Un violento sistema frontal se acerca a Chile, amenazando con fuertes precipitaciones que podrían alcanzar entre 100 y 150 mm en el tramo que va desde Coquimbo hasta el Biobío. Esta situación ha puesto en alerta máxima a las autoridades de transporte y a los expertos en seguridad vial. Además de desafiar la infraestructura urbana, este evento pondrá a prueba la pericia de los conductores y el estado mecánico de los vehículos que circularán sobre calzadas resbaladizas. El peligro latente de la lluvia es un factor crítico en estos escenarios, según Rafael Delpiano, doctor en Transporte y académico de la Universidad de los Andes (U. Andes): “Lo más peligroso es cuando es la primera lluvia en mucho tiempo, porque el piso se pone resbaladizo por el barro que se forma con el polvo acumulado en la calle, algo que no ocurre cuando el invierno ya está más avanzado”. La mezcla de agua, polvo suspendido, hollín de los motores y residuos de aceite en las calles genera una película fangosa y deslizante al inicio de las lluvias. Delpiano hace un llamado a la prudencia en trayectos desconocidos: “Hay que estar más atento a las pozas y a los movimientos bruscos, especialmente si uno va por un lugar que no conoce, donde hay una poza puede haber un problema (...) Además, mientras hay agua, los hoyos tienden a crecer, especialmente en las vías por donde circulan buses”. El impacto en los tiempos de desplazamiento será inevitable en todas las zonas urbanas afectadas por el frente. Delpiano afirma: “Con lluvia necesariamente va a haber más taco del habitual. Lugares que normalmente no se congestionan pueden congestionarse y los que ya tienen alta congestión la aumentarán”. Los drenajes colapsados reducen las pistas disponibles durante las lluvias, lo que provoca embotellamientos. La disminución de la adherencia de los neumáticos obliga a circular con precaución y reduce la capacidad de las vías para atender vehículos. Sebastián Cruzat, Product Manager de Autoplanet, destaca cómo las deficiencias mecánicas invisibles en días despejados se vuelven amenazas fatales bajo la lluvia: “Cuando un vehículo presenta neumáticos desgastados o frenos en mal estado, la diferencia se nota mucho más sobre una calzada mojada”. La visibilidad también se ve afectada: “Una mala visibilidad puede transformarse rápidamente en un factor de riesgo”. Cruzat enfatiza la importancia de la prevención para evitar gastos económicos derivados de choques o fallas mecánicas: “Una revisión preventiva toma pocos minutos y cuesta bastante menos que enfrentar una panne en medio del temporal o una reparación de emergencia. Además de evitar gastos inesperados, permite conducir con mayor seguridad”. Ante esta situación, las autoridades recomiendan reducir la velocidad, aumentar la distancia con el vehículo de adelante y mantener encendidas las luces bajas si es estrictamente necesario desplazarse durante las horas de mayor intensidad del frente. Fuente: Publimetro
El característico olor a auto nuevo, asociado por muchos a una sensación de limpieza y satisfacción, es en realidad el resultado de un proceso químico que ocurre en el interior del vehículo. Lejos de ser un simple detalle, hoy se ha convertido en una herramienta clave dentro de la estrategia de marketing de la industria automotriz. Este aroma proviene de la liberación de compuestos orgánicos volátiles (COV), presentes en materiales como plásticos, pegamentos, pinturas, alfombras y recubrimientos. Estos compuestos se liberan mediante un proceso conocido como desgasificación, especialmente en los primeros meses de uso y cuando el vehículo se expone a altas temperaturas. Diversos estudios han identificado la presencia de decenas, e incluso cientos, de estos compuestos en el habitáculo de un auto nuevo. Algunos de ellos pueden incluir sustancias como benceno, acetona o cloruro de vinilo, cuya concentración y combinación varían según el modelo y los materiales utilizados en su fabricación. El posible impacto en la salud ha sido motivo de debate. Algunas investigaciones advierten que la exposición prolongada a estos compuestos podría generar molestias como irritación ocular, dolor de cabeza, fatiga o reacciones alérgicas. Sin embargo, otros estudios han determinado que los niveles presentes en los vehículos no alcanzarían umbrales considerados tóxicos para la mayoría de las personas. Regulaciones y factor de marketing A pesar de estas diferencias, distintos mercados han comenzado a regular la presencia de estos compuestos. En regiones como Europa, China y Estados Unidos existen normativas que establecen límites para la calidad del aire al interior de los vehículos. En paralelo, las marcas han comenzado a prestar especial atención al olor como parte de la experiencia del usuario. El llamado “marketing olfativo” busca asociar determinados aromas a sensaciones positivas, influyendo en la percepción del producto y en la decisión de compra. No obstante, esta tendencia no es uniforme en todos los mercados. En China, por ejemplo, una parte importante de los consumidores percibe el olor a auto nuevo como algo desagradable, lo que ha llevado a los fabricantes a desarrollar soluciones para neutralizarlo o reemplazarlo por fragancias más agradables. Entre las iniciativas destacan técnicas como el horneado del vehículo para acelerar la liberación de compuestos, o el uso de materiales con capas aromáticas que enmascaran los olores originales. Incluso existen equipos especializados dedicados a evaluar y ajustar el aroma de los interiores. Para quienes adquieren un auto nuevo, los expertos recomiendan ventilar el vehículo con frecuencia durante los primeros meses, evitar la acumulación de calor y utilizar productos de limpieza sin químicos agresivos. Medidas simples que ayudan a reducir la concentración de estos compuestos y mejorar la calidad del aire en el habitáculo.
El aumento en el precio de los combustibles ha generado una preocupación creciente entre los conductores por el rendimiento de sus vehículos. Elegir un modelo que consuma menos puede significar un ahorro considerable en el gasto mensual, especialmente para aquellos que utilizan el vehículo a diario. El rendimiento de un automóvil está influenciado por varios factores clave, como el tipo de motor, el peso del vehículo, la transmisión y el estilo de conducción. Además, aspectos como el uso del aire acondicionado, la carga excesiva o el estado de los neumáticos pueden aumentar significativamente el consumo de combustible si no se controlan adecuadamente. En el mercado chileno, existen diversos modelos reconocidos por su eficiencia en cuanto al consumo de combustible, especialmente en los segmentos compactos y de menor cilindrada. Estos vehículos suelen ser más livianos y eficientes, lo que les permite rendir más kilómetros por litro y reducir así el gasto en bencina a largo plazo. Entre los vehículos destacados por su eficiencia se encuentran modelos urbanos y SUV compactos que pueden alcanzar consumos cercanos o superiores a los 20 kilómetros por litro en condiciones mixtas, dependiendo de la versión y del tipo de combustible utilizado. En algunos casos, las versiones diésel o híbridas logran resultados aún mejores, aunque su costo inicial puede ser más elevado. Los especialistas recomiendan evaluar no solo el precio al momento de comprar un auto, sino también considerar el gasto en combustible, mantenciones y repuestos. Un vehículo más eficiente puede resultar más conveniente a largo plazo, especialmente en contextos de alzas sostenidas en los precios de la energía. Fuente: Publimetro
