Un grupo de senadores ingresó una moción que busca fortalecer la información nutricional a la que acceden los consumidores, estableciendo la obligación de que restaurantes y locales de comida informen de manera visible el contenido calórico de los platos que ofrecen al público. La iniciativa, impulsada por los senadores Sebastián Keitel, Francisco Chahuán e Iván Flores, propone modificar la Ley N° 20.606 sobre composición nutricional de los alimentos y su publicidad, con el propósito de facilitar decisiones alimentarias informadas y contribuir a la prevención de la obesidad y de enfermedades crónicas asociadas a una mala alimentación. El proyecto se encuentra en su primer trámite constitucional y fue derivado a la Comisión de Salud del Senado, instancia que deberá analizar y discutir el alcance de la propuesta. La moción se sustenta en las alarmantes cifras de obesidad que registra Chile, que lidera los índices en Sudamérica tanto en población adulta como infantil. Según se señala en el texto legal (Boletín N° 18001-11), este escenario está estrechamente vinculado al alto consumo de alimentos ultraprocesados, lo que refuerza la necesidad de profundizar las políticas de prevención en salud pública. Si bien los autores reconocen el carácter pionero de la Ley N° 20.606, particularmente por la implementación de los sellos de advertencia nutricional, sostienen que la normativa puede perfeccionarse ampliando la información disponible al momento de consumir alimentos preparados fuera del hogar. Como referencia, el proyecto cita la regulación vigente en Estados Unidos, donde se exige el etiquetado calórico en los menús de restaurantes, así como la experiencia de la provincia de Ontario, en Canadá, que aplica una medida similar. La discusión se enmarca en un debate más amplio sobre el impacto de los alimentos ultraprocesados en la salud. En esa línea, en los últimos meses también se han presentado otras iniciativas legislativas, como un proyecto ingresado en diciembre que busca prohibir la publicidad, promoción y patrocinio de carnes procesadas en Chile. La propuesta apunta a proteger la salud pública, especialmente de niñas, niños y adolescentes, frente a la evidencia científica que vincula el consumo de estos productos con un mayor riesgo de cáncer colorrectal. Esta iniciativa se apoya en la clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que incluye a las carnes procesadas dentro del Grupo 1 de alimentos cancerígenos para humanos, categoría que agrupa productos con evidencia científica sólida sobre sus efectos nocivos. En este grupo se encuentran alimentos como jamón, salchichas, embutidos, tocino, nuggets, longanizas y fiambres.
La reconocida actriz y cantante chilena Karla Melo hizo pública una denuncia a través de un video en la plataforma TikTok, donde describió una experiencia que calificó como discriminatoria en un conocido restaurante de Providencia, en la Región Metropolitana. En el video, Melo relató cómo se sintió expuesta e incómoda debido a una regla interna del establecimiento. El incidente tuvo lugar durante el fin de semana, cuando la artista salió a comer con un grupo de amigas después de haber compartido en redes sociales que había finalizado su tratamiento contra el cáncer de mama triple negativo, un proceso que implicó cambios físicos visibles para ella. Según su testimonio, una garzona se acercó a la mesa donde se encontraba y le solicitó que se quitara el gorro que llevaba puesto, explicándole: “Por protocolo del restaurante, aquí no se puede usar gorro. ¿Le molestaría sacárselo?”, detalló Melo en el video. La actriz utilizaba el gorro como parte de su proceso de recuperación tras la caída de cabello provocada por el tratamiento. La situación se tornó aún más incómoda cuando la trabajadora reconoció a Melo y mencionó estar al tanto de su situación. “Yo la conozco a usted y sé su condición, pero… ¿Se incomodaría usted?”, habría expresado la empleada, según el relato de la artista. Ante esta solicitud, Melo manifestó su incomodidad al tener que quitarse el gorro. A pesar de que finalmente se le permitió mantenerlo puesto, la experiencia ya había generado malestar en la actriz. “En ese instante me sentí expuesta, incómoda y discriminada. Si esto me pasó a mí, le puede pasar a otras personas que tienen alopecia, que están en tratamiento, o que simplemente usan gorro porque se sienten más seguras”, expresó Karla Melo. En su mensaje, Melo hizo un llamado a los establecimientos gastronómicos a ser más sensibles ante situaciones particulares. “No quiero atacar a nadie, pero estas cosas no deberían pasar. Los restaurantes deberían capacitar a su personal y entender que la empatía no es una opción”, enfatizó la cantante, destacando que las reglas internas deben adaptarse a las necesidades individuales de los clientes. Finalmente, Karla Melo afirmó que no regresará al restaurante donde ocurrió el incidente. Consultado por The Clinic, el restaurante Baco emitió un comunicado respecto al incidente. Según sus declaraciones, el establecimiento tiene un código de vestimenta vigente desde hace años que es aplicado de manera uniforme para todos los comensales. Además, señalaron que existen excepciones para personas con condiciones médicas que les impidan cumplir con las normas establecidas. El personal del restaurante está instruido sobre estas excepciones y protocolos especiales. “Este es una regla de convivencia que se aplica a todos los comensales por igual, aunque hay excepciones como en los casos donde los clientes informen que tienen una afección que les impida seguirlo”, indicaron desde Baco. Fuente: Publimetro
