El concurso GDT Nature Photographer of the Year 2026 ha vuelto a cautivar al mundo con una impresionante colección de fotografías que combinan arte, paciencia y conciencia ambiental. Organizado por la German Society for Nature Photography, el certamen ha reunido algunas de las escenas más sorprendentes de la vida salvaje y los paisajes naturales. Además de su belleza visual, muchas de las fotografías premiadas reflejan el impacto del cambio climático y la fragilidad de los ecosistemas del planeta. 1 - Blanco sobre Blanco, Ganador General y Categoría Mamíferos La imagen muestra a una liebre alpina prácticamente camuflada entre la nieve de los Alpes suizos. La fotografía destaca por su atmósfera etérea y por el mensaje ambiental relacionado con el cambio climático y la pérdida de nieve en las montañas. Luca Lorenz 2 - Lachmöwe, Categoría Aves La fotografía captura una gaviota reidora iluminada a contraluz, creando una escena casi pictórica llena de colores suaves y un efecto onírico. Radomir Jakubowski 3 - La práctica hace al maestro, Categoría Otros Animales La imagen retrata a una joven rana toro africana intentando atrapar a una mariposa con su lengua, congelando un instante de acción y humor en plena naturaleza. Jens Cullmann 4 - Líneas Verdes, Categoría Plantas y Hongos La fotografía muestra musgos, helechos y acederas iluminando las húmedas gargantas rocosas de las montañas Elbe Sandstone, creando una composición llena de texturas y tonos verdes intensos. Tobias Richter 5 - Fragmentos de luz, Categoría Estudio de la Naturaleza Una escena abstracta de reflejos de luz y juncos sobre las aguas azules del lago Starnberg. La fotografía transforma un paisaje cotidiano en una obra casi impresionista. Beate Oswald 6 - Rico en estructura, Categoría Biodiversidad La imagen muestra una bandada de aves sobre un bosque cubierto por niebla matinal, resaltando la riqueza y complejidad de los ecosistemas naturales. Dieter Damschen Fuente: Publimetro
La Región de Antofagasta lanzó el proyecto «Antofagasta en Órbita», una iniciativa que contempla el diseño, construcción e integración del primer satélite chileno desarrollado íntegramente desde una región. El proyecto, financiado por el Gobierno Regional (GORE) y ejecutado por el Centro de Innovación y Diseño Avanzado (CINNDA), consiste en la creación de un CubeSat ( nanosatélite). Este dispositivo estará orientado específicamente a la vigilancia climática y territorial, abordando problemáticas locales como la proliferación de basurales, la exposición a desastres naturales y el estado de los relaves mineros. El gobernador regional, Ricardo Díaz, destacó que este avance es un paso concreto hacia la descentralización tecnológica. «Hoy estamos dando la oportunidad a estudiantes de diversos centros de formación de participar en el diseño de un satélite con información clave para el territorio», señaló. El proyecto se articula además con la futura instalación de un centro aeroespacial en la región en conjunto con la Fuerza Aérea de Chile (FACH). Por su parte, Hernán Tello, director del proyecto, enfatizó que la misión busca identificar desafíos locales para proponer soluciones basadas en datos espaciales. «Estamos en una etapa inicial, pero muy motivados. Este será el primer satélite regional, y representa una oportunidad concreta para instalar capacidades en el ámbito espacial desde Antofagasta», comentó. El nombre «Likansat» Uno de los pilares de «Antofagasta en Órbita» es el desarrollo de capital humano. Ante la falta de una especialización aeroespacial previa en la zona, CINNDA ha integrado a 10 estudiantes seleccionados de diversas áreas como Ingeniería Civil Mecánica, Astrofísica y Robótica, quienes participarán directamente en la construcción del CubeSat. La participación ciudadana también fue clave en este proceso: la comunidad escolar eligió el nombre oficial del satélite. « Likansat» fue la propuesta ganadora, presentada por Karina Lara, docente de la Escuela General Manuel Baquedano F-78, simbolizando la identidad regional en este viaje hacia el espacio.
