














Piedras de Lapislázuli y Combarbalita: Sello Limarí en Chile
El Lapislázuli y la Combarbalita son piedras representativas de la provincia Limarí en Chile. A pesar de ser un tesoro natural, la competencia extranjera y la falta de interés de las nuevas generaciones ponen en riesgo la tradición artesanal de transformar estas piedras en embajadores de la belleza del territorio.
25 de mayo de 2026
La Provincia del Limarí en Chile es hogar de dos tesoros geológicos y culturales destacados: el lapislázuli y la combarbalita. Aunque ambas piedras son comunes en ferias artesanales y vitrinas turísticas, sus historias, orígenes y desafíos son diferentes. Mientras los artesanos luchan por mantener viva la tradición, crece la preocupación por su futuro.
Un tesoro azul en Monte Patria
Chile es uno de los pocos países con yacimientos comerciales de lapislázuli, junto con Afganistán. Toda la producción nacional proviene del yacimiento Flor de los Andes en Monte Patria, reconocido oficialmente como piedra nacional en 1984. El característico azul intenso se debe a la lazurita, mineral que se mezcla con vetas blancas de calcita y destellos dorados de pirita. Utilizado en joyería y pigmentos, su extracción se realiza con cuidado para evitar daños.
"Solo algunos fondos concursables esporádicos, en mi caso ninguno, todo ha sido 100% autogestión", comentó Rodrigo Quintanilla, artesano de Monte Patria.
A pesar del reconocimiento internacional, los productores enfrentan dificultades. Quintanilla expresó su preocupación por la falta de apoyo estatal directo y la escasez de nuevos talentos en el rubro. Desde el municipio se trabaja para potenciar este patrimonio mediante festividades y un sello de denominación de origen.
La piedra nacional única: Combarbalá
La combarbalita, exclusiva de Chile, se encuentra solo en la comuna de Combarbalá. Reconocida como piedra nacional en 1993, esta roca ornamental ofrece una amplia gama de colores que la hacen única para la artesanía. Su historia se remonta a tiempos prehispánicos, utilizada para fabricar flautas vinculadas a tradiciones sonoras.
"La piedra combarbalita es una embajadora... Tiene una infinidad de tonos y colores", afirmó Hugo Adaros, artesano local.
A pesar del valor patrimonial, Adaros reconoce que la actividad enfrenta desafíos como la falta de relevo generacional y competencia con productos más baratos. La falta de apoyo específico para los artesanos también es un problema. Desde el turismo local se destaca el valor de la combarbalita como atractivo turístico junto al Observatorio Cruz del Sur.
Fuente: DiarioElDia Región





























