La zona central de Chile se prepara para una nueva semana de intensas precipitaciones, que se activarán con mayor fuerza este miércoles. Esto ocurre mientras la región aún enfrenta los estragos de un temporal que dejó tornados en Ñuble y desbordes en el Biobío, con suelos ya saturados y ríos significativamente crecidos. Las lluvias recientes han causado graves problemas en el centro-sur del país. Durante la semana pasada, se reportaron tornados en la región de Ñuble, y el fin de semana, entre sábado y domingo, varias localidades emitieron alertas y avisos de evacuación debido a desbordes de ríos e inundaciones. En particular, la ciudad de Constitución registró aproximadamente 30 mm de lluvia en una sola hora, entre las 20:00 y las 21:00, una cantidad equivalente a lo que muchas ciudades reciben en varios días. El principal inconveniente no es solo el volumen de agua caída, sino que las precipitaciones se suman a una serie de sistemas frontales casi ininterrumpidos desde mediados de julio. Con los suelos ya sin capacidad de absorción, el agua escurre superficialmente, reactivando quebradas, incrementando el caudal de los ríos y elevando el riesgo de anegamientos en distintas áreas. A pesar de que las lluvias perderán algo de intensidad durante esta semana, aún se esperan acumulados importantes, especialmente en el centro-sur del país. La proyección semanal del modelo europeo (ECMWF) indica una anomalía positiva de precipitación, lo que significa más lluvia de lo habitual para esta época del año, concentrándose los mayores montos en los sectores interiores entre la Región Metropolitana y el Biobío. Las lluvias se mantendrán presentes durante toda la primera semana de agosto. El lunes 3 de agosto, un sistema frontal en retirada dejará precipitaciones en zonas precordilleranas, con entre 3 y 5 mm en ciudades como Santiago, Rancagua, Curicó y Chillán, junto a lluvias dispersas en el litoral. Para el martes 4, se espera un nuevo frente por el sur que traerá inestabilidad a la Región del Biobío, con montos más modestos, de 2 a 3 mm en Concepción y Los Ángeles. Estas dos jornadas ofrecerán una relativa tregua antes del evento principal. Miércoles: Vuelven las lluvias con fuerza El miércoles 5, el panorama cambiará drásticamente con la llegada de un río atmosférico zonal, acompañado de un frente estacionario. Esta combinación reactivará las precipitaciones con gran fuerza en la zona central. Los mayores acumulados se esperan en la cordillera, donde podrían registrarse hasta 70 mm. En los sectores interiores, se estiman cerca de 20 mm en Rancagua y Curicó, unos 10 mm en Los Ángeles y Chillán, y aproximadamente 5 mm en Santiago. En la costa, el evento será más débil, sin superar los 9 mm. Las temperaturas se mantendrán frescas, con máximas que no sobrepasarán los 15 °C y mínimas cercanas a los 8 °C. Considerando la saturación de los suelos, incluso lluvias moderadas pueden generar inconvenientes. Por ello, se recomienda a la población mantenerse informada a través de los avisos de la Dirección Meteorológica de Chile y SENAPRED. Fuente: DiarioElDia Región
Expertos de la Región de Coquimbo aseguran que el consumo humano y el riego básico estarían garantizados por al menos dos temporadas completas, equivalente a cerca de dos años. El ingeniero agrícola Hernán Rojo afirma que el consumo humano estaría garantizado por dos años gracias a la reserva acumulada en los principales tranques de la región, luego de las intensas lluvias que trajo el sistema frontal hace un poco más de una semana. En cuanto al riego agrícola, la situación varía dependiendo de la cuenca. Algunos embalses clave como Recoleta, Culimo y Corrales alcanzaron el 100% de su capacidad tras las lluvias recientes, lo que representa un alivio significativo para los productores locales. Sin embargo, la duración real del suministro de agua dependerá de cómo las juntas de vigilancia y las autoridades distribuyan el recurso entre la agricultura y las ciudades. A pesar de esto, la acumulación de nieve en la cordillera sigue siendo baja, lo que significa que el sistema depende exclusivamente del agua almacenada en los embalses. Esta situación podría cambiar si la acumulación de nieve se intensifica en los próximos meses. Fuente: DiarioElDia Región
