Democratizar el acceso a la supercomputación y la inteligencia artificial (IA), situando a Chile a la vanguardia en tecnología para impulsar así sectores clave para el país como industria, minería, agricultura y servicios, es uno de los principales objetivos del Centro de Supercómputo e Inteligencia Artificial Aplicada que se está desarrollando en la región, con la empresa Tecnoera, la Universidad Técnica Federico Santa Maria (USM) y la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) como mandantes transitorios. Según precisa el rector de la USM, Juan Yuz, «como universidad estamos profundamente comprometidos con el desarrollo de nuevas tecnologías que impulsen el bienestar del país, por lo que ser parte de este centro de avanzada nos enorgullece e invita a seguir trabajando para estar a la vanguardia tecnológica, permitiendo el procesamiento de grandes volúmenes de datos y entregar soluciones a sectores estratégicos de Chile». Esta iniciativa pionera, que forma parte de la Política Nacional de IA, es impulsada por una inversión estatal y aportes de privados que suman cerca de US$10 millones. Actualmente, el proyecto se encuentra en su fase inicial de implementación, centrado en la conformación de una corporación sin fines de lucro. Esta entidad será la encargada de adquirir la infraestructura necesaria y facilitar el posterior despliegue de los servicios de inteligencia artificial que el centro pondrá a disposición del ecosistema, promoviendo así la adopción de soluciones en empresas y sectores estratégicos del país. El Centro de Supercómputo e IA Aplicada permitirá llevar a cabo desarrollos propios de inteligencia artificial, contando con la capacidad de cómputo requerida para procesar y analizar volúmenes altos de datos, entregando soluciones a sectores estratégicos del país y a problemáticas actuales como la gestión hídrica, desastres naturales y optimización industrial. Además de la USM y la PUCV, la iniciativa cuenta con el apoyo de la Universidad de Playa Ancha, de Valparaíso y el DUOC UC, así como actores privados y centros de investigación. Infraestructura En cuanto a su infraestructura, esta será de avanzada con certificación Tier III, lo cual garantiza la alta disponibilidad y la eficiencia energética. De la misma forma, operará con un software propio llamado «Venom», integrando ERP, CRM, monitoreo y facturación para una gestión total. Con lo anterior, se espera atender a más de 500 empresas y capacitar a cerca de 5 mil personas hasta el 2030, formando así capital humano de primer nivel en estas materias, construyendo un ecosistema de apoyo efectivo para distintos tipos de empresas como startups y pymes, entidades públicas e instituciones académicas. La idea es ofrecer acompañamiento técnico, redes colaborativas, créditos de uso, infraestructura dedicada y espacios de aprendizaje y pilotaje, para que cualquier organización pueda aplicar IA de manera práctica, segura y efectiva. Al respecto, la directora de Vinculación con el Medio de la USM, María José Escobar explica que «este centro no solo impulsará la innovación tecnológica, sino que nos permitirá construir un ecosistema colaborativo desde regiones, integrando a empresas, instituciones públicas y universidades. Esperamos capacitar a más de 5 mil personas y apoyar a startups, pymes y organizaciones que hoy no tienen acceso a estas tecnologías». Cabe señalar que Chile cuenta con una iniciativa similar que se aloja en la Universidad de Chile, no obstante, la particularidad del nuevo Centro de Supercómputo, instalado en Viña del Mar, es que se hará innovación de avanzada desde regiones.
