas en 12 partidos, e inmediatamente los llevó a los playoffs. Pero el liderazgo de Cignetti no habría llegado tan lejos sin el quarterback Fernando Mendoza, quien en 2025 tuvo una campaña casi perfecta, al punto que se ganó el Trofeo Heisman que distingue al mejor jugador de la temporada. Mendoza, quien es nieto de inmigrantes cubanos por padre y madre y habla perfectamente el español, llegó al campus de Indiana en enero pasado con grandes expectativas para él y el programa. El joven quarterback tuvo dos grandes campañas en la Universidad de California y a comienzos del 2025 usó el “portal de transferencia” para enrolarse con los “Hoosiers”. Mendoza rápidamente impresionó a los entrenadores con su aplomo inquebrantable, sus instintos naturales asombrosos y sus hábitos de estudio poco convencionales. El jugador criado en Miami encontró que su personalidad humilde y exuberante encajaba perfectamente en Bloomington, la ciudad universitaria del medio oeste que John Mellencamp describió en su exitosa canción “Small Town”. La inclinación de Mendoza por gestar jugadas decisivas lo llevó al gran escenario, ganando el premio individual más prestigioso del fútbol universitario de manera aplastante. PUBLICIDAD Esas habilidades del joven de 22 años convirtieron su historia casi en una película para Hollywood luego de liderar a Indiana a una campaña invicta. Los “Hoosiers” vencieron a todos sus rivales durante la campaña regular; derrotaron al N°1 Ohio State en la final de la Conferencia Big Ten, y luego en los playoffs aplastaron a Alabama en el Rose Bowl y a Oregon en el Peach Bowl. En la final ante los “Hurricanes” de la Universidad de Miami, Indiana estuvo en control desde el segundo cuarto. La jugada clave del partido ocurrió con 9:18 por jugar en el cuarto final, cuando en una jugada de cuarta y 4 yardas por avanzar, Mendoza rompió un par de tacles y voló por los aires para lograr el touchdown decisivo para el título. El impensado éxito de los Indiana Hoosiers, que en Estados Unidos comparan con el título del Leicester City en la Premier League en 2016, se selló en los segundos finales cuando el quarterback de Miami Carson Beck lanzó una intercepción. El marcador que quedara en los libros de historia fue 27-21 para Indiana. Entre los espectadores de la final entre Indiana y Miami estuvieron Mark Davis y Tom Brady, los controladores y principales accionistas de Las Vegas Raiders, quienes se ubicaron en la cancha para ver de cerca el partido. Debido a que fueron el peor equipo de la NFL en la temporada 2025, los Raiders tienen la primera selección en el próximo Draft el 23 de abril, y todo apunta que será Fernando Mendoza. Más todavía con lo que Davis y Brady vieron en directo el lunes por la noche en Hard Rock Stadium de Miami. LAS Vegas Raiders está en plena etapa de reconstrucción y en los próximos días deberían nombrar al nuevo entrenador jefe tras despedir hace unos días al veterano Pete Carroll. Fuente: Publimetro Deportes
La mayoría republicana en el Senado de Indiana rechazó un rediseño al mapa legislativo que beneficiaría a su partido en las elecciones de 2026, a pesar de la presión ejercida por Donald Trump para llevar a cabo una redistribución de distritos a mitad de ciclo. Un total de 31 senadores, 21 republicanos y 10 demócratas, votaron en contra de la propuesta. Trump ha instado a los estados con gobierno republicano a manipular los distritos de la Cámara de Representantes antes de las elecciones de mitad de período para crear más escaños ganables para el partido, algo inusual ya que los límites de los distritos suelen ajustarse según el censo decenal. Antes de la votación, Trump criticó a los senadores de Indiana que se opusieron al plan y reiteró su promesa de respaldar a sus oponentes en las primarias. “Si los republicanos no hacen lo necesario para salvar a nuestro país, eventualmente perderán todo ante los demócratas”, escribió Trump en redes sociales. Durante el debate del último mes, algunos legisladores de Indiana han recibido amenazas violentas. La mitad del Senado estatal se enfrentará a la reelección en 2026. Fuera del Senado estatal, los opositores a la redistribución de distritos coreaban “¡Voten no!” y “¡Mapas justos!” mientras sostenían pancartas con mensajes como “Los perdedores hacen trampa”. El mapa propuesto buscaba dar a los republicanos el control de los nueve escaños congresionales de Indiana en lugar de los siete actuales, al dividir Indianápolis en cuatro distritos que se extienden hacia áreas rurales. La práctica política conocida como “gerrymandering” en Estados Unidos tiene dos objetivos según el partido dominante: concentrar a los votantes rivales en pocos distritos para ganar ahí por mucho pero perder influencia en el resto, o dividir a los votantes rivales entre muchos distritos para nunca ser mayoría. En respuesta a las órdenes de Trump, Texas modificó sus mapas distritales y los demócratas de California hicieron ajustes similares. Fuente: Publimetro
