Según Ipsos 2026, Chile ha sido identificado como el país con la evaluación más crítica sobre la salud mental juvenil entre 31 naciones. En este contexto, durante el mes de octubre se destaca la importancia de reconocer el malestar que puede pasar desapercibido en medio de las responsabilidades diarias, con el objetivo de brindar ayuda antes de que la situación se convierta en una crisis. El Monitor de Educación Ipsos 2026 revela que el 68% de los encuestados en Chile considera deficiente la salud mental de los jóvenes, superando el promedio global del 48%. Además, un 42% identifica los problemas de salud mental como uno de los principales desafíos de la juventud. Estas cifras reflejan la percepción general de la población y no necesariamente indican un porcentaje de jóvenes diagnosticados. En palabras de Luz María de Costa-Nora, jefa del Área de Atenciones Terapéuticas de Fundación CENFA: “Cumplir con las obligaciones no descarta el sufrimiento emocional y pedir ayuda no debiera depender de haber llegado al límite”. Es fundamental prestar atención a señales como cambios en el ánimo, el descanso y las relaciones, ya que una persona puede aparentar estar bien externamente mientras enfrenta dificultades internas. La Organización Mundial de la Salud destaca la importancia de las condiciones en las que las personas viven, aprenden y trabajan en relación con su salud mental. Factores como la pobreza, la violencia y la desigualdad aumentan el riesgo de padecer afecciones mentales, mientras que relaciones positivas, trabajo decente y lazos comunitarios pueden contribuir a protegerla. En este sentido, es crucial estar atentos a cambios persistentes en el sueño, el aislamiento, la irritabilidad o las dificultades para llevar a cabo actividades habituales. Estos signos pueden indicar un sufrimiento emocional subyacente que requiere atención profesional. En niños y adolescentes, es importante explorar lo que está ocurriendo antes de atribuir estos cambios a una mala actitud. Paz Egaña, directora ejecutiva de Fundación CENFA, destaca: “Este mes debiera ayudarnos a convertir la preocupación en respuestas concretas, con orientación y acompañamiento oportunos, para que pedir ayuda profesional sea una posibilidad real y las familias cuenten con herramientas para apoyar a quienes lo necesitan”. En este sentido, CENFA cumple 60 años acompañando a personas, parejas y familias en busca del bienestar emocional y social. Fuente: Publimetro
Un reciente estudio publicado en PLOS Medicine revela que la calidad del sueño, más que la cantidad de horas dormidas, puede tener un impacto significativo en la salud a largo plazo. La investigación analizó los patrones de sueño de 95,559 participantes del UK Biobank y encontró que una mayor cantidad de sueño REM se asociaba con un menor riesgo de desarrollar 83 enfermedades. Los resultados destacan la importancia del sueño profundo, la regularidad del descanso y la duración total de cada noche. Para llevar a cabo el estudio, los participantes utilizaron acelerómetros en la muñeca durante siete días y noches consecutivos. Posteriormente, fueron seguidos durante una mediana de 8.9 años para comparar esos patrones con 1,049 resultados de salud. Según el estudio, una mayor cantidad de sueño REM se relacionó con un menor riesgo de 83 enfermedades pertenecientes a 12 categorías diferentes, incluyendo insuficiencia cardiaca, demencia y parkinsonismo. Asimismo, el sueño profundo mostró asociaciones favorables con siete padecimientos como diabetes tipo 2 y depresión mayor. La duración total del descanso también resultó ser un factor determinante. Para la mayoría de las enfermedades analizadas, los niveles de menor riesgo se encontraron entre seis y ocho horas de sueño por noche. Por otro lado, aquellos que dormían menos de cinco horas presentaron un mayor riesgo en 37 enfermedades. El estudio también señaló que una mayor irregularidad en el sueño y pasar más tiempo despierto después de haberse dormido estuvieron asociados con un mayor riesgo de ciertos padecimientos. Sin embargo, los investigadores advierten que estos resultados deben interpretarse con cautela. A pesar de las asociaciones encontradas, el estudio es observacional y no demuestra que una mayor cantidad de sueño REM o profundo sea la causa directa de una reducción del riesgo. Además, las fases del sueño fueron estimadas a partir de datos obtenidos mediante dispositivos colocados en la muñeca y un algoritmo, lo que podría limitar la precisión de los resultados. En resumen, este trabajo destaca la importancia de considerar diversos componentes del sueño más allá de simplemente sumar horas cada noche. La duración, las fases, la regularidad y las interrupciones juegan un papel crucial en la salud general relacionada con el descanso nocturno. Fuente: Publimetro
