La Comisión de Trabajo del Senado retomará la discusión de una iniciativa presentada en 2018 que permitiría la contratación por horas. El Ejecutivo evalúa entregar su patrocinio en medio de un escenario marcado por el aumento del desempleo y la necesidad de impulsar nuevas fórmulas de inserción laboral. Con una tasa de desempleo que alcanzó el 9,1% en el trimestre febrero-abril, el mercado laboral vuelve a instalarse en el centro de la agenda pública. En este contexto, la Comisión de Trabajo del Senado reactivará el análisis de un proyecto de ley que propone incorporar una nueva modalidad de jornada laboral dentro del Código del Trabajo. La iniciativa busca permitir que trabajadores y empleadores acuerden jornadas de hasta 120 horas mensuales o 30 horas semanales, bajo condiciones previamente establecidas y con una serie de mecanismos destinados a compatibilizar flexibilidad y protección laboral. Sin embargo, especialistas advierten que la discusión no debe centrarse únicamente en la creación de esta modalidad, sino también en las garantías que acompañarán su implementación. El debate surge en un momento en que diversos sectores buscan fórmulas para ampliar el empleo formal y facilitar el ingreso de más personas al mercado laboral. Para Camila Cárdenas, directora de Litigación y socia de Soy Honorario, es importante precisar que la propuesta no crea una nueva categoría de trabajador, sino una nueva forma de distribuir la jornada laboral. “Más que hablar de un tipo de contrato, estamos hablando de un tipo de jornada. El trabajador sigue siendo trabajador y no pierde esa calidad. Lo que se busca es incorporar una nueva alternativa al catálogo de jornadas que actualmente contempla el Código del Trabajo”, explica. La abogada sostiene que esta herramienta podría contribuir a formalizar actividades que hoy operan bajo esquemas precarios o informales. “Puede ser una herramienta útil desde el punto de vista de la formalización de trabajadores que actualmente prestan servicios a honorarios o mediante boletas, especialmente en sectores como el turismo y la gastronomía, donde muchas personas trabajan sin acceso a un contrato de trabajo ni a la protección laboral que este otorga”, señala. No obstante, Cárdenas advierte que el proyecto, en su redacción actual, presenta aspectos que requieren una revisión cuidadosa durante la tramitación legislativa. “Hay que ser muy cautos porque la propuesta contiene vacíos normativos que, sin una técnica legislativa adecuada, podrían terminar trasladando la incertidumbre al trabajador más que al empleador”, afirma. Uno de los elementos centrales de la iniciativa es que contempla ciertos resguardos para quienes sean contratados bajo esta modalidad. Entre ellos, establece que si el empleador incumple las condiciones exigidas por la ley, se presumirá la existencia de una jornada completa, otorgando al trabajador todas las remuneraciones y prestaciones asociadas a esa condición. Asimismo, el proyecto garantiza el pago de al menos el 75% de las horas pactadas cuando estas no sean utilizadas por decisión del empleador, además de reconocer derechos como colación, horas extraordinarias y acceso a la totalidad de las garantías contempladas en el Código del Trabajo. Para la especialista, el éxito o fracaso de esta reforma dependerá precisamente del equilibrio que logre alcanzar entre flexibilidad y protección. “La clave está en el sistema de protección que acompañe este proyecto, porque sin eso la flexibilidad puede transformarse en precariedad. Si eso ocurre, se terminaría alejando del objetivo original de la iniciativa, que es promover más empleo formal y mejores oportunidades laborales”, concluye. Con el respaldo que podría entregar el Gobierno y el inicio de su revisión en la Comisión de Trabajo del Senado, la propuesta vuelve a instalar un debate que promete marcar la agenda laboral de los próximos meses y que podría redefinir la forma en que miles de personas se incorporan al mercado laboral chileno. Fuente: Publimetro
La rotación laboral en Chile está en aumento debido a diversos factores que están llevando a los trabajadores a buscar nuevas oportunidades. El estrés, el agotamiento, los malos ambientes laborales, los salarios poco competitivos y la búsqueda de una mejor calidad de vida son algunas de las razones que están impulsando este fenómeno. Según el más reciente Radar del Mercado Laboral, la rotación laboral en Chile alcanzó un 15,4% durante el primer trimestre de 2026, reflejando una mayor movilidad entre trabajadores y un cambio importante en la relación de las personas con el empleo. Este aumento en la rotación laboral se ha vuelto más evidente después de la pandemia, ya que muchos trabajadores han comenzado a reevaluar sus prioridades tanto personales como profesionales. Aspectos como la salud mental, la flexibilidad laboral, el liderazgo interno y el equilibrio entre la vida laboral y personal están cobrando cada vez más importancia a la hora de decidir permanecer en una empresa o buscar nuevas oportunidades. Ignacio Martín, Socio de M&L Consultores, comenta al respecto: “Cambiarse de empresa o trabajo dejó de ser un tema exclusivamente económico, muchas personas hoy en día priorizan espacios con un clima laboral sano, con mejor liderazgo, flexibilidad