Académicos de la UCN y la Universidad de Antofagasta alertan sobre la necesidad de reforzar la prevención frente a posibles lluvias intensas, aluviones y marejadas en la región. La posibilidad de que durante los próximos meses se desarrolle un nuevo Fenómeno del Niño mantiene en alerta a especialistas de la Región de Antofagasta, quienes advierten que, aunque aún existen incertidumbres respecto de su intensidad, el escenario obliga a fortalecer las medidas de prevención y preparación ante eventuales emergencias. La doctora (c) Francisca Roldán, geóloga e investigadora de la Universidad Católica del Norte, explicó que los modelos climáticos internacionales estiman entre un 60% y un 80% de probabilidades de desarrollo del fenómeno durante el segundo semestre. A su juicio, este escenario debe ser considerado con seriedad debido a la estrecha relación histórica entre los eventos de lluvias intensas registrados en Antofagasta y la presencia del Fenómeno del Niño. La especialista recordó que el aluvión de junio de 1991, que dejó 91 personas fallecidas y 19 desaparecidas, se produjo en un contexto compatible con este tipo de eventos climáticos. “Es mejor prevenir que lamentar”, sostuvo, enfatizando la necesidad de fortalecer los planes de evacuación, la educación comunitaria y la preparación institucional. Roldán advirtió además que la realidad urbana actual presenta condiciones incluso más complejas que hace tres décadas. Según indicó, la ciudad cuenta con 96 quebradas con potencial de activación ante precipitaciones intensas y enfrenta una creciente expansión de asentamientos informales en zonas de riesgo. La investigadora alertó que más de 10 mil familias viven actualmente en campamentos ubicados en sectores vulnerables a remociones en masa, deslizamientos y aluviones. Una preocupación similar manifestó Jorge Van Den Bosch, director del Centro de Ingeniería y Mitigación de Catástrofes Naturales de la Universidad de Antofagasta. El académico explicó que el Fenómeno del Niño corresponde a un calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico, situación que altera los patrones meteorológicos habituales y puede generar lluvias intensas, marejadas y otros eventos extremos en la costa norte del país. El especialista señaló que, aunque actualmente las condiciones climáticas se mantienen en una fase neutral, los modelos internacionales proyectan una probabilidad cercana al 65% de evolución hacia un evento Niño durante los próximos meses. A su juicio, este escenario obliga a preparar a las comunidades y a las autoridades para enfrentar posibles contingencias. Van Den Bosch también puso énfasis en la situación de numerosos campamentos emplazados en laderas intervenidas y terrenos con escasa estabilidad geotécnica. Explicó que muchos de estos sectores presentan pendientes modificadas artificialmente y carecen de infraestructura adecuada, lo que incrementa significativamente el riesgo frente a precipitaciones intensas. Ambos especialistas coincidieron en que la prevención debe transformarse en una prioridad permanente y no limitarse a acciones reactivas ante una amenaza inminente. En esa línea, valoraron la limpieza de piscinas aluvionales y obras de mitigación que se están desarrollando en la ciudad, aunque recalcaron que estas medidas deben complementarse con educación, planificación territorial, estudios especializados y una mayor coordinación entre la academia, los organismos de emergencia y las autoridades regionales. Los académicos enfatizaron que Antofagasta posee características geográficas únicas que la hacen particularmente vulnerable frente a fenómenos hidrometeorológicos extremos. Por ello, insistieron en que aún existe tiempo para actuar, pero advirtieron que cada día que pasa reduce el margen disponible para implementar medidas preventivas efectivas antes de la eventual llegada del Fenómeno del Niño.
