TikTok confirmó la venta de sus operaciones en Estados Unidos a un grupo de inversores no chinos, poniendo fin a años de disputa legal y asegurando su continuidad en el mercado norteamericano. La plataforma de videos cortos más popular del mundo logró evitar la prohibición definitiva en Estados Unidos tras concretar la venta de la mayoría de sus activos en el país. ByteDance, su matriz con sede en Pekín, cedió más del 80% del control a un consorcio integrado por Oracle, Silver Lake, la firma emiratí MGX y entidades vinculadas a Michael Dell, mientras que mantendrá cerca del 19,9% del capital. Con este acuerdo se cierra un capítulo marcado por tensiones políticas, acusaciones de riesgos para la seguridad nacional y una batalla legal que se extendió por años. “Este acuerdo garantiza que TikTok seguirá siendo un espacio seguro y creativo para millones de estadounidenses”, señalalaron desde la nueva empresa, mientras que la administración estadounidense celebró la decisión como una victoria en materia de seguridad nacional, subrayando que la transferencia de control a inversores no chinos elimina las preocupaciones sobre el manejo de información sensible. “La prioridad siempre fue proteger a los ciudadanos y asegurar que sus datos no estuvieran expuestos a gobiernos extranjeros”, afirmó un funcionario del Departamento de Comercio. En tanto, el presidente Donald Trump se atribuyó el triunfo señalando en Truth Social ¡estoy muy feliz de haber ayudado a salvar TikTok! Ahora será propiedad de un grupo de grandes patriotas e inversores estadounidenses, el más grande del mundo, y será una voz importante.
En un contexto global donde la inteligencia artificial (IA) ha sido presentada como la gran solución a los problemas de productividad y eficiencia, un nuevo estudio realizado por el laboratorio METR ha encendido las alarmas: los programadores que usaron herramientas de IA creyeron ser un 20% más rápidos, pero en realidad fueron un 19% más lentos. El ensayo, el primero de su tipo en evaluar objetivamente el impacto de la IA en tareas de programación, dejó al descubierto un alto grado de autoengaño. A pesar de que los datos mostraban claramente una disminución en la productividad, los desarrolladores afirmaban con seguridad que el uso de IA los había ayudado a trabajar mejor. Este fenómeno, que los investigadores califican como “fe ciega en la tecnología”, refleja un problema más profundo en la narrativa actual sobre el impacto de la inteligencia artificial, la desconexión entre lo que se promete y lo que realmente ocurre en la práctica. Una brecha entre la teoría y la realidad Desde la llegada de ChatGPT a finales de 2022, el entusiasmo por la IA se ha convertido en política de Estado y estrategia corporativa. Gobiernos y empresas ven en ella una palanca para el crecimiento económico, apostando millones de dólares en modelos que supuestamente automatizarán tareas, aumentarán el rendimiento y generarán retornos millonarios. Sin embargo, una encuesta reciente de IBM a más de 2.000 directores ejecutivos mostró que tres de cada cuatro proyectos de IA no han generado el retorno de inversión esperado. A esto se suma un estudio conjunto de la Universidad Carnegie Mellon y Salesforce, que reveló que los agentes de IA fallan entre el 65% y el 70% de las veces al intentar completar tareas complejas. La consultora Gartner fue aún más contundente: “Los modelos actuales de IA no tienen la madurez ni la capacidad para alcanzar objetivos empresariales complejos”, afirmó Erick Brethenoux, su director de investigación de IA. “La IA no está cumpliendo su función hoy en día y debería dejarnos en paz”, sentenció. La “ceguera ChatGPT” y el marketing del futuro Uno de los elementos más llamativos de esta crisis de percepción es lo que el científico Gary Marcus denomina “ ceguera ChatGPT ”: personas que reconocen los límites de la IA en sus propias áreas, pero asumen que en otras disciplinas es revolucionaria. Este sesgo de optimismo infundado ha sido amplificado por medios, empresas tecnológicas y redes sociales, donde no faltan cuentas que celebran sin matices cada nuevo modelo. Estos canales contribuyen a mantener viva la ilusión de que el siguiente gran avance está a la vuelta de la esquina, sin importar cuántas veces se repita la decepción. Incluso modelos que prometen ser más potentes, como Grok 4 de xAI, siguen presentando problemas no resueltos de razonamiento, alucinaciones y errores básicos. En una demostración reciente, el modelo GPT-4o de OpenAI fue superado en lógica por una consola Atari de 1977. Despidos disfrazados de innovación La situación ha tenido un impacto directo en el mundo laboral. Empresas como Klarna, que en 2023 despidieron personal argumentando que la IA podía hacer su trabajo, hoy están volviendo a contratar humanos. Para muchos analistas, la IA ha sido usada como justificación para recortes de personal y reducción de costos, más que como una herramienta transformadora. En un contexto de incertidumbre económica, donde la confianza empresarial está en mínimos históricos, atribuir los cambios organizacionales a la tecnología es una jugada de relaciones públicas que también favorece el valor bursátil de las empresas.