Con la llegada de la primavera también aparecen una serie de molestias que pueden confundirse fácilmente entre sí. Congestión nasal, estornudos, secreción nasal y molestias en la garganta son algunos de los síntomas que pueden estar asociados tanto a un resfriado como a una rinitis alérgica, por lo que distinguir entre ambas afecciones resulta fundamental para tratarlas adecuadamente. “Aunque el resfriado común y la rinitis alérgica comparten síntomas como los estornudos y la congestión nasal, son afecciones muy distintas”, explicó el médico familiar y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes, Dr. Andrés Glasinovic. Una de las principales diferencias está en el origen de ambas condiciones. Mientras el resfrío corresponde a una infección viral leve que puede transmitirse por el aire o mediante el contacto directo con secreciones respiratorias, la rinitis alérgica se produce por una reacción del sistema inmunitario frente a sustancias como el polen, el polvo o el pelo de mascotas. En este último caso no existe contagio entre personas. La reacción se produce porque el organismo identifica determinadas sustancias como una amenaza y activa una respuesta inmunitaria. SÍNTOMAS QUE PERMITEN DIFERENCIARLOS Aunque la congestión y los estornudos pueden estar presentes en ambas afecciones, existen algunos síntomas que ayudan a diferenciarlas. En el caso del resfrío, además de la congestión nasal y los estornudos, pueden aparecer dolor de garganta, tos, malestar general y disfonía. También es más habitual que la secreción nasal sea espesa y de tonalidad amarilla. La rinitis alérgica, en cambio, suele estar marcada por la picazón, los estornudos y una secreción nasal transparente y líquida. A diferencia del resfrío, no suele provocar malestar corporal general. La duración de los síntomas también puede entregar una señal. Un resfrío generalmente se extiende entre cinco y diez días, mientras que una reacción alérgica puede mantenerse durante todo el periodo en que la persona permanezca expuesta al elemento que la desencadena. Así, una persona con alergia estacional puede presentar molestias durante varias semanas en primavera debido a la presencia de polen. En quienes tienen alergias asociadas a elementos como los ácaros del polvo, en tanto, los síntomas pueden manifestarse durante todo el año. Otro elemento a considerar es el momento en que aparecen las molestias. Los resfríos son más frecuentes durante otoño e invierno, mientras que las alergias estacionales tienden a intensificarse durante los periodos de polinización, principalmente en primavera y verano. De todas formas, la rinitis alérgica también puede presentarse durante todo el año cuando está asociada a alérgenos presentes de manera permanente en el entorno. Fuente: DiarioElDia Región
Las celebraciones de Fiestas Patrias suelen estar acompañadas de deliciosos platillos como empanadas, asados, choripanes y dulces, así como un mayor consumo de alcohol y bebidas. Después de varios días con cambios en los horarios y en la alimentación, es común experimentar sensación de pesadez, hinchazón o simplemente sentir la necesidad de retomar los hábitos cotidianos. Sin embargo, según Jessica Liberona, nutricionista del Programa de Obesidad de Clínica Universidad de los Andes, no es necesario recurrir a dietas detox, saltarse comidas ni restringir grupos completos de alimentos para compensar lo consumido. Lo más recomendable es volver progresivamente a los hábitos alimentarios habituales y recuperar el equilibrio. Para retomar los hábitos después de Fiestas Patrias, se recomienda recuperar los horarios habituales de alimentación y evitar largos periodos sin comer. Organizar el desayuno, almuerzo y cena, e incorporar colaciones cuando sea necesario, puede facilitar el regreso a una rutina alimentaria más ordenada. Además, se sugiere aumentar el consumo de agua