Investigadores de la Universidad de Trento han encontrado la primera prueba directa de una cavidad subterránea en Venus , específicamente en la región volcánica de Nyx Mons. Tras analizar datos de radar de la histórica misión Magallanes de la NASA, el equipo confirmó la existencia de un enorme tubo de lava vacío, demostrando que Venus posee una estructura volcánica mucho más compleja de lo que se veía a simple vista. El túnel identificado supera con creces el tamaño de los encontrados en la Tierra o Marte. Se estima que tiene un diámetro de casi un kilómetro y se encuentra bajo un techo de roca de unos 150 metros de espesor. Estas dimensiones lo sitúan como uno de los conductos volcánicos más grandes detectados en el Sistema Solar. El papel de la atmósfera venusiana La formación de estos piraductos gigantes se debe a las condiciones extremas de Venus. Su atmósfera densa permite que la capa superior de la lava se enfríe y endurezca rápidamente, creando un caparazón aislante. Mientras el interior sigue fluyendo y finalmente se drena, deja atrás una estructura hueca y estable que puede extenderse por decenas de kilómetros. Este hallazgo es fundamental para las próximas misiones EnVision (ESA) y VERITAS (NASA). Al saber que existen estos túneles, los científicos podrán calibrar sus radares de alta resolución para mapear el subsuelo venusiano con mayor precisión, revelando secretos sobre el calor interno y la evolución geológica del planeta sin depender solo de lo que se ve en la superficie. “Este descubrimiento contribuye a una comprensión más profunda de los procesos que han dado forma a la evolución de Venus”, precisa Lorenzo Bruzzone, coordinador de la investigación y catedrático de la Universidad de Trento. Fuente: Publimetro
Una imagen del instrumento MODIS a bordo del satélite Terra de la NASA capturó el 18 de enero la densa emanación de humo desde múltiples incendios forestales en el centro-sur de Chile. La fotografía captada por el satélite Terra muestra las columnas de humo de decenas de focos activos en las regiones de Biobío y Ñuble a mediados de enero. La fotografía satelital evidencia la magnitud de la emergencia que afecta a las regiones de Biobío y Ñuble. Según la Corporación Nacional Forestal de Chile (CONAF), la serie de incendios ha consumido más de 30.000 hectáreas. Los siniestros, avivados por temperaturas superiores a 38°C y fuertes vientos, provocaron la evacuación de 50.000 personas y destruyeron más de 300 viviendas, según un informe de la ONU. Las llamas carbonizaron barrios completos en la localidad de Concepción. Frente a la catástrofe, el gobierno chileno declaró estado de catástrofe en ambas regiones para movilizar recursos. Condiciones climáticas similares de calor y sequía afectan a otras zonas del Cono Sur, donde bomberos en Argentina combaten incendios en el Parque Nacional Los Alerces. Fuente: CNN Chile País
La agencia espacial estadounidense (NASA) reveló el martes 2 de diciembre que halló aminoácidos y precursores del ácido ribonucleico (ARN) en el asteroide Bennu, el cual brinda nuevas pistas para los científicos sobre la formación del sistema solar y los orígenes de la vida. La muestra, traída a la Tierra por la misión OSIRIS-REx de la NASA, contenía ribosa (un componente del ARN) y glucosa (fuente de energía para organismos vivos), en una sustancia parecida a la “goma” nunca antes vista en rocas espaciales, mezclada con una gran cantidad de polvo de estrellas que han explotado (algunas de ellas supernovas), según los descubrimientos publicados este martes en la revista Nature Geoscience. Los científicos explicaron que aunque estas moléculas orgánicas, incluidos aminoácidos y nucleobases, no constituyen evidencia de vida por sí solas, su presencia en el asteroide demuestra que sus componentes esenciales están ampliamente distribuidos por todo el sistema solar. ¿Cuáles son los componentes químicos que forman la vida humana? “ Los cinco componentes utilizados para construir ADN y ARN ya se han encontrado en las muestras de Bennu traídas a la Tierra. El nuevo descubrimiento de la ribosa (uno de los azúcares encontrados) significa que todos los elementos para