La Corte de Apelaciones de Santiago confirmó nuevas condenas contra exagentes por violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura. En un fallo de segunda instancia, el tribunal ratificó penas que suman 12 años de cárcel para los ex miembros de la DINA Miguel Krassnoff Martchenko y Pedro Espinoza Bravo, por su responsabilidad en el secuestro calificado de dos dirigentes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria. La sentencia se enmarca en la investigación por los crímenes cometidos contra Cristian Mallol Comandari y Héctor González Osorio, ambos integrantes del comité central del MIR, quienes fueron detenidos entre diciembre de 1974 y septiembre de 1975. Durante ese periodo, permanecieron recluidos en distintos centros clandestinos de la Dirección de Inteligencia Nacional, donde fueron sometidos a torturas físicas y psicológicas de extrema gravedad. De acuerdo con el fallo, Krassnoff y Espinoza fueron condenados a 12 años de presidio mayor en su grado medio como autores de estos delitos. A ellos se suma la condena de siete años dictada contra José Aravena Ruiz, en calidad de autor del secuestro de Mallol. La resolución confirma lo ya dictado en septiembre del 2025 por la ministra en visita extraordinaria Paola Plaza Plaza. Desde la parte querellante, la abogada Carolina Vega, del estudio Caucoto, valoró la decisión judicial, destacando que “después de décadas de impunidad, por fin se ratifica la condena contra los responsables de torturas brutales”. Asimismo, subrayó que las familias de las víctimas han debido cargar durante años con las consecuencias de estos crímenes, en un proceso de búsqueda de justicia que ha sido largo y complejo. Los condenados cumplen actualmente penas en el penal de Punta Peuco por otros casos de violaciones a los derechos humanos. En particular, Krassnoff acumula más de mil años de condena por diversos delitos, mientras que Espinoza, quien fue subdirector de inteligencia de la DINA y jefe del centro de detención Villa Grimaldi, enfrenta múltiples sentencias por su rol en desapariciones y ejecuciones de opositores. Uno de los episodios más emblemáticos vinculados a este caso es la denominada “Conferencia de Prensa” de febrero del 1975. En esa ocasión, cuatro dirigentes del MIR, entre ellos Mallol y González, fueron obligados a participar en un montaje comunicacional organizado por la DINA. Bajo coerción y tortura, debieron leer un listado falso sobre la supuesta muerte, detención o exilio de militantes, con el objetivo de mostrar una aparente derrota del movimiento. Con el tiempo, se comprobó que se trató de una operación de propaganda destinada a encubrir la represión ilegal. Este montaje fue parte de una estrategia mayor que derivó en la llamada Operación Colombo, en la que 119 chilenos fueron falsamente dados por muertos en el extranjero, pese a encontrarse detenidos y desaparecidos en Chile. El Informe Rettig ya había advertido sobre estas prácticas, señalando que la DINA utilizó a las propias víctimas para difundir información falsa, integrándolas forzadamente al engranaje represivo. Aunque Mallol y González lograron sobrevivir y salir del país, otros dirigentes involucrados en estos montajes fueron asesinados meses después. Hablamos de Humberto Menateau y Hernán Carrasco. Fuente: Publimetro
La Corte de Apelaciones de Santiago confirmó nuevas condenas contra exagentes por violaciones a los derechos humanos cometidas durante la dictadura. En un fallo de segunda instancia, el tribunal ratificó penas que suman 12 años de cárcel para los ex miembros de la DINA Miguel Krassnoff Martchenko y Pedro Espinoza Bravo, por su responsabilidad en el secuestro calificado de dos dirigentes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria. La sentencia se enmarca en la investigación por los crímenes cometidos contra Cristian Mallol Comandari y Héctor González Osorio, ambos integrantes del comité central del MIR, quienes fueron detenidos entre diciembre de 1974 y septiembre de 1975. Durante ese periodo, permanecieron recluidos en distintos centros clandestinos de la Dirección de Inteligencia Nacional, donde fueron sometidos a torturas físicas y psicológicas de extrema gravedad. De acuerdo con el fallo, Krassnoff y Espinoza fueron condenados a 12 años de presidio mayor en su grado medio como autores de estos delitos. A ellos se suma la condena de siete años dictada contra José Aravena Ruiz, en calidad de autor del secuestro de Mallol. La resolución confirma lo ya dictado en septiembre del 2025 por la ministra en visita extraordinaria Paola Plaza Plaza. Desde la parte querellante, la abogada Carolina Vega, del estudio Caucoto, valoró la decisión judicial, destacando que “después de décadas de impunidad, por fin se ratifica la condena contra los responsables de torturas brutales”. Asimismo, subrayó que las familias de las víctimas han debido cargar durante años con las consecuencias de estos crímenes, en un proceso de búsqueda de justicia que ha sido largo y complejo. Los condenados cumplen actualmente penas en el penal de Punta Peuco por otros casos de violaciones a los derechos humanos. En particular, Krassnoff acumula más de mil años de condena por diversos delitos, mientras que Espinoza, quien fue subdirector de inteligencia de la DINA y jefe del centro de detención Villa Grimaldi, enfrenta múltiples sentencias por su rol en desapariciones y ejecuciones de opositores. Uno de los episodios más emblemáticos vinculados a este caso es la denominada “Conferencia de Prensa” de febrero del 1975. En esa ocasión, cuatro dirigentes del MIR, entre ellos Mallol y González, fueron obligados a participar en un montaje comunicacional organizado por la DINA. Bajo coerción y tortura, debieron leer un listado falso sobre la supuesta muerte, detención o exilio de militantes, con el objetivo de mostrar una aparente derrota del movimiento. Con el tiempo, se comprobó que se trató de una operación de propaganda destinada a encubrir la represión ilegal. Este montaje fue parte de una estrategia mayor que derivó en la llamada Operación Colombo, en la que 119 chilenos fueron falsamente dados por muertos en el extranjero, pese a encontrarse detenidos y desaparecidos en Chile. El Informe Rettig ya había advertido sobre estas prácticas, señalando que la DINA utilizó a las propias víctimas para difundir información falsa, integrándolas forzadamente al engranaje represivo. Aunque Mallol y González lograron sobrevivir y salir del país, otros dirigentes involucrados en estos montajes fueron asesinados meses después. Hablamos de Humberto Menateau y Hernán Carrasco. Fuente: Publimetro