El 12 de enero de 2026, Chile dio un paso trascendental al clausurar de manera definitiva el Servicio Nacional de Menores (Sename), una entidad que por 46 años tuvo a su cargo la protección de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad, así como la gestión de jóvenes en conflicto con la ley. Este cierre marca el fin de una era y el comienzo de una profunda reestructuración del sistema de infancia. Creado en 1979 como el primer organismo público dedicado exclusivamente a la niñez y adolescencia, el Sename ha acumulado funciones, tensiones y críticas a lo largo de los años. Desde la protección de derechos hasta la administración de sanciones penales juveniles, todas bajo una misma estructura, lo que se convirtió en uno de los principales cuestionamientos al modelo. Aunque el hito se materializó en 2026, el fin del Sename no fue repentino. Desde 2021, el Estado inició un proceso de transición con la creación del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, conocido como Mejor Niñez, enfocado exclusivamente en niños y adolescentes cuyos derechos han sido vulnerados. Posteriormente, en 2023, se estableció el Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil, encargado de implementar las medidas y sanciones contempladas en la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente. Con esta separación, se buscó corregir la histórica práctica del Sename de abordar tanto la protección como el castigo bajo una misma lógica. Si bien desde el Gobierno se ha hablado de aprendizajes institucionales y una nueva etapa para el Estado chileno, el cierre del Sename también implica un reconocimiento implícito de que el modelo anterior no cumplió con las expectativas. A lo largo de los años, el Sename estuvo envuelto en escándalos, informes críticos, denuncias por violaciones a los derechos humanos y críticas tanto nacionales como internacionales. Su nombre se convirtió en sinónimo de abandono estatal para muchos sectores de la población. Uno de los aspectos clave del cierre fue el trato hacia los trabajadores. Se destacó el compromiso de miles de funcionarios y colaboradores que, a pesar de las limitaciones del sistema, brindaron atención diaria a niños y adolescentes. Este énfasis busca evitar que el cierre sea percibido como unborrón y cuenta nueva sin asumir responsabilidades. Las nuevas entidades heredaron personal, experiencias y programas con el objetivo de garantizar continuidad y evitar vacíos en la atención. Sin embargo, expertos advierten que el verdadero desafío no es tanto institucional como operativo y territorial. Con la clausura del Sename, el Estado apuesta por un sistema más especializado con estándares diferenciados y objetivos claros: protección integral por un lado y reinserción social por otro. La premisa es clara: colocar en primer plano la dignidad, bienestar y derechos de niños, niñas y adolescentes. No obstante, el cierre no resuelve los problemas subyacentes. La pobreza, la violencia, la exclusión social y la reincidencia juvenil continúan presentes. El éxito del nuevo modelo dependerá del presupuesto, formación del personal, supervisión efectiva y coordinación con los sistemas judicial, educativo y sanitario. Fuente: Publimetro
Un reciente informe de Contraloría reveló que la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji) otorgó seis contratos a la empresa Conectidkids SpA, por un total de $458,9 millones, siendo cuatro de ellos adjudicados mediante trato directo y no licitación. Esta situación llevó al desarrollo de la aplicación “Mi Jardín Junji”, con el propósito de mejorar la comunicación entre los centros educativos y las familias, funcionando como una especie de intranet. Según El Mercurio, el informe también señaló que la app tuvo un uso mínimo o nulo. Por ejemplo, en la región Metropolitana se revisaron 301 lugares, donde 108 apoderados no estaban inscritos y un 94% no registró actividad en 2023-2024. Además, de 48 jardines entrevistados, 35 afirmaron no utilizar la aplicación: 22 solo durante la pandemia y 13 nunca. La Contraloría expresó su preocupación al respecto: “Se evidencia que los establecimientos educativos no la actualizan ni la usan, pese a que se indicó que su aplicación ‘Mi Jardín Junji’, sin que la Junji haya evaluado sistemáticamente la efectividad asociada a esta herramienta digital ni sus resultados al respecto”. El medio también informó que la Contraloría cuestionó que en varias de las contrataciones mencionadas, la empresa fue eximida de presentar garantías de cumplimiento contractual. Ante esto, se ordenó a la Junji iniciar un proceso disciplinario para determinar responsabilidades. La Junji explicó que tras superar la etapa de pandemia, decidieron licitar nuevamente el servicio de la aplicación, otorgándole una continuidad de 24 meses. Sin embargo, la administración actual evaluó su funcionamiento y determinó que al vencer el contrato en diciembre de 2024, no sería renovado. A partir de 2025 se descartó seguir utilizando la plataforma, ya que los resultados obtenidos no reflejaron un aumento significativo en la interacción de los usuarios. Fuente: ADN Radio Nacional
