Un estudio científico realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Arizona en Estados Unidos ha arrojado nuevas luces sobre la razón por la cual los perros de razas grandes suelen tener una esperanza de vida menor que los de razas pequeñas. Según el análisis del ADN de 864 perros, ciertos cambios relacionados con el envejecimiento ocurren más rápidamente en los animales de mayor tamaño. Publicado en la revista científica Science, el estudio apunta a un mecanismo conocido como pérdida de metilación del ADN, el cual podría favorecer la actividad de elementos genéticos y contribuir al deterioro celular asociado con la edad. Conforme los perros envejecen, pierden progresivamente ciertas marcas químicas que regulan la actividad del ADN, lo que puede llevar a problemas como inestabilidad genética y enfermedades asociadas con la edad, incluido el cáncer. En particular, se observó que los elementos genéticos LINE1, conocidos como genes saltarines, presentan una disminución en la metilación conforme los perros envejecen. Este proceso ocurre a una velocidad aproximadamente un 35% mayor en las razas gigantes en comparación con las razas pequeñas, lo que podría explicar la relación entre el tamaño corporal y la menor esperanza de vida. Además, se identificaron variaciones entre machos y hembras, siendo que los elementos LINE1 del cromosoma X presentaron mayores niveles de metilación en los machos. Estos hallazgos abren nuevas posibilidades para investigar las diferencias biológicas asociadas con el envejecimiento tanto en perros como posiblemente en humanos. Los resultados obtenidos podrían contribuir al estudio de la longevidad humana, ya que los perros comparten numerosos factores ambientales con las personas y reciben atención veterinaria a lo largo de su vida. Aunque se requiere más investigación para comprender completamente las implicaciones de estos cambios moleculares, este descubrimiento ofrece una nueva perspectiva sobre cómo el tamaño corporal puede influir en el proceso de envejecimiento y la esperanza de vida tanto en perros como potencialmente en seres humanos. Fuente: Publimetro
Un reciente estudio publicado en PLOS Medicine revela que la calidad del sueño, más que la cantidad de horas dormidas, puede tener un impacto significativo en la salud a largo plazo. La investigación analizó los patrones de sueño de 95,559 participantes del UK Biobank y encontró que una mayor cantidad de sueño REM se asociaba con un menor riesgo de desarrollar 83 enfermedades. Los resultados destacan la importancia del sueño profundo, la regularidad del descanso y la duración total de cada noche. Para llevar a cabo el estudio, los participantes utilizaron acelerómetros en la muñeca durante siete días y noches consecutivos. Posteriormente, fueron seguidos durante una mediana de 8.9 años para comparar esos patrones con 1,049 resultados de salud. Según el estudio, una mayor cantidad de sueño REM se relacionó con un menor riesgo de 83 enfermedades pertenecientes a 12 categorías diferentes, incluyendo insuficiencia cardiaca, demencia y parkinsonismo. Asimismo, el sueño profundo mostró asociaciones favorables con siete padecimientos como diabetes tipo 2 y depresión mayor. La duración total del descanso también resultó ser un factor determinante. Para la mayoría de las enfermedades analizadas, los niveles de menor riesgo se encontraron entre seis y ocho horas de sueño por noche. Por otro lado, aquellos que dormían menos de cinco horas presentaron un mayor riesgo en 37 enfermedades. El estudio también señaló que una mayor irregularidad en el sueño y pasar más tiempo despierto después de haberse dormido estuvieron asociados con un mayor riesgo de ciertos padecimientos. Sin embargo, los investigadores advierten que estos resultados deben interpretarse con cautela. A pesar de las asociaciones encontradas, el estudio es observacional y no demuestra que una mayor cantidad de sueño REM o profundo sea la causa directa de una reducción del riesgo. Además, las fases del sueño fueron estimadas a partir de datos obtenidos mediante dispositivos colocados en la muñeca y un algoritmo, lo que podría limitar la precisión de los resultados. En resumen, este trabajo destaca la importancia de considerar diversos componentes del sueño más allá de simplemente sumar horas cada noche. La duración, las fases, la regularidad y las interrupciones juegan un papel crucial en la salud general relacionada con el descanso nocturno. Fuente: Publimetro