El restaurante La Familia de Calama, situado en la calle Ramírez #1917, ha sido clausurado temporalmente por la Seremi de Salud después de una inspección que reveló graves infracciones a las normas de higiene. Esta medida, que implica la suspensión de actividades y el inicio de un sumario sanitario, se ha tomado con el objetivo de salvaguardar la salud de los clientes ante un evidente problema de insalubridad. De acuerdo con el seremi de Salud, Alberto Godoy, la inspección se llevó a cabo como parte de un programa regular de fiscalización y puso al descubierto una serie de irregularidades preocupantes. Entre las más alarmantes se encontraban la presencia de cucarachas vivas y muertas, así como una acumulación significativa de grasa en fogones, campanas extractoras, paredes y techos. Pero las deficiencias no terminaban ahí. El informe emitido por la autoridad sanitaria detalló que el establecimiento tenía un lavamanos fuera de servicio y sin jabón, un extintor vencido desde 2022 y equipos de refrigeración en mal estado. Además, se descubrió que algunas materias primas se almacenaban a temperatura ambiente y otros productos se conservaban entre 12 y 18 grados Celsius, muy por encima del límite permitido de 5 grados, lo que representa un riesgo directo para la salud en términos de intoxicación alimentaria. Finalmente, el seremi Godoy afirmó que el restaurante no podrá reanudar sus operaciones hasta que haya corregido cada una de las deficiencias identificadas durante la inspección. En caso contrario, el local podría enfrentarse a multas que podrían ascender hasta las 1.000 UTM, según lo establecido en el Código Sanitario. Fuente: Antofagasta TV Regional
Un grupo de senadores ingresó una moción que busca fortalecer la información nutricional a la que acceden los consumidores, estableciendo la obligación de que restaurantes y locales de comida informen de manera visible el contenido calórico de los platos que ofrecen al público. La iniciativa, impulsada por los senadores Sebastián Keitel, Francisco Chahuán e Iván Flores, propone modificar la Ley N° 20.606 sobre composición nutricional de los alimentos y su publicidad, con el propósito de facilitar decisiones alimentarias informadas y contribuir a la prevención de la obesidad y de enfermedades crónicas asociadas a una mala alimentación. El proyecto se encuentra en su primer trámite constitucional y fue derivado a la Comisión de Salud del Senado, instancia que deberá analizar y discutir el alcance de la propuesta. La moción se sustenta en las alarmantes cifras de obesidad que registra Chile, que lidera los índices en Sudamérica tanto en población adulta como infantil. Según se señala en el texto legal (Boletín N° 18001-11), este escenario está estrechamente vinculado al alto consumo de alimentos ultraprocesados, lo que refuerza la necesidad de profundizar las políticas de prevención en salud pública. Si bien los autores reconocen el carácter pionero de la Ley N° 20.606, particularmente por la implementación de los sellos de advertencia nutricional, sostienen que la normativa puede perfeccionarse ampliando la información disponible al momento de consumir alimentos preparados fuera del hogar. Como referencia, el proyecto cita la regulación vigente en Estados Unidos, donde se exige el etiquetado calórico en los menús de restaurantes, así como la experiencia de la provincia de Ontario, en Canadá, que aplica una medida similar. La discusión se enmarca en un debate más amplio sobre el impacto de los alimentos ultraprocesados en la salud. En esa línea, en los últimos meses también se han presentado otras iniciativas legislativas, como un proyecto ingresado en diciembre que busca prohibir la publicidad, promoción y patrocinio de carnes procesadas en Chile. La propuesta apunta a proteger la salud pública, especialmente de niñas, niños y adolescentes, frente a la evidencia científica que vincula el consumo de estos productos con un mayor riesgo de cáncer colorrectal. Esta iniciativa se apoya en la clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que incluye a las carnes procesadas dentro del Grupo 1 de alimentos cancerígenos para humanos, categoría que agrupa productos con evidencia científica sólida sobre sus efectos nocivos. En este grupo se encuentran alimentos como jamón, salchichas, embutidos, tocino, nuggets, longanizas y fiambres.
