














Aluviones en la región: 5 eventos impactantes
En la región se recuerdan aluviones ocurridos en 1987 y 1997. Se refuerzan medidas de protección en quebradas y cauces para prevenir daños graves a la población.
9 de abril de 2026
La Región de Coquimbo ha enfrentado, en las últimas décadas, una serie de eventos climáticos extremos que han marcado su historia. En los últimos 70 años, se han registrado al menos cinco aluviones de gran magnitud: 1957, 1984, 1987, 1997 y 2017, episodios que evidencian la vulnerabilidad del territorio frente a lluvias intensas.
El más devastador fue el de 1987, considerado hasta hoy como el evento más extremo del que se tenga registro. En esa ocasión, las precipitaciones alcanzaron los 608,2 mm en Combarbalá, 807,8 mm en Salamanca y 1.056 mm en Coirón, generando graves daños en toda la región.
Diez años después, en 1997, un nuevo temporal volvió a golpear con fuerza, dejando consecuencias importantes y siendo recordado además por el terremoto que afectó a Punitaqui en ese mismo periodo. A raíz de ese evento, se impulsaron obras como la construcción del embalse Puclaro, infraestructura que ha permitido mitigar parcialmente los desbordes del río Elqui.
Más recientemente, en mayo de 2017, la región enfrentó otro episodio crítico. Entre el 11 y el 13 de ese mes, un sistema frontal provocó intensas precipitaciones, bajadas de quebradas, cortes de caminos, interrupción de servicios básicos y la muerte de dos personas.
En esa ocasión, La Serena acumuló 104,5 mm y Ovalle 118,8 mm, mientras que en localidades como Combarbalá y Coirón se registraron cerca de 190 mm, concentrados principalmente en un solo día. El río Elqui estuvo al límite de su capacidad, alcanzando niveles cercanos a los puentes e incluso provocando la inundación de sectores como Puertas del Mar.
Pese a los avances en infraestructura como el embalse Puclaro y obras de encauzamiento, expertos advierten que la región aún enfrenta riesgos importantes. El consejero regional Pedro Valencia señaló que las grandes quebradas —como El Arrayán, Talca e Islón— siguen siendo un factor crítico ya que canalizan importantes volúmenes de agua desde sectores cordilleranos.
En esa línea, el gobernador regional Cristóbal Juliá explicó que el cambio climático ha modificado el comportamiento de las lluvias. "Hoy tenemos menos eventos pero mucho más intensos con grandes volúmenes de agua en cortos periodos de tiempo", indicó.
Ante este escenario, las autoridades proyectan un invierno con mayores precipitaciones debido al fenómeno de El Niño aunque aún existe incertidumbre sobre su intensidad. Por ello, el foco está puesto en reforzar las medidas de prevención en quebradas y cauces con el objetivo de evitar que episodios como los vividos en 1987 o 2017 vuelvan a generar graves consecuencias en la población.
Fuente: DiarioElDia Región




























