














Debate por eficacia del Estado ante arribo de biministros
Parlamentarios y oposición se pronuncian sobre la llegada de un solo personero para dos carteras y la eficiencia de un Estado más pequeño.
21 de mayo de 2026
El reciente nombramiento de biministros por parte del Ejecutivo ha generado un intenso debate sobre la estructura del gobierno, trascendiendo la mera reorganización de gabinete. Lo que en un principio se planteó como una estrategia para agilizar la agenda legislativa y económica, ahora se percibe como una oportunidad única y un experimento político para evaluar la eficiencia y necesidad real del aparato estatal.
En medio de esta discusión, surgen posturas que abogan por una profunda reestructuración de la administración pública. "Si bien no tengo ninguna información oficial al respecto, creo que se debe aprovechar el nombramiento de biministros para demostrar que se puede hacer un muy buen trabajo con menos funcionarios, vale decir, con un estado más pequeño pero eficiente", señala el diputado UDI, Marco Antonio Sulantay.
Esta premisa plantea la posibilidad de que la concentración de carteras bajo una sola autoridad no sea solo una medida temporal ante crisis, sino el primer paso hacia una modernización definitiva. La experiencia de tener a un secretario de Estado liderando dos ministerios simultáneamente plantea la interrogante crucial: si una sola jefatura puede coordinar exitosamente dos áreas estratégicas, ¿son realmente necesarios todos los ministerios actuales?
Para los defensores de la austeridad fiscal, la respuesta es negativa. Existe confianza en que la calidad profesional de los secretarios de Estado demostrará que es posible prescindir de algunas carteras o servicios que duplican funciones o generan burocracia innecesaria.
Desde la perspectiva de la gestión pública, un "Estado grande" no garantiza eficacia ni protección. Por el contrario, la superposición de ministerios suele ralentizar decisiones, fragmentar presupuestos y crear feudos institucionales que obstaculizan inversiones y ayudas sociales. En este sentido, la biministralidad se convierte en un laboratorio para evaluar si fusionar ministerios bajo un mismo liderazgo resulta en mayor eficiencia y menor gasto operativo.
Por otro lado, sectores de oposición y defensores del servicio público tradicional expresan preocupación ante esta lectura. Argumentan que reducir personal o eliminar ministerios debilita la capacidad estatal para responder a demandas ciudadanas complejas en áreas como salud, educación o vivienda. Para ellos, la biministralidad es una medida excepcional de gestión y no una declaración ideológica de reducción fiscal.
En medio del debate económico, surge el interés por optimizar los recursos humanos del Estado en tiempos de restricción presupuestaria. La ciudadanía ve con buenos ojos la posibilidad de "hacer más con menos", eliminando asesores redundantes y estructuras paralelas que inflan el aparato estatal.
El desenlace de esta gestión biministerial será determinante para los próximos ciclos políticos. Si los ministros logran articular agendas eficientes y reducir tiempos de respuesta sin burocracia excesiva, se habrá sentado un precedente histórico. La discusión ya no será sobre si el Estado debe crecer, sino sobre cómo acelerar su modernización eliminando servicios obsoletos y concentrando esfuerzos en carteras unificadas y altamente competentes. Los resultados hablarán por sí solos.
Fuente: DiarioElDia Región



























