














Causas de la reconfiguración del paisaje en Limarí
Entre 2021 y 2024, todas las comunas del territorio han disminuido sus hectáreas de plantaciones frutales, impactando la flora y fauna silvestre local según cifras oficiales.
30 de junio de 2026
La provincia de Limarí siempre ha destacado por sus fértiles valles y su incesante producción agrícola, liderando en productos como la uva de mesa, mandarinas y paltas, además de hortalizas como tomates, ajíes y porotos verdes. Sin embargo, en los últimos años este verde paisaje ha mutado de a poco, dando paso a terrenos abandonados y secos.
La escasez hídrica, que ha estado presente por más de 15 años, sería una de las razones que explicarían este fenómeno y así lo advierten también los informes oficiales. El Catastro Frutícola desarrollado por el Centro de Información de Recursos Naturales (CIREN) en la Región de Coquimbo, evidencia una disminución en las hectáreas plantadas en todas las comunas de la provincia si se comparan los documentos de 2021 y 2024.
De esta forma, en 2021 Ovalle registra una superficie plantada de 9.960,8 hectáreas, mientras que en el informe de 2024 se reduce a 8.301,58 hectáreas. Lo mismo ocurre con Monte Patria, que pasa de 6.219,2 a 5.029 hectáreas. Punitaqui, en tanto, baja de 677,5 a 614,4 hectáreas y en Combarbala ocurre lo propio pasando de 492,3 hectáreas en 2021 a 395,41 en 2024. El caso más llamativo lo constituye Río Hurtado, que cae de 328,7 a 177,33 hectáreas, prácticamente a la mitad.
Impacto en la flora y fauna nativa
Sin lugar a dudas, los eventos climáticos han provocado un cambio en el paisaje de este valle, pero especialistas también advierten que otro de los factores que ha influido es la acción humana, impactando no solo en los territorios, sino que además en la flora y fauna nativa.
"El primero de ellos es el cambio de uso de suelo. Ha habido una expansión hacia las parcelas de agrado, para una segunda vivienda y que han cubierto en muchas extensiones lo que antes era vegetación natural, porque las venden sin ella. