El Observatorio Vera C. Rubin presentó una nueva y extraordinaria imagen del campo COSMOS, una de las regiones del cielo más estudiadas por la astronomía, ofreciendo una vista sin precedentes de más de 500 mil galaxias y 50 mil estrellas. La fotografía fue obtenida con la Cámara LSST, de 3,2 gigapíxeles, considerada la cámara digital más grande del mundo y montada en el telescopio Simonyi de 8,4 metros. La imagen fue construida a partir de cientos de observaciones individuales y muestra galaxias espirales, elípticas, sistemas en fusión y objetos extremadamente lejanos cuya luz ha tardado miles de millones de años en llegar a la Tierra. Ubicado en la constelación del Sextante, el campo COSMOS ha sido observado durante más de dos décadas por algunos de los telescopios más importantes del mundo. Su ubicación, lejos del plano de la Vía Láctea, permite estudiar el Universo profundo con muy poca interferencia de estrellas y polvo galáctico. Ahora, el Observatorio Rubin añade una nueva dimensión a estas investigaciones gracias a su capacidad para observar repetidamente esta región durante los próximos diez años como parte del proyecto Legacy Survey of Space and Time (LSST). Esto permitirá a los científicos no solo obtener imágenes cada vez más profundas, sino también registrar cómo evolucionan las galaxias y detectar fenómenos transitorios, como supernovas y otros eventos explosivos. La imagen forma parte de la Vista Previa de Datos Iniciales 2 (EDP2), correspondiente a observaciones realizadas entre abril de 2025 y enero de 2026. Este conjunto de datos cubre alrededor de 3.000 grados cuadrados del cielo nocturno, equivalente a una sexta parte del cielo visible desde el hemisferio sur. El director del Observatorio Rubin en NOIRLab, Bob Blum, destacó que esta imagen es solo el comienzo del trabajo científico en el campo COSMOS, ya que las observaciones repetidas permitirán descubrir una gran cantidad de objetos variables y fenómenos transitorios que podrán ser estudiados en detalle. En la misma línea, el subdirector del observatorio en SLAC, Phil Marshall, señaló que la extensa información previa disponible sobre esta región, sumada a las nuevas observaciones de Rubin, convertirá al campo COSMOS en una referencia fundamental para los científicos que analizarán los datos del proyecto LSST. Durante la presentación de la imagen, Rubin también dedicó este hito a las comunidades de la Región de Coquimbo afectadas por el reciente sistema frontal. Nuestra prioridad es velar por el bienestar de nuestro personal y apoyar a la comunidad en la que vivimos y trabajamos. Esta imagen está dedicada a las personas de la región de Coquimbo como una muestra de agradecimiento por su apoyo durante décadas a la astronomía en Chile, expresó Blum. Fuente: DiarioElDia Región
Un impacto recientemente observado en la Luna ha dejado una llamativa cicatriz brillante, ofreciendo a los científicos una visión poco común de los procesos dinámicos que aún moldean a nuestro vecino celeste más cercano. Este descubrimiento no solo resalta con qué frecuencia cambia la superficie lunar, sino que también aporta pistas valiosas sobre colisiones recientes y antiguas que han esculpido a la Luna durante miles de millones de años. En ese sentido, los investigadores identificaron un nuevo cráter marcado por un patrón de eyección inusualmente brillante. Es decir, material expulsado durante la colisión. Estas franjas luminosas destacan sobre la superficie más oscura de la Luna, lo que indica que el impacto ocurrió relativamente hace poco en términos geológicos. Este tipo de eventos demuestra que la Luna está lejos de ser estática, ya que continúa transformándose por la llegada constante de meteoroides. “La Luna sigue siendo golpeada por rocas espaciales que crean pequeños cráteres recientes”, destaca Mateja Rothlisberger, analista de datos de Lunar Reconnaissance Orbiter Camera. UNA VIOLENCIA CÓSMICA Más allá de este impacto relativamente reciente, los científicos también están relacionando estos hallazgos con colisiones mucho más antiguas y masivas que pudieron haber alterado profundamente la estructura interna de la Luna. Al estudiar rocas y características de su superficie, los investigadores sugieren que impactos colosales en el pasado penetraron profundamente bajo la corteza, influyendo en su evolución más de lo que se pensaba. Comprender tanto los impactos recientes como los antiguos permite a los científicos reconstruir la historia de la Luna y perfeccionar los modelos sobre cómo evolucionan los cuerpos planetarios. Estos conocimientos son clave no solamente para la ciencia lunar, sino también para entender el pasado de la Tierra, ya que impactos similares han moldeado nuestro planeta. Cada nuevo cráter, por pequeño que sea, se convierte en otra pieza del rompecabezas de la violenta y fascinante historia del sistema solar. Fuente: Publimetro