Una frase sencilla que contiene todas las letras del abecedario — “The quick brown fox jumps over the lazy dog” El rápido zorro marrón salta sobre el perro perezoso — se ha convertido en la clave de una herramienta innovadora para detectar el Parkinson. El estudio, publicado en npj Parkinson’s Disease (2025), propone una forma sencilla y accesible de identificar esta enfermedad a partir del análisis de voz. Solo haría falta una grabación casera pronunciando esa frase. Lo más sorprendente es que esta frase breve puede encerrar pistas suficientes sobre cambios sutiles en el habla provocados por el Parkinson. La tecnología detrás del sistema analiza cómo se emite el sonido, los cambios de ritmo, la articulación y hasta las pausas. Según los autores, estos patrones revelan alteraciones neurológicas difíciles de percibir incluso para los médicos en etapas tempranas. La herramienta podría usarse desde casa con solo un portátil y una conexión a internet, algo especialmente relevante para quienes viven en zonas con pocos neurólogos. Por ejemplo, los autores mencionan que en países como Bangladesh hay menos de un especialista por cada millón de habitantes. «Hay grandes franjas de los Estados Unidos y en todo el mundo donde el acceso a la atención neurológica especializada es limitado», dijo Ehsan Hoque, profesor del Departamento de Ciencias de la Computación de Rochester, codirector del Laboratorio de Interacción Humano-Computadora de Rochester y autor del estudio. IA entrenada para escuchar lo que otros no oyen Para lograr este avance, los científicos utilizaron modelos de inteligencia artificial conocidos como Wav2Vec 2.0, WavLM e ImageBind, capaces de convertir la voz en datos digitales complejos. Estos sistemas ya se usan para tareas como el reconocimiento de voz o la traducción automática, pero ahora se han adaptado para detectar enfermedades a partir de cambios imperceptibles en el habla. «Con el consentimiento de los usuarios, las interfaces basadas en el habla ampliamente utilizadas como Amazon Alexa o Google Home podrían ayudar potencialmente a las personas a identificar si necesitan buscar más atención», dijo Hoque. Lo novedoso es que no se entrenó con sonidos artificiales ni tareas clínicas forzadas, sino con grabaciones de personas diciendo la misma frase en distintos entornos: en casa, en clínicas o centros de cuidados. En total, el estudio analizó 1.854 grabaciones de 1.306 personas, de las cuales 392 tenían diagnóstico de Parkinson. La clave fue fusionar los datos que cada modelo entendía de la voz en un solo sistema más robusto, capaz de reconocer patrones comunes. Esta arquitectura híbrida logró un 88,9 % de precisión para detectar la enfermedad y superó a otros modelos anteriores. Además, demostró ser eficaz incluso en ambientes ruidosos o con micrófonos caseros. Detectar sin tocar: un modelo accesible y equitativo El nuevo enfoque rompe con la tradición médica de observar síntomas motores —temblores, rigidez, lentitud— para diagnosticar Parkinson. Esta IA no necesita observar al paciente ni usar sensores físicos, solo escucha. Y lo hace con una sensibilidad notable, incluso en personas con la enfermedad en fases iniciales o sin síntomas evidentes. «Estos grandes modelos de audio están entrenados para entender cómo funciona el habla; por ejemplo, la forma en que alguien con Parkinson pronuncia sonidos, hace una pausa, respira y agrega inadvertidamente características de ininteligibilidad es diferente en alguien sin Parkinson», dijo Abdelrahman Abdelkader, estudiante de maestría en ciencias de la computación en el laboratorio de Hoque y autor del estudio. Esta accesibilidad representa un cambio radical en el diagnóstico de Parkinson, sobre todo en regiones donde el acceso al neurólogo puede llevar años. Con una frase grabada desde un navegador web, el sistema analiza la voz y da un resultado orientativo. Aunque no sustituye al diagnóstico médico, puede alertar a quienes ni siquiera sospechan que tienen la enfermedad. Además, el sistema fue diseñado para funcionar igual de bien en mujeres, hombres, jóvenes y mayores, sin sesgos por edad o etnia. Eso lo convierte en una herramienta prometedora para poblaciones diversas y con menos representación en estudios clínicos tradicionales.
