El bienestar psicológico en el país retrocedió a los momentos más críticos del confinamiento sanitario. Según reveló la 12ª ronda del Termómetro de la Salud Mental en Chile Achs-UC, un 18,5% de los encuestados presenta sospecha o presencia de trastornos de salud mental, lo que representa un aumento de 5,8 puntos respecto a 2025 y el peor registro en los últimos cuatro años. El deterioro se manifestó de forma simultánea en múltiples dimensiones clínicas: los síntomas moderados a severos de depresión llegaron al 16,2% —su nivel más alto desde mayo de 2022—, con una marcada brecha de género que impacta mayormente a las mujeres (20,5%) frente a los hombres (11,6%). A esto se suma que la soledad percibida trepó al 21,9%, igualando las cifras de 2021, mientras el insomnio moderado a severo escaló al 14,3% y los cuadros de ansiedad al 17,9%. «Es la primera vez desde la pandemia que observamos un empeoramiento simultáneo en una serie tan amplia de indicadores», advirtió Daniela Campos, jefa técnica de Riesgos Psicosociales de la Achs, destacando la urgencia de coordinar respuestas preventivas continuas tanto en los lugares de trabajo como en la comunidad. Clima, economía e inteligencia artificial Aunque la delincuencia y el crimen organizado (58,1%) siguen liderando las preocupaciones de la población, los mayores aumentos corresponden a factores ligados a la incertidumbre sobre el porvenir. El estrés por el cambio climático aumentó 14,3 puntos porcentuales, alcanzando al 53,8% de los consultados, seguido por la inquietud ante las transformaciones sociopolíticas (52,5%) y el panorama económico futuro (46,7%). La medición incorporó por primera vez el acceso a la salud: cerca de la mitad de los encuestados declaró alto estrés ante el riesgo de no poder costear tratamientos o fármacos (49,4%) o no recibir atención médica adecuada al enfermar (49,2%). En el plano productivo, el temor al desempleo subió al 24,7%, al tiempo que un 23,3% manifestó sentirse altamente estresado ante la posibilidad de que la automatización o la inteligencia artificial impacten su estabilidad laboral o la de su familia. La paradoja del acceso al tratamiento Pese a la alta prevalencia de malestar, persiste una profunda brecha en la búsqueda de asistencia médica. El 61% de las personas con problemas de salud mental no percibe la necesidad de consultar a un especialista, una cifra que asciende al 56% en casos de ansiedad generalizada y al 45,9% en cuadros depresivos. Entre quienes sí reconocieron la necesidad de atenderse pero no lo hicieron, las dificultades económicas y la falta de horas disponibles (54,1%) fueron los mayores obstáculos, seguidos por la creencia de poder resolver la situación por cuenta propia (45,1%). Sin embargo, los datos confirman que la intervención clínica resulta efectiva: el 73,8% de quienes accedieron a terapia psicológica o psiquiátrica reportó mejoras sustanciales en su calidad de vida y un 75,4% se declaró satisfecho con la atención. El estudio, con una muestra representativa de 2.700 personas a nivel urbano nacional, reafirma que el acceso oportuno a especialistas es indispensable para frenar el desgaste psicosocial en Chile. Fuente: cooperativa.cl
Según Ipsos 2026, Chile ha sido identificado como el país con la evaluación más crítica sobre la salud mental juvenil entre 31 naciones. En este contexto, durante el mes de octubre se destaca la importancia de reconocer el malestar que puede pasar desapercibido en medio de las responsabilidades diarias, con el objetivo de brindar ayuda antes de que la situación se convierta en una crisis. El Monitor de Educación Ipsos 2026 revela que el 68% de los encuestados en Chile considera deficiente la salud mental de los jóvenes, superando el promedio global del 48%. Además, un 42% identifica los problemas de salud mental como uno de los principales desafíos de la juventud. Estas cifras reflejan la percepción general de la población y no necesariamente indican un porcentaje de jóvenes diagnosticados. En palabras de Luz María de Costa-Nora, jefa del Área de Atenciones Terapéuticas de Fundación CENFA: “Cumplir con las obligaciones no descarta el sufrimiento