El hielo marino invernal en el Ártico ha alcanzado un nivel que iguala el mínimo histórico registrado por segundo año consecutivo desde que comenzaron las observaciones satelitales en 1979. De acuerdo con la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) y el Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo (NSIDC), la extensión del hielo marino ártico alcanzó los 14,29 millones de kilómetros cuadrados el pasado 15 de marzo, prácticamente igualando los 14,31 millones de kilómetros cuadrados registrados en 2025. Científicos de la NASA y de la Universidad de Colorado en Boulder señalaron que ambos registros son estadísticamente similares, traduciéndose en mínimos históricos. Además, destacaron cambios en el espesor del hielo. Nathan Kurtz, director del Laboratorio de Ciencias Criosféricas de la NASA, mencionó que gran parte del hielo en el Ártico es más delgado este año, especialmente en el Mar de Barents, al noreste de Groenlandia. También señaló que el Mar de Ojotsk, entre Japón y Rusia, registró una cantidad relativamente baja de hielo este año. En términos generales, los científicos concluyeron que la máxima extensión de hielo en el Ártico este invierno continuó la tendencia a largo plazo observada durante las últimas décadas. Destacaron que este año, la extensión máxima de hielo fue inferior a los niveles promedio entre 1981 y 2010 en aproximadamente 1,3 millones de kilómetros cuadrados. Walter Meier, profesor de la Universidad de Colorado especializado en temas de hielo y nieve, comentó que la extensión del hielo marino invernal también determina las condiciones del hielo marino durante el verano. Agregó que el patrón recurrente de baja extensión de hielo marino tanto en invierno como en verano implica una menor acumulación de hielo plurianual estable, lo cual es alarmante. Meier también mencionó que las probabilidades de un verano ártico más cálido están aumentando y que diferentes modelos predictivos estiman que hay aproximadamente un 80 % de probabilidad de que El Niño llegue a finales del verano. En cuanto al futuro, Meier enfatizó que los científicos anticipan que el cambio climático podría provocar veranos sin hielo en el Ártico a mediados de siglo, lo que podría alterar drásticamente las actividades humanas en la región. El hielo marino cumple una función clave en el equilibrio climático del planeta. Por ejemplo, refleja la luz solar para evitar que los océanos absorban calor y funciona como un regulador térmico global. Cuando disminuye, el océano absorbe más energía, acelerando el calentamiento global. La temporada de nieve es ahora mucho más corta, el hielo marino se está adelgazando y derritiendo antes. El aumento de la temperatura del océano está remodelando los ecosistemas a medida que las especies marinas no árticas se desplazan hacia el norte. Además, las tormentas extremas ponen en riesgo a las comunidades. En las últimas décadas, el hielo marino ha disminuido drásticamente reduciendo su superficie total aproximadamente un 50 % desde la década de 1980. Los expertos coinciden en que mientras sigamos produciendo gases de efecto invernadero, el Ártico continuará calentándose y experimentando cambios significativos. Fuente: Publimetro
Expertos meteorólogos han emitido una advertencia sobre la posible llegada del fenómeno climático El Niño durante el año 2026, con la posibilidad de que se manifieste en su forma más intensa, conocida como “Niño Godzilla”, según lo indicado por la meteoróloga Michelle Adam de Canal 13. El Niño implica un incremento en la temperatura superficial del Océano Pacífico, específicamente cerca de la costa suramericana, superando los dos a tres grados por encima de lo habitual. Este fenómeno conlleva a lluvias intensas en ciertas áreas de Sudamérica, sequías en Asia y Australia, y cambios significativos en las temperaturas globales. Este fenómeno forma parte del ciclo conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), cuya contraparte fría es La Niña. Durante un episodio de El Niño, los vientos alisios que soplan de este a oeste sobre el Pacífico se debilitan. Esto ocasiona que las aguas cálidas se desplacen hacia el centro y este del océano, alterando los patrones de lluvia y viento a nivel mundial. El aumento adicional de la temperatura libera energía hacia la atmósfera, generando un incremento temporal en la temperatura media global entre 0,1 °C y 0,2 °C, según datos proporcionados por la NOAA. El último evento de El Niño tuvo lugar entre 2023 y 2024, contribuyendo a que 2024 se convirtiera en el año más caluroso registrado hasta entonces. Especialistas del Servicio de Cambio Climático Copernicus advierten que si El Niño se consolida, 2026 podría alcanzar cifras récord. Algunos científicos señalan que los efectos más significativos podrían manifestarse en 2027, ya que la atmósfera tarda varios meses en reaccionar completamente a los cambios en el Pacífico. Incluso sin un evento extremadamente intenso, la tendencia al calentamiento global podría situar a 2026 entre los años más cálidos registrados. La NOAA ha sustituido el tradicional Índice Oceánico del Niño (ONI) por el Índice Oceánico Relativo del Niño (RONI). Este nuevo método compara la temperatura del Pacífico centro-oriental con otras regiones tropicales, ofreciendo un seguimiento más preciso en un contexto donde los océanos experimentan un calentamiento acelerado. Fuente: Publimetro
