Los desiertos, ecosistemas áridos que reciben menos de 250 milímetros de precipitación al año en promedio, se caracterizan por una escasa disponibilidad de agua para las plantas y otros organismos, a pesar de que muchos logran sobrevivir. Aunque la imagen común de un desierto es la de una extensión arenosa, las dunas de arena solo cubren alrededor del 10 por ciento de los desiertos mundiales, que se dividen en 10 tipos distintos. LAS CLAVES Un desierto se define por su escasa precipitación y vegetación limitada. Este hábitat se encuentra en diversas regiones del mundo y presenta características distintivas. Existen 10 tipos diferentes de desiertos: de arena, rocas, sal, polares, fríos, cálidos, costeros, áridos, semiáridos e hiperáridos. Los desiertos abarcan entre un cuarto y un tercio de la superficie terrestre del planeta. LOS DESIERTOS MÁS GRANDES Desierto Antártico – 13.829.430 km² El continente helado es el territorio más frío, seco y ventoso del planeta. El 98% de la superficie de la Antártida está cubierto por hielo, con una vida limitada a bacterias, musgos y líquenes, además de especies costeras como pingüinos y focas. Desierto Ártico – 13.726.937 km² Los desiertos polares del Ártico se extienden por Alaska, Groenlandia, Canadá, Islandia, Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia. Las bajas temperaturas congelan las escasas precipitaciones y nevadas en un manto permanente de nieve. Desierto del Sáhara – 9.065.253 km² El desierto cálido más grande del mundo se encuentra en el norte de África y abarca varios países con paisajes diversos que van desde grandes dunas hasta oasis y territorios esteparios. Desierto de Arabia – 2.300.000 km² La Península Arábiga es mayormente un gran desierto que alberga recursos como petróleo, gas y minerales. Sus paisajes incluyen núcleos espectaculares de arena como Nafud y Rub al-Khali. Gran Desierto de Australia – 1.371.000 km² Este conjunto de desiertos ocupa el 18% del territorio australiano e incluye áreas como el Gran Desierto de Victoria y el Gran Desierto de Arena. En el Desierto de Gibson se encuentra la mayor población aborigen del país. Desierto de Gobi – 1.300.000 km² Ubicado en Mongolia y China, el Desierto de Gobi destaca por sus paisajes variados, vida salvaje rica y climas extremos que incluyen fósiles importantes y dunas impresionantes. Desierto de Kalahari – 930.000 km² Compartido por Botsuana, Namibia y Sudáfrica, este desierto presenta similitudes con los desiertos australianos en términos paisajísticos y pluviales. Desierto Patagónico – 670.000 km² Rodeado por bosques húmedos al oeste y el Océano Atlántico al este, el Desierto Patagónico abarca gran parte del sur argentino y algunos puntos chilenos debido a la barrera natural formada por los picos andinos que bloquean la humedad del Pacífico. FUENTES: GEOGRAPHICAL UK, NATIONAL GEOGRAPHIC Y ECOLOGÍA VERDE. Fuente: Publimetro
No, no es ciencia ficción ni un tráiler de Interestelar. Un grupo de investigadores españoles acaba de detectar lo que podría llamarse una “luna trucha”: el asteroide 2025 PN7. Desde hace más de 60 años gira cerca de la Tierra, y lo seguirá haciendo otros 60… sin ser realmente una luna. El hallazgo reaviva una pregunta que suena sacada de un libro de Carl Sagan: ¿tenemos una segunda luna y no lo sabíamos? PUBLICIDAD Te puede interesar: [ Volkswagen debe rendir cuentas por un barco llenó de autos eléctricos que se hundió ] El asteroide fue detectado el 2 de agosto de 2025 por el observatorio Pan-STARRS en Hawái. Su nombre oficial es 2025 PN7, y aunque suena a contraseña de WiFi, en realidad es parte de un fenómeno astronómico fascinante: las cuasi-lunas. Este pequeño cuerpo celeste no orbita la Tierra directamente como nuestra clásica y siempre fotogénica Luna. En cambio, orbita al Sol en una trayectoria que lo mantiene cerca de la Tierra durante décadas, creando la ilusión de que nos acompaña. Pero no, no