emocional y pedir ayuda no debiera depender de haber llegado al límite”. Es fundamental prestar atención a señales como cambios en el ánimo, el descanso y las relaciones, ya que una persona puede aparentar estar bien externamente mientras enfrenta dificultades internas. La Organización Mundial de la Salud destaca la importancia de las condiciones en las que las personas viven, aprenden y trabajan en relación con su salud mental. Factores como la pobreza, la violencia y la desigualdad aumentan el riesgo de padecer afecciones mentales, mientras que relaciones positivas, trabajo decente y lazos comunitarios pueden contribuir a protegerla. En este sentido, es crucial estar atentos a cambios persistentes en el sueño, el aislamiento, la irritabilidad o las dificultades para llevar a cabo actividades habituales. Estos signos pueden indicar un sufrimiento emocional subyacente que requiere atención profesional. En niños y adolescentes, es importante explorar lo que está ocurriendo antes de atribuir estos cambios a una mala actitud. Paz Egaña, directora ejecutiva de Fundación CENFA, destaca: “Este mes debiera ayudarnos a convertir la preocupación en respuestas concretas, con orientación y acompañamiento oportunos, para que pedir ayuda profesional sea una posibilidad real y las familias cuenten con herramientas para apoyar a quienes lo necesitan”. En este sentido, CENFA cumple 60 años acompañando a personas, parejas y familias en busca del bienestar emocional y social. Fuente: Publimetro
En el Mes de la Prevención del Suicidio, la exposición permanente, la comparación y la búsqueda de aprobación digital abren una conversación necesaria. Tomarse una pausa puede disminuir esa presión, pero si el malestar persiste o la desconexión viene acompañada de aislamiento y desesperanza, es importante buscar apoyo profesional. Dejar el entorno digital puede ser un ejercicio de salud mental. Cerrar Instagram, borrar una aplicación o pasar algunos días sin revisar notificaciones puede sentirse como un alivio para quienes viven pendientes de las reacciones, visualizaciones o respuestas de otras personas. Sin embargo, la desconexión digital no produce el mismo efecto en todos ni reemplaza el apoyo psicológico cuando existe un sufrimiento emocional persistente. La conversación adquiere especial relevancia en Chile. Según el informe Growing Up in the Social Media Age, publicado por la OCDE en junio de 2026, los adolescentes chilenos de 15 años pasan más de 45 horas semanales en redes sociales, el registro más alto entre los países analizados y más que una jornada laboral completa. Aunque las plataformas pueden facilitar la comunicación y el sentido de pertenencia, también pueden aumentar la exposición a vidas aparentemente perfectas, comentarios, exclusión y métricas visibles de popularidad. El riesgo no depende únicamente del tiempo conectado, sino de cómo ese uso afecta la autoestima, el descanso, las relaciones y el estado de ánimo. “Una pausa puede ser una forma válida de autocuidado cuando la persona reconoce que cada vez que entra a una red social se siente más ansiosa, triste o insegura. Salir temporalmente de ese espacio puede ayudar a disminuir la comparación y recuperar la atención en la vida cotidiana y la privacidad ”, explica Luz María de Costa-Nora, psicóloga y jefa de Atenciones Terapéuticas de Fundación CENFA. La necesidad de revisar constantemente el teléfono, la angustia cuando una publicación no recibe la respuesta esperada o la sensación de que la vida propia es inferior a la de los demás pueden indicar que la experiencia digital dejó de ser saludable. También es importante observar: “Las métricas pueden hacer que una persona comience a traducir su valor personal en números: cuántos la siguen, quién reaccionó o quién dejó de hacerlo. La ausencia de una respuesta digital puede vivirse como rechazo ”, señala la psicóloga. Cerrar una cuenta no significa necesariamente que alguien atraviese una crisis. Puede responder a la necesidad de descansar, proteger la privacidad o recuperar tiempo. Sin embargo, un alejamiento repentino merece atención si coincide con aislamiento, expresiones de desesperanza, despedidas