Vivimos una crisis global de salud mental: la vida agitada, el bombardeo de redes sociales, la lucha constante por metas materiales, el distanciamiento emocional y unas relaciones cada vez más superficiales han disparado la ansiedad y los problemas de sueño. En ese contexto, en China ha surgido una moda tan inusual como viral: los adultos compran y utilizan chupetes gigantes para ellos mismos, pagando entre 10 y 500 yuanes (1,40 a 70 dólares), según medios como South China Morning Post,y New York Post. La “regresión” como válvula de escape infantil Difundidos por plataformas como Taobao o JD.com, estos chupetes se presentan como a livio para el estrés, ayuda para dormir e incluso como herramienta para dejar de fumar. Psicólogos chinos explican su auge mediante el “fenómeno de regresión” : ante presiones extremas, los adultos vuelven inconscientemente a símbolos infantiles que generan seguridad. Usuarios describen sentir una “sensación de protección de la infancia” al usarlos, de acuerdo con New York Post. Viralidad, cifras y popularidad inesperada La tendencia explotó en redes como Weibo, registrando decenas de millones de vistas. Un chupete popular superó las 10 000 ventas en Taobao, a apenas unos 15 yuanes (2 USD) cada uno, según China Daily. Se estima que algunos vendedores comercializan más de 2000 unidades mensuales. Entre consuelo y advertencias sanitarias Muchos usuarios aseguran sentirse relajados al morderlos durante el trabajo, dormir mejor o incluso reducir impulsos al dejar de fumar. Sin embargo, médicos advierten sobre los riesgos: el dentista Tang Caomin señala que la estructura bucal adulta difiere mucho y que el uso prolongado puede causar trastornos en la articulación temporomandibular, dolor articular, apertura limitada de la boca e incluso daño en la mucosa oral, según el portal Oddity Central. También existe peligro de asfixia si se duerme con el chupete en la boca. Desde Estados Unidos, destacan que esta tendencia ya traspasa fronteras, y el ortodoncista Ben Winters advierte que “arruina la mordida” (open bite), obliga a usar aparatos dentales y genera patrones de deglución no adecuados (“tongue thrust”), con riesgos de habla y salud bucal, según New York Post. Psicológicamente, hay voces que cuestionan si este autoconsuelo salva realmente o solo enmascara el problema real. ¿Moda pasajera o reflejo de una sociedad al límite? Algunos internautas se burlan: “Este mundo está tan loco que los adultos usan chupetes”. Otros, más críticos, como conservadores de Estados Unidos, lo ridiculizan como falta de madurez emocional. Pero detrás de este fenómeno puede haber señales de vidas saturadas: burnout, soledad y falta de recursos emocionales. Mientras unos buscan alivio en un objeto infantil, expertos sugieren métodos alternativos más saludables como chicles, juguetes antiestrés, técnicas de respiración o terapia profesional. La tendencia del chupete para adultos en China desafía nuestra percepción sobre la adultez y el alivio emocional. En una era dominada por el estrés, la presión laboral, el aislamiento y las relaciones cada vez más superficiales, muchas personas recurren a mecanismos abruptos para sentir calma inmediata, como morder un chupete gigante. Pero como advierten especialistas, este alivio superficial puede tener consecuencias: dañar la salud bucal, afectar la articulación mandibular o simplemente ignorar el verdadero origen del malestar no es solución. Siempre se estará buscando nuevas formas para combatir el estrés, y quizá esta tendencia sea un reflejo de la necesidad de explorar alternativas. Tal vez sea momento de replantearnos cómo vivimos, cómo manejamos nuestro autocuidado y cómo enfrentamos la ansiedad: en lugar de retroceder a hábitos infantiles, podríamos aprender a entender nuestras emociones, priorizar la salud mental y adoptar estrategias más efectivas, como la meditación, la actividad física, el apoyo profesional o técnicas de respiración. Este fenómeno, más allá de lo curioso, invita a reflexionar sobre nuestra relación con el bienestar y a cuestionar si buscamos alivio rápido o soluciones duraderas para cuidar nuestra mente y nuestro cuerpo.