En Indiana, el básquetbol es casi una religión. De ahí es el legendario Larry Bird, el quinteto de la principal universidad estatal tiene cinco títulos nacionales y todo este fenómeno social quedó plasmado en la espectacular película “Hoosiers”, con Gene Hackman , que refleja el fanatismo por el baloncesto en una pequeña comunidad rural del estado. Los Colts, el primer equipo de NFL de Indiana llegó en 1984 desde Baltimore, y los éxitos en el fútbol americano universitario estuvieron relegados a las campañas de los “Fighting Irish” de Notre Dame en el norte industrial del estado. Todo eso se fue al tacho de la basura el lunes 19 de enero por la noche, cuando el equipo de la Universidad de Indiana derrotó a Miami, en el Hard Rock Stadium del sur de Florida, para coronarse campeón del fútbol americano universitario de la NCAA por primera vez en su historia. Esta transformación Indiana de un equipo de tercer orden en el mapa del college football al campeón nacional se debe principalmente al coach Curt Cignetti, quien llegó en 2024 luego de una campaña de 9 derrotas en 12 partidos, e inmediatamente los llevó a los playoffs. Pero el liderazgo de Cignetti no habría llegado tan lejos sin el quarterback Fernando Mendoza, quien en 2025 tuvo una campaña casi perfecta, al punto que se ganó el Trofeo Heisman que distingue al mejor jugador de la temporada. Mendoza, quien es nieto de inmigrantes cubanos por padre y madre y habla perfectamente el español, llegó al campus de Indiana en enero pasado con grandes expectativas para él y el programa. El joven quarterback tuvo dos grandes campañas en la Universidad de California y a comienzos del 2025 usó el “portal de transferencia” para enrolarse con los “Hoosiers”. Mendoza rápidamente impresionó a los entrenadores con su aplomo inquebrantable, sus instintos naturales asombrosos y sus hábitos de estudio poco convencionales. El jugador criado en Miami encontró que su personalidad humilde y exuberante encajaba perfectamente en Bloomington, la ciudad universitaria del medio oeste que John Mellencamp describió en su exitosa canción “Small Town”. La inclinación de Mendoza por gestar jugadas decisivas lo llevó al gran escenario, ganando el premio individual más prestigioso del fútbol universitario de manera aplastante. PUBLICIDAD Esas habilidades del joven de 22 años convirtieron su historia casi en una película para Hollywood luego de liderar a Indiana a una campaña invicta. Los “Hoosiers” vencieron a todos sus rivales durante la campaña regular; derrotaron al N°1 Ohio State en la final de la Conferencia Big Ten, y luego en los playoffs aplastaron a Alabama en el Rose Bowl y a Oregon en el Peach Bowl. En la final ante los “Hurricanes” de la Universidad de Miami, Indiana estuvo en control desde el segundo cuarto. La jugada clave del partido ocurrió con 9:18 por jugar en el cuarto final, cuando en una jugada de cuarta y 4 yardas por avanzar, Mendoza rompió un par de tacles y voló por los aires para lograr el touchdown decisivo para el título. El impensado éxito de los Indiana Hoosiers, que en Estados Unidos comparan con el título del Leicester City en la Premier League en 2016, se selló en los segundos finales cuando el quarterback de Miami Carson Beck lanzó una intercepción. El marcador que quedara en los libros de historia fue 27-21 para Indiana. Entre los espectadores de la final entre Indiana y Miami estuvieron Mark Davis y Tom Brady, los controladores y principales accionistas de Las Vegas Raiders, quienes se ubicaron en la cancha para ver de cerca el partido. Debido a que fueron el peor equipo de la NFL en la temporada 2025, los Raiders tienen la primera selección en el próximo Draft el 23 de abril, y todo apunta que será Fernando Mendoza. Más todavía con lo que Davis y Brady vieron en directo el lunes por la noche en Hard Rock Stadium de Miami. LAS Vegas Raiders está en plena etapa de reconstrucción y en los próximos días deberían nombrar al nuevo entrenador jefe tras despedir hace unos días al veterano Pete Carroll. Fuente: Publimetro Deportes
La mayoría republicana en el Senado de Indiana rechazó un rediseño al mapa legislativo que beneficiaría a su partido en las elecciones de 2026, a pesar de la presión ejercida por Donald Trump para llevar a cabo una redistribución de distritos a mitad de ciclo. Un total de 31 senadores, 21 republicanos y 10 demócratas, votaron en contra de la propuesta. Trump ha instado a los estados con gobierno republicano a manipular los distritos de la Cámara de Representantes antes de las elecciones de mitad de período para crear más escaños ganables para el partido, algo inusual ya que los límites de los distritos suelen ajustarse según el censo decenal. Antes de la votación, Trump criticó a los senadores de Indiana que se opusieron al plan y reiteró su promesa de respaldar a sus oponentes en las primarias. “Si los republicanos no hacen lo necesario para salvar a nuestro país, eventualmente perderán todo ante los demócratas”, escribió Trump en redes sociales. Durante el debate del último mes, algunos legisladores de Indiana han recibido amenazas violentas. La mitad del Senado estatal se enfrentará a la reelección en 2026. Fuera del Senado estatal, los opositores a la redistribución de distritos coreaban “¡Voten no!” y “¡Mapas justos!” mientras sostenían pancartas con mensajes como “Los perdedores hacen trampa”. El mapa propuesto buscaba dar a los republicanos el control de los nueve escaños congresionales de Indiana en lugar de los siete actuales, al dividir Indianápolis en cuatro distritos que se extienden hacia áreas rurales. La práctica política conocida como “gerrymandering” en Estados Unidos tiene dos objetivos según el partido dominante: concentrar a los votantes rivales en pocos distritos para ganar ahí por mucho pero perder influencia en el resto, o dividir a los votantes rivales entre muchos distritos para nunca ser mayoría. En respuesta a las órdenes de Trump, Texas modificó sus mapas distritales y los demócratas de California hicieron ajustes similares. Fuente: Publimetro