La reconocida actriz y cantante chilena Karla Melo hizo pública una denuncia a través de un video en la plataforma TikTok, donde describió una experiencia que calificó como discriminatoria en un conocido restaurante de Providencia, en la Región Metropolitana. En el video, Melo relató cómo se sintió expuesta e incómoda debido a una regla interna del establecimiento. El incidente tuvo lugar durante el fin de semana, cuando la artista salió a comer con un grupo de amigas después de haber compartido en redes sociales que había finalizado su tratamiento contra el cáncer de mama triple negativo, un proceso que implicó cambios físicos visibles para ella. Según su testimonio, una garzona se acercó a la mesa donde se encontraba y le solicitó que se quitara el gorro que llevaba puesto, explicándole: “Por protocolo del restaurante, aquí no se puede usar gorro. ¿Le molestaría sacárselo?”, detalló Melo en el video. La actriz utilizaba el gorro como parte de su proceso de recuperación tras la caída de cabello provocada por el tratamiento. La situación se tornó aún más incómoda cuando la trabajadora reconoció a Melo y mencionó estar al tanto de su situación. “Yo la conozco a usted y sé su condición, pero… ¿Se incomodaría usted?”, habría expresado la empleada, según el relato de la artista. Ante esta solicitud, Melo manifestó su incomodidad al tener que quitarse el gorro. A pesar de que finalmente se le permitió mantenerlo puesto, la experiencia ya había generado malestar en la actriz. “En ese instante me sentí expuesta, incómoda y discriminada. Si esto me pasó a mí, le puede pasar a otras personas que tienen alopecia, que están en tratamiento, o que simplemente usan gorro porque se sienten más seguras”, expresó Karla Melo. En su mensaje, Melo hizo un llamado a los establecimientos gastronómicos a ser más sensibles ante situaciones particulares. “No quiero atacar a nadie, pero estas cosas no deberían pasar. Los restaurantes deberían capacitar a su personal y entender que la empatía no es una opción”, enfatizó la cantante, destacando que las reglas internas deben adaptarse a las necesidades individuales de los clientes. Finalmente, Karla Melo afirmó que no regresará al restaurante donde ocurrió el incidente. Consultado por The Clinic, el restaurante Baco emitió un comunicado respecto al incidente. Según sus declaraciones, el establecimiento tiene un código de vestimenta vigente desde hace años que es aplicado de manera uniforme para todos los comensales. Además, señalaron que existen excepciones para personas con condiciones médicas que les impidan cumplir con las normas establecidas. El personal del restaurante está instruido sobre estas excepciones y protocolos especiales. “Este es una regla de convivencia que se aplica a todos los comensales por igual, aunque hay excepciones como en los casos donde los clientes informen que tienen una afección que les impida seguirlo”, indicaron desde Baco. Fuente: Publimetro
El restaurante La Familia de Calama, situado en la calle Ramírez #1917, ha sido clausurado temporalmente por la Seremi de Salud después de una inspección que reveló graves infracciones a las normas de higiene. Esta medida, que implica la suspensión de actividades y el inicio de un sumario sanitario, se ha tomado con el objetivo de salvaguardar la salud de los clientes ante un evidente problema de insalubridad. De acuerdo con el seremi de Salud, Alberto Godoy, la inspección se llevó a cabo como parte de un programa regular de fiscalización y puso al descubierto una serie de irregularidades preocupantes. Entre las más alarmantes se encontraban la presencia de cucarachas vivas y muertas, así como una acumulación significativa de grasa en fogones, campanas extractoras, paredes y techos. Pero las deficiencias no terminaban ahí. El informe emitido por la autoridad sanitaria detalló que el establecimiento tenía un lavamanos fuera de servicio y sin jabón, un extintor vencido desde 2022 y equipos de refrigeración en mal estado. Además, se descubrió que algunas materias primas se almacenaban a temperatura ambiente y otros productos se conservaban entre 12 y 18 grados Celsius, muy por encima del límite permitido de 5 grados, lo que representa un riesgo directo para la salud en términos de intoxicación alimentaria. Finalmente, el seremi Godoy afirmó que el restaurante no podrá reanudar sus operaciones hasta que haya corregido cada una de las deficiencias identificadas durante la inspección. En caso contrario, el local podría enfrentarse a multas que podrían ascender hasta las 1.000 UTM, según lo establecido en el Código Sanitario. Fuente: Antofagasta TV Regional