inusuales o comentarios sobre no querer continuar. En esos casos, no basta con reaccionar a una historia o enviar un mensaje genérico. La intervención efectiva requiere establecer un contacto directo y humano, preguntar cómo se siente la persona, escuchar de forma activa, sin emitir juicios y ofrecer ayuda concreta. Preguntar abiertamente si ha pensado en hacerse daño no instala la idea ni aumenta el riesgo; puede abrir un espacio para que alguien comunique lo que está viviendo. “Si una persona desaparece de las redes, lo importante no es presionarla para que regrese, sino asegurarse de que no haya quedado sola. La prevención también ocurre fuera de la pantalla: en una llamada, una visita o una pregunta sincera y directa ”, enfatiza Luz María de Costa-Nora. Antes de cerrar una cuenta, puede ser útil informar la decisión a personas de confianza, mantener disponibles otros canales de contacto y planificar actividades presenciales. También se pueden desactivar notificaciones, establecer horarios de uso, dejar de seguir contenido que genera malestar y evitar revisar el teléfono antes de dormir. Si después de desconectarse continúan la angustia, la desesperanza, el aislamiento o las ideas de muerte, es necesario buscar apoyo profesional y comunicar lo que ocurre a una persona cercana. La pausa digital puede aliviar ciertos estímulos pero no debe convertirse en una forma solitaria para enfrentar el sufrimiento. Ante una crisis asociada al suicidio se puede llamar gratuitamente desde un celular al *4141 “No estás solo, no estás sola”, disponible las 24 horas todos los días. También está disponible Salud Responde en el 600 360 7777, con atención profesional continua. Fuente: Publimetro
En medio de la discusión sobre el cambio de hora en Chile, más de 70 organizaciones vinculadas a la salud han solicitado al Presidente José Antonio Kast suspender la modificación programada para el próximo sábado 5 de septiembre y avanzar hacia la eliminación definitiva de esta medida. La petición, encabezada por el presidente de la Red Nacional de Salud, doctor Patricio Mardónez, fue plasmada en una carta dirigida a La Moneda. En ella, las agrupaciones argumentan que la alternancia entre horario de invierno y verano podría tener consecuencias negativas para la salud de la población. No se puede seguir jugando con el reloj biológico de las personas como si se tratara de un simple ajuste administrativo, expresó Mardónez al fundamentar la solicitud. Esta no es la primera vez que se plantea esta preocupación. En años anteriores, Mardónez había solicitado al Gobierno suspender el cambio de hora y evaluar su continuidad. En esta ocasión, las organizaciones proponen dos medidas concretas: suspender inmediatamente el próximo cambio de hora y poner fin definitivamente a la modificación estacional de los relojes en Chile. La propuesta es establecer un huso horario único y permanente que considere los efectos del horario en la salud y el reloj biológico de las personas. La Red Nacional de Salud aboga por adoptar permanentemente el huso GMT-4 para reducir los impactos asociados a los cambios horarios. Entre las organizaciones adherentes se encuentran grupos relacionados con autismo, neurodivergencia, discapacidad, cuidadores y asociaciones de pacientes en distintas zonas del país. Uno de los principales argumentos presentados es la alteración del ciclo circadiano, que regula procesos como el sueño y la vigilia. Según los firmantes, modificar bruscamente los horarios puede generar problemas de adaptación, fatiga y alteraciones del sueño, especialmente en grupos vulnerables como adultos mayores y personas autistas. Además, se destaca la preocupación por la seguridad vial. Las organizaciones señalan que la fatiga y la alteración del sueño pueden afectar los tiempos de reacción y la atención después del cambio horario. Hasta el momento, el cambio de hora sigue programado para la noche del sábado 5 de septiembre. En gran parte de Chile continental, los relojes deberán adelantarse 60 minutos a las 24:00 horas del sábado para dar inicio al horario de verano UTC-3 el domingo 6 de septiembre. El ajuste no aplicará en Aysén ni en Magallanes y la Antártica Chilena, regiones que mantienen UTC-3 todo el año. En Rapa Nui e isla Salas y Gómez, el cambio se realizará a las 22:00 horas locales. Hasta ahora no hay información oficial sobre una posible suspensión del cambio programado para septiembre. La solicitud de las organizaciones queda pendiente de una respuesta por parte del Ejecutivo. Fuente: Publimetro