está atado a nuestra gravedad. Es más bien como ese amigo que siempre aparece en tus planes, pero nunca vive contigo. Una cuasi-luna es básicamente un asteroide que parece seguir a un planeta, pero en realidad está orbitando al Sol. Es un truco visual celeste. Desde nuestra perspectiva, parece que orbita la Tierra, pero su verdadera lealtad gravitacional está con el Sol. 2025 PN7 lleva rondándonos desde los años 60, y solo ahora lo notamos. ¿La razón? Es minúsculo: tiene entre 15 y 30 metros de diámetro. O sea, más chico que una cancha de fútbol. Además, es muy tenue, y solo puede ser detectado cuando se acerca bastante a la Tierra. PUBLICIDAD A veces se pone tan cerca como 300.000 kilómetros, más o menos la misma distancia que la Luna. Pero por su tamaño y brillo tan bajo, pasó desapercibido... hasta ahora. Incluso lo encontraron en imágenes de archivo de 2014, como ese ex que descubrís en una foto vieja y pensás “¿cómo no lo vi antes?”. Este asteroide no es cualquier cosa: es parte del misterioso cinturón de Arjuna, un grupo de objetos espaciales con órbitas casi gemelas a la de la Tierra. Son como los dobles cósmicos de nuestro planeta, pero en versión roca espacial. Ahora se conocen más de 100 asteroides Arjuna, y se cree que pueden tener información valiosísima sobre la formación del sistema solar. El primer Arjuna fue descubierto en 1991 y, en su momento, pensaron que era una sonda espacial perdida. Así de raros son. Lo primero que uno piensa cuando escucha “asteroide” y “orbita la Tierra” en la misma frase es: ¿debería preocuparme? Pero no, 2025 PN7 no representa ningún peligro. De hecho, su descubrimiento es más un motivo de fascinación que de alarma. Te puede interesar: [ Estas son las cosas para las que usamos ChatGPT, dice OpenAi ] Es como si la Tierra tuviera un pequeño satélite espía que ha estado ahí desde los años 60, simplemente observando, y ahora le decimos: “¡Hey, qué hacés por acá!”. Fuente: Publimetro
Los desiertos, ecosistemas áridos que reciben menos de 250 milímetros de precipitación al año en promedio, se caracterizan por una escasa disponibilidad de agua para las plantas y otros organismos, a pesar de que muchos logran sobrevivir. Aunque la imagen común de un desierto es la de una extensión arenosa, las dunas de arena solo cubren alrededor del 10 por ciento de los desiertos mundiales, que se dividen en 10 tipos distintos. LAS CLAVES Un desierto se define por su escasa precipitación y vegetación limitada. Este hábitat se encuentra en diversas regiones del mundo y presenta características distintivas. Existen 10 tipos diferentes de desiertos: de arena, rocas, sal, polares, fríos, cálidos, costeros, áridos, semiáridos e hiperáridos. Los desiertos abarcan entre un cuarto y un tercio de la superficie terrestre del planeta. LOS DESIERTOS MÁS GRANDES Desierto Antártico – 13.829.430 km² El continente helado es el territorio más frío, seco y ventoso del planeta. El 98% de la superficie de la Antártida está cubierto por hielo, con una vida limitada a bacterias, musgos y líquenes, además de especies costeras como pingüinos y focas. Desierto Ártico – 13.726.937 km² Los desiertos polares del Ártico se extienden por Alaska, Groenlandia, Canadá, Islandia, Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia. Las bajas temperaturas congelan las escasas precipitaciones y nevadas en un manto permanente de nieve. Desierto del Sáhara – 9.065.253 km² El desierto cálido más grande del mundo se encuentra en el norte de África y abarca varios países con paisajes diversos que van desde grandes dunas hasta oasis y territorios esteparios. Desierto de Arabia – 2.300.000 km² La Península Arábiga es mayormente un gran desierto que alberga recursos como petróleo, gas y minerales. Sus paisajes incluyen núcleos espectaculares de arena como Nafud y Rub al-Khali. Gran Desierto de Australia – 1.371.000 km² Este conjunto de desiertos ocupa el 18% del