El herpes zóster, también conocido como culebrilla, es una enfermedad que suele asociarse comúnmente con personas mayores de 50 años, pero también puede manifestarse en adultos jóvenes. Los primeros síntomas pueden incluir dolor, ardor u hormigueo, incluso antes de la aparición de las características ampollas. Reconocer estos signos y buscar atención médica a tiempo puede ayudar a prevenir complicaciones. Este virus es causado por el mismo que provoca la varicela, el virus varicela-zóster. Después de superar la varicela, este virus permanece inactivo en el organismo y puede reactivarse años más tarde, dando lugar al herpes zóster. Haber padecido varicela previamente es el principal factor de riesgo para desarrollar esta enfermedad, y el riesgo aumenta con la edad y en personas con el sistema inmunológico debilitado. La Organización Mundial de la Salud reconoce que los periodos de estrés pueden favorecer la reactivación del virus en algunas personas, aunque no es la causa exclusiva. Es importante destacar que los síntomas del herpes zóster no se limitan a la erupción cutánea; pueden incluir fiebre, dolor de cabeza, escalofríos o cansancio. Una complicación frecuente del herpes zóster es la neuralgia posherpética, un dolor relacionado con los nervios que puede persistir durante meses o años después de que las lesiones cutáneas hayan desaparecido. Por ello, es crucial buscar atención médica ante cualquier síntoma anormal en la piel que pueda indicar la presencia de esta enfermedad. La vacunación se presenta como una herramienta efectiva para prevenir el herpes zóster y sus complicaciones. Es recomendable consultar con un profesional de la salud para determinar si la vacuna está indicada según las circunstancias individuales de cada persona. En cuanto a la transmisión del virus, es importante señalar que una persona con herpes zóster no puede contagiar directamente esta enfermedad a otra persona. Sin embargo, el virus presente en las ampollas puede transmitirse a individuos susceptibles que nunca han tenido varicela, lo que podría desencadenar un caso de varicela en lugar de herpes zóster. En resumen, el herpes zóster no distingue edades y puede afectar tanto a adultos jóvenes como a personas mayores. La prevención y el diagnóstico temprano son fundamentales para evitar complicaciones y mejorar el pronóstico de esta enfermedad. Fuente: Publimetro
Un reciente estudio científico ha revelado que la práctica de la atención plena, la gratitud y el entrenamiento del optimismo puede tener un impacto positivo en la salud cardiovascular en un corto período de tiempo. Investigadores de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign llevaron a cabo un análisis de 18 ensayos clínicos aleatorizados y encontraron que estas intervenciones estaban asociadas con mejoras significativas en la presión arterial, la inflamación y otros factores de riesgo relacionados con enfermedades cardíacas. Los programas estudiados tenían una duración de entre seis y 12 semanas e incluían sesiones semanales combinadas con actividades para realizar en casa. Algunos programas también incorporaron el uso de aplicaciones, mensajes de texto, llamadas telefónicas, diarios personales y reuniones presenciales. Entre los resultados más destacados, se observó que los programas de atención plena realizados durante ocho semanas lograron reducir la presión arterial sistólica y ciertos marcadores inflamatorios en personas con hipertensión o antecedentes de problemas cardiovasculares. Según Rosalba Hernandez, profesora de trabajo social en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, Programas basados en la atención plena (...) redujeron la presión arterial sistólica y disminuyeron marcadores inflamatorios. El estudio también resalta la importancia de incorporar la salud mental y conductual en la prevención y tratamiento de enfermedades cardiovasculares. Publicado en Cardiology Clinics, sugiere que prácticas como la gratitud, el optimismo y la atención plena pueden complementar otras estrategias para proteger la salud del corazón. Los investigadores señalan que mantener algunos cambios conductuales a largo plazo puede requerir un seguimiento menos intensivo pero continuo después de las primeras ocho a 12 semanas. En resumen, estos hallazgos subrayan el papel crucial que juegan las intervenciones psicológicas y conductuales en el cuidado del corazón. Fuente: Publimetro