durante el día, incorporar frutas y verduras en las comidas, consumir legumbres y preparaciones caseras, preferir alimentos frescos o mínimamente procesados, y disminuir progresivamente el consumo de alimentos ultraprocesados con alto contenido de azúcares, grasas saturadas o sodio. Es importante evitar saltarse comidas como forma de compensación. Si persiste la sensación de hinchazón o pesadez después de las celebraciones, se recomienda optar por preparaciones más simples, incorporar verduras, frutas y alimentos ricos en fibra, volver a las porciones habituales y comer con calma para permitir que el organismo recupere su ritmo. No es necesario eliminar grupos completos de alimentos para recuperar una alimentación equilibrada. Los carbohidratos pueden formar parte de una alimentación saludable si se eligen opciones de buena calidad y se consumen en cantidades adecuadas a las necesidades individuales. En palabras de Jessica Liberona: Disfrutar de las Fiestas Patrias también es parte de nuestra cultura y relación con la alimentación. Lo importante es que una vez que terminan las celebraciones, podamos volver a nuestros hábitos sin culpa ni medidas extremas. Fuente: DiarioElDia Región
Una de cada ocho mujeres en el mundo vive con una condición que, hasta hace pocos meses, tenía un nombre equivocado. El síndrome de ovario poliquístico (SOP) —renombrado en 2026 como síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP) tras un consenso internacional publicado en The Lancet— no se trata de quistes ováricos, como su antiguo nombre sugería, sino de un trastorno hormonal y metabólico complejo que compromete mucho más que la fertilidad. El término “ovario poliquístico” generaba confusión: hacía pensar en quistes patológicos que, en realidad, no son parte de la condición. Ese malentendido —compartido durante décadas por pacientes, médicos y hasta autoridades sanitarias— contribuyó a que hasta el 70% de las mujeres afectadas permanezcan sin diagnóstico. El nuevo nombre refleja lo que la evidencia científica muestra desde hace años: se trata de una alteración que involucra al sistema endocrino (poliendocrino), al metabolismo (metabólico) y a la función ovárica (ovárico), no un problema limitado a un solo órgano. El SOMP es la principal causa de infertilidad por anovulación, responsable de hasta el 80% de estos casos y de entre un 25% y un 34% de toda la infertilidad femenina. Pero su impacto va mucho más allá: se asocia a resistencia a la insulina, obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedad hepática, mayor riesgo cardiovascular —incluyendo hasta 2,5 veces más riesgo de infarto—, además de ansiedad, depresión y afecciones dermatológicas como acné e hirsutismo. Aunque el nombre cambió, los criterios diagnósticos se mantienen: se requieren dos de tres hallazgos —hiperandrogenismo, disfunción ovulatoria y morfología ovárica poliquística— tras descartar otras causas. Lo que cambia es la mirada: dejar de pensar el SOMP como “un problema de los ovarios” y entenderlo como una condición metabólica y hormonal que requiere manejo integral, no solo ginecológico. La actualización formal de las guías clínicas internacionales con el nuevo nombre recién se espera para 2028. Mientras tanto, septiembre es una oportunidad para instalar la conversación: para que más mujeres reconozcan los síntomas, consulten a tiempo, y dejen de cargar con el estigma de un nombre que nunca las representó del todo. “Como especialista en fertilidad, veo a diario el otro lado de esta historia: mujeres que llegan buscando ayuda para quedar embarazadas sin saber que su dificultad para ovular tiene una causa metabólica y hormonal de fondo. Diagnosticar a tiempo no solo mejora las chances de embarazo, también permite prevenir consecuencias que van mucho más allá del sistema reproductivo. Y hay algo que quiero destacar: muchas veces el primer paso no es un tratamiento de fertilidad, sino trabajar en la regulación metabólica. Cambios en la alimentación, actividad física y, en algunos casos, manejo médico de la resistencia a la insulina, pueden por sí solos restablecer la ovulación y mejorar significativamente las probabilidades de embarazo, incluso antes de considerar otras intervenciones”, señala la Dra. Adela Camus, especialista en medicina reproductiva, SGFertility, Clínica Las Condes. Fuente: Publimetro