Nitya Pandey, estudiante del Doctorado en Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile, fue reconocida a nivel internacional por su proyecto YOSO (You Only Stack Once) for Detecting Unseen NEO Threats, que propone una innovadora forma de detectar asteroides pequeños, rápidos y poco luminosos, una amenaza potencial para el planeta que suele pasar desapercibida con los métodos tradicionales. La distinción fue otorgada por el Premio Schweickart de Defensa Planetaria 2025. La investigadora agregó que el proyecto cumplía con múltiples puntos a favor. “Considero que las principales fortalezas son su facilidad de aplicación y su baja necesidad de recursos informáticos, lo que le hace particularmente atractivo para funcionar en el espacio, donde estos recursos son limitados”, comenta. Postulando a un concurso singular Nitya conoció sobre este concurso por ser parte de la Colaboración Científica del Sistema Solar LSST, donde le hablaron de este premio. “Me di cuenta de que la idea en la que había estado trabajando encajaba bien con sus objetivos. Así que pensé: ¿Por qué no presentarme?”, señala. Así que pasó sus vacaciones de verano preparando su postulación y luego hizo la presentación del proyecto. “Tuvimos 3 etapas de la aplicación, la primera fue proponer la idea en 500 palabras; posteriormente me llamaron para una entrevista y así pase a la final con los mejores proyectos, donde entregamos otra propuesta de mil palabras, en la que elaboré la idea sobre la futura aplicación”. Y aunque no obtuvo el premio principal, sí recibió la mención honorífica, lo que la llena de orgullo. “Ser reconocida entre tantos candidatos internacionales de talento le da aún más valor a la dirección de mi investigación. Adicionalmente, reafirma que lo que hago es importante no sólo a nivel académico, sino también contribuye al esfuerzo global de proteger nuestro planeta de la amenaza de los asteroides”, comenta Nitya. El comité también la puso en contacto con Sam Waldman, director general de Neutralino Space Ventures, empresa que prepara un experimento para probar nuevas técnicas de seguimiento sintético. “Esta conexión abre la posibilidad de que mi trabajo se aplique en el mundo real, lo que es muy emocionante ”, señala. Sobre el Premio Schweickart El Premio Schweickart se llama así en honor del astronauta del Apolo 9 y cofundador de la Fundación B612, Rusty Schweickart, la que busca fomentar ideas que contribuyan de forma concreta a la defensa de la Tierra frente a impactos de asteroides. Cada año, el galardón principal incluye un meteorito autenticado y un premio en efectivo de 10.000 dólares, que este año recayó en los investigadores: Jordan Stone (Imperial College London), Jim Buhler (University of Santiago de Compostela), Youssef Saleh (Cairo University), and Kosuke Ikeya (Imperial College London), por su propuesta de crear un organismo internacional, el Panel de Alteración de la Órbita de Asteroides, para abordar los cambios involuntarios en la órbita de los asteroides ante los futuros planes de exploración espacial. Como menciones honoríficas, además del proyecto de Nitya Pandey, fueron seleccionados los de Chloe Long (Universidad de Colorado en Boulder), Anivid Pedros-Faura (Universidad de Colorado en Boulder) y Rahil Makadia (Universidad de Illinois en Urbana-Champaign), sobre un sistema de guía e información de impacto de asteroides.
El astrofísico, que ha sido polémico por sus teorías sobre la vida más allá del sistema solar, es cauto con sus ideas, pero dice que de no confirmarse que 3I/ATLAS sea un cometa, como ha informado la NASA con altas probabilidades, podría ser un objeto “enviado intencionalmente”. El científico tituló su estudio “ ¿Es el objeto interestelar 3I/ATLAS tecnología alienígena? “. Allí analizó los detalles de su tamaño, movimiento, entre otras características, y apuntó que, de acuerdo con la paradoja del “bosque oscuro”, esta visita al Sol podría ser hostil. Esto último, ya que la teoría del bosque oscuro sugiere que la humanidad aún no ha encontrado vida extraterrestre porque las civilizaciones son hostiles, algunas incluso podrían ser depredadoras y la manera más segura de existir es no siendo detectados. ¿Es el cometa 3I/ATLAS tecnología extraterrestre? El consenso de los astrónomos hasta ahora es que se trata de un cometa helado, que pasará cerca del Sol a finales de octubre y que, posiblemente, no volveremos a ver cuando se abra camino más allá