El concurso GDT Nature Photographer of the Year 2026 ha vuelto a cautivar al mundo con una impresionante colección de fotografías que combinan arte, paciencia y conciencia ambiental. Organizado por la German Society for Nature Photography, el certamen ha reunido algunas de las escenas más sorprendentes de la vida salvaje y los paisajes naturales. Además de su belleza visual, muchas de las fotografías premiadas reflejan el impacto del cambio climático y la fragilidad de los ecosistemas del planeta. 1 - Blanco sobre Blanco, Ganador General y Categoría Mamíferos La imagen muestra a una liebre alpina prácticamente camuflada entre la nieve de los Alpes suizos. La fotografía destaca por su atmósfera etérea y por el mensaje ambiental relacionado con el cambio climático y la pérdida de nieve en las montañas. Luca Lorenz 2 - Lachmöwe, Categoría Aves La fotografía captura una gaviota reidora iluminada a contraluz, creando una escena casi pictórica llena de colores suaves y un efecto onírico. Radomir Jakubowski 3 - La práctica hace al maestro, Categoría Otros Animales La imagen retrata a una joven rana toro africana intentando atrapar a una mariposa con su lengua, congelando un instante de acción y humor en plena naturaleza. Jens Cullmann 4 - Líneas Verdes, Categoría Plantas y Hongos La fotografía muestra musgos, helechos y acederas iluminando las húmedas gargantas rocosas de las montañas Elbe Sandstone, creando una composición llena de texturas y tonos verdes intensos. Tobias Richter 5 - Fragmentos de luz, Categoría Estudio de la Naturaleza Una escena abstracta de reflejos de luz y juncos sobre las aguas azules del lago Starnberg. La fotografía transforma un paisaje cotidiano en una obra casi impresionista. Beate Oswald 6 - Rico en estructura, Categoría Biodiversidad La imagen muestra una bandada de aves sobre un bosque cubierto por niebla matinal, resaltando la riqueza y complejidad de los ecosistemas naturales. Dieter Damschen Fuente: Publimetro
La Región de Antofagasta lanzó el proyecto «Antofagasta en Órbita», una iniciativa que contempla el diseño, construcción e integración del primer satélite chileno desarrollado íntegramente desde una región. El proyecto, financiado por el Gobierno Regional (GORE) y ejecutado por el Centro de Innovación y Diseño Avanzado (CINNDA), consiste en la creación de un CubeSat ( nanosatélite). Este dispositivo estará orientado específicamente a la vigilancia climática y territorial, abordando problemáticas locales como la proliferación de basurales, la exposición a desastres naturales y el estado de los relaves mineros. El gobernador regional, Ricardo Díaz, destacó que este avance es un paso concreto hacia la descentralización tecnológica. «Hoy estamos dando la oportunidad a estudiantes de diversos centros de formación de participar en el diseño de un satélite con información clave para el territorio», señaló. El proyecto se articula además con la futura instalación de un centro aeroespacial en la región en conjunto con la Fuerza Aérea de Chile (FACH). Por su parte, Hernán Tello, director del proyecto, enfatizó que la misión busca identificar desafíos locales para proponer soluciones basadas en datos espaciales. «Estamos en una etapa inicial, pero muy motivados. Este será el primer satélite regional, y representa una oportunidad concreta para instalar capacidades en el ámbito espacial desde Antofagasta», comentó. El nombre «Likansat» Uno de los pilares de «Antofagasta en Órbita» es el desarrollo de capital humano. Ante la falta de una especialización aeroespacial previa en la zona, CINNDA ha integrado a 10 estudiantes seleccionados de diversas áreas como Ingeniería Civil Mecánica, Astrofísica y Robótica, quienes participarán directamente en la construcción del CubeSat. La participación ciudadana también fue clave en este proceso: la comunidad escolar eligió el nombre oficial del satélite. « Likansat» fue la propuesta ganadora, presentada por Karina Lara, docente de la Escuela General Manuel Baquedano F-78, simbolizando la identidad regional en este viaje hacia el espacio.
