














Kim Carnes y el éxito de “Bette Davis Eyes”
Descubre cómo la canción de Kim Carnes pasó de ser una versión original a un fenómeno mundial en los años ochenta con “Bette Davis Eyes”.
17 de mayo de 2026
Pocas canciones lograron una transformación tan radical entre su versión original y el éxito global que terminó dominando las radios a comienzos de los años ochenta como “Bette Davis Eyes”. Lo que nació en 1974 como un tema con aire jazzístico y humorístico terminó convertido, siete años después, en una pieza oscura, electrónica y magnética que catapultó a Kim Carnes al estrellato internacional y dejó una marca imborrable en la cultura pop.
La canción no solo redefinió la carrera de la cantante estadounidense, sino que además inmortalizó el nombre de una de las grandes leyendas de Hollywood: la actriz Bette Davis.
“Bette Davis Eyes” fue escrita en 1974 por los compositores Donna Weiss y Jackie DeShannon. Esta última, además de autora, grabó la primera versión oficial del tema ese mismo año.
La inspiración surgió directamente de la figura de Bette Davis, una actriz célebre por su mirada intensa, desafiante y cargada de dramatismo. Durante décadas, sus ojos habían sido considerados uno de los rasgos más icónicos del cine clásico estadounidense.
En entrevistas posteriores, Donna Weiss explicó que la idea nació tras ver una fotografía de la actriz.
“Tenía una mirada feroz, dominante, imposible de ignorar”, recordó la compositora años más tarde.
La primera versión de la canción tenía un tono completamente distinto al que el mundo terminaría conociendo. Era más cercana al swing y al jazz-pop setentero, con arreglos suaves y una interpretación relajada de Jackie DeShannon. Aunque recibió cierta atención en círculos musicales, nunca se convirtió en un éxito masivo.
Durante años, el tema permaneció prácticamente olvidado.
Todo cambió cuando la canción llegó a manos de Kim Carnes y su productor y tecladista Bill Cuomo a comienzos de los años ochenta.
Carnes buscaba material para su álbum “Mistaken Identity”, publicado en 1981, y quedó fascinada con la estructura lírica de “Bette Davis Eyes”. Sin embargo, sintió que necesitaba una reinvención completa.
La decisión fue radical: eliminar el sonido jazzístico original y convertirla en una canción fría, minimalista y electrónica, muy influenciada por el synth-pop que comenzaba a dominar la industria musical.
El resultado fue revolucionario.
Los teclados sombríos, la línea de sintetizadores hipnótica y la voz áspera y rasgada de Kim Carnes crearon una atmósfera seductora y misteriosa que contrastaba por completo con la versión de 1974.
"Sabíamos que estábamos haciendo algo diferente", comentó años después Bill Cuomo
"No sonaba como nada que estuviera en la radio en ese momento"
La propia
"Gracias por convertirme en parte de los tiemos modernos"
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Fuente: ClubRetroHits.cl






