del sistema solar. Pero Avi Loeb dice que una anomalía en su tamaño podría estar indicando otra cosa. Eso último porque hasta ahora el cometa no ha mostrado signos de una cola de gas o polvo a su alrededor, algo que podría observarse cuando se acerque más al Sol, pero de no ser así, ¿qué sería? El astrofísico señala que queda esperar los datos más precisos que se tomarán en los próximos meses, especialmente los del Observatorio Vera C. Rubin, recién inaugurado en Chile, y los telescopios espaciales Hubble y James Webb, pero en tanto, se vale teorizar. “La hipótesis más simple es que 3I/ATLAS es un cometa y que, debido a su gran distancia de la Tierra, no conocemos las características espectrales de su cola gaseosa”, señaló en un ensayo que publicó a raíz del estudio. “Sin embargo, si datos futuros indican la ausencia de una cola cometaria, nos enfrentaremos a la tentadora posibilidad de que no heredó una velocidad aleatoria en el espacio interestelar, sino que fue enviado intencionalmente hacia el sistema solar interior, al pertenecer a una población poco común de objetos interestelares masivos”, apuntó. Las polémicas teorías de Avi Loeb Esta no es la primera vez que Loeb plantea escenarios como estos, de hecho, planteó una hipótesis similar con Oumuamua, que fue el primer objeto interestelar descubierto por los humanos en 2017. Ha sido duramente criticado en la comunidad científica, pero su filosofía radica en no descartar las infinitas posibilidades y seguir investigando. “ En lugar de fingir ser los adultos que saben las respuestas de antemano, conservemos nuestra curiosidad infantil y busquemos evidencia “, dijo en su ensayo. “Nuestro artículo es, en gran medida, un ejercicio pedagógico, con descubrimientos interesantes que merecen ser incluidos en la literatura científica. Con mucho, el resultado más probable será que 3I/ATLAS sea un objeto interestelar completamente natural, probablemente un cometa, y esperamos que los datos astronómicos respalden este probable origen”, explicó. Asimismo, criticó que “el riesgo existencial que supone la inteligencia extraterrestre (IA externa) no se discute con tanta frecuencia como otros riesgos existenciales, como la inteligencia artificial (nuestra IA)”. “Quizás pronto nos demos cuenta de que la extensión de la selección natural al espacio interestelar implica la supervivencia del más apto. En otro ensayo reciente, presenté una lista de métodos para distinguir una nave extraterrestre de una roca interestelar. Esperemos que otros astrónomos la utilicen. Ignorar la opción tecnológica no es señal de inteligencia “, concluyó.
De acuerdo con The New York Times (NYT), Meta ha fichado a Alexandr Wang, de 28 años, fundador y director ejecutivo de la empresa emergente de IA Scale AI, para unirse al nuevo laboratorio de Meta, y podría invertir más de 10.000 millones de dólares en su empresa como parte de un acuerdo que también incorporaría a otros empleados de Scale AI. El rotativo también señala que Meta ha ofrecido cifras multimillonarias a docenas de investigadores de empresas líderes en IA como OpenAI y Google, y algunos han aceptado unirse. Según Bloomberg, Zuckerberg ha liderado personalmente la contratación del equipo de unas 50 personas, e incluso ha reorganizado las oficinas de Meta para que los nuevos empleados se sienten cerca de él. Ambos medios apuntan que Zuckerberg se ha sentido frustrado con el ritmo de desarrollo de la IA de Meta -matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp -, así como por varios lanzamientos de productos que fracasaron, y ha optado por una estrategia más práctica para acelerar el progreso. El mes pasado, Meta retrasó el lanzamiento de su modelo insignia de IA, «Behemoth», debido a las preocupaciones sobre sus capacidades, según informó el Wall Street Journal. OpenAI, Google y otras tecnológicas ya han anunciado que su objetivo es desarrollar una inteligencia artificial general (IAG), máquina que por ahora solo es ficción. En esta carrera tecnológica se está invirtiendo mucho dinero: Microsoft ha invertido más de 13.000 millones de dólares en OpenAI, y Amazon ha invertido 8.000 millones de dólares en la emergente (startup) de inteligencia artificial Anthropic. Zuckerberg creó el primer laboratorio dedicado a IA de la compañía en 2013, tras perder la oportunidad frente a Google al intentar adquirir una emergente pionera llamada DeepMind. DeepMind es ahora el centro de la IA de Google.
