Una extensa y polémica carta escrita desde prisión por Miguel Krassnoff Martchenko, exbrigadier del Ejército y exintegrante de la DINA, comenzó a circular públicamente durante las últimas horas, luego de ser difundida en redes sociales. El documento está dirigido al senador Iván Flores (DC) y fue escrito como respuesta a unas declaraciones realizadas por el parlamentario durante la discusión de un proyecto que contemplaba permitir el cumplimiento alternativo de penas para personas de avanzada edad o que padecieran enfermedades graves. “No estoy disponible para que Krassnoff salga de la cárcel”, había señalado Flores. La iniciativa generó controversia debido a que podía alcanzar a condenados por violaciones a los derechos humanos. El propio senador confirmó que recibió la carta durante el verano de este año. Krassnoff, de 80 años, acumula más de mil años de presidio distribuidos en más de 80 condenas, relacionadas con secuestros calificados, torturas y desapariciones forzadas cometidas durante la dictadura. En su respuesta a Flores, el exagente de la DINA sostiene que no busca recibir un perdón o una legislación especial que le permita abandonar la cárcel. “Sepa usted que, al igual que mis camaradas de prisión, no necesito perdones, misericordias, favores ni mucho menos leyes especiales para tener mi libertad”, escribió, asegurando que aspira a que se apliquen las leyes vigentes. A lo largo del documento, Krassnoff también cuestiona las condenas en su contra y reivindica el actuar de los uniformados tras el golpe de Estado de 1973. Además, niega haber recibido órdenes destinadas a cometer violaciones de derechos humanos y describe su trabajo en la DINA como parte de actividades contra el terrorismo. Estas afirmaciones contrastan con las múltiples sentencias judiciales dictadas en su contra durante las últimas décadas. Es hacia el final de la carta donde Krassnoff realiza una de las afirmaciones que más ha llamado la atención. El condenado asegura que, pese a permanecer privado de libertad, tanto sus convicciones como su voluntad de lucha continúan intactas. Luego manifiesta su “certeza de una más que pronta libertad total”. La declaración se conoce en medio de la discusión política por eventuales beneficios e indultos para uniformados condenados. Sin embargo, hasta ahora no existe información pública que permita concluir que Krassnoff vaya a ser liberado o que exista una decisión del Gobierno destinada específicamente a beneficiarlo. El senador DC cuestionó duramente el contenido del documento y aseguró que este demostraría la ausencia de arrepentimiento de Krassnoff. “La actitud de Krassnoff Martchenko es de una persona que no está en absoluto arrepentida”, sostuvo Flores, quien además cuestionó la justificación que el exuniformado realiza respecto de los delitos por los cuales fue condenado. El parlamentario fue aún más categórico respecto de la posibilidad de que abandone la cárcel. A su juicio, si Krassnoff mantiene dicha postura, deberá cumplir las condenas que pesan en su contra. La difusión de la carta se produce, además, a pocos días de una nueva conmemoración del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, en momentos en que el debate sobre eventuales indultos y beneficios penitenciarios para condenados por violaciones a los derechos humanos volvió a instalarse en la agenda política. Fuente: Publimetro
La Corte de Apelaciones de Santiago confirmó nuevas condenas contra exagentes por violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura. En un fallo de segunda instancia, el tribunal ratificó penas que suman 12 años de cárcel para los ex miembros de la DINA Miguel Krassnoff Martchenko y Pedro Espinoza Bravo, por su responsabilidad en el secuestro calificado de dos dirigentes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria. La sentencia se enmarca en la investigación por los crímenes cometidos contra Cristian Mallol Comandari y Héctor González Osorio, ambos integrantes del comité central del MIR, quienes fueron detenidos entre diciembre de 1974 y septiembre de 1975. Durante ese periodo, permanecieron recluidos en distintos centros clandestinos de la Dirección de Inteligencia Nacional, donde fueron sometidos a torturas físicas y psicológicas de extrema gravedad. De acuerdo con el fallo, Krassnoff y Espinoza fueron condenados a 12 años de presidio mayor en su grado medio como autores de estos delitos. A ellos se suma la condena de siete años dictada