La zona central de Chile se prepara para una nueva semana de intensas precipitaciones, que se activarán con mayor fuerza este miércoles. Esto ocurre mientras la región aún enfrenta los estragos de un temporal que dejó tornados en Ñuble y desbordes en el Biobío, con suelos ya saturados y ríos significativamente crecidos. Las lluvias recientes han causado graves problemas en el centro-sur del país. Durante la semana pasada, se reportaron tornados en la región de Ñuble, y el fin de semana, entre sábado y domingo, varias localidades emitieron alertas y avisos de evacuación debido a desbordes de ríos e inundaciones. En particular, la ciudad de Constitución registró aproximadamente 30 mm de lluvia en una sola hora, entre las 20:00 y las 21:00, una cantidad equivalente a lo que muchas ciudades reciben en varios días. El principal inconveniente no es solo el volumen de agua caída, sino que las precipitaciones se suman a una serie de sistemas frontales casi ininterrumpidos desde mediados de julio. Con los suelos ya sin capacidad de absorción, el agua escurre superficialmente, reactivando quebradas, incrementando el caudal de los ríos y elevando el riesgo de anegamientos en distintas áreas. A pesar de que las lluvias perderán algo de intensidad durante esta semana, aún se esperan acumulados importantes, especialmente en el centro-sur del país. La proyección semanal del modelo europeo (ECMWF) indica una anomalía positiva de precipitación, lo que significa más lluvia de lo habitual para esta época del año, concentrándose los mayores montos en los sectores interiores entre la Región Metropolitana y el Biobío. Las lluvias se mantendrán presentes durante toda la primera semana de agosto. El lunes 3 de agosto, un sistema frontal en retirada dejará precipitaciones en zonas precordilleranas, con entre 3 y 5 mm en ciudades como Santiago, Rancagua, Curicó y Chillán, junto a lluvias dispersas en el litoral. Para el martes 4, se espera un nuevo frente por el sur que traerá inestabilidad a la Región del Biobío, con montos más modestos, de 2 a 3 mm en Concepción y Los Ángeles. Estas dos jornadas ofrecerán una relativa tregua antes del evento principal. Miércoles: Vuelven las lluvias con fuerza El miércoles 5, el panorama cambiará drásticamente con la llegada de un río atmosférico zonal, acompañado de un frente estacionario. Esta combinación reactivará las precipitaciones con gran fuerza en la zona central. Los mayores acumulados se esperan en la cordillera, donde podrían registrarse hasta 70 mm. En los sectores interiores, se estiman cerca de 20 mm en Rancagua y Curicó, unos 10 mm en Los Ángeles y Chillán, y aproximadamente 5 mm en Santiago. En la costa, el evento será más débil, sin superar los 9 mm. Las temperaturas se mantendrán frescas, con máximas que no sobrepasarán los 15 °C y mínimas cercanas a los 8 °C. Considerando la saturación de los suelos, incluso lluvias moderadas pueden generar inconvenientes. Por ello, se recomienda a la población mantenerse informada a través de los avisos de la Dirección Meteorológica de Chile y SENAPRED. Fuente: DiarioElDia Región
Expertos de la Región de Coquimbo aseguran que el consumo humano y el riego básico estarían garantizados por al menos dos temporadas completas, equivalente a cerca de dos años. El ingeniero agrícola Hernán Rojo afirma que el consumo humano estaría garantizado por dos años gracias a la reserva acumulada en los principales tranques de la región, luego de las intensas lluvias que trajo el sistema frontal hace un poco más de una semana. En cuanto al riego agrícola, la situación varía dependiendo de la cuenca. Algunos embalses clave como Recoleta, Culimo y Corrales alcanzaron el 100% de su capacidad tras las lluvias recientes, lo que representa un alivio significativo para los productores locales. Sin embargo, la duración real del suministro de agua dependerá de cómo las juntas de vigilancia y las autoridades distribuyan el recurso entre la agricultura y las ciudades. A pesar de esto, la acumulación de nieve en la cordillera sigue siendo baja, lo que significa que el sistema depende exclusivamente del agua almacenada en los embalses. Esta situación podría cambiar si la acumulación de nieve se intensifica en los próximos meses. Fuente: DiarioElDia Región
