Un reciente estudio científico está desafiando la noción de que **la imaginación** es exclusiva de los seres humanos, al encontrar pruebas de que al menos un gran simio puede representar mentalmente objetos inexistentes. Esto sugiere que las raíces de la imaginación podrían remontarse a millones de años atrás en nuestra historia evolutiva. Investigadores de la Universidad Johns Hopkins llevaron a cabo experimentos lúdicos con un bonobo llamado Kanzi, simulando situaciones similares a las fiestas del té infantiles. Durante estos experimentos, el simio demostró la capacidad de distinguir entre objetos reales e imaginarios, señalando correctamente la ubicación del zumo ficticio cuando se le preguntaba al respecto. Además, Kanzi mostró la habilidad de diferenciar entre recompensas reales y ficticias, optando por la bebida real cuando se le presentaba una elección. Estos hallazgos sugieren que la capacidad mental para fingir no es exclusiva de los humanos y podría remontarse a nuestro último antepasado común con los simios, hace millones de años. El estudio plantea interrogantes sobre las capacidades cognitivas de otras especies animales, desafiando la creencia tradicional de que solo reaccionan al presente inmediato. Los investigadores consideran este descubrimiento como revolucionario, ya que amplía nuestra comprensión sobre la conciencia animal y sugiere que su vida mental podría ser más rica de lo que se pensaba anteriormente. Esto también tiene implicaciones éticas significativas, ya que reconocer las experiencias internas complejas en otras especies podría influir en cómo las tratamos y protegemos. Según Amalia Bastos, coautora del estudio y profesora en la Universidad de St. Andrews en Escocia: “Es muy llamativo y emocionante que los datos parezcan sugerir que los simios, en sus mentes, pueden concebir cosas que no están ahí”. Fuente: Publimetro
Desenterrado de unos fósiles en España, el Foskeia pelendonum, un diminuto herbívoro, ofrece una nueva perspectiva sobre la diversidad de los dinosaurios, cuestionando las hipótesis tradicionalmente aceptadas sobre el tamaño corporal y las relaciones evolutivas. Un hallazgo inesperado Los paleontólogos del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, España, descubrieron fósiles que representan al menos a cinco individuos de esta nueva especie. Lo que llamó inmediatamente la atención de los investigadores fue el esqueleto excepcionalmente pequeño y ligero de la criatura, algo poco común en los dinosaurios ornitópodos. El nombre del género Foskeia proviene de palabras del griego antiguo que significan “ligero” y “buscar alimento”, en referencia tanto a su diminuta complexión como a su probable estilo de vida. El nombre de la especie pelendonum rinde homenaje a los pelendones, una antigua tribu de la región donde se encontraron los fósiles. Importancia evolutiva Desafiando los árboles genealógicos de los dinosaurios: aunque de pequeña estatura, Foskeia tiene una combinación única de características anatómicas que lo hacen todo menos simple. Los investigadores señalan que su cráneo y su estructura corporal son muy derivados y no solo versiones en miniatura de otras especies conocidas. El análisis histológico muestra que al menos un individuo era adulto, lo que sugiere que la miniaturización evolutiva en los dinosaurios podía producir rasgos complejos en lugar de reducirlos. Un nuevo análisis filogenético sitúa al Foskeia cerca del Muttaburrasaurus australiano dentro de un grupo llamado Rhabdodontomorpha e incluso reaviva el apoyo a un grupo más amplio conocido como Phytodinosauria, dinosaurios herbívoros que forman un grupo evolutivo natural. Significado Pequeño tamaño, gran impacto: Foskeia demuestra que la evolución de los dinosaurios experimentó audazmente con tamaños corporales pequeños tanto como con los grandes. Sus dientes especializados y las pruebas de cambios en la postura durante el crecimiento apuntan a un estilo de vida adaptado a moverse rápidamente por bosques densos. Al llenar un vacío en el registro fósil de más de 70 millones de años, este descubrimiento podría desvelar nuevos capítulos de la evolución de los dinosaurios que antes faltaban, lo que pone de relieve que incluso los fósiles más pequeños pueden tener un gran impacto en el conocimiento científico. Foskeia ayuda a llenar un vacío de 70 millones de años, una pequeña llave que abre un vasto capítulo perdido, comenta Tábata Zanesco Ferreira, investigadora de la Universidad Federal de Río de Janeiro. Fuente: Publimetro