El hielo marino invernal en el Ártico ha alcanzado un nivel que iguala el mínimo histórico registrado por segundo año consecutivo desde que comenzaron las observaciones satelitales en 1979. De acuerdo con la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) y el Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo (NSIDC), la extensión del hielo marino ártico alcanzó los 14,29 millones de kilómetros cuadrados el pasado 15 de marzo, prácticamente igualando los 14,31 millones de kilómetros cuadrados registrados en 2025. Científicos de la NASA y de la Universidad de Colorado en Boulder señalaron que ambos registros son estadísticamente similares, traduciéndose en mínimos históricos. Además, destacaron cambios en el espesor del hielo. Nathan Kurtz, director del Laboratorio de Ciencias Criosféricas de la NASA, mencionó que gran parte del hielo en el Ártico es más delgado este año, especialmente en el Mar de Barents, al noreste de Groenlandia. También señaló que el Mar de Ojotsk, entre Japón y Rusia, registró una cantidad relativamente baja de hielo este año. En términos generales, los científicos concluyeron que la máxima extensión de hielo en el Ártico este invierno continuó la tendencia a largo plazo observada durante las últimas décadas. Destacaron que este año, la extensión máxima de hielo fue inferior a los niveles promedio entre 1981 y 2010 en aproximadamente 1,3 millones de kilómetros cuadrados. Walter Meier, profesor de la Universidad de Colorado especializado en temas de hielo y nieve, comentó que la extensión del hielo marino invernal también determina las condiciones del hielo marino durante el verano. Agregó que el patrón recurrente de baja extensión de hielo marino tanto en invierno como en verano implica una menor acumulación de hielo plurianual estable, lo cual es alarmante. Meier también mencionó que las probabilidades de un verano ártico más cálido están aumentando y que diferentes modelos predictivos estiman que hay aproximadamente un 80 % de probabilidad de que El Niño llegue a finales del verano. En cuanto al futuro, Meier enfatizó que los científicos anticipan que el cambio climático podría provocar veranos sin hielo en el Ártico a mediados de siglo, lo que podría alterar drásticamente las actividades humanas en la región. El hielo marino cumple una función clave en el equilibrio climático del planeta. Por ejemplo, refleja la luz solar para evitar que los océanos absorban calor y funciona como un regulador térmico global. Cuando disminuye, el océano absorbe más energía, acelerando el calentamiento global. La temporada de nieve es ahora mucho más corta, el hielo marino se está adelgazando y derritiendo antes. El aumento de la temperatura del océano está remodelando los ecosistemas a medida que las especies marinas no árticas se desplazan hacia el norte. Además, las tormentas extremas ponen en riesgo a las comunidades. En las últimas décadas, el hielo marino ha disminuido drásticamente reduciendo su superficie total aproximadamente un 50 % desde la década de 1980. Los expertos coinciden en que mientras sigamos produciendo gases de efecto invernadero, el Ártico continuará calentándose y experimentando cambios significativos. Fuente: Publimetro
Expertos meteorólogos han emitido una advertencia sobre la posible llegada del fenómeno climático El Niño durante el año 2026, con la posibilidad de que se manifieste en su forma más intensa, conocida como “Niño Godzilla”, según lo indicado por la meteoróloga Michelle Adam de Canal 13. El Niño implica un incremento en la temperatura superficial del Océano Pacífico, específicamente cerca de la costa suramericana, superando los dos a tres grados por encima de lo habitual. Este fenómeno conlleva a lluvias intensas en ciertas áreas de Sudamérica, sequías en Asia y Australia, y cambios significativos en las temperaturas globales. Este fenómeno forma parte del ciclo conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), cuya contraparte fría es La Niña. Durante un episodio de El Niño, los vientos alisios que soplan de este a oeste sobre el Pacífico se debilitan. Esto ocasiona que las aguas cálidas se desplacen hacia el centro y este del océano, alterando los patrones de lluvia y viento a nivel mundial. El aumento adicional de la temperatura libera energía hacia la atmósfera, generando un incremento temporal en la temperatura media global entre 0,1 °C y 0,2 °C, según datos proporcionados por la NOAA. El último evento de El Niño tuvo lugar entre 2023 y 2024, contribuyendo a que 2024 se convirtiera en el año más caluroso registrado hasta entonces. Especialistas del Servicio de Cambio Climático Copernicus advierten que si El Niño se consolida, 2026 podría alcanzar cifras récord. Algunos científicos señalan que los efectos más significativos podrían manifestarse en 2027, ya que la atmósfera tarda varios meses en reaccionar completamente a los cambios en el Pacífico. Incluso sin un evento extremadamente intenso, la tendencia al calentamiento global podría situar a 2026 entre los años más cálidos registrados. La NOAA ha sustituido el tradicional Índice Oceánico del Niño (ONI) por el Índice Oceánico Relativo del Niño (RONI). Este nuevo método compara la temperatura del Pacífico centro-oriental con otras regiones tropicales, ofreciendo un seguimiento más preciso en un contexto donde los océanos experimentan un calentamiento acelerado. Fuente: Publimetro