Académicos de la UCN y la Universidad de Antofagasta alertan sobre la necesidad de reforzar la prevención frente a posibles lluvias intensas, aluviones y marejadas en la región. La posibilidad de que durante los próximos meses se desarrolle un nuevo Fenómeno del Niño mantiene en alerta a especialistas de la Región de Antofagasta, quienes advierten que, aunque aún existen incertidumbres respecto de su intensidad, el escenario obliga a fortalecer las medidas de prevención y preparación ante eventuales emergencias. La doctora (c) Francisca Roldán, geóloga e investigadora de la Universidad Católica del Norte, explicó que los modelos climáticos internacionales estiman entre un 60% y un 80% de probabilidades de desarrollo del fenómeno durante el segundo semestre. A su juicio, este escenario debe ser considerado con seriedad debido a la estrecha relación histórica entre los eventos de lluvias intensas registrados en Antofagasta y la presencia del Fenómeno del Niño. La especialista recordó que el aluvión de junio de 1991, que dejó 91 personas fallecidas y 19 desaparecidas, se produjo en un contexto compatible con este tipo de eventos climáticos. “Es mejor prevenir que lamentar”, sostuvo, enfatizando la necesidad de fortalecer los planes de evacuación, la educación comunitaria y la preparación institucional. Roldán advirtió además que la realidad urbana actual presenta condiciones incluso más complejas que hace tres décadas. Según indicó, la ciudad cuenta con 96 quebradas con potencial de activación ante precipitaciones intensas y enfrenta una creciente expansión de asentamientos informales en zonas de riesgo. La investigadora alertó que más de 10 mil familias viven actualmente en campamentos ubicados en sectores vulnerables a remociones en masa, deslizamientos y aluviones. Una preocupación similar manifestó Jorge Van Den Bosch, director del Centro de Ingeniería y Mitigación de Catástrofes Naturales de la Universidad de Antofagasta. El académico explicó que el Fenómeno del Niño corresponde a un calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico, situación que altera los patrones meteorológicos habituales y puede generar lluvias intensas, marejadas y otros eventos extremos en la costa norte del país. El especialista señaló que, aunque actualmente las condiciones climáticas se mantienen en una fase neutral, los modelos internacionales proyectan una probabilidad cercana al 65% de evolución hacia un evento Niño durante los próximos meses. A su juicio, este escenario obliga a preparar a las comunidades y a las autoridades para enfrentar posibles contingencias. Van Den Bosch también puso énfasis en la situación de numerosos campamentos emplazados en laderas intervenidas y terrenos con escasa estabilidad geotécnica. Explicó que muchos de estos sectores presentan pendientes modificadas artificialmente y carecen de infraestructura adecuada, lo que incrementa significativamente el riesgo frente a precipitaciones intensas. Ambos especialistas coincidieron en que la prevención debe transformarse en una prioridad permanente y no limitarse a acciones reactivas ante una amenaza inminente. En esa línea, valoraron la limpieza de piscinas aluvionales y obras de mitigación que se están desarrollando en la ciudad, aunque recalcaron que estas medidas deben complementarse con educación, planificación territorial, estudios especializados y una mayor coordinación entre la academia, los organismos de emergencia y las autoridades regionales. Los académicos enfatizaron que Antofagasta posee características geográficas únicas que la hacen particularmente vulnerable frente a fenómenos hidrometeorológicos extremos. Por ello, insistieron en que aún existe tiempo para actuar, pero advirtieron que cada día que pasa reduce el margen disponible para implementar medidas preventivas efectivas antes de la eventual llegada del Fenómeno del Niño.