Según Ipsos 2026, Chile ha sido identificado como el país con la evaluación más crítica sobre la salud mental juvenil entre 31 naciones. En este contexto, durante el mes de octubre se destaca la importancia de reconocer el malestar que puede pasar desapercibido en medio de las responsabilidades diarias, con el objetivo de brindar ayuda antes de que la situación se convierta en una crisis. El Monitor de Educación Ipsos 2026 revela que el 68% de los encuestados en Chile considera deficiente la salud mental de los jóvenes, superando el promedio global del 48%. Además, un 42% identifica los problemas de salud mental como uno de los principales desafíos de la juventud. Estas cifras reflejan la percepción general de la población y no necesariamente indican un porcentaje de jóvenes diagnosticados. En palabras de Luz María de Costa-Nora, jefa del Área de Atenciones Terapéuticas de Fundación CENFA: “Cumplir con las obligaciones no descarta el sufrimiento emocional y pedir ayuda no debiera depender de haber llegado al límite”. Es fundamental prestar atención a señales como cambios en el ánimo, el descanso y las relaciones, ya que una persona puede aparentar estar bien externamente mientras enfrenta dificultades internas. La Organización Mundial de la Salud destaca la importancia de las condiciones en las que las personas viven, aprenden y trabajan en relación con su salud mental. Factores como la pobreza, la violencia y la desigualdad aumentan el riesgo de padecer afecciones mentales, mientras que relaciones positivas, trabajo decente y lazos comunitarios pueden contribuir a protegerla. En este sentido, es crucial estar atentos a cambios persistentes en el sueño, el aislamiento, la irritabilidad o las dificultades para llevar a cabo actividades habituales. Estos signos pueden indicar un sufrimiento emocional subyacente que requiere atención profesional. En niños y adolescentes, es importante explorar lo que está ocurriendo antes de atribuir estos cambios a una mala actitud. Paz Egaña, directora ejecutiva de Fundación CENFA, destaca: “Este mes debiera ayudarnos a convertir la preocupación en respuestas concretas, con orientación y acompañamiento oportunos, para que pedir ayuda profesional sea una posibilidad real y las familias cuenten con herramientas para apoyar a quienes lo necesitan”. En este sentido, CENFA cumple 60 años acompañando a personas, parejas y familias en busca del bienestar emocional y social. Fuente: Publimetro
Un reciente estudio publicado en PLOS Medicine revela que la calidad del sueño, más que la cantidad de horas dormidas, puede tener un impacto significativo en la salud a largo plazo. La investigación analizó los patrones de sueño de 95,559 participantes del UK Biobank y encontró que una mayor cantidad de sueño REM se asociaba con un menor riesgo de desarrollar 83 enfermedades. Los resultados destacan la importancia del sueño profundo, la regularidad del descanso y la duración total de cada noche. Para llevar a cabo el estudio, los participantes utilizaron acelerómetros en la muñeca durante siete días y noches consecutivos. Posteriormente, fueron seguidos durante una mediana de 8.9 años para comparar esos patrones con 1,049 resultados de salud. Según el estudio, una mayor cantidad de sueño REM se relacionó con un menor riesgo de 83 enfermedades pertenecientes a 12 categorías diferentes, incluyendo insuficiencia cardiaca, demencia y parkinsonismo. Asimismo, el sueño profundo mostró asociaciones favorables con siete padecimientos como diabetes tipo 2 y depresión mayor. La duración total del descanso también resultó ser un factor determinante. Para la mayoría de las enfermedades analizadas, los niveles de menor riesgo se encontraron entre seis y ocho horas de sueño por noche. Por otro lado, aquellos que dormían menos de cinco horas presentaron un mayor riesgo en 37 enfermedades. El estudio también señaló que una mayor irregularidad en el sueño y pasar más tiempo despierto después de haberse dormido estuvieron asociados con un mayor riesgo de ciertos padecimientos. Sin embargo, los investigadores advierten que estos resultados deben interpretarse con cautela. A pesar de las asociaciones encontradas, el estudio es observacional y no demuestra que una mayor cantidad de sueño REM o profundo sea la causa directa de una reducción del riesgo. Además, las fases del sueño fueron estimadas a partir de datos obtenidos mediante dispositivos colocados en la muñeca y un algoritmo, lo que podría limitar la precisión de los resultados. En resumen, este trabajo destaca la importancia de considerar diversos componentes del sueño más allá de simplemente sumar horas cada noche. La duración, las fases, la regularidad y las interrupciones juegan un papel crucial en la salud general relacionada con el descanso nocturno. Fuente: Publimetro