Un reciente estudio científico está desafiando la noción de que **la imaginación** es exclusiva de los seres humanos, al encontrar pruebas de que al menos un gran simio puede representar mentalmente objetos inexistentes. Esto sugiere que las raíces de la imaginación podrían remontarse a millones de años atrás en nuestra historia evolutiva. Investigadores de la Universidad Johns Hopkins llevaron a cabo experimentos lúdicos con un bonobo llamado Kanzi, simulando situaciones similares a las fiestas del té infantiles. Durante estos experimentos, el simio demostró la capacidad de distinguir entre objetos reales e imaginarios, señalando correctamente la ubicación del zumo ficticio cuando se le preguntaba al respecto. Además, Kanzi mostró la habilidad de diferenciar entre recompensas reales y ficticias, optando por la bebida real cuando se le presentaba una elección. Estos hallazgos sugieren que la capacidad mental para fingir no es exclusiva de los humanos y podría remontarse a nuestro último antepasado común con los simios, hace millones de años. El estudio plantea interrogantes sobre las capacidades cognitivas de otras especies animales, desafiando la creencia tradicional de que solo reaccionan al presente inmediato. Los investigadores consideran este descubrimiento como revolucionario, ya que amplía nuestra comprensión sobre la conciencia animal y sugiere que su vida mental podría ser más rica de lo que se pensaba anteriormente. Esto también tiene implicaciones éticas significativas, ya que reconocer las experiencias internas complejas en otras especies podría influir en cómo las tratamos y protegemos. Según Amalia Bastos, coautora del estudio y profesora en la Universidad de St. Andrews en Escocia: “Es muy llamativo y emocionante que los datos parezcan sugerir que los simios, en sus mentes, pueden concebir cosas que no están ahí”. Fuente: Publimetro
Desenterrado de unos fósiles en España, el Foskeia pelendonum, un diminuto herbívoro, ofrece una nueva perspectiva sobre la diversidad de los dinosaurios, cuestionando las hipótesis tradicionalmente aceptadas sobre el tamaño corporal y las relaciones evolutivas. Un hallazgo inesperado Los paleontólogos del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, España, descubrieron fósiles que representan al menos a cinco individuos de esta nueva especie. Lo que llamó inmediatamente la atención de los investigadores fue el esqueleto excepcionalmente pequeño y ligero de la criatura, algo poco común en los dinosaurios ornitópodos. El nombre del género Foskeia proviene de palabras del griego antiguo que significan “ligero” y “buscar alimento”, en referencia tanto a su diminuta complexión como a su probable estilo de vida. El nombre de la especie pelendonum rinde homenaje a los pelendones, una antigua tribu de la región donde se encontraron los fósiles. Importancia evolutiva Desafiando los árboles genealógicos de los dinosaurios: aunque de pequeña estatura, Foskeia tiene una combinación única de características anatómicas que lo hacen todo menos simple. Los investigadores señalan que su cráneo y su estructura corporal son muy derivados y no solo versiones en miniatura de otras especies conocidas. El análisis histológico muestra que al menos un individuo era adulto, lo que sugiere que la miniaturización evolutiva en los dinosaurios podía producir rasgos complejos en lugar de reducirlos. Un nuevo análisis filogenético sitúa al Foskeia cerca del Muttaburrasaurus australiano dentro de un grupo llamado Rhabdodontomorpha e incluso reaviva el apoyo a un grupo más amplio conocido como Phytodinosauria, dinosaurios herbívoros que forman un grupo evolutivo natural. Significado Pequeño tamaño, gran impacto: Foskeia demuestra que la evolución de los dinosaurios experimentó audazmente con tamaños corporales pequeños tanto como con los grandes. Sus dientes especializados y las pruebas de cambios en la postura durante el crecimiento apuntan a un estilo de vida adaptado a moverse rápidamente por bosques densos. Al llenar un vacío en el registro fósil de más de 70 millones de años, este descubrimiento podría desvelar nuevos capítulos de la evolución de los dinosaurios que antes faltaban, lo que pone de relieve que incluso los fósiles más pequeños pueden tener un gran impacto en el conocimiento científico. Foskeia ayuda a llenar un vacío de 70 millones de años, una pequeña llave que abre un vasto capítulo perdido, comenta Tábata Zanesco Ferreira, investigadora de la Universidad Federal de Río de Janeiro. Fuente: Publimetro