Un estudio realizado en ratones encontró que la sucralosa y la stevia pueden modificar la microbiota intestinal, el metabolismo y la actividad de ciertos genes, y que algunos de estos cambios podrían mantenerse incluso en generaciones que nunca estuvieron expuestas directamente a los endulzantes. Los investigadores advierten, sin embargo, que los resultados todavía no permiten afirmar que ocurra lo mismo en seres humanos. Para analizar los posibles efectos a largo plazo, los científicos dividieron a 47 ratones en tres grupos: uno recibió agua simple y los otros dos consumieron agua con sucralosa o stevia. Posteriormente, los animales fueron reproducidos durante dos generaciones y sus descendientes únicamente recibieron agua. Los investigadores evaluaron la tolerancia a la glucosa, la microbiota intestinal, los ácidos grasos de cadena corta y la actividad de genes relacionados con el metabolismo y la inflamación. “Podría ser razonable considerar la moderación en el consumo de estos aditivos ”, de acuerdo con Francisca Concha Celume, profesora de la Universidad de Chile y autora principal del estudio. MODIFICACIONES EN BACTERIAS, MICROBIOTA Y GENES Ambos endulzantes produjeron modificaciones en las bacterias intestinales y redujeron los niveles de ácidos grasos de cadena corta, sustancias producidas por la microbiota que participan en distintos procesos del organismo. Sin embargo, los efectos asociados con la sucralosa fueron más intensos y persistentes. En los ratones expuestos se observaron cambios en la composición de la microbiota, con un aumento de bacterias potencialmente perjudiciales y una reducción de especies consideradas beneficiosas. Los investigadores también detectaron alteraciones en genes relacionados con la inflamación y el metabolismo que permanecieron hasta dos generaciones después de la exposición inicial a la sucralosa. En el caso de la stevia, los cambios fueron más débiles y no se mantuvieron más allá de una generación. No obstante, el equipo enfatiza que los ratones no desarrollaron diabetes y que los resultados muestran asociaciones, no una relación causal comprobada. Al tratarse de un estudio en animales, todavía será necesario determinar si estos efectos pueden presentarse en humanos. Fuente: Publimetro
Un estudio científico realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Arizona en Estados Unidos ha arrojado nuevas luces sobre la razón por la cual los perros de razas grandes suelen tener una esperanza de vida menor que los de razas pequeñas. Según el análisis del ADN de 864 perros, ciertos cambios relacionados con el envejecimiento ocurren más rápidamente en los animales de mayor tamaño. Publicado en la revista científica Science, el estudio apunta a un mecanismo conocido como pérdida de metilación del ADN, el cual podría favorecer la actividad de elementos genéticos y contribuir al deterioro celular asociado con la edad. Conforme los perros envejecen, pierden progresivamente ciertas marcas químicas que regulan la actividad del ADN, lo que puede llevar a problemas como inestabilidad genética y enfermedades asociadas con la edad, incluido el cáncer. En particular, se observó que los elementos genéticos LINE1, conocidos como genes saltarines, presentan una disminución en la metilación conforme los perros envejecen. Este proceso ocurre a una velocidad aproximadamente un 35% mayor en las razas gigantes en comparación con las razas pequeñas, lo que podría explicar la relación entre el tamaño corporal y la menor esperanza de vida. Además, se identificaron variaciones entre machos y hembras, siendo que los elementos LINE1 del cromosoma X presentaron mayores niveles de metilación en los machos. Estos hallazgos abren nuevas posibilidades para investigar las diferencias biológicas asociadas con el envejecimiento tanto en perros como posiblemente en humanos. Los resultados obtenidos podrían contribuir al estudio de la longevidad humana, ya que los perros comparten numerosos factores ambientales con las personas y reciben atención veterinaria a lo largo de su vida. Aunque se requiere más investigación para comprender completamente las implicaciones de estos cambios moleculares, este descubrimiento ofrece una nueva perspectiva sobre cómo el tamaño corporal puede influir en el proceso de envejecimiento y la esperanza de vida tanto en perros como potencialmente en seres humanos. Fuente: Publimetro