y posibilidades reales de desarrollo. Cuando esto no ocurre, los trabajadores simplemente comienzan a buscar otras alternativas”. Estudios recientes sobre clima organizacional y satisfacción laboral han revelado que 8 de cada 10 chilenos han considerado renunciar a su trabajo debido a una mala relación con su jefatura. Esto pone de manifiesto cómo los liderazgos internos influyen directamente en las decisiones laborales de las personas. Los especialistas advierten que esta alta rotación no solo afecta a las organizaciones, sino también a nivel individual. Los cambios frecuentes de empleo pueden generar incertidumbre económica, dificultades para acceder a créditos, menor estabilidad financiera y presión emocional asociada a nuevos procesos de adaptación. En cuanto a las empresas, esta situación implica mayores costos en contratación, capacitación, pérdida de conocimiento interno y dificultades para mantener equipos estables en el tiempo. Claudio Aguilar, especialista laboral y CRO de Rex+, destaca: “Las empresas que no entiendan este cambio cultural van a seguir enfrentando una alta fuga de talento. Hoy los trabajadores evalúan mucho más que el sueldo: observan liderazgo, propósito, flexibilidad, ambiente interno y calidad de vida. Las organizaciones que no evolucionen en esos aspectos comienzan rápidamente a perder competitividad”. Desde la perspectiva de los trabajadores, esta rotación laboral refleja un desgaste acumulado que puede afectar tanto la salud mental como la estabilidad económica. Pedro Peña, director y socio de SoyTrabajador, señala: “Hoy existe una sensación cada vez más extendida de que el trabajo no puede seguir significando un deterioro constante en la calidad de vida. Muchos trabajadores están priorizando su bienestar emocional y familiar, incluso por sobre la estabilidad tradicional. Eso demuestra que las personas ya no están dispuestas a tolerar ambientes laborales tóxicos o condiciones que afecten su salud”. Las nuevas generaciones también están cambiando su percepción sobre el trabajo. Permanecer mucho tiempo en una misma empresa ya no se ve necesariamente como sinónimo de éxito o estabilidad, especialmente cuando las condiciones laborales no son sostenibles o son incompatibles con la vida personal. Expertos coinciden en que las organizaciones deben enfocarse no solo en ofrecer mejores remuneraciones, sino también en construir culturas laborales más saludables, flexibles y sostenibles. En un mercado laboral dinámico como el actual, la experiencia completa del trabajador se convierte en uno de los factores clave para atraer y retener talento. Fuente: Publimetro
La Comisión de Trabajo del Senado retomará la discusión de una iniciativa presentada en 2018 que permitiría la contratación por horas. El Ejecutivo evalúa entregar su patrocinio en medio de un escenario marcado por el aumento del desempleo y la necesidad de impulsar nuevas fórmulas de inserción laboral. Con una tasa de desempleo que alcanzó el 9,1% en el trimestre febrero-abril, el mercado laboral vuelve a instalarse en el centro de la agenda pública. En este contexto, la Comisión de Trabajo del Senado reactivará el análisis de un proyecto de ley que propone incorporar una nueva modalidad de jornada laboral dentro del Código del Trabajo. La iniciativa busca permitir que trabajadores y empleadores acuerden jornadas de hasta 120 horas mensuales o 30 horas semanales, bajo condiciones previamente establecidas y con una serie de mecanismos destinados a compatibilizar flexibilidad y protección laboral. Sin embargo, especialistas advierten que la discusión no debe centrarse únicamente en la creación de esta modalidad, sino también en las garantías que acompañarán su implementación. El debate surge en un momento en que diversos sectores buscan fórmulas para ampliar el empleo formal y facilitar el ingreso de más personas al mercado laboral. Para Camila Cárdenas, directora de Litigación y socia de Soy Honorario, es importante precisar que la propuesta no crea una nueva categoría de trabajador, sino una nueva forma de distribuir la jornada laboral. “Más que hablar de un tipo de contrato, estamos hablando de un tipo de jornada. El trabajador sigue siendo trabajador y no pierde esa calidad. Lo que se busca es incorporar una nueva alternativa al catálogo de jornadas que actualmente contempla el Código del Trabajo”, explica. La abogada sostiene que esta herramienta podría contribuir a formalizar actividades que hoy operan bajo esquemas precarios o informales. “Puede ser una herramienta útil desde el punto de vista de la formalización de trabajadores que actualmente prestan servicios a honorarios o mediante boletas, especialmente en sectores como el turismo y la gastronomía, donde muchas personas trabajan sin acceso a un contrato de trabajo ni a la protección laboral que este otorga”, señala. No obstante, Cárdenas advierte que el proyecto, en su redacción actual, presenta aspectos que requieren una revisión cuidadosa durante la tramitación legislativa. “Hay que ser muy cautos porque la propuesta contiene vacíos normativos que, sin una técnica legislativa adecuada, podrían terminar trasladando la incertidumbre al trabajador más que al empleador”, afirma. Uno de los elementos centrales de la iniciativa es