Democratizar el acceso a la supercomputación y la inteligencia artificial (IA), situando a Chile a la vanguardia en tecnología para impulsar así sectores clave para el país como industria, minería, agricultura y servicios, es uno de los principales objetivos del Centro de Supercómputo e Inteligencia Artificial Aplicada que se está desarrollando en la región, con la empresa Tecnoera, la Universidad Técnica Federico Santa Maria (USM) y la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) como mandantes transitorios. Según precisa el rector de la USM, Juan Yuz, «como universidad estamos profundamente comprometidos con el desarrollo de nuevas tecnologías que impulsen el bienestar del país, por lo que ser parte de este centro de avanzada nos enorgullece e invita a seguir trabajando para estar a la vanguardia tecnológica, permitiendo el procesamiento de grandes volúmenes de datos y entregar soluciones a sectores estratégicos de Chile». Esta iniciativa pionera, que forma parte de la Política Nacional de IA, es impulsada por una inversión estatal y aportes de privados que suman cerca de US$10 millones. Actualmente, el proyecto se encuentra en su fase inicial de implementación, centrado en la conformación de una corporación sin fines de lucro. Esta entidad será la encargada de adquirir la infraestructura necesaria y facilitar el posterior despliegue de los servicios de inteligencia artificial que el centro pondrá a disposición del ecosistema, promoviendo así la adopción de soluciones en empresas y sectores estratégicos del país. El Centro de Supercómputo e IA Aplicada permitirá llevar a cabo desarrollos propios de inteligencia artificial, contando con la capacidad de cómputo requerida para procesar y analizar volúmenes altos de datos, entregando soluciones a sectores estratégicos del país y a problemáticas actuales como la gestión hídrica, desastres naturales y optimización industrial. Además de la USM y la PUCV, la iniciativa cuenta con el apoyo de la Universidad de Playa Ancha, de Valparaíso y el DUOC UC, así como actores privados y centros de investigación. Infraestructura En cuanto a su infraestructura, esta será de avanzada con certificación Tier III, lo cual garantiza la alta disponibilidad y la eficiencia energética. De la misma forma, operará con un software propio llamado «Venom», integrando ERP, CRM, monitoreo y facturación para una gestión total. Con lo anterior, se espera atender a más de 500 empresas y capacitar a cerca de 5 mil personas hasta el 2030, formando así capital humano de primer nivel en estas materias, construyendo un ecosistema de apoyo efectivo para distintos tipos de empresas como startups y pymes, entidades públicas e instituciones académicas. La idea es ofrecer acompañamiento técnico, redes colaborativas, créditos de uso, infraestructura dedicada y espacios de aprendizaje y pilotaje, para que cualquier organización pueda aplicar IA de manera práctica, segura y efectiva. Al respecto, la directora de Vinculación con el Medio de la USM, María José Escobar explica que «este centro no solo impulsará la innovación tecnológica, sino que nos permitirá construir un ecosistema colaborativo desde regiones, integrando a empresas, instituciones públicas y universidades. Esperamos capacitar a más de 5 mil personas y apoyar a startups, pymes y organizaciones que hoy no tienen acceso a estas tecnologías». Cabe señalar que Chile cuenta con una iniciativa similar que se aloja en la Universidad de Chile, no obstante, la particularidad del nuevo Centro de Supercómputo, instalado en Viña del Mar, es que se hará innovación de avanzada desde regiones.