Los videojuegos podrían tener una función que va más allá del entretenimiento: ayudar a prevenir problemas de salud mental entre los adolescentes. Investigadores exploran el potencial de las intervenciones digitales para desarrollar habilidades que permitan a los jóvenes enfrentar mejor situaciones difíciles y reducir factores asociados con la depresión. La investigación parte de la idea de utilizar un medio familiar para los adolescentes como vehículo de prevención. Los videojuegos pueden presentar situaciones y decisiones dentro de un entorno interactivo, permitiendo que los jóvenes practiquen diferentes formas de responder ante desafíos emocionales y sociales. “Los juegos serios destinados a la prevención y la promoción de la salud mental constituyen un ámbito en rápido crecimiento”, aseguró Lynn E. Fiellin, profesora de Ciencias de Datos Biomédicos de Dartmouth. INVOLUCRAR A LOS JÓVENES Lynn E. Fiellin, una de las investigadoras vinculadas a este campo en Dartmouth, ha destacado que el diseño de estas herramientas debe contar con la participación de los propios adolescentes. Su equipo desarrolla videojuegos basados en evidencia y utiliza las experiencias de los jóvenes para hacer que las intervenciones sean más cercanas a su realidad. El objetivo no es sustituir la atención profesional, sino explorar si las herramientas digitales pueden complementar las estrategias tradicionales de prevención. Investigaciones del equipo de Dartmouth han utilizado ensayos controlados para evaluar intervenciones mediante videojuegos dirigidas a adolescentes, incluyendo proyectos relacionados con salud mental y prevención de conductas de riesgo. Play2prevent Fuente: Publimetro
El bienestar psicológico en el país retrocedió a los momentos más críticos del confinamiento sanitario. Según reveló la 12ª ronda del Termómetro de la Salud Mental en Chile Achs-UC, un 18,5% de los encuestados presenta sospecha o presencia de trastornos de salud mental, lo que representa un aumento de 5,8 puntos respecto a 2025 y el peor registro en los últimos cuatro años. El deterioro se manifestó de forma simultánea en múltiples dimensiones clínicas: los síntomas moderados a severos de depresión llegaron al 16,2% —su nivel más alto desde mayo de 2022—, con una marcada brecha de género que impacta mayormente a las mujeres (20,5%) frente a los hombres (11,6%). A esto se suma que la soledad percibida trepó al 21,9%, igualando las cifras de 2021, mientras el insomnio moderado a severo escaló al 14,3% y los cuadros de ansiedad al 17,9%. «Es la primera vez desde la pandemia que observamos un empeoramiento simultáneo en una serie tan amplia de indicadores», advirtió Daniela Campos, jefa técnica de Riesgos Psicosociales de la Achs, destacando la urgencia de coordinar respuestas preventivas continuas tanto en los lugares de trabajo como en la comunidad. Clima, economía e inteligencia artificial Aunque la delincuencia y el crimen organizado (58,1%) siguen liderando las preocupaciones de la población, los mayores aumentos corresponden a factores ligados a la incertidumbre sobre el porvenir. El estrés por el cambio climático aumentó 14,3 puntos porcentuales, alcanzando al 53,8% de los consultados, seguido por la inquietud ante las transformaciones sociopolíticas (52,5%) y el panorama económico futuro (46,7%). La medición incorporó por primera vez el acceso a la salud: cerca de la mitad de los encuestados declaró alto estrés ante el riesgo de no poder costear tratamientos o fármacos (49,4%) o no recibir atención médica adecuada al enfermar (49,2%). En el plano productivo, el temor al desempleo subió al 24,7%, al tiempo que un 23,3% manifestó sentirse altamente estresado ante la posibilidad de que la automatización o la inteligencia artificial impacten su