formar la molécula de ARN están presentes en el asteroide”, afirmó Yoshihiro Furukawa, el científico que lideró la investigación. Los investigadores consideraron que la presencia de ribosa y la ausencia de desoxirribosa (elemento clave en el ADN), respaldaría la hipótesis del ‘mundo del ARN’, según la cual las primeras formas de vida dependerían del ARN y no del ADN como molécula principal para almacenar información e impulsar las reacciones químicas necesarias para la supervivencia. “Estos hallazgo son una prueba sólida de que los ingredientes químicos cruciales para la vida estaban disponibles de manera extensa en asteroides por todo nuestro sistema solar”, indicó la NASA. “ La vida actual se basa en un sistema complejo de ADN, ARN y proteínas. Sin embargo, la vida primitiva podría haber sido más simple. El ARN es el principal candidato para ser el primer biopolímero funcional, ya que puede almacenar información genética y catalizar numerosas reacciones biológicas ”, añadió Furukawa. En un artículo publicado en la revista Nature Astronomy , también se reveló la presencia de un material gomoso en las muestras de Bennu, nunca antes visto en rocas espaciales, algo que podría haber ayudado a preparar el terreno en la Tierra para el surgimiento de la vida. Un tercer estudio identificó grandes cantidades de polvo de supernovas, estrellas que explotaron mucho antes de que existiera nuestro sistema solar. El asteroide contiene seis veces más de este material que cualquier otra muestra, lo que significa que Bennu se formó en una región rica en restos de estrellas antiguas.
3I/ATLAS muestra un latido luminoso cada 16.16 horas, un comportamiento que no puede explicarse con el giro del núcleo. Nuevas imágenes revelan jets pulsantes capaces de iluminar la coma periódicamente, generando un patrón rítmico sin precedentes. El cometa interestelar 3I/ATLAS acaba de sumar una señal inquietante a su larga lista de anomalías: un latido luminoso que se repite de manera perfecta cada 16.16 horas, como si el objeto tuviera un corazón propio. El fenómeno, detectado desde julio y confirmado con nuevas imágenes de Hawái y Tailandia, mantiene desconcertados a los astrónomos. La variación rítmica es tan fuerte que alcanza decenas de por ciento en brillo, algo extremadamente inusual en cometas tradicionales. Y lo más desconcertante es que no proviene del giro del núcleo, como se creyó inicialmente. Según el astrofísico Avi Loeb, la explicación apunta hacia otra dirección: los jets de gas y polvo están pulsando como si siguieran un ritmo interno. Las primeras hipótesis sugerían que el latido se debía a que el núcleo —la parte sólida— tenía una forma irregular y reflejaba diferente cantidad de luz al rotar. Pero las imágenes del telescopio Hubble demostraron algo clave: Esto obligó a buscar otra explicación, y ahí entraron en juego los jets: chorros de material que brotan desde el núcleo hacia el espacio. En las últimas semanas, telescopios de aficionados captaron dos jets prominentes: uno dirigido hacia la sombra y otro hacia el Sol, formando una anti-cola inusualmente definida. Loeb plantea que: Ese patrón, dice, se parecería al latido de un corazón, con cada “puff” de gas expandiéndose por la coma y volviéndola más brillante. Con la velocidad estimada de los chorros —unos 440 metros por segundo—, el material expulsado podría viajar más de 25 mil kilómetros en un solo “latido”. Loeb agrega un punto que abrió un intenso debate en redes: Es decir, la orientación del “latido” podría distinguir entre un cometa convencional y algo que opere con mecanismos internos más complejos. Por ahora, no hay evidencia de tecnología… pero tampoco está descartada. Simplemente, no hay datos suficientes. El fenómeno fue reportado, pero no existe aún una serie sistemática de imágenes que muestre el patrón completo durante varios días. Loeb insiste en que un video continuo permitiría saber: Varios observatorios ya están coordinándose para capturar esta secuencia en diciembre. 3I/ATLAS ya rompió varios moldes: No hay pruebas de que sea artificial, pero tampoco es un cometa común. Científicos de todo el mundo esperan nuevas observaciones para descifrar si este heartbeat es: Fuente: Publimetro