Autofact, una plataforma chilena de servicios digitales para la industria automotriz, ha llevado a cabo un estudio que revela que aproximadamente un tercio de los vehículos en Chile están pagando más de lo necesario por su permiso de circulación. Según el informe presentado por la empresa, se comparó el Código Fiscal recomendado por el Servicio de Impuestos Internos con el monto que están abonando los contribuyentes, encontrando disparidades tanto a favor como en contra. En promedio, alrededor del 34% de las patentes están pagando $45.000 más de lo debido, llegando incluso a sobrepasos de hasta $500.000, mientras que un 12% abona menos de lo estimado. La investigación analizó más de 60.000 patentes posteriores al año 2011 y detectó casos específicos de error en el cobro. Por ejemplo, se menciona el caso de un contribuyente que pagó su permiso como si su vehículo fuera un Maxus T90 cuando en realidad era un Maxus T60, un modelo diferente y de menor valoración, resultando en un exceso de pago de $259.952 pesos. El origen común en todos los escenarios estudiados sería una asignación incorrecta del código de tasación al momento del pago, debido a denominaciones muy similares entre modelos o versiones que llevan a seleccionar una opción aparentemente correcta pero que no coincide con las características reales del vehículo. Este error podría estar generando un impacto adicional de más de $53 mil millones en recaudaciones municipales, cifra cercana al presupuesto anual de comunas como Chillán, Temuco o Iquique. Entre las marcas y modelos más afectados por este error se encuentran DFSK, Renault y Toyota con diferencias superiores al 12%, llegando hasta el 13,94% en DFSK. En el segmento SUV, destacan el JAC S2, Hyundai Creta y DFSK 500 como los modelos con mayor diferencia absoluta. En cuanto a los modelos con mayor sobrecobro se encuentran Citroën C3, Chevrolet Spark GT y Hyundai Atos con diferencias por encima del 20% del valor sugerido. Por ejemplo, el Citroën C3 presenta una diferencia del 32,24%. En el segmento económico city car, el Chevrolet Spark GT es el más afectado con un sobrecobro del 20,71%. Por otro lado, las comunas que han reflejado mayores recaudaciones tras este error son Freire, Alto Hospicio, Arica, Torres del Paine y Chile Chico, liderando la lista con variaciones superiores al 14%. En Freire la variación alcanza incluso el 32,68%. Este estudio realizado por Autofact arroja luz sobre la problemática relacionada con el permiso de circulación en Chile y destaca la importancia de revisar detenidamente los códigos fiscales para evitar cobros indebidos. Fuente: Meganoticias
Un violento sistema frontal se acerca a Chile, amenazando con fuertes precipitaciones que podrían alcanzar entre 100 y 150 mm en el tramo que va desde Coquimbo hasta el Biobío. Esta situación ha puesto en alerta máxima a las autoridades de transporte y a los expertos en seguridad vial. Además de desafiar la infraestructura urbana, este evento pondrá a prueba la pericia de los conductores y el estado mecánico de los vehículos que circularán sobre calzadas resbaladizas. El peligro latente de la lluvia es un factor crítico en estos escenarios, según Rafael Delpiano, doctor en Transporte y académico de la Universidad de los Andes (U. Andes): “Lo más peligroso es cuando es la primera lluvia en mucho tiempo, porque el piso se pone resbaladizo por el barro que se forma con el polvo acumulado en la calle, algo que no ocurre cuando el invierno ya está más avanzado”. La mezcla de agua, polvo suspendido, hollín de los motores y residuos de aceite en las calles genera una película fangosa y deslizante al inicio de las lluvias. Delpiano hace un llamado a la prudencia en trayectos desconocidos: “Hay que estar más atento a las pozas y a los movimientos bruscos, especialmente si uno va por un lugar que no conoce, donde hay una poza puede haber un problema (...) Además, mientras hay agua, los hoyos tienden a crecer, especialmente en las vías por donde circulan buses”. El impacto en los tiempos de desplazamiento será inevitable en todas las zonas urbanas afectadas por el frente. Delpiano afirma: “Con lluvia necesariamente va a haber más taco del habitual. Lugares que normalmente no se congestionan pueden congestionarse y los que ya tienen alta congestión la aumentarán”. Los drenajes colapsados reducen las pistas disponibles durante las lluvias, lo que provoca embotellamientos. La disminución de la adherencia de los neumáticos obliga