El Observatorio Vera C. Rubin presentó una nueva y extraordinaria imagen del campo COSMOS, una de las regiones del cielo más estudiadas por la astronomía, ofreciendo una vista sin precedentes de más de 500 mil galaxias y 50 mil estrellas. La fotografía fue obtenida con la Cámara LSST, de 3,2 gigapíxeles, considerada la cámara digital más grande del mundo y montada en el telescopio Simonyi de 8,4 metros. La imagen fue construida a partir de cientos de observaciones individuales y muestra galaxias espirales, elípticas, sistemas en fusión y objetos extremadamente lejanos cuya luz ha tardado miles de millones de años en llegar a la Tierra. Ubicado en la constelación del Sextante, el campo COSMOS ha sido observado durante más de dos décadas por algunos de los telescopios más importantes del mundo. Su ubicación, lejos del plano de la Vía Láctea, permite estudiar el Universo profundo con muy poca interferencia de estrellas y polvo galáctico. Ahora, el Observatorio Rubin añade una nueva dimensión a estas investigaciones gracias a su capacidad para observar repetidamente esta región durante los próximos diez años como parte del proyecto Legacy Survey of Space and Time (LSST). Esto permitirá a los científicos no solo obtener imágenes cada vez más profundas, sino también registrar cómo evolucionan las galaxias y detectar fenómenos transitorios, como supernovas y otros eventos explosivos. La imagen forma parte de la Vista Previa de Datos Iniciales 2 (EDP2), correspondiente a observaciones realizadas entre abril de 2025 y enero de 2026. Este conjunto de datos cubre alrededor de 3.000 grados cuadrados del cielo nocturno, equivalente a una sexta parte del cielo visible desde el hemisferio sur. El director del Observatorio Rubin en NOIRLab, Bob Blum, destacó que esta imagen es solo el comienzo del trabajo científico en el campo COSMOS, ya que las observaciones repetidas permitirán descubrir una gran cantidad de objetos variables y fenómenos transitorios que podrán ser estudiados en detalle. En la misma línea, el subdirector del observatorio en SLAC, Phil Marshall, señaló que la extensa información previa disponible sobre esta región, sumada a las nuevas observaciones de Rubin, convertirá al campo COSMOS en una referencia fundamental para los científicos que analizarán los datos del proyecto LSST. Durante la presentación de la imagen, Rubin también dedicó este hito a las comunidades de la Región de Coquimbo afectadas por el reciente sistema frontal. Nuestra prioridad es velar por el bienestar de nuestro personal y apoyar a la comunidad en la que vivimos y trabajamos. Esta imagen está dedicada a las personas de la región de Coquimbo como una muestra de agradecimiento por su apoyo durante décadas a la astronomía en Chile, expresó Blum. Fuente: DiarioElDia Región
Un impacto recientemente observado en la Luna ha dejado una llamativa cicatriz brillante, ofreciendo a los científicos una visión poco común de los procesos dinámicos que aún moldean a nuestro vecino celeste más cercano. Este descubrimiento no solo resalta con qué frecuencia cambia la superficie lunar, sino que también aporta pistas valiosas sobre colisiones recientes y antiguas que han esculpido a la Luna durante miles de millones de años. En ese sentido, los investigadores identificaron un nuevo cráter marcado por un patrón de eyección inusualmente brillante. Es decir, material expulsado durante la colisión. Estas franjas luminosas destacan sobre la superficie más oscura de la Luna, lo que indica que el impacto ocurrió relativamente hace poco en términos geológicos. Este tipo de eventos demuestra que la Luna está lejos de ser estática, ya que continúa transformándose por la llegada constante de meteoroides. “La Luna sigue siendo golpeada por rocas espaciales que crean pequeños cráteres recientes”, destaca Mateja Rothlisberger, analista de datos de Lunar Reconnaissance Orbiter Camera. UNA VIOLENCIA CÓSMICA Más allá de este impacto relativamente reciente, los científicos también están relacionando estos hallazgos con colisiones mucho más antiguas y masivas que pudieron haber alterado profundamente la estructura interna de la Luna. Al estudiar rocas y características de su superficie, los investigadores sugieren que impactos colosales en el pasado penetraron profundamente bajo la corteza, influyendo en su evolución más de lo que se pensaba. Comprender tanto los impactos recientes como los antiguos permite a los científicos reconstruir la historia de la Luna y perfeccionar los modelos sobre cómo evolucionan los cuerpos planetarios. Estos conocimientos son clave no solamente para la ciencia lunar, sino también para entender el pasado de la Tierra, ya que impactos similares han moldeado nuestro planeta. Cada nuevo cráter, por pequeño que sea, se convierte en otra pieza del rompecabezas de la violenta y fascinante historia del sistema solar. Fuente: Publimetro