estabilidad laboral o la de su familia. La paradoja del acceso al tratamiento Pese a la alta prevalencia de malestar, persiste una profunda brecha en la búsqueda de asistencia médica. El 61% de las personas con problemas de salud mental no percibe la necesidad de consultar a un especialista, una cifra que asciende al 56% en casos de ansiedad generalizada y al 45,9% en cuadros depresivos. Entre quienes sí reconocieron la necesidad de atenderse pero no lo hicieron, las dificultades económicas y la falta de horas disponibles (54,1%) fueron los mayores obstáculos, seguidos por la creencia de poder resolver la situación por cuenta propia (45,1%). Sin embargo, los datos confirman que la intervención clínica resulta efectiva: el 73,8% de quienes accedieron a terapia psicológica o psiquiátrica reportó mejoras sustanciales en su calidad de vida y un 75,4% se declaró satisfecho con la atención. El estudio, con una muestra representativa de 2.700 personas a nivel urbano nacional, reafirma que el acceso oportuno a especialistas es indispensable para frenar el desgaste psicosocial en Chile. Fuente: cooperativa.cl
Según Ipsos 2026, Chile ha sido identificado como el país con la evaluación más crítica sobre la salud mental juvenil entre 31 naciones. En este contexto, durante el mes de octubre se destaca la importancia de reconocer el malestar que puede pasar desapercibido en medio de las responsabilidades diarias, con el objetivo de brindar ayuda antes de que la situación se convierta en una crisis. El Monitor de Educación Ipsos 2026 revela que el 68% de los encuestados en Chile considera deficiente la salud mental de los jóvenes, superando el promedio global del 48%. Además, un 42% identifica los problemas de salud mental como uno de los principales desafíos de la juventud. Estas cifras reflejan la percepción general de la población y no necesariamente indican un porcentaje de jóvenes diagnosticados. En palabras de Luz María de Costa-Nora, jefa del Área de Atenciones Terapéuticas de Fundación CENFA: “Cumplir con las obligaciones no descarta el sufrimiento emocional y pedir ayuda no debiera depender de haber llegado al límite”. Es fundamental prestar atención a señales como cambios en el ánimo, el descanso y las relaciones, ya que una persona puede aparentar estar bien externamente mientras enfrenta dificultades internas. La Organización Mundial de la Salud destaca la importancia de las condiciones en las que las personas viven, aprenden y trabajan en relación con su salud mental. Factores como la pobreza, la violencia y la desigualdad aumentan el riesgo de padecer afecciones mentales, mientras que relaciones positivas, trabajo decente y lazos comunitarios pueden contribuir a protegerla. En este sentido, es crucial estar atentos a cambios persistentes en el sueño, el aislamiento, la irritabilidad o las dificultades para llevar a cabo actividades habituales. Estos signos pueden indicar un sufrimiento emocional subyacente que requiere atención profesional. En niños y adolescentes, es importante explorar lo que está ocurriendo antes de atribuir estos cambios a una mala actitud. Paz Egaña, directora ejecutiva de Fundación CENFA, destaca: “Este mes debiera ayudarnos a convertir la preocupación en respuestas concretas, con orientación y acompañamiento oportunos, para que pedir ayuda profesional sea una posibilidad real y las familias cuenten con herramientas para apoyar a quienes lo necesitan”. En este sentido, CENFA cumple 60 años acompañando a personas, parejas y familias en busca del bienestar emocional y social. Fuente: Publimetro
