














Metallica: Master of Puppets, hito del thrash metal
Conoce el legado de Master of Puppets, álbum histórico de 1986 que consagró a Metallica y definió la fuerza del thrash metal.
3 de marzo de 2026
El 3 de marzo de 1986, la escena musical mundial presenció un antes y un después. Metallica, una banda que ya venía haciendo ruido en la escena underground, lanzó al mercado Master of Puppets. Este tercer álbum de estudio no solo consolidó a la agrupación californiana, sino que se convirtió rápidamente en el pilar fundamental del thrash metal, demostrando que la velocidad y la agresión podían ir de la mano con una composición compleja y virtuosa.
Grabado en Copenhague bajo la producción de Flemming Rasmussen, el disco captura la crudeza y la energía inigualable de la década de los 80. Con temas que abordan desde la manipulación y las adicciones hasta la crítica social, sus ocho pistas forman un viaje sonoro sin interrupciones ni puntos débiles.
Uno de los factores que hace que este álbum sea una joya intocable en la historia del rock es la magistral participación del bajista Cliff Burton. Sus influencias clásicas y su visión musical elevaron el sonido de Metallica, dotando al disco de arreglos armónicos que rara vez se veían en la música extrema de la época. Trágicamente, sería el último álbum en el que Burton participaría antes de su fallecimiento, dejando en Master of Puppets su testamento musical definitivo, especialmente en la monumental pista instrumental «Orion».
A cuatro décadas de su lanzamiento, canciones como «Battery», «Welcome Home (Sanitarium)» y la homónima «Master of Puppets» siguen siendo himnos indiscutidos. El riff principal de esta última es una parada obligatoria para cualquier amante de las guitarras eléctricas, y la vigencia del álbum es tal que en 2015 se convirtió en la primera grabación de metal en ser preservada en el Registro Nacional de Grabaciones de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.
El impacto de esta obra maestra no se queda en la nostalgia; sigue ganando nuevos oyentes cada día y manteniéndose en lo más alto de la programación de los clásicos del rock. Es un recordatorio rotundo de una época dorada donde la música rompía esquemas y se grababa directamente en el ADN cultural.
Fuente: ClubRetroHits.cl

































