














Profesores respaldan detectores de metales
Docentes valoran la iniciativa ante hechos de violencia, pero señalan que no es una solución definitiva. Destacan la importancia de intervenir en salud mental, familia y convivencia escolar.
4 de abril de 2026
La propuesta reciente de instalar pórticos detectores de metales y realizar revisiones de mochilas en establecimientos educacionales ha generado un intenso debate en el país. Esta medida surge en medio de una creciente preocupación por la violencia escolar, agravada por el trágico incidente en Calama, donde una inspectora perdió la vida tras ser apuñalada por un estudiante, causando conmoción a nivel nacional.
En la Región de Coquimbo, aunque no se han registrado eventos tan graves, sí se han reportado episodios de agresiones entre estudiantes, amenazas a docentes y situaciones complejas de convivencia dentro de las comunidades educativas. Esto ha encendido las alarmas en autoridades y equipos escolares.
Profesores de diferentes establecimientos coinciden en que la instalación de estos dispositivos puede proporcionar mayor seguridad inmediata, pero advierten que es una solución reactiva que no aborda las causas estructurales del problema.
"Encuentro que es una muy buena medida, una medida ejemplar para evitar muchos riesgos en el colegio (...) estamos sobrepasados con la violencia", señala Marisol, profesora de Ciencias.
Marisol también destaca que la raíz del problema es más profunda y está relacionada con el estado emocional de las personas. Advierte que "la salud mental en Chile es cara y escasa".
"El detector de metales puede evitar que entren armas, pero la violencia va a seguir ahí (...) eso se enseña desde la casa", afirma Constanza, profesora de Castellano y Filosofía.
Constanza hace hincapié en la importancia de la formación valórica desde el hogar como clave para abordar la violencia. También alerta sobre la falta de empatía entre los estudiantes, evidenciada tras el caso de Calama.
"Si esto me va a dar seguridad como docente, yo estaría a favor (...) pero es lamentable que hayamos llegado a esto", sostiene Felipe, otro docente.
Felipe reconoce que la medida extrema podría ser necesaria en ciertos contextos. Por otro lado, Karla compara esta iniciativa con una solución superficial y lo describe como "una aspirina" que no aborda el problema subyacente.
Los docentes coinciden en que el impacto de la violencia no solo es físico, sino también emocional, afectando directamente los procesos de aprendizaje. Mientras continúa el debate a nivel nacional, queda claro que reforzar la seguridad es urgente pero insuficiente. El desafío sigue siendo abordar las causas estructurales de la violencia escolar.
Fuente: DiarioElDia Región