Un reciente estudio publicado en PLOS Medicine revela que la calidad del sueño, más que la cantidad de horas dormidas, puede tener un impacto significativo en la salud a largo plazo. La investigación analizó los patrones de sueño de 95,559 participantes del UK Biobank y encontró que una mayor cantidad de sueño REM se asociaba con un menor riesgo de desarrollar 83 enfermedades. Los resultados destacan la importancia del sueño profundo, la regularidad del descanso y la duración total de cada noche. Para llevar a cabo el estudio, los participantes utilizaron acelerómetros en la muñeca durante siete días y noches consecutivos. Posteriormente, fueron seguidos durante una mediana de 8.9 años para comparar esos patrones con 1,049 resultados de salud. Según el estudio, una mayor cantidad de sueño REM se relacionó con un menor riesgo de 83 enfermedades pertenecientes a 12 categorías diferentes, incluyendo insuficiencia cardiaca, demencia y parkinsonismo. Asimismo, el sueño profundo mostró asociaciones favorables con siete padecimientos como diabetes tipo 2 y depresión mayor. La duración total del descanso también resultó ser un factor determinante. Para la mayoría de las enfermedades analizadas, los niveles de menor riesgo se encontraron entre seis y ocho horas de sueño por noche. Por otro lado, aquellos que dormían menos de cinco horas presentaron un mayor riesgo en 37 enfermedades. El estudio también señaló que una mayor irregularidad en el sueño y pasar más tiempo despierto después de haberse dormido estuvieron asociados con un mayor riesgo de ciertos padecimientos. Sin embargo, los investigadores advierten que estos resultados deben interpretarse con cautela. A pesar de las asociaciones encontradas, el estudio es observacional y no demuestra que una mayor cantidad de sueño REM o profundo sea la causa directa de una reducción del riesgo. Además, las fases del sueño fueron estimadas a partir de datos obtenidos mediante dispositivos colocados en la muñeca y un algoritmo, lo que podría limitar la precisión de los resultados. En resumen, este trabajo destaca la importancia de considerar diversos componentes del sueño más allá de simplemente sumar horas cada noche. La duración, las fases, la regularidad y las interrupciones juegan un papel crucial en la salud general relacionada con el descanso nocturno. Fuente: Publimetro
El herpes zóster, también conocido como culebrilla, es una enfermedad que suele asociarse comúnmente con personas mayores de 50 años, pero también puede manifestarse en adultos jóvenes. Los primeros síntomas pueden incluir dolor, ardor u hormigueo, incluso antes de la aparición de las características ampollas. Reconocer estos signos y buscar atención médica a tiempo puede ayudar a prevenir complicaciones. Este virus es causado por el mismo que provoca la varicela, el virus varicela-zóster. Después de superar la varicela, este virus permanece inactivo en el organismo y puede reactivarse años más tarde, dando lugar al herpes zóster. Haber padecido varicela previamente es el principal factor de riesgo para desarrollar esta enfermedad, y el riesgo aumenta con la edad y en personas con el sistema inmunológico debilitado. La Organización Mundial de la Salud reconoce que los periodos de estrés pueden favorecer la reactivación del virus en algunas personas, aunque no es la causa exclusiva. Es importante destacar que los síntomas del herpes zóster no se limitan a la erupción cutánea; pueden incluir fiebre, dolor de cabeza, escalofríos o cansancio. Una complicación frecuente del herpes zóster es la neuralgia posherpética, un dolor relacionado con los nervios que puede persistir durante meses o años después de que las lesiones cutáneas hayan desaparecido. Por ello, es crucial buscar atención médica ante cualquier síntoma anormal en la piel que pueda indicar la presencia de esta enfermedad. La vacunación se presenta como una herramienta efectiva para prevenir el herpes zóster y sus complicaciones. Es recomendable consultar con un profesional de la salud para determinar si la vacuna está indicada según las circunstancias individuales de cada persona. En cuanto a la transmisión del virus, es importante señalar que una persona con herpes zóster no puede contagiar directamente esta enfermedad a otra persona. Sin embargo, el virus presente en las ampollas puede transmitirse a individuos susceptibles que nunca han tenido varicela, lo que podría desencadenar un caso de varicela en lugar de herpes zóster. En resumen, el herpes zóster no distingue edades y puede afectar tanto a adultos jóvenes como a personas mayores. La prevención y el diagnóstico temprano son fundamentales para evitar complicaciones y mejorar el pronóstico de esta enfermedad. Fuente: Publimetro