a circular con precaución y reduce la capacidad de las vías para atender vehículos. Sebastián Cruzat, Product Manager de Autoplanet, destaca cómo las deficiencias mecánicas invisibles en días despejados se vuelven amenazas fatales bajo la lluvia: “Cuando un vehículo presenta neumáticos desgastados o frenos en mal estado, la diferencia se nota mucho más sobre una calzada mojada”. La visibilidad también se ve afectada: “Una mala visibilidad puede transformarse rápidamente en un factor de riesgo”. Cruzat enfatiza la importancia de la prevención para evitar gastos económicos derivados de choques o fallas mecánicas: “Una revisión preventiva toma pocos minutos y cuesta bastante menos que enfrentar una panne en medio del temporal o una reparación de emergencia. Además de evitar gastos inesperados, permite conducir con mayor seguridad”. Ante esta situación, las autoridades recomiendan reducir la velocidad, aumentar la distancia con el vehículo de adelante y mantener encendidas las luces bajas si es estrictamente necesario desplazarse durante las horas de mayor intensidad del frente. Fuente: Publimetro
El característico olor a auto nuevo, asociado por muchos a una sensación de limpieza y satisfacción, es en realidad el resultado de un proceso químico que ocurre en el interior del vehículo. Lejos de ser un simple detalle, hoy se ha convertido en una herramienta clave dentro de la estrategia de marketing de la industria automotriz. Este aroma proviene de la liberación de compuestos orgánicos volátiles (COV), presentes en materiales como plásticos, pegamentos, pinturas, alfombras y recubrimientos. Estos compuestos se liberan mediante un proceso conocido como desgasificación, especialmente en los primeros meses de uso y cuando el vehículo se expone a altas temperaturas. Diversos estudios han identificado la presencia de decenas, e incluso cientos, de estos compuestos en el habitáculo de un auto nuevo. Algunos de ellos pueden incluir sustancias como benceno, acetona o cloruro de vinilo, cuya concentración y combinación varían según el modelo y los materiales utilizados en su fabricación. El posible impacto en la salud ha sido motivo de debate. Algunas investigaciones advierten que la exposición prolongada a estos compuestos podría generar molestias como irritación ocular, dolor de cabeza, fatiga o reacciones alérgicas. Sin embargo, otros estudios han determinado que los niveles presentes en los vehículos no alcanzarían umbrales considerados tóxicos para la mayoría de las personas. Regulaciones y factor de marketing A pesar de estas diferencias, distintos mercados han comenzado a regular la presencia de estos compuestos. En regiones como Europa, China y Estados Unidos existen normativas que establecen límites para la calidad del aire al interior de los vehículos. En paralelo, las marcas han comenzado a prestar especial atención al olor como parte de la experiencia del usuario. El llamado “marketing olfativo” busca asociar determinados aromas a sensaciones positivas, influyendo en la percepción del producto y en la decisión de compra. No obstante, esta tendencia no es uniforme en todos los mercados. En China, por ejemplo, una parte importante de los consumidores percibe el olor a auto nuevo como algo desagradable, lo que ha llevado a los fabricantes a desarrollar soluciones para neutralizarlo o reemplazarlo por fragancias más agradables. Entre las iniciativas destacan técnicas como el horneado del vehículo para acelerar la liberación de compuestos, o el uso de materiales con capas aromáticas que enmascaran los olores originales. Incluso existen equipos especializados dedicados a evaluar y ajustar el aroma de los interiores. Para quienes adquieren un auto nuevo, los expertos recomiendan ventilar el vehículo con frecuencia durante los primeros meses, evitar la acumulación de calor y utilizar productos de limpieza sin químicos agresivos. Medidas simples que ayudan a reducir la concentración de estos compuestos y mejorar la calidad del aire en el habitáculo.