que contempla ciertos resguardos para quienes sean contratados bajo esta modalidad. Entre ellos, establece que si el empleador incumple las condiciones exigidas por la ley, se presumirá la existencia de una jornada completa, otorgando al trabajador todas las remuneraciones y prestaciones asociadas a esa condición. Asimismo, el proyecto garantiza el pago de al menos el 75% de las horas pactadas cuando estas no sean utilizadas por decisión del empleador, además de reconocer derechos como colación, horas extraordinarias y acceso a la totalidad de las garantías contempladas en el Código del Trabajo. Para la especialista, el éxito o fracaso de esta reforma dependerá precisamente del equilibrio que logre alcanzar entre flexibilidad y protección. “La clave está en el sistema de protección que acompañe este proyecto, porque sin eso la flexibilidad puede transformarse en precariedad. Si eso ocurre, se terminaría alejando del objetivo original de la iniciativa, que es promover más empleo formal y mejores oportunidades laborales”, concluye. Con el respaldo que podría entregar el Gobierno y el inicio de su revisión en la Comisión de Trabajo del Senado, la propuesta vuelve a instalar un debate que promete marcar la agenda laboral de los próximos meses y que podría redefinir la forma en que miles de personas se incorporan al mercado laboral chileno. Fuente: Publimetro
La rotación laboral en Chile está en aumento debido a diversos factores que están llevando a los trabajadores a buscar nuevas oportunidades. El estrés, el agotamiento, los malos ambientes laborales, los salarios poco competitivos y la búsqueda de una mejor calidad de vida son algunas de las razones que están impulsando este fenómeno. Según el más reciente Radar del Mercado Laboral, la rotación laboral en Chile alcanzó un 15,4% durante el primer trimestre de 2026, reflejando una mayor movilidad entre trabajadores y un cambio importante en la relación de las personas con el empleo. Este aumento en la rotación laboral se ha vuelto más evidente después de la pandemia, ya que muchos trabajadores han comenzado a reevaluar sus prioridades tanto personales como profesionales. Aspectos como la salud mental, la flexibilidad laboral, el liderazgo interno y el equilibrio entre la vida laboral y personal están cobrando cada vez más importancia a la hora de decidir permanecer en una empresa o buscar nuevas oportunidades. Ignacio Martín, Socio de M&L Consultores, comenta al respecto: “Cambiarse de empresa o trabajo dejó de ser un tema exclusivamente económico, muchas personas hoy en día priorizan espacios con un clima laboral sano, con mejor liderazgo, flexibilidad y posibilidades reales de desarrollo. Cuando esto no ocurre, los trabajadores simplemente comienzan a buscar otras alternativas”. Estudios recientes sobre clima organizacional y satisfacción laboral han revelado que 8 de cada 10 chilenos han considerado renunciar a su trabajo debido a una mala relación con su jefatura. Esto pone de manifiesto cómo los liderazgos internos influyen directamente en las decisiones laborales de las personas. Los especialistas advierten que esta alta rotación no solo afecta a las organizaciones, sino también a nivel individual. Los cambios frecuentes de empleo pueden generar incertidumbre económica, dificultades para acceder a créditos, menor estabilidad financiera y presión emocional asociada a nuevos procesos de adaptación. En cuanto a las empresas, esta situación implica mayores costos en contratación, capacitación, pérdida de conocimiento interno y dificultades para mantener equipos estables en el tiempo. Claudio Aguilar, especialista laboral y CRO de Rex+, destaca: “Las empresas que no entiendan este cambio cultural van a seguir enfrentando una alta fuga de talento. Hoy los trabajadores evalúan mucho más que el sueldo: observan liderazgo, propósito, flexibilidad, ambiente interno y calidad de vida. Las organizaciones que no evolucionen en esos aspectos comienzan rápidamente a perder competitividad”. Desde la perspectiva de los trabajadores, esta rotación laboral refleja un desgaste acumulado que puede afectar tanto la salud mental como la estabilidad económica. Pedro Peña, director y socio de SoyTrabajador, señala: “Hoy existe una sensación cada vez más extendida de que el trabajo no puede seguir significando un deterioro constante en la calidad de vida. Muchos trabajadores están priorizando su bienestar emocional y familiar, incluso por sobre la estabilidad tradicional. Eso demuestra que las personas ya no están dispuestas a tolerar ambientes laborales tóxicos o condiciones que afecten su salud”. Las nuevas generaciones también están cambiando su percepción sobre el trabajo. Permanecer mucho tiempo en una misma empresa ya no se ve necesariamente como sinónimo de éxito o estabilidad, especialmente cuando las condiciones laborales no son sostenibles o son incompatibles con la vida personal. Expertos coinciden en que las organizaciones deben enfocarse no solo en ofrecer mejores remuneraciones, sino también en construir culturas laborales más saludables, flexibles y sostenibles. En un mercado laboral dinámico como el actual, la experiencia completa del trabajador se convierte en uno de los factores clave para atraer y retener talento. Fuente: Publimetro