Una frase sencilla que contiene todas las letras del abecedario — “The quick brown fox jumps over the lazy dog” El rápido zorro marrón salta sobre el perro perezoso — se ha convertido en la clave de una herramienta innovadora para detectar el Parkinson. El estudio, publicado en npj Parkinson’s Disease (2025), propone una forma sencilla y accesible de identificar esta enfermedad a partir del análisis de voz. Solo haría falta una grabación casera pronunciando esa frase. Lo más sorprendente es que esta frase breve puede encerrar pistas suficientes sobre cambios sutiles en el habla provocados por el Parkinson. La tecnología detrás del sistema analiza cómo se emite el sonido, los cambios de ritmo, la articulación y hasta las pausas. Según los autores, estos patrones revelan alteraciones neurológicas difíciles de percibir incluso para los médicos en etapas tempranas. La herramienta podría usarse desde casa con solo un portátil y una conexión a internet, algo especialmente relevante para quienes viven en zonas con pocos neurólogos. Por ejemplo, los autores mencionan que en países como Bangladesh hay menos de un especialista por cada millón de habitantes. «Hay grandes franjas de los Estados Unidos y en todo el mundo donde el acceso a la atención neurológica especializada es limitado», dijo Ehsan Hoque, profesor del Departamento de Ciencias de la Computación de Rochester, codirector del Laboratorio de Interacción Humano-Computadora de Rochester y autor del estudio. IA entrenada para escuchar lo que otros no oyen Para lograr este avance, los científicos utilizaron modelos de inteligencia artificial conocidos como Wav2Vec 2.0, WavLM e ImageBind, capaces de convertir la voz en datos digitales complejos. Estos sistemas ya se usan para tareas como el reconocimiento de voz o la traducción automática, pero ahora se han adaptado para detectar enfermedades a partir de cambios imperceptibles en el habla. «Con el consentimiento de los usuarios, las interfaces basadas en el habla ampliamente utilizadas como Amazon Alexa o Google Home podrían ayudar potencialmente a las personas a identificar si necesitan buscar más atención», dijo Hoque. Lo novedoso es que no se entrenó con sonidos artificiales ni tareas clínicas forzadas, sino con grabaciones de personas diciendo la misma frase en distintos entornos: en casa, en clínicas o centros de cuidados. En total, el estudio analizó 1.854 grabaciones de 1.306 personas, de las cuales 392 tenían diagnóstico de Parkinson. La clave fue fusionar los datos que cada modelo entendía de la voz en un solo sistema más robusto, capaz de reconocer patrones comunes. Esta arquitectura híbrida logró un 88,9 % de precisión para detectar la enfermedad y superó a otros modelos anteriores. Además, demostró ser eficaz incluso en ambientes ruidosos o con micrófonos caseros. Detectar sin tocar: un modelo accesible y equitativo El nuevo enfoque rompe con la tradición médica de observar síntomas motores —temblores, rigidez, lentitud— para diagnosticar Parkinson. Esta IA no necesita observar al paciente ni usar sensores físicos, solo escucha. Y lo hace con una sensibilidad notable, incluso en personas con la enfermedad en fases iniciales o sin síntomas evidentes. «Estos grandes modelos de audio están entrenados para entender cómo funciona el habla; por ejemplo, la forma en que alguien con Parkinson pronuncia sonidos, hace una pausa, respira y agrega inadvertidamente características de ininteligibilidad es diferente en alguien sin Parkinson», dijo Abdelrahman Abdelkader, estudiante de maestría en ciencias de la computación en el laboratorio de Hoque y autor del estudio. Esta accesibilidad representa un cambio radical en el diagnóstico de Parkinson, sobre todo en regiones donde el acceso al neurólogo puede llevar años. Con una frase grabada desde un navegador web, el sistema analiza la voz y da un resultado orientativo. Aunque no sustituye al diagnóstico médico, puede alertar a quienes ni siquiera sospechan que tienen la enfermedad. Además, el sistema fue diseñado para funcionar igual de bien en mujeres, hombres, jóvenes y mayores, sin sesgos por edad o etnia. Eso lo convierte en una herramienta prometedora para poblaciones diversas y con menos representación en estudios clínicos tradicionales.