El cometa interestelar 3I/ATLAS ha generado un intenso debate en la comunidad científica. Este objeto, de origen extraterrestre, ha llamado la atención debido a las 13 señales de alerta que lo distinguen de los cometas convencionales, según el astrofísico Avi Loeb. Las anomalías observadas en 3I/ATLAS han desatado una discusión global sobre la comprensión de los objetos interestelares. ¿Estamos frente a un fenómeno natural extremo o ante un descubrimiento que podría revelar aspectos más profundos del cosmos? Avi Loeb, reconocido astrónomo, identificó estas 13 señales a partir de diversas observaciones realizadas entre julio y noviembre de 2025, que incluyen imágenes, mediciones de aceleración, modelos orbitales y cambios inesperados en su comportamiento. 3I/ATLAS es apenas el tercer objeto interestelar confirmado que atraviesa nuestro sistema solar. Desde su detección el 1 de julio de 2025, se han observado irregularidades en su trayectoria, brillo, actividad y respuesta a la radiación solar. A pesar de que las anomalías no confirman que el objeto sea artificial, representan un conjunto de comportamientos que desafían la comprensión actual sobre los cometas. Algunas pistas sugieren una actividad inusualmente intensa, mientras que otras indican aceleraciones difíciles de explicar. Para Loeb, este conjunto de señales merece una atención detallada y un análisis abierto para explorar todas las posibilidades antes de descartar hipótesis prematuramente. Aunque algunas anomalías han sido publicadas por otros investigadores, Loeb destaca la importancia de no ignorar estas discrepancias y seguir investigando a fondo. Los expertos advierten que los modelos actuales podrían no ser suficientes para explicar las observaciones realizadas hasta ahora. La llegada de datos desde sondas como Juno, Juice y Psyche en los próximos meses será crucial para obtener más información desde diferentes puntos del sistema solar. En sus declaraciones públicas, Loeb enfatiza que no busca afirmar que 3I/ATLAS sea artificial, sino que aboga por explorar todas las posibilidades antes de llegar a conclusiones definitivas. Las observaciones programadas entre diciembre de 2025 y enero de 2026 serán fundamentales para ampliar nuestro conocimiento sobre este misterioso objeto. El momento más esperado será el 16 de marzo de 2026, cuando 3I/ATLAS pase cerca de Júpiter. En ese momento se podrá determinar si las coincidencias observadas hasta ahora son simplemente eso o si hay algo más detrás. Fuente: Publimetro
Investigadores de la Universidad de Trento han encontrado la primera prueba directa de una cavidad subterránea en Venus , específicamente en la región volcánica de Nyx Mons. Tras analizar datos de radar de la histórica misión Magallanes de la NASA, el equipo confirmó la existencia de un enorme tubo de lava vacío, demostrando que Venus posee una estructura volcánica mucho más compleja de lo que se veía a simple vista. El túnel identificado supera con creces el tamaño de los encontrados en la Tierra o Marte. Se estima que tiene un diámetro de casi un kilómetro y se encuentra bajo un techo de roca de unos 150 metros de espesor. Estas dimensiones lo sitúan como uno de los conductos volcánicos más grandes detectados en el Sistema Solar. El papel de la atmósfera venusiana La formación de estos piraductos gigantes se debe a las condiciones extremas de Venus. Su atmósfera densa permite que la capa superior de la lava se enfríe y endurezca rápidamente, creando un caparazón aislante. Mientras el interior sigue fluyendo y finalmente se drena, deja atrás una estructura hueca y estable que puede extenderse por decenas de kilómetros. Este hallazgo es fundamental para las próximas misiones EnVision (ESA) y VERITAS (NASA). Al saber que existen estos túneles, los científicos podrán calibrar sus radares de alta resolución para mapear el subsuelo venusiano con mayor precisión, revelando secretos sobre el calor interno y la evolución geológica del planeta sin depender solo de lo que se ve en la superficie. “Este descubrimiento contribuye a una comprensión más profunda de los procesos que han dado forma a la evolución de Venus”, precisa Lorenzo Bruzzone, coordinador de la investigación y catedrático de la Universidad de Trento. Fuente: Publimetro