Con la llegada de la primavera también aparecen una serie de molestias que pueden confundirse fácilmente entre sí. Congestión nasal, estornudos, secreción nasal y molestias en la garganta son algunos de los síntomas que pueden estar asociados tanto a un resfriado como a una rinitis alérgica, por lo que distinguir entre ambas afecciones resulta fundamental para tratarlas adecuadamente. “Aunque el resfriado común y la rinitis alérgica comparten síntomas como los estornudos y la congestión nasal, son afecciones muy distintas”, explicó el médico familiar y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes, Dr. Andrés Glasinovic. Una de las principales diferencias está en el origen de ambas condiciones. Mientras el resfrío corresponde a una infección viral leve que puede transmitirse por el aire o mediante el contacto directo con secreciones respiratorias, la rinitis alérgica se produce por una reacción del sistema inmunitario frente a sustancias como el polen, el polvo o el pelo de mascotas. En este último caso no existe contagio entre personas. La reacción se produce porque el organismo identifica determinadas sustancias como una amenaza y activa una respuesta inmunitaria. SÍNTOMAS QUE PERMITEN DIFERENCIARLOS Aunque la congestión y los estornudos pueden estar presentes en ambas afecciones, existen algunos síntomas que ayudan a diferenciarlas. En el caso del resfrío, además de la congestión nasal y los estornudos, pueden aparecer dolor de garganta, tos, malestar general y disfonía. También es más habitual que la secreción nasal sea espesa y de tonalidad amarilla. La rinitis alérgica, en cambio, suele estar marcada por la picazón, los estornudos y una secreción nasal transparente y líquida. A diferencia del resfrío, no suele provocar malestar corporal general. La duración de los síntomas también puede entregar una señal. Un resfrío generalmente se extiende entre cinco y diez días, mientras que una reacción alérgica puede mantenerse durante todo el periodo en que la persona permanezca expuesta al elemento que la desencadena. Así, una persona con alergia estacional puede presentar molestias durante varias semanas en primavera debido a la presencia de polen. En quienes tienen alergias asociadas a elementos como los ácaros del polvo, en tanto, los síntomas pueden manifestarse durante todo el año. Otro elemento a considerar es el momento en que aparecen las molestias. Los resfríos son más frecuentes durante otoño e invierno, mientras que las alergias estacionales tienden a intensificarse durante los periodos de polinización, principalmente en primavera y verano. De todas formas, la rinitis alérgica también puede presentarse durante todo el año cuando está asociada a alérgenos presentes de manera permanente en el entorno. Fuente: DiarioElDia Región
Las celebraciones de Fiestas Patrias suelen estar acompañadas de deliciosos platillos como empanadas, asados, choripanes y dulces, así como un mayor consumo de alcohol y bebidas. Después de varios días con cambios en los horarios y en la alimentación, es común experimentar sensación de pesadez, hinchazón o simplemente sentir la necesidad de retomar los hábitos cotidianos. Sin embargo, según Jessica Liberona, nutricionista del Programa de Obesidad de Clínica Universidad de los Andes, no es necesario recurrir a dietas detox, saltarse comidas ni restringir grupos completos de alimentos para compensar lo consumido. Lo más recomendable es volver progresivamente a los hábitos alimentarios habituales y recuperar el equilibrio. Para retomar los hábitos después de Fiestas Patrias, se recomienda recuperar los horarios habituales de alimentación y evitar largos periodos sin comer. Organizar el desayuno, almuerzo y cena, e incorporar colaciones cuando sea necesario, puede facilitar el regreso a una rutina alimentaria más ordenada. Además, se sugiere aumentar el consumo de agua