Nitya Pandey, estudiante del Doctorado en Astronomía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile, fue reconocida a nivel internacional por su proyecto YOSO (You Only Stack Once) for Detecting Unseen NEO Threats, que propone una innovadora forma de detectar asteroides pequeños, rápidos y poco luminosos, una amenaza potencial para el planeta que suele pasar desapercibida con los métodos tradicionales. La distinción fue otorgada por el Premio Schweickart de Defensa Planetaria 2025. La investigadora agregó que el proyecto cumplía con múltiples puntos a favor. “Considero que las principales fortalezas son su facilidad de aplicación y su baja necesidad de recursos informáticos, lo que le hace particularmente atractivo para funcionar en el espacio, donde estos recursos son limitados”, comenta. Postulando a un concurso singular Nitya conoció sobre este concurso por ser parte de la Colaboración Científica del Sistema Solar LSST, donde le hablaron de este premio. “Me di cuenta de que la idea en la que había estado trabajando encajaba bien con sus objetivos. Así que pensé: ¿Por qué no presentarme?”, señala. Así que pasó sus vacaciones de verano preparando su postulación y luego hizo la presentación del proyecto. “Tuvimos 3 etapas de la aplicación, la primera fue proponer la idea en 500 palabras; posteriormente me llamaron para una entrevista y así pase a la final con los mejores proyectos, donde entregamos otra propuesta de mil palabras, en la que elaboré la idea sobre la futura aplicación”. Y aunque no obtuvo el premio principal, sí recibió la mención honorífica, lo que la llena de orgullo. “Ser reconocida entre tantos candidatos internacionales de talento le da aún más valor a la dirección de mi investigación. Adicionalmente, reafirma que lo que hago es importante no sólo a nivel académico, sino también contribuye al esfuerzo global de proteger nuestro planeta de la amenaza de los asteroides”, comenta Nitya. El comité también la puso en contacto con Sam Waldman, director general de Neutralino Space Ventures, empresa que prepara un experimento para probar nuevas técnicas de seguimiento sintético. “Esta conexión abre la posibilidad de que mi trabajo se aplique en el mundo real, lo que es muy emocionante ”, señala. Sobre el Premio Schweickart El Premio Schweickart se llama así en honor del astronauta del Apolo 9 y cofundador de la Fundación B612, Rusty Schweickart, la que busca fomentar ideas que contribuyan de forma concreta a la defensa de la Tierra frente a impactos de asteroides. Cada año, el galardón principal incluye un meteorito autenticado y un premio en efectivo de 10.000 dólares, que este año recayó en los investigadores: Jordan Stone (Imperial College London), Jim Buhler (University of Santiago de Compostela), Youssef Saleh (Cairo University), and Kosuke Ikeya (Imperial College London), por su propuesta de crear un organismo internacional, el Panel de Alteración de la Órbita de Asteroides, para abordar los cambios involuntarios en la órbita de los asteroides ante los futuros planes de exploración espacial. Como menciones honoríficas, además del proyecto de Nitya Pandey, fueron seleccionados los de Chloe Long (Universidad de Colorado en Boulder), Anivid Pedros-Faura (Universidad de Colorado en Boulder) y Rahil Makadia (Universidad de Illinois en Urbana-Champaign), sobre un sistema de guía e información de impacto de asteroides.
El astrofísico, que ha sido polémico por sus teorías sobre la vida más allá del sistema solar, es cauto con sus ideas, pero dice que de no confirmarse que 3I/ATLAS sea un cometa, como ha informado la NASA con altas probabilidades, podría ser un objeto “enviado intencionalmente”. El científico tituló su estudio “ ¿Es el objeto interestelar 3I/ATLAS tecnología alienígena? “. Allí analizó los detalles de su tamaño, movimiento, entre otras características, y apuntó que, de acuerdo con la paradoja del “bosque oscuro”, esta visita al Sol podría ser hostil. Esto último, ya que la teoría del bosque oscuro sugiere que la humanidad aún no ha encontrado vida extraterrestre porque las civilizaciones son hostiles, algunas incluso podrían ser depredadoras y la manera más segura de existir es no siendo detectados. ¿Es el cometa 3I/ATLAS tecnología extraterrestre? El consenso de los astrónomos hasta ahora es que se trata de un cometa helado, que pasará cerca del Sol a finales de octubre y que, posiblemente, no volveremos a ver cuando se abra camino más