territorio australiano e incluye áreas como el Gran Desierto de Victoria y el Gran Desierto de Arena. En el Desierto de Gibson se encuentra la mayor población aborigen del país. Desierto de Gobi – 1.300.000 km² Ubicado en Mongolia y China, el Desierto de Gobi destaca por sus paisajes variados, vida salvaje rica y climas extremos que incluyen fósiles importantes y dunas impresionantes. Desierto de Kalahari – 930.000 km² Compartido por Botsuana, Namibia y Sudáfrica, este desierto presenta similitudes con los desiertos australianos en términos paisajísticos y pluviales. Desierto Patagónico – 670.000 km² Rodeado por bosques húmedos al oeste y el Océano Atlántico al este, el Desierto Patagónico abarca gran parte del sur argentino y algunos puntos chilenos debido a la barrera natural formada por los picos andinos que bloquean la humedad del Pacífico. FUENTES: GEOGRAPHICAL UK, NATIONAL GEOGRAPHIC Y ECOLOGÍA VERDE. Fuente: Publimetro
No, no es ciencia ficción ni un tráiler de Interestelar. Un grupo de investigadores españoles acaba de detectar lo que podría llamarse una “luna trucha”: el asteroide 2025 PN7. Desde hace más de 60 años gira cerca de la Tierra, y lo seguirá haciendo otros 60… sin ser realmente una luna. El hallazgo reaviva una pregunta que suena sacada de un libro de Carl Sagan: ¿tenemos una segunda luna y no lo sabíamos? PUBLICIDAD Te puede interesar: [ Volkswagen debe rendir cuentas por un barco llenó de autos eléctricos que se hundió ] El asteroide fue detectado el 2 de agosto de 2025 por el observatorio Pan-STARRS en Hawái. Su nombre oficial es 2025 PN7, y aunque suena a contraseña de WiFi, en realidad es parte de un fenómeno astronómico fascinante: las cuasi-lunas. Este pequeño cuerpo celeste no orbita la Tierra directamente como nuestra clásica y siempre fotogénica Luna. En cambio, orbita al Sol en una trayectoria que lo mantiene cerca de la Tierra durante décadas, creando la ilusión de que nos acompaña. Pero no, no está atado a nuestra gravedad. Es más bien como ese amigo que siempre aparece en tus planes, pero nunca vive contigo. Una cuasi-luna es básicamente un asteroide que parece seguir a un planeta, pero en realidad está orbitando al Sol. Es un truco visual celeste. Desde nuestra perspectiva, parece que orbita la Tierra, pero su verdadera lealtad gravitacional está con el Sol. 2025 PN7 lleva rondándonos desde los años 60, y solo ahora lo notamos. ¿La razón? Es minúsculo: tiene entre 15 y 30 metros de diámetro. O sea, más chico que una cancha de fútbol. Además, es muy tenue, y solo puede ser detectado cuando se acerca bastante a la Tierra. PUBLICIDAD A veces se pone tan cerca como 300.000 kilómetros, más o menos la misma distancia que la Luna. Pero por su tamaño y brillo tan bajo, pasó desapercibido... hasta ahora. Incluso lo encontraron en imágenes de archivo de 2014, como ese ex que descubrís en una foto vieja y pensás “¿cómo no lo vi antes?”. Este asteroide no es cualquier cosa: es parte del misterioso cinturón de Arjuna, un grupo de objetos espaciales con órbitas casi gemelas a la de la Tierra. Son como los dobles cósmicos de nuestro planeta, pero en versión roca espacial. Ahora se conocen más de 100 asteroides Arjuna, y se cree que pueden tener información valiosísima sobre la formación del sistema solar. El primer Arjuna fue descubierto en 1991 y, en su momento, pensaron que era una sonda espacial perdida. Así de raros son. Lo primero que uno piensa cuando escucha “asteroide” y “orbita la Tierra” en la misma frase es: ¿debería preocuparme? Pero no, 2025 PN7 no representa ningún peligro. De hecho, su descubrimiento es más un motivo de fascinación que de alarma. Te puede interesar: [ Estas son las cosas para las que usamos ChatGPT, dice OpenAi ] Es como si la Tierra tuviera un pequeño satélite espía que ha estado ahí desde los años 60, simplemente observando, y ahora le decimos: “¡Hey, qué hacés por acá!”. Fuente: Publimetro