El aumento en el precio de los combustibles ha generado una preocupación creciente entre los conductores por el rendimiento de sus vehículos. Elegir un modelo que consuma menos puede significar un ahorro considerable en el gasto mensual, especialmente para aquellos que utilizan el vehículo a diario. El rendimiento de un automóvil está influenciado por varios factores clave, como el tipo de motor, el peso del vehículo, la transmisión y el estilo de conducción. Además, aspectos como el uso del aire acondicionado, la carga excesiva o el estado de los neumáticos pueden aumentar significativamente el consumo de combustible si no se controlan adecuadamente. En el mercado chileno, existen diversos modelos reconocidos por su eficiencia en cuanto al consumo de combustible, especialmente en los segmentos compactos y de menor cilindrada. Estos vehículos suelen ser más livianos y eficientes, lo que les permite rendir más kilómetros por litro y reducir así el gasto en bencina a largo plazo. Entre los vehículos destacados por su eficiencia se encuentran modelos urbanos y SUV compactos que pueden alcanzar consumos cercanos o superiores a los 20 kilómetros por litro en condiciones mixtas, dependiendo de la versión y del tipo de combustible utilizado. En algunos casos, las versiones diésel o híbridas logran resultados aún mejores, aunque su costo inicial puede ser más elevado. Los especialistas recomiendan evaluar no solo el precio al momento de comprar un auto, sino también considerar el gasto en combustible, mantenciones y repuestos. Un vehículo más eficiente puede resultar más conveniente a largo plazo, especialmente en contextos de alzas sostenidas en los precios de la energía. Fuente: Publimetro
Autofact, una plataforma chilena de servicios digitales para la industria automotriz, ha llevado a cabo un estudio que revela que aproximadamente un tercio de los vehículos en Chile están pagando más de lo necesario por su permiso de circulación. Según el informe presentado por la empresa, se comparó el Código Fiscal recomendado por el Servicio de Impuestos Internos con el monto que están abonando los contribuyentes, encontrando disparidades tanto a favor como en contra. En promedio, alrededor del 34% de las patentes están pagando $45.000 más de lo debido, llegando incluso a sobrepasos de hasta $500.000, mientras que un 12% abona menos de lo estimado. La investigación analizó más de 60.000 patentes posteriores al año 2011 y detectó casos específicos de error en el cobro. Por ejemplo, se menciona el caso de un contribuyente que pagó su permiso como si su vehículo fuera un Maxus T90 cuando en realidad era un Maxus T60, un modelo diferente y de menor valoración, resultando en un exceso de pago de $259.952 pesos. El origen común en todos los escenarios estudiados sería una asignación incorrecta del código de tasación al momento del pago, debido a denominaciones muy similares entre modelos o versiones que llevan a seleccionar una opción aparentemente correcta pero que no coincide con las características reales del vehículo. Este error podría estar generando un impacto adicional de más de $53 mil millones en recaudaciones municipales, cifra cercana al presupuesto anual de comunas como Chillán, Temuco o Iquique. Entre las marcas y modelos más afectados por este error se encuentran DFSK, Renault y Toyota con diferencias superiores al 12%, llegando hasta el 13,94% en DFSK. En el segmento SUV, destacan el JAC S2, Hyundai Creta y DFSK 500 como los modelos con mayor diferencia absoluta. En cuanto a los modelos con mayor sobrecobro se encuentran Citroën C3, Chevrolet Spark GT y Hyundai Atos con diferencias por encima del 20% del valor sugerido. Por ejemplo, el Citroën C3 presenta una diferencia del 32,24%. En el segmento económico city car, el Chevrolet Spark GT es el más afectado con un sobrecobro del 20,71%. Por otro lado, las comunas que han reflejado mayores recaudaciones tras este error son Freire, Alto Hospicio, Arica, Torres del Paine y Chile Chico, liderando la lista con variaciones superiores al 14%. En Freire la variación alcanza incluso el 32,68%. Este estudio realizado por Autofact arroja luz sobre la problemática relacionada con el permiso de circulación en Chile y destaca la importancia de revisar detenidamente los códigos fiscales para evitar cobros indebidos. Fuente: Meganoticias