El contenido generado por IA está inundando los feeds de YouTube y disminuye la paciencia de los consumidores con el contenido social de IA. Recientemente, Emarketer publicó que el 29% de los consumidores considera que el contenido generado por IA es obviamente falso y que el 19% dice que no tiene novedad. Advierte la publicación que esa creciente presencia de contenido deficiente de IA podría degradar la percepción de la plataforma y la calidad del contenido, lo que dificulta que cualquier video, incluido el contenido de alta calidad, se sienta auténtico. Casi dos tercios de los consumidores afirman que el género del contenido cercano influye en su percepción de los anuncios, lo que significa que las marcas que aparecen entre contenido de IA diseñado para generar interacción podrían dañar la percepción de la marca, la confianza del usuario y la eficacia de los anuncios. El motor de recomendaciones de YouTube está mostrando contenido que no se alinea con lo que los usuarios realmente valoran, creando una brecha que algunas plataformas abordan con opciones de personalización del feed para reducir el ruido de la IA. Señala la nota de Emarketer que las marcas deben saber dónde se encuentran sus anuncios, junto a qué aparecen y qué tipo de contenido se publica en plataformas seleccionadas. Y agrega que, a medida que los consumidores se preocupan más por lo que se siente real, las marcas que dependen en gran medida de YouTube y otras plataformas sociales tienen la oportunidad de controlar la narrativa. Recomienda por ello examinar detenidamente los controles de ubicación y la configuración de idoneidad de marca, priorizar campañas dirigidas por creadores y publicar en entornos de contenido impulsado por personas cuya narrativa emocional tenga un impacto positivo.
TikTok confirmó la venta de sus operaciones en Estados Unidos a un grupo de inversores no chinos, poniendo fin a años de disputa legal y asegurando su continuidad en el mercado norteamericano. La plataforma de videos cortos más popular del mundo logró evitar la prohibición definitiva en Estados Unidos tras concretar la venta de la mayoría de sus activos en el país. ByteDance, su matriz con sede en Pekín, cedió más del 80% del control a un consorcio integrado por Oracle, Silver Lake, la firma emiratí MGX y entidades vinculadas a Michael Dell, mientras que mantendrá cerca del 19,9% del capital. Con este acuerdo se cierra un capítulo marcado por tensiones políticas, acusaciones de riesgos para la seguridad nacional y una batalla legal que se extendió por años. “Este acuerdo garantiza que TikTok seguirá siendo un espacio seguro y creativo para millones de estadounidenses”, señalalaron desde la nueva empresa, mientras que la administración estadounidense celebró la decisión como una victoria en materia de seguridad nacional, subrayando que la transferencia de control a inversores no chinos elimina las preocupaciones sobre el manejo de información sensible. “La prioridad siempre fue proteger a los ciudadanos y asegurar que sus datos no estuvieran expuestos a gobiernos extranjeros”, afirmó un funcionario del Departamento de Comercio. En tanto, el presidente Donald Trump se atribuyó el triunfo señalando en Truth Social ¡estoy muy feliz de haber ayudado a salvar TikTok! Ahora será propiedad de un grupo de grandes patriotas e inversores estadounidenses, el más grande del mundo, y será una voz importante.