Una imagen del instrumento MODIS a bordo del satélite Terra de la NASA capturó el 18 de enero la densa emanación de humo desde múltiples incendios forestales en el centro-sur de Chile. La fotografía captada por el satélite Terra muestra las columnas de humo de decenas de focos activos en las regiones de Biobío y Ñuble a mediados de enero. La fotografía satelital evidencia la magnitud de la emergencia que afecta a las regiones de Biobío y Ñuble. Según la Corporación Nacional Forestal de Chile (CONAF), la serie de incendios ha consumido más de 30.000 hectáreas. Los siniestros, avivados por temperaturas superiores a 38°C y fuertes vientos, provocaron la evacuación de 50.000 personas y destruyeron más de 300 viviendas, según un informe de la ONU. Las llamas carbonizaron barrios completos en la localidad de Concepción. Frente a la catástrofe, el gobierno chileno declaró estado de catástrofe en ambas regiones para movilizar recursos. Condiciones climáticas similares de calor y sequía afectan a otras zonas del Cono Sur, donde bomberos en Argentina combaten incendios en el Parque Nacional Los Alerces. Fuente: CNN Chile País
La agencia espacial estadounidense (NASA) reveló el martes 2 de diciembre que halló aminoácidos y precursores del ácido ribonucleico (ARN) en el asteroide Bennu, el cual brinda nuevas pistas para los científicos sobre la formación del sistema solar y los orígenes de la vida. La muestra, traída a la Tierra por la misión OSIRIS-REx de la NASA, contenía ribosa (un componente del ARN) y glucosa (fuente de energía para organismos vivos), en una sustancia parecida a la “goma” nunca antes vista en rocas espaciales, mezclada con una gran cantidad de polvo de estrellas que han explotado (algunas de ellas supernovas), según los descubrimientos publicados este martes en la revista Nature Geoscience. Los científicos explicaron que aunque estas moléculas orgánicas, incluidos aminoácidos y nucleobases, no constituyen evidencia de vida por sí solas, su presencia en el asteroide demuestra que sus componentes esenciales están ampliamente distribuidos por todo el sistema solar. ¿Cuáles son los componentes químicos que forman la vida humana? “ Los cinco componentes utilizados para construir ADN y ARN ya se han encontrado en las muestras de Bennu traídas a la Tierra. El nuevo descubrimiento de la ribosa (uno de los azúcares encontrados) significa que todos los elementos para formar la molécula de ARN están presentes en el asteroide”, afirmó Yoshihiro Furukawa, el científico que lideró la investigación. Los investigadores consideraron que la presencia de ribosa y la ausencia de desoxirribosa (elemento clave en el ADN), respaldaría la hipótesis del ‘mundo del ARN’, según la cual las primeras formas de vida dependerían del ARN y no del ADN como molécula principal para almacenar información e impulsar las reacciones químicas necesarias para la supervivencia. “Estos hallazgo son una prueba sólida de que los ingredientes químicos cruciales para la vida estaban disponibles de manera extensa en asteroides por todo nuestro sistema solar”, indicó la NASA. “ La vida actual se basa en un sistema complejo de ADN, ARN y proteínas. Sin embargo, la vida primitiva podría haber sido más simple. El ARN es el principal candidato para ser el primer biopolímero funcional, ya que puede almacenar información genética y catalizar numerosas reacciones biológicas ”, añadió Furukawa. En un artículo publicado en la revista Nature Astronomy , también se reveló la presencia de un material gomoso en las muestras de Bennu, nunca antes visto en rocas espaciales, algo que podría haber ayudado a preparar el terreno en la Tierra para el surgimiento de la vida. Un tercer estudio identificó grandes cantidades de polvo de supernovas, estrellas que explotaron mucho antes de que existiera nuestro sistema solar. El asteroide contiene seis veces más de este material que cualquier otra muestra, lo que significa que Bennu se formó en una región rica en restos de estrellas antiguas.
