El Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) informó este lunes de 116 muertes sospechosas por el brote del virus del ébola declarado el fin de semana en la provincia de Ituri, que afectó a dos nuevas zonas en el este congoleño. La epidemia ya ha causado la muerte de 116 personas, afirmó en rueda de prensa el portavoz del Gobierno de la RDC y ministro de Comunicación y Medios, Patrick Muyaya, quien añadió que se detectaron casos en las localidades de Katwa, en Kivu del Norte, y Nyankunde, en Ituri. Esta propagación de la enfermedad a nuevas zonas genera preocupación por el riesgo de una mayor transmisión en regiones densamente pobladas, caracterizadas por importantes movimientos de población, señaló el vocero. Muyaya aseguró a la población que la vigilancia epidemiológica, la gestión de casos y las campañas de concientización comunitaria avanzan con rapidez para limitar la transmisión del virus. Instamos a la población a cumplir estrictamente con las medidas de salud pública. Recomiendo lavarse las manos con frecuencia y evitar todo contacto con animales muertos y cadáveres, concluyó el ministro. El pasado sábado, el Gobierno de la RDC declaró oficialmente el estado de emergencia y envió siete toneladas de suministros, con el apoyo de sus socios, entre ellos la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como personal sanitario, para reforzar la zona. De momento, ni la OMS ni los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África (CDC de África) de la Unión Africana (UA) han actualizado su cifra de fallecidos, que mantienen en 88 y en la que se incluye un caso importado en Uganda. Éste es el decimoséptimo brote registrado en la República Democrática del Congo desde que se detectó el virus por primera vez en 1976. La OMS declaró este domingo una emergencia internacional ante la situación, lo que hizo que diferentes países africanos reforzaran los controles sanitarios y cerraran sus fronteras, como en el caso de Ruanda. El virus del ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y causa fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas. Según la OMS, el virus presenta una tasa de mortalidad de entre el 25 y el 90 por ciento. Fuente: Cooperativa.cl
La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad progresiva que no tiene cura. Se considera una de las enfermedades motoneuronales que padecen dos de cada 100.000 personas en el planeta, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se produce cuando las neuronas de los pacientes afectados por la enfermedad se desgastan o mueren y ya no pueden enviar mensajes a los músculos. Esto provoca a corto y medio plazo el debilitamiento de los músculos, contracciones involuntarias e incapacidad para mover los brazos, las piernas y el cuerpo. Suele comenzar con espasmos musculares y debilidad en un brazo o una pierna, dificultad para tragar o para hablar, pero a medida que avanza afecta la capacidad de moverse e incluso de respirar. La causa más común de muerte para las personas con ELA es la insuficiencia respiratoria, según la Clínica Mayo. La debilidad en los músculos que intervienen en la deglución también causa mayor riesgo de que entren alimentos, líquidos o saliva en los pulmones, lo que puede causar neumonía La muerte suele producirse entre tres y cinco años después del diagnóstico. Sin embargo, algunos pacientes sobreviven más de ese tiempo. Cerca de un 10% de los casos de personas con ELA responden a una causa genética o hereditaria. En el resto, se desconoce la causa, de acuerdo con esta institución médica. La ELA es una de las principales enfermedades neurodegenerativas, junto con el Parkinson y el Alzheimer. La edad es el factor predictivo más importante para su aparición, siendo más prevalente en pacientes de entre 55 y 75 años, según el Ministerio de Sanidad de Brasil. El físico británico Stephen Hawking, quien falleció en 2018, fue uno de los enfermos de ELA más conocidos. Vivió 54 años con la enfermedad, un fenómeno para el que la mayoría de científicos no tiene una explicación adecuada. A la ELA se la conoce también como la enfermedad de Lou Gehrig, el nombre del exjugador de béisbol de los Yankees de Nueva York que la padeció y murió a los 38 años, en 1941. Signos de la enfermedad Los síntomas suelen empezar a manifestarse a partir de los 50 años, pero también pueden aparecer en personas más jóvenes. Esta enfermedad no suele afectar los sentidos, que incluyen la capacidad del gusto, olfato, vista, tacto y oído. Entre los síntomas, las personas con ELA presentan: Pérdida gradual de fuerza muscular y coordinación; Incapacidad para realizar tareas rutinarias como subir escaleras, caminar y levantar objetos; Dificultades para respirar y tragar; Atragantarse con facilidad; Babeo; Tartamudeo (disnea); Cabeza caída; Calambres musculares; Fasciculaciones musculares; Problemas de dicción, como un patrón de habla lento o anormal (arrastrar las palabras); Cambios en la voz, ronquera; Pérdida de peso El riesgo de padecer ELA se ha asociado a factores ambientale s, según la Clínica Mayo. Las pruebas demuestran que fumar es un factor de riesgo, así como la exposición al plomo u otras sustancias en el lugar de trabajo o el hogar.
El Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) informó este lunes de 116 muertes sospechosas por el brote del virus del ébola declarado el fin de semana en la provincia de Ituri, que afectó a dos nuevas zonas en el este congoleño. La epidemia ya ha causado la muerte de 116 personas, afirmó en rueda de prensa el portavoz del Gobierno de la RDC y ministro de Comunicación y Medios, Patrick Muyaya, quien añadió que se detectaron casos en las localidades de Katwa, en Kivu del Norte, y Nyankunde, en Ituri. Esta propagación de la enfermedad a nuevas zonas genera preocupación por el riesgo de una mayor transmisión en regiones densamente pobladas, caracterizadas por importantes movimientos de población, señaló el vocero. Muyaya aseguró a la población que la vigilancia epidemiológica, la gestión de casos y las campañas de concientización comunitaria avanzan con rapidez para limitar la transmisión del virus. Instamos a la población a cumplir estrictamente con las medidas de salud pública. Recomiendo lavarse las manos con frecuencia y evitar todo contacto con animales muertos y cadáveres, concluyó el ministro. El pasado sábado, el Gobierno de la RDC declaró oficialmente el estado de emergencia y envió siete toneladas de suministros, con el apoyo de sus socios, entre ellos la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como personal sanitario, para reforzar la zona. De momento, ni la OMS ni los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África (CDC de África) de la Unión Africana (UA) han actualizado su cifra de fallecidos, que mantienen en 88 y en la que se incluye un caso importado en Uganda. Éste es el decimoséptimo brote registrado en la República Democrática del Congo desde que se detectó el virus por primera vez en 1976. La OMS declaró este domingo una emergencia internacional ante la situación, lo que hizo que diferentes países africanos reforzaran los controles sanitarios y cerraran sus fronteras, como en el caso de Ruanda. El virus del ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y causa fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas. Según la OMS, el virus presenta una tasa de mortalidad de entre el 25 y el 90 por ciento. Fuente: Cooperativa.cl
La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad progresiva que no tiene cura. Se considera una de las enfermedades motoneuronales que padecen dos de cada 100.000 personas en el planeta, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se produce cuando las neuronas de los pacientes afectados por la enfermedad se desgastan o mueren y ya no pueden enviar mensajes a los músculos. Esto provoca a corto y medio plazo el debilitamiento de los músculos, contracciones involuntarias e incapacidad para mover los brazos, las piernas y el cuerpo. Suele comenzar con espasmos musculares y debilidad en un brazo o una pierna, dificultad para tragar o para hablar, pero a medida que avanza afecta la capacidad de moverse e incluso de respirar. La causa más común de muerte para las personas con ELA es la insuficiencia respiratoria, según la Clínica Mayo. La debilidad en los músculos que intervienen en la deglución también causa mayor riesgo de que entren alimentos, líquidos o saliva en los pulmones, lo que puede causar neumonía La muerte suele producirse entre tres y cinco años después del diagnóstico. Sin embargo, algunos pacientes sobreviven más de ese tiempo. Cerca de un 10% de los casos de personas con ELA responden a una causa genética o hereditaria. En el resto, se desconoce la causa, de acuerdo con esta institución médica. La ELA es una de las principales enfermedades neurodegenerativas, junto con el Parkinson y el Alzheimer. La edad es el factor predictivo más importante para su aparición, siendo más prevalente en pacientes de entre 55 y 75 años, según el Ministerio de Sanidad de Brasil. El físico británico Stephen Hawking, quien falleció en 2018, fue uno de los enfermos de ELA más conocidos. Vivió 54 años con la enfermedad, un fenómeno para el que la mayoría de científicos no tiene una explicación adecuada. A la ELA se la conoce también como la enfermedad de Lou Gehrig, el nombre del exjugador de béisbol de los Yankees de Nueva York que la padeció y murió a los 38 años, en 1941. Signos de la enfermedad Los síntomas suelen empezar a manifestarse a partir de los 50 años, pero también pueden aparecer en personas más jóvenes. Esta enfermedad no suele afectar los sentidos, que incluyen la capacidad del gusto, olfato, vista, tacto y oído. Entre los síntomas, las personas con ELA presentan: Pérdida gradual de fuerza muscular y coordinación; Incapacidad para realizar tareas rutinarias como subir escaleras, caminar y levantar objetos; Dificultades para respirar y tragar; Atragantarse con facilidad; Babeo; Tartamudeo (disnea); Cabeza caída; Calambres musculares; Fasciculaciones musculares; Problemas de dicción, como un patrón de habla lento o anormal (arrastrar las palabras); Cambios en la voz, ronquera; Pérdida de peso El riesgo de padecer ELA se ha asociado a factores ambientale s, según la Clínica Mayo. Las pruebas demuestran que fumar es un factor de riesgo, así como la exposición al plomo u otras sustancias en el lugar de trabajo o el hogar.