El 12 de enero de 2026, Chile dio un paso trascendental al clausurar de manera definitiva el Servicio Nacional de Menores (Sename), una entidad que por 46 años tuvo a su cargo la protección de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad, así como la gestión de jóvenes en conflicto con la ley. Este cierre marca el fin de una era y el comienzo de una profunda reestructuración del sistema de infancia. Creado en 1979 como el primer organismo público dedicado exclusivamente a la niñez y adolescencia, el Sename ha acumulado funciones, tensiones y críticas a lo largo de los años. Desde la protección de derechos hasta la administración de sanciones penales juveniles, todas bajo una misma estructura, lo que se convirtió en uno de los principales cuestionamientos al modelo. Aunque el hito se materializó en 2026, el fin del Sename no fue repentino. Desde 2021, el Estado inició un proceso de transición con la creación del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, conocido como Mejor Niñez, enfocado exclusivamente en niños y adolescentes cuyos derechos han sido vulnerados. Posteriormente, en 2023, se estableció el Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil, encargado de implementar las medidas y sanciones contempladas en la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente. Con esta separación, se buscó corregir la histórica práctica del Sename de abordar tanto la protección como el castigo bajo una misma lógica. Si bien desde el Gobierno se ha hablado de aprendizajes institucionales y una nueva etapa para el Estado chileno, el cierre del Sename también implica un reconocimiento implícito de que el modelo anterior no cumplió con las expectativas. A lo largo de los años, el Sename estuvo envuelto en escándalos, informes críticos, denuncias por violaciones a los derechos humanos y críticas tanto nacionales como internacionales. Su nombre se convirtió en sinónimo de abandono estatal para muchos sectores de la población. Uno de los aspectos clave del cierre fue el trato hacia los trabajadores. Se destacó el compromiso de miles de funcionarios y colaboradores que, a pesar de las limitaciones del sistema, brindaron atención diaria a niños y adolescentes. Este énfasis busca evitar que el cierre sea percibido como unborrón y cuenta nueva sin asumir responsabilidades. Las nuevas entidades heredaron personal, experiencias y programas con el objetivo de garantizar continuidad y evitar vacíos en la atención. Sin embargo, expertos advierten que el verdadero desafío no es tanto institucional como operativo y territorial. Con la clausura del Sename, el Estado apuesta por un sistema más especializado con estándares diferenciados y objetivos claros: protección integral por un lado y reinserción social por otro. La premisa es clara: colocar en primer plano la dignidad, bienestar y derechos de niños, niñas y adolescentes. No obstante, el cierre no resuelve los problemas subyacentes. La pobreza, la violencia, la exclusión social y la reincidencia juvenil continúan presentes. El éxito del nuevo modelo dependerá del presupuesto, formación del personal, supervisión efectiva y coordinación con los sistemas judicial, educativo y sanitario. Fuente: Publimetro
Un reciente informe de Contraloría reveló que la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji) otorgó seis contratos a la empresa Conectidkids SpA, por un total de $458,9 millones, siendo cuatro de ellos adjudicados mediante trato directo y no licitación. Esta situación llevó al desarrollo de la aplicación “Mi Jardín Junji”, con el propósito de mejorar la comunicación entre los centros educativos y las familias, funcionando como una especie de intranet. Según El Mercurio, el informe también señaló que la app tuvo un uso mínimo o nulo. Por ejemplo, en la región Metropolitana se revisaron 301 lugares, donde 108 apoderados no estaban inscritos y un 94% no registró actividad en 2023-2024. Además, de 48 jardines entrevistados, 35 afirmaron no utilizar la aplicación: 22 solo durante la pandemia y 13 nunca. La Contraloría expresó su preocupación al respecto: “Se evidencia que los establecimientos educativos no la actualizan ni la usan, pese a que se indicó que su aplicación ‘Mi Jardín Junji’, sin que la Junji haya evaluado sistemáticamente la efectividad asociada a esta herramienta digital ni sus resultados al respecto”. El medio también informó que la Contraloría cuestionó que en varias de las contrataciones mencionadas, la empresa fue eximida de presentar garantías de cumplimiento contractual. Ante esto, se ordenó a la Junji iniciar un proceso disciplinario para determinar responsabilidades. La Junji explicó que tras superar la etapa de pandemia, decidieron licitar nuevamente el servicio de la aplicación, otorgándole una continuidad de 24 meses. Sin embargo, la administración actual evaluó su funcionamiento y determinó que al vencer el contrato en diciembre de 2024, no sería renovado. A partir de 2025 se descartó seguir utilizando la plataforma, ya que los resultados obtenidos no reflejaron un aumento significativo en la interacción de los usuarios. Fuente: ADN Radio Nacional