En el Mes de la Prevención del Suicidio, la exposición permanente, la comparación y la búsqueda de aprobación digital abren una conversación necesaria. Tomarse una pausa puede disminuir esa presión, pero si el malestar persiste o la desconexión viene acompañada de aislamiento y desesperanza, es importante buscar apoyo profesional. Dejar el entorno digital puede ser un ejercicio de salud mental. Cerrar Instagram, borrar una aplicación o pasar algunos días sin revisar notificaciones puede sentirse como un alivio para quienes viven pendientes de las reacciones, visualizaciones o respuestas de otras personas. Sin embargo, la desconexión digital no produce el mismo efecto en todos ni reemplaza el apoyo psicológico cuando existe un sufrimiento emocional persistente. La conversación adquiere especial relevancia en Chile. Según el informe Growing Up in the Social Media Age, publicado por la OCDE en junio de 2026, los adolescentes chilenos de 15 años pasan más de 45 horas semanales en redes sociales, el registro más alto entre los países analizados y más que una jornada laboral completa. Aunque las plataformas pueden facilitar la comunicación y el sentido de pertenencia, también pueden aumentar la exposición a vidas aparentemente perfectas, comentarios, exclusión y métricas visibles de popularidad. El riesgo no depende únicamente del tiempo conectado, sino de cómo ese uso afecta la autoestima, el descanso, las relaciones y el estado de ánimo. “Una pausa puede ser una forma válida de autocuidado cuando la persona reconoce que cada vez que entra a una red social se siente más ansiosa, triste o insegura. Salir temporalmente de ese espacio puede ayudar a disminuir la comparación y recuperar la atención en la vida cotidiana y la privacidad ”, explica Luz María de Costa-Nora, psicóloga y jefa de Atenciones Terapéuticas de Fundación CENFA. La necesidad de revisar constantemente el teléfono, la angustia cuando una publicación no recibe la respuesta esperada o la sensación de que la vida propia es inferior a la de los demás pueden indicar que la experiencia digital dejó de ser saludable. También es importante observar: “Las métricas pueden hacer que una persona comience a traducir su valor personal en números: cuántos la siguen, quién reaccionó o quién dejó de hacerlo. La ausencia de una respuesta digital puede vivirse como rechazo ”, señala la psicóloga. Cerrar una cuenta no significa necesariamente que alguien atraviese una crisis. Puede responder a la necesidad de descansar, proteger la privacidad o recuperar tiempo. Sin embargo, un alejamiento repentino merece atención si coincide con aislamiento, expresiones de desesperanza, despedidas inusuales o comentarios sobre no querer continuar. En esos casos, no basta con reaccionar a una historia o enviar un mensaje genérico. La intervención efectiva requiere establecer un contacto directo y humano, preguntar cómo se siente la persona, escuchar de forma activa, sin emitir juicios y ofrecer ayuda concreta. Preguntar abiertamente si ha pensado en hacerse daño no instala la idea ni aumenta el riesgo; puede abrir un espacio para que alguien comunique lo que está viviendo. “Si una persona desaparece de las redes, lo importante no es presionarla para que regrese, sino asegurarse de que no haya quedado sola. La prevención también ocurre fuera de la pantalla: en una llamada, una visita o una pregunta sincera y directa ”, enfatiza Luz María de Costa-Nora. Antes de cerrar una cuenta, puede ser útil informar la decisión a personas de confianza, mantener disponibles otros canales de contacto y planificar actividades presenciales. También se pueden desactivar notificaciones, establecer horarios de uso, dejar de seguir contenido que genera malestar y evitar revisar el teléfono antes de dormir. Si después de desconectarse continúan la angustia, la desesperanza, el aislamiento o las ideas de muerte, es necesario buscar apoyo profesional y comunicar lo que ocurre a una persona cercana. La pausa digital puede aliviar ciertos estímulos pero no debe convertirse en una forma solitaria para enfrentar el sufrimiento. Ante una crisis asociada al suicidio se puede llamar gratuitamente desde un celular al *4141 “No estás solo, no estás sola”, disponible las 24 horas todos los días. También está disponible Salud Responde en el 600 360 7777, con atención profesional continua. Fuente: Publimetro