allá del sistema solar. Pero Avi Loeb dice que una anomalía en su tamaño podría estar indicando otra cosa. Eso último porque hasta ahora el cometa no ha mostrado signos de una cola de gas o polvo a su alrededor, algo que podría observarse cuando se acerque más al Sol, pero de no ser así, ¿qué sería? El astrofísico señala que queda esperar los datos más precisos que se tomarán en los próximos meses, especialmente los del Observatorio Vera C. Rubin, recién inaugurado en Chile, y los telescopios espaciales Hubble y James Webb, pero en tanto, se vale teorizar. “La hipótesis más simple es que 3I/ATLAS es un cometa y que, debido a su gran distancia de la Tierra, no conocemos las características espectrales de su cola gaseosa”, señaló en un ensayo que publicó a raíz del estudio. “Sin embargo, si datos futuros indican la ausencia de una cola cometaria, nos enfrentaremos a la tentadora posibilidad de que no heredó una velocidad aleatoria en el espacio interestelar, sino que fue enviado intencionalmente hacia el sistema solar interior, al pertenecer a una población poco común de objetos interestelares masivos”, apuntó. Las polémicas teorías de Avi Loeb Esta no es la primera vez que Loeb plantea escenarios como estos, de hecho, planteó una hipótesis similar con Oumuamua, que fue el primer objeto interestelar descubierto por los humanos en 2017. Ha sido duramente criticado en la comunidad científica, pero su filosofía radica en no descartar las infinitas posibilidades y seguir investigando. “ En lugar de fingir ser los adultos que saben las respuestas de antemano, conservemos nuestra curiosidad infantil y busquemos evidencia “, dijo en su ensayo. “Nuestro artículo es, en gran medida, un ejercicio pedagógico, con descubrimientos interesantes que merecen ser incluidos en la literatura científica. Con mucho, el resultado más probable será que 3I/ATLAS sea un objeto interestelar completamente natural, probablemente un cometa, y esperamos que los datos astronómicos respalden este probable origen”, explicó. Asimismo, criticó que “el riesgo existencial que supone la inteligencia extraterrestre (IA externa) no se discute con tanta frecuencia como otros riesgos existenciales, como la inteligencia artificial (nuestra IA)”. “Quizás pronto nos demos cuenta de que la extensión de la selección natural al espacio interestelar implica la supervivencia del más apto. En otro ensayo reciente, presenté una lista de métodos para distinguir una nave extraterrestre de una roca interestelar. Esperemos que otros astrónomos la utilicen. Ignorar la opción tecnológica no es señal de inteligencia “, concluyó.
De acuerdo con The New York Times (NYT), Meta ha fichado a Alexandr Wang, de 28 años, fundador y director ejecutivo de la empresa emergente de IA Scale AI, para unirse al nuevo laboratorio de Meta, y podría invertir más de 10.000 millones de dólares en su empresa como parte de un acuerdo que también incorporaría a otros empleados de Scale AI. El rotativo también señala que Meta ha ofrecido cifras multimillonarias a docenas de investigadores de empresas líderes en IA como OpenAI y Google, y algunos han aceptado unirse. Según Bloomberg, Zuckerberg ha liderado personalmente la contratación del equipo de unas 50 personas, e incluso ha reorganizado las oficinas de Meta para que los nuevos empleados se sienten cerca de él. Ambos medios apuntan que Zuckerberg se ha sentido frustrado con el ritmo de desarrollo de la IA de Meta -matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp -, así como por varios lanzamientos de productos que fracasaron, y ha optado por una estrategia más práctica para acelerar el progreso. El mes pasado, Meta retrasó el lanzamiento de su modelo insignia de IA, «Behemoth», debido a las preocupaciones sobre sus capacidades, según informó el Wall Street Journal. OpenAI, Google y otras tecnológicas ya han anunciado que su objetivo es desarrollar una inteligencia artificial general (IAG), máquina que por ahora solo es ficción. En esta carrera tecnológica se está invirtiendo mucho dinero: Microsoft ha invertido más de 13.000 millones de dólares en OpenAI, y Amazon ha invertido 8.000 millones de dólares en la emergente (startup) de inteligencia artificial Anthropic. Zuckerberg creó el primer laboratorio dedicado a IA de la compañía en 2013, tras perder la oportunidad frente a Google al intentar adquirir una emergente pionera llamada DeepMind. DeepMind es ahora el centro de la IA de Google.