durante el día, incorporar frutas y verduras en las comidas, consumir legumbres y preparaciones caseras, preferir alimentos frescos o mínimamente procesados, y disminuir progresivamente el consumo de alimentos ultraprocesados con alto contenido de azúcares, grasas saturadas o sodio. Es importante evitar saltarse comidas como forma de compensación. Si persiste la sensación de hinchazón o pesadez después de las celebraciones, se recomienda optar por preparaciones más simples, incorporar verduras, frutas y alimentos ricos en fibra, volver a las porciones habituales y comer con calma para permitir que el organismo recupere su ritmo. No es necesario eliminar grupos completos de alimentos para recuperar una alimentación equilibrada. Los carbohidratos pueden formar parte de una alimentación saludable si se eligen opciones de buena calidad y se consumen en cantidades adecuadas a las necesidades individuales. En palabras de Jessica Liberona: Disfrutar de las Fiestas Patrias también es parte de nuestra cultura y relación con la alimentación. Lo importante es que una vez que terminan las celebraciones, podamos volver a nuestros hábitos sin culpa ni medidas extremas. Fuente: DiarioElDia Región
Una de cada ocho mujeres en el mundo vive con una condición que, hasta hace pocos meses, tenía un nombre equivocado. El síndrome de ovario poliquístico (SOP) —renombrado en 2026 como síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP) tras un consenso internacional publicado en The Lancet— no se trata de quistes ováricos, como su antiguo nombre sugería, sino de un trastorno hormonal y metabólico complejo que compromete mucho más que la fertilidad. El término “ovario poliquístico” generaba confusión: hacía pensar en quistes patológicos que, en realidad, no son parte de la condición. Ese malentendido —compartido durante décadas por pacientes, médicos y hasta autoridades sanitarias— contribuyó a que hasta el 70% de las mujeres afectadas permanezcan sin diagnóstico. El nuevo nombre refleja lo que la evidencia científica muestra desde hace años: se trata de una alteración que involucra al sistema endocrino (poliendocrino), al metabolismo (metabólico) y a la función ovárica (ovárico), no un problema limitado a un solo órgano. El SOMP es la principal causa de infertilidad por anovulación, responsable de hasta el 80% de estos casos y de entre un 25% y un 34% de toda la infertilidad femenina. Pero su impacto va mucho más allá: se asocia a resistencia a la insulina, obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedad hepática, mayor riesgo cardiovascular —incluyendo hasta 2,5 veces más riesgo de infarto—, además de ansiedad, depresión y afecciones dermatológicas como acné e hirsutismo. Aunque el nombre cambió, los criterios diagnósticos se mantienen: se requieren dos de tres hallazgos —hiperandrogenismo, disfunción ovulatoria y morfología ovárica poliquística— tras descartar otras causas. Lo que cambia es la mirada: dejar de pensar el SOMP como “un problema de los ovarios” y entenderlo como una condición metabólica y hormonal que requiere manejo integral, no solo ginecológico. La actualización formal de las guías clínicas internacionales con el nuevo nombre recién se espera para 2028. Mientras tanto, septiembre es una oportunidad para instalar la conversación: para que más mujeres reconozcan los síntomas, consulten a tiempo, y dejen de cargar con el estigma de un nombre que nunca las representó del todo. “Como especialista en fertilidad, veo a diario el otro lado de esta historia: mujeres que llegan buscando ayuda para quedar embarazadas sin saber que su dificultad para ovular tiene una causa metabólica y hormonal de fondo. Diagnosticar a tiempo no solo mejora las chances de embarazo, también permite prevenir consecuencias que van mucho más allá del sistema reproductivo. Y hay algo que quiero destacar: muchas veces el primer paso no es un tratamiento de fertilidad, sino trabajar en la regulación metabólica. Cambios en la alimentación, actividad física y, en algunos casos, manejo médico de la resistencia a la insulina, pueden por sí solos restablecer la ovulación y mejorar significativamente las probabilidades de embarazo, incluso antes de considerar otras intervenciones”, señala la Dra. Adela Camus, especialista en medicina reproductiva, SGFertility, Clínica Las Condes. Fuente: Publimetro