Un reciente estudio científico ha revelado que la práctica de la atención plena, la gratitud y el entrenamiento del optimismo puede tener un impacto positivo en la salud cardiovascular en un corto período de tiempo. Investigadores de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign llevaron a cabo un análisis de 18 ensayos clínicos aleatorizados y encontraron que estas intervenciones estaban asociadas con mejoras significativas en la presión arterial, la inflamación y otros factores de riesgo relacionados con enfermedades cardíacas. Los programas estudiados tenían una duración de entre seis y 12 semanas e incluían sesiones semanales combinadas con actividades para realizar en casa. Algunos programas también incorporaron el uso de aplicaciones, mensajes de texto, llamadas telefónicas, diarios personales y reuniones presenciales. Entre los resultados más destacados, se observó que los programas de atención plena realizados durante ocho semanas lograron reducir la presión arterial sistólica y ciertos marcadores inflamatorios en personas con hipertensión o antecedentes de problemas cardiovasculares. Según Rosalba Hernandez, profesora de trabajo social en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, Programas basados en la atención plena (...) redujeron la presión arterial sistólica y disminuyeron marcadores inflamatorios. El estudio también resalta la importancia de incorporar la salud mental y conductual en la prevención y tratamiento de enfermedades cardiovasculares. Publicado en Cardiology Clinics, sugiere que prácticas como la gratitud, el optimismo y la atención plena pueden complementar otras estrategias para proteger la salud del corazón. Los investigadores señalan que mantener algunos cambios conductuales a largo plazo puede requerir un seguimiento menos intensivo pero continuo después de las primeras ocho a 12 semanas. En resumen, estos hallazgos subrayan el papel crucial que juegan las intervenciones psicológicas y conductuales en el cuidado del corazón. Fuente: Publimetro
Un estudio realizado en ratones encontró que la sucralosa y la stevia pueden modificar la microbiota intestinal, el metabolismo y la actividad de ciertos genes, y que algunos de estos cambios podrían mantenerse incluso en generaciones que nunca estuvieron expuestas directamente a los endulzantes. Los investigadores advierten, sin embargo, que los resultados todavía no permiten afirmar que ocurra lo mismo en seres humanos. Para analizar los posibles efectos a largo plazo, los científicos dividieron a 47 ratones en tres grupos: uno recibió agua simple y los otros dos consumieron agua con sucralosa o stevia. Posteriormente, los animales fueron reproducidos durante dos generaciones y sus descendientes únicamente recibieron agua. Los investigadores evaluaron la tolerancia a la glucosa, la microbiota intestinal, los ácidos grasos de cadena corta y la actividad de genes relacionados con el metabolismo y la inflamación. “Podría ser razonable considerar la moderación en el consumo de estos aditivos ”, de acuerdo con Francisca Concha Celume, profesora de la Universidad de Chile y autora principal del estudio. MODIFICACIONES EN BACTERIAS, MICROBIOTA Y GENES Ambos endulzantes produjeron modificaciones en las bacterias intestinales y redujeron los niveles de ácidos grasos de cadena corta, sustancias producidas por la microbiota que participan en distintos procesos del organismo. Sin embargo, los efectos asociados con la sucralosa fueron más intensos y persistentes. En los ratones expuestos se observaron cambios en la composición de la microbiota, con un aumento de bacterias potencialmente perjudiciales y una reducción de especies consideradas beneficiosas. Los investigadores también detectaron alteraciones en genes relacionados con la inflamación y el metabolismo que permanecieron hasta dos generaciones después de la exposición inicial a la sucralosa. En el caso de la stevia, los cambios fueron más débiles y no se mantuvieron más allá de una generación. No obstante, el equipo enfatiza que los ratones no desarrollaron diabetes y que los resultados muestran asociaciones, no una relación causal comprobada. Al tratarse de un estudio en animales, todavía será necesario determinar si estos efectos pueden presentarse en humanos. Fuente: Publimetro