contra José Aravena Ruiz, en calidad de autor del secuestro de Mallol. La resolución confirma lo ya dictado en septiembre del 2025 por la ministra en visita extraordinaria Paola Plaza Plaza. Desde la parte querellante, la abogada Carolina Vega, del estudio Caucoto, valoró la decisión judicial, destacando que “después de décadas de impunidad, por fin se ratifica la condena contra los responsables de torturas brutales”. Asimismo, subrayó que las familias de las víctimas han debido cargar durante años con las consecuencias de estos crímenes, en un proceso de búsqueda de justicia que ha sido largo y complejo. Los condenados cumplen actualmente penas en el penal de Punta Peuco por otros casos de violaciones a los derechos humanos. En particular, Krassnoff acumula más de mil años de condena por diversos delitos, mientras que Espinoza, quien fue subdirector de inteligencia de la DINA y jefe del centro de detención Villa Grimaldi, enfrenta múltiples sentencias por su rol en desapariciones y ejecuciones de opositores. Uno de los episodios más emblemáticos vinculados a este caso es la denominada “Conferencia de Prensa” de febrero del 1975. En esa ocasión, cuatro dirigentes del MIR, entre ellos Mallol y González, fueron obligados a participar en un montaje comunicacional organizado por la DINA. Bajo coerción y tortura, debieron leer un listado falso sobre la supuesta muerte, detención o exilio de militantes, con el objetivo de mostrar una aparente derrota del movimiento. Con el tiempo, se comprobó que se trató de una operación de propaganda destinada a encubrir la represión ilegal. Este montaje fue parte de una estrategia mayor que derivó en la llamada Operación Colombo, en la que 119 chilenos fueron falsamente dados por muertos en el extranjero, pese a encontrarse detenidos y desaparecidos en Chile. El Informe Rettig ya había advertido sobre estas prácticas, señalando que la DINA utilizó a las propias víctimas para difundir información falsa, integrándolas forzadamente al engranaje represivo. Aunque Mallol y González lograron sobrevivir y salir del país, otros dirigentes involucrados en estos montajes fueron asesinados meses después. Hablamos de Humberto Menateau y Hernán Carrasco. Fuente: Publimetro
Una extensa y polémica carta escrita desde prisión por Miguel Krassnoff Martchenko, exbrigadier del Ejército y exintegrante de la DINA, comenzó a circular públicamente durante las últimas horas, luego de ser difundida en redes sociales. El documento está dirigido al senador Iván Flores (DC) y fue escrito como respuesta a unas declaraciones realizadas por el parlamentario durante la discusión de un proyecto que contemplaba permitir el cumplimiento alternativo de penas para personas de avanzada edad o que padecieran enfermedades graves. “No estoy disponible para que Krassnoff salga de la cárcel”, había señalado Flores. La iniciativa generó controversia debido a que podía alcanzar a condenados por violaciones a los derechos humanos. El propio senador confirmó que recibió la carta durante el verano de este año. Krassnoff, de 80 años, acumula más de mil años de presidio distribuidos en más de 80 condenas, relacionadas con secuestros calificados, torturas y desapariciones forzadas cometidas durante la dictadura. En su respuesta a Flores, el exagente de la DINA sostiene que no busca recibir un perdón o una legislación especial que le permita abandonar la cárcel. “Sepa usted que, al igual que mis camaradas de prisión, no necesito perdones, misericordias, favores ni mucho menos leyes especiales para tener mi libertad”, escribió, asegurando que aspira a que se apliquen las leyes vigentes. A lo largo del documento, Krassnoff también cuestiona las condenas en su contra y reivindica el actuar de los uniformados tras el golpe de Estado de 1973. Además, niega haber recibido órdenes destinadas a cometer violaciones de derechos humanos y describe su trabajo en la DINA como parte de actividades contra el terrorismo. Estas afirmaciones contrastan con las múltiples sentencias judiciales dictadas en su contra durante las últimas décadas. Es hacia el final de la carta donde Krassnoff realiza una de las afirmaciones que más ha llamado la atención. El condenado asegura que, pese a permanecer privado de libertad, tanto sus convicciones como su voluntad de lucha continúan intactas. Luego manifiesta su “certeza de una más que pronta libertad total”. La declaración se conoce en medio de la discusión política por