En un contexto global donde la inteligencia artificial (IA) ha sido presentada como la gran solución a los problemas de productividad y eficiencia, un nuevo estudio realizado por el laboratorio METR ha encendido las alarmas: los programadores que usaron herramientas de IA creyeron ser un 20% más rápidos, pero en realidad fueron un 19% más lentos. El ensayo, el primero de su tipo en evaluar objetivamente el impacto de la IA en tareas de programación, dejó al descubierto un alto grado de autoengaño. A pesar de que los datos mostraban claramente una disminución en la productividad, los desarrolladores afirmaban con seguridad que el uso de IA los había ayudado a trabajar mejor. Este fenómeno, que los investigadores califican como “fe ciega en la tecnología”, refleja un problema más profundo en la narrativa actual sobre el impacto de la inteligencia artificial, la desconexión entre lo que se promete y lo que realmente ocurre en la práctica. Una brecha entre la teoría y la realidad Desde la llegada de ChatGPT a finales de 2022, el entusiasmo por la IA se ha convertido en política de Estado y estrategia corporativa. Gobiernos y empresas ven en ella una palanca para el crecimiento económico, apostando millones de dólares en modelos que supuestamente automatizarán tareas, aumentarán el rendimiento y generarán retornos millonarios. Sin embargo, una encuesta reciente de IBM a más de 2.000 directores ejecutivos mostró que tres de cada cuatro proyectos de IA no han generado el retorno de inversión esperado. A esto se suma un estudio conjunto de la Universidad Carnegie Mellon y Salesforce, que reveló que los agentes de IA fallan entre el 65% y el 70% de las veces al intentar completar tareas complejas. La consultora Gartner fue aún más contundente: “Los modelos actuales de IA no tienen la madurez ni la capacidad para alcanzar objetivos empresariales complejos”, afirmó Erick Brethenoux, su director de investigación de IA. “La IA no está cumpliendo su función hoy en día y debería dejarnos en paz”, sentenció. La “ceguera ChatGPT” y el marketing del futuro Uno de los elementos más llamativos de esta crisis de percepción es lo que el científico Gary Marcus denomina “ ceguera ChatGPT ”: personas que reconocen los límites de la IA en sus propias áreas, pero asumen que en otras disciplinas es revolucionaria. Este sesgo de optimismo infundado ha sido amplificado por medios, empresas tecnológicas y redes sociales, donde no faltan cuentas que celebran sin matices cada nuevo modelo. Estos canales contribuyen a mantener viva la ilusión de que el siguiente gran avance está a la vuelta de la esquina, sin importar cuántas veces se repita la decepción. Incluso modelos que prometen ser más potentes, como Grok 4 de xAI, siguen presentando problemas no resueltos de razonamiento, alucinaciones y errores básicos. En una demostración reciente, el modelo GPT-4o de OpenAI fue superado en lógica por una consola Atari de 1977. Despidos disfrazados de innovación La situación ha tenido un impacto directo en el mundo laboral. Empresas como Klarna, que en 2023 despidieron personal argumentando que la IA podía hacer su trabajo, hoy están volviendo a contratar humanos. Para muchos analistas, la IA ha sido usada como justificación para recortes de personal y reducción de costos, más que como una herramienta transformadora. En un contexto de incertidumbre económica, donde la confianza empresarial está en mínimos históricos, atribuir los cambios organizacionales a la tecnología es una jugada de relaciones públicas que también favorece el valor bursátil de las empresas.
El contenido generado por IA está inundando los feeds de YouTube y disminuye la paciencia de los consumidores con el contenido social de IA. Recientemente, Emarketer publicó que el 29% de los consumidores considera que el contenido generado por IA es obviamente falso y que el 19% dice que no tiene novedad. Advierte la publicación que esa creciente presencia de contenido deficiente de IA podría degradar la percepción de la plataforma y la calidad del contenido, lo que dificulta que cualquier video, incluido el contenido de alta calidad, se sienta auténtico. Casi dos tercios de los consumidores afirman que el género del contenido cercano influye en su percepción de los anuncios, lo que significa que las marcas que aparecen entre contenido de IA diseñado para generar interacción podrían dañar la percepción de la marca, la confianza del usuario y la eficacia de los anuncios. El motor de recomendaciones de YouTube está mostrando contenido que no se alinea con lo que los usuarios realmente valoran, creando una brecha que algunas plataformas abordan con opciones de personalización del feed para reducir el ruido de la IA. Señala la nota de Emarketer que las marcas deben saber dónde se encuentran sus anuncios, junto a qué aparecen y qué tipo de contenido se publica en plataformas seleccionadas. Y agrega que, a medida que los consumidores se preocupan más por lo que se siente real, las marcas que dependen en gran medida de YouTube y otras plataformas sociales tienen la oportunidad de controlar la narrativa. Recomienda por ello examinar detenidamente los controles de ubicación y la configuración de idoneidad de marca, priorizar campañas dirigidas por creadores y publicar en entornos de contenido impulsado por personas cuya narrativa emocional tenga un impacto positivo.