En medio de la discusión sobre el cambio de hora en Chile, más de 70 organizaciones vinculadas a la salud han solicitado al Presidente José Antonio Kast suspender la modificación programada para el próximo sábado 5 de septiembre y avanzar hacia la eliminación definitiva de esta medida. La petición, encabezada por el presidente de la Red Nacional de Salud, doctor Patricio Mardónez, fue plasmada en una carta dirigida a La Moneda. En ella, las agrupaciones argumentan que la alternancia entre horario de invierno y verano podría tener consecuencias negativas para la salud de la población. No se puede seguir jugando con el reloj biológico de las personas como si se tratara de un simple ajuste administrativo, expresó Mardónez al fundamentar la solicitud. Esta no es la primera vez que se plantea esta preocupación. En años anteriores, Mardónez había solicitado al Gobierno suspender el cambio de hora y evaluar su continuidad. En esta ocasión, las organizaciones proponen dos medidas concretas: suspender inmediatamente el próximo cambio de hora y poner fin definitivamente a la modificación estacional de los relojes en Chile. La propuesta es establecer un huso horario único y permanente que considere los efectos del horario en la salud y el reloj biológico de las personas. La Red Nacional de Salud aboga por adoptar permanentemente el huso GMT-4 para reducir los impactos asociados a los cambios horarios. Entre las organizaciones adherentes se encuentran grupos relacionados con autismo, neurodivergencia, discapacidad, cuidadores y asociaciones de pacientes en distintas zonas del país. Uno de los principales argumentos presentados es la alteración del ciclo circadiano, que regula procesos como el sueño y la vigilia. Según los firmantes, modificar bruscamente los horarios puede generar problemas de adaptación, fatiga y alteraciones del sueño, especialmente en grupos vulnerables como adultos mayores y personas autistas. Además, se destaca la preocupación por la seguridad vial. Las organizaciones señalan que la fatiga y la alteración del sueño pueden afectar los tiempos de reacción y la atención después del cambio horario. Hasta el momento, el cambio de hora sigue programado para la noche del sábado 5 de septiembre. En gran parte de Chile continental, los relojes deberán adelantarse 60 minutos a las 24:00 horas del sábado para dar inicio al horario de verano UTC-3 el domingo 6 de septiembre. El ajuste no aplicará en Aysén ni en Magallanes y la Antártica Chilena, regiones que mantienen UTC-3 todo el año. En Rapa Nui e isla Salas y Gómez, el cambio se realizará a las 22:00 horas locales. Hasta ahora no hay información oficial sobre una posible suspensión del cambio programado para septiembre. La solicitud de las organizaciones queda pendiente de una respuesta por parte del Ejecutivo. Fuente: Publimetro
Los videojuegos podrían tener una función que va más allá del entretenimiento: ayudar a prevenir problemas de salud mental entre los adolescentes. Investigadores exploran el potencial de las intervenciones digitales para desarrollar habilidades que permitan a los jóvenes enfrentar mejor situaciones difíciles y reducir factores asociados con la depresión. La investigación parte de la idea de utilizar un medio familiar para los adolescentes como vehículo de prevención. Los videojuegos pueden presentar situaciones y decisiones dentro de un entorno interactivo, permitiendo que los jóvenes practiquen diferentes formas de responder ante desafíos emocionales y sociales. “Los juegos serios destinados a la prevención y la promoción de la salud mental constituyen un ámbito en rápido crecimiento”, aseguró Lynn E. Fiellin, profesora de Ciencias de Datos Biomédicos de Dartmouth. INVOLUCRAR A LOS JÓVENES Lynn E. Fiellin, una de las investigadoras vinculadas a este campo en Dartmouth, ha destacado que el diseño de estas herramientas debe contar con la participación de los propios adolescentes. Su equipo desarrolla videojuegos basados en evidencia y utiliza las experiencias de los jóvenes para hacer que las intervenciones sean más cercanas a su realidad. El objetivo no es sustituir la atención profesional, sino explorar si las herramientas digitales pueden complementar las estrategias tradicionales de prevención. Investigaciones del equipo de Dartmouth han utilizado ensayos controlados para evaluar intervenciones mediante videojuegos dirigidas a adolescentes, incluyendo proyectos relacionados con salud mental y prevención de conductas de riesgo. Play2prevent Fuente: Publimetro