eventuales beneficios e indultos para uniformados condenados. Sin embargo, hasta ahora no existe información pública que permita concluir que Krassnoff vaya a ser liberado o que exista una decisión del Gobierno destinada específicamente a beneficiarlo. El senador DC cuestionó duramente el contenido del documento y aseguró que este demostraría la ausencia de arrepentimiento de Krassnoff. “La actitud de Krassnoff Martchenko es de una persona que no está en absoluto arrepentida”, sostuvo Flores, quien además cuestionó la justificación que el exuniformado realiza respecto de los delitos por los cuales fue condenado. El parlamentario fue aún más categórico respecto de la posibilidad de que abandone la cárcel. A su juicio, si Krassnoff mantiene dicha postura, deberá cumplir las condenas que pesan en su contra. La difusión de la carta se produce, además, a pocos días de una nueva conmemoración del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, en momentos en que el debate sobre eventuales indultos y beneficios penitenciarios para condenados por violaciones a los derechos humanos volvió a instalarse en la agenda política. Fuente: Publimetro
La Corte de Apelaciones de Santiago confirmó nuevas condenas contra exagentes por violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura. En un fallo de segunda instancia, el tribunal ratificó penas que suman 12 años de cárcel para los ex miembros de la DINA Miguel Krassnoff Martchenko y Pedro Espinoza Bravo, por su responsabilidad en el secuestro calificado de dos dirigentes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria. La sentencia se enmarca en la investigación por los crímenes cometidos contra Cristian Mallol Comandari y Héctor González Osorio, ambos integrantes del comité central del MIR, quienes fueron detenidos entre diciembre de 1974 y septiembre de 1975. Durante ese periodo, permanecieron recluidos en distintos centros clandestinos de la Dirección de Inteligencia Nacional, donde fueron sometidos a torturas físicas y psicológicas de extrema gravedad. De acuerdo con el fallo, Krassnoff y Espinoza fueron condenados a 12 años de presidio mayor en su grado medio como autores de estos delitos. A ellos se suma la condena de siete años dictada contra José Aravena Ruiz, en calidad de autor del secuestro de Mallol. La resolución confirma lo ya dictado en septiembre del 2025 por la ministra en visita extraordinaria Paola Plaza Plaza. Desde la parte querellante, la abogada Carolina Vega, del estudio Caucoto, valoró la decisión judicial, destacando que “después de décadas de impunidad, por fin se ratifica la condena contra los responsables de torturas brutales”. Asimismo, subrayó que las familias de las víctimas han debido cargar durante años con las consecuencias de estos crímenes, en un proceso de búsqueda de justicia que ha sido largo y complejo. Los condenados cumplen actualmente penas en el penal de Punta Peuco por otros casos de violaciones a los derechos humanos. En particular, Krassnoff acumula más de mil años de condena por diversos delitos, mientras que Espinoza, quien fue subdirector de inteligencia de la DINA y jefe del centro de detención Villa Grimaldi, enfrenta múltiples sentencias por su rol en desapariciones y ejecuciones de opositores. Uno de los episodios más emblemáticos vinculados a este caso es la denominada “Conferencia de Prensa” de febrero del 1975. En esa ocasión, cuatro dirigentes del MIR, entre ellos Mallol y González, fueron obligados a participar en un montaje comunicacional organizado por la DINA. Bajo coerción y tortura, debieron leer un listado falso sobre la supuesta muerte, detención o exilio de militantes, con el objetivo de mostrar una aparente derrota del movimiento. Con el tiempo, se comprobó que se trató de una operación de propaganda destinada a encubrir la represión ilegal. Este montaje fue parte de una estrategia mayor que derivó en la llamada Operación Colombo, en la que 119 chilenos fueron falsamente dados por muertos en el extranjero, pese a encontrarse detenidos y desaparecidos en Chile. El Informe Rettig ya había advertido sobre estas prácticas, señalando que la DINA utilizó a las propias víctimas para difundir información falsa, integrándolas forzadamente al engranaje represivo. Aunque Mallol y González lograron sobrevivir y salir del país, otros dirigentes involucrados en estos montajes fueron asesinados meses después. Hablamos de Humberto Menateau y Hernán Carrasco. Fuente: Publimetro