3I/ATLAS muestra un latido luminoso cada 16.16 horas, un comportamiento que no puede explicarse con el giro del núcleo. Nuevas imágenes revelan jets pulsantes capaces de iluminar la coma periódicamente, generando un patrón rítmico sin precedentes. El cometa interestelar 3I/ATLAS acaba de sumar una señal inquietante a su larga lista de anomalías: un latido luminoso que se repite de manera perfecta cada 16.16 horas, como si el objeto tuviera un corazón propio. El fenómeno, detectado desde julio y confirmado con nuevas imágenes de Hawái y Tailandia, mantiene desconcertados a los astrónomos. La variación rítmica es tan fuerte que alcanza decenas de por ciento en brillo, algo extremadamente inusual en cometas tradicionales. Y lo más desconcertante es que no proviene del giro del núcleo, como se creyó inicialmente. Según el astrofísico Avi Loeb, la explicación apunta hacia otra dirección: los jets de gas y polvo están pulsando como si siguieran un ritmo interno. Las primeras hipótesis sugerían que el latido se debía a que el núcleo —la parte sólida— tenía una forma irregular y reflejaba diferente cantidad de luz al rotar. Pero las imágenes del telescopio Hubble demostraron algo clave: Esto obligó a buscar otra explicación, y ahí entraron en juego los jets: chorros de material que brotan desde el núcleo hacia el espacio. En las últimas semanas, telescopios de aficionados captaron dos jets prominentes: uno dirigido hacia la sombra y otro hacia el Sol, formando una anti-cola inusualmente definida. Loeb plantea que: Ese patrón, dice, se parecería al latido de un corazón, con cada “puff” de gas expandiéndose por la coma y volviéndola más brillante. Con la velocidad estimada de los chorros —unos 440 metros por segundo—, el material expulsado podría viajar más de 25 mil kilómetros en un solo “latido”. Loeb agrega un punto que abrió un intenso debate en redes: Es decir, la orientación del “latido” podría distinguir entre un cometa convencional y algo que opere con mecanismos internos más complejos. Por ahora, no hay evidencia de tecnología… pero tampoco está descartada. Simplemente, no hay datos suficientes. El fenómeno fue reportado, pero no existe aún una serie sistemática de imágenes que muestre el patrón completo durante varios días. Loeb insiste en que un video continuo permitiría saber: Varios observatorios ya están coordinándose para capturar esta secuencia en diciembre. 3I/ATLAS ya rompió varios moldes: No hay pruebas de que sea artificial, pero tampoco es un cometa común. Científicos de todo el mundo esperan nuevas observaciones para descifrar si este heartbeat es: Fuente: Publimetro
El cometa interestelar 3I/ATLAS ha generado un intenso debate en la comunidad científica. Este objeto, de origen extraterrestre, ha llamado la atención debido a las 13 señales de alerta que lo distinguen de los cometas convencionales, según el astrofísico Avi Loeb. Las anomalías observadas en 3I/ATLAS han desatado una discusión global sobre la comprensión de los objetos interestelares. ¿Estamos frente a un fenómeno natural extremo o ante un descubrimiento que podría revelar aspectos más profundos del cosmos? Avi Loeb, reconocido astrónomo, identificó estas 13 señales a partir de diversas observaciones realizadas entre julio y noviembre de 2025, que incluyen imágenes, mediciones de aceleración, modelos orbitales y cambios inesperados en su comportamiento. 3I/ATLAS es apenas el tercer objeto interestelar confirmado que atraviesa nuestro sistema solar. Desde su detección el 1 de julio de 2025, se han observado irregularidades en su trayectoria, brillo, actividad y respuesta a la radiación solar. A pesar de que las anomalías no confirman que el objeto sea artificial, representan un conjunto de comportamientos que desafían la comprensión actual sobre los cometas. Algunas pistas sugieren una actividad inusualmente intensa, mientras que otras indican aceleraciones difíciles de explicar. Para Loeb, este conjunto de señales merece una atención detallada y un análisis abierto para explorar todas las posibilidades antes de descartar hipótesis prematuramente. Aunque algunas anomalías han sido publicadas por otros investigadores, Loeb destaca la importancia de no ignorar estas discrepancias y seguir investigando a fondo. Los expertos advierten que los modelos actuales podrían no ser suficientes para explicar las observaciones realizadas hasta ahora. La llegada de datos desde sondas como Juno, Juice y Psyche en los próximos meses será crucial para obtener más información desde diferentes puntos del sistema solar. En sus declaraciones públicas, Loeb enfatiza que no busca afirmar que 3I/ATLAS sea artificial, sino que aboga por explorar todas las posibilidades antes de llegar a conclusiones definitivas. Las observaciones programadas entre diciembre de 2025 y enero de 2026 serán fundamentales para ampliar nuestro conocimiento sobre este misterioso objeto. El momento más esperado será el 16 de marzo de 2026, cuando 3I/ATLAS pase cerca de Júpiter. En ese momento se podrá determinar si las coincidencias observadas hasta ahora son simplemente eso o si hay algo más detrás. Fuente: Publimetro