Vivimos una crisis global de salud mental: la vida agitada, el bombardeo de redes sociales, la lucha constante por metas materiales, el distanciamiento emocional y unas relaciones cada vez más superficiales han disparado la ansiedad y los problemas de sueño. En ese contexto, en China ha surgido una moda tan inusual como viral: los adultos compran y utilizan chupetes gigantes para ellos mismos, pagando entre 10 y 500 yuanes (1,40 a 70 dólares), según medios como South China Morning Post,y New York Post. La “regresión” como válvula de escape infantil Difundidos por plataformas como Taobao o JD.com, estos chupetes se presentan como a livio para el estrés, ayuda para dormir e incluso como herramienta para dejar de fumar. Psicólogos chinos explican su auge mediante el “fenómeno de regresión” : ante presiones extremas, los adultos vuelven inconscientemente a símbolos infantiles que generan seguridad. Usuarios describen sentir una “sensación de protección de la infancia” al usarlos, de acuerdo con New York Post. Viralidad, cifras y popularidad inesperada La tendencia explotó en redes como Weibo, registrando decenas de millones de vistas. Un chupete popular superó las 10 000 ventas en Taobao, a apenas unos 15 yuanes (2 USD) cada uno, según China Daily. Se estima que algunos vendedores comercializan más de 2000 unidades mensuales. Entre consuelo y advertencias sanitarias Muchos usuarios aseguran sentirse relajados al morderlos durante el trabajo, dormir mejor o incluso reducir impulsos al dejar de fumar. Sin embargo, médicos advierten sobre los riesgos: el dentista Tang Caomin señala que la estructura bucal adulta difiere mucho y que el uso prolongado puede causar trastornos en la articulación temporomandibular, dolor articular, apertura limitada de la boca e incluso daño en la mucosa oral, según el portal Oddity Central. También existe peligro de asfixia si se duerme con el chupete en la boca. Desde Estados Unidos, destacan que esta tendencia ya traspasa fronteras, y el ortodoncista Ben Winters advierte que “arruina la mordida” (open bite), obliga a usar aparatos dentales y genera patrones de deglución no adecuados (“tongue thrust”), con riesgos de habla y salud bucal, según New York Post. Psicológicamente, hay voces que cuestionan si este autoconsuelo salva realmente o solo enmascara el problema real. ¿Moda pasajera o reflejo de una sociedad al límite? Algunos internautas se burlan: “Este mundo está tan loco que los adultos usan chupetes”. Otros, más críticos, como conservadores de Estados Unidos, lo ridiculizan como falta de madurez emocional. Pero detrás de este fenómeno puede haber señales de vidas saturadas: burnout, soledad y falta de recursos emocionales. Mientras unos buscan alivio en un objeto infantil, expertos sugieren métodos alternativos más saludables como chicles, juguetes antiestrés, técnicas de respiración o terapia profesional. La tendencia del chupete para adultos en China desafía nuestra percepción sobre la adultez y el alivio emocional. En una era dominada por el estrés, la presión laboral, el aislamiento y las relaciones cada vez más superficiales, muchas personas recurren a mecanismos abruptos para sentir calma inmediata, como morder un chupete gigante. Pero como advierten especialistas, este alivio superficial puede tener consecuencias: dañar la salud bucal, afectar la articulación mandibular o simplemente ignorar el verdadero origen del malestar no es solución. Siempre se estará buscando nuevas formas para combatir el estrés, y quizá esta tendencia sea un reflejo de la necesidad de explorar alternativas. Tal vez sea momento de replantearnos cómo vivimos, cómo manejamos nuestro autocuidado y cómo enfrentamos la ansiedad: en lugar de retroceder a hábitos infantiles, podríamos aprender a entender nuestras emociones, priorizar la salud mental y adoptar estrategias más efectivas, como la meditación, la actividad física, el apoyo profesional o técnicas de respiración. Este fenómeno, más allá de lo curioso, invita a reflexionar sobre nuestra relación con el bienestar y a cuestionar si buscamos alivio rápido o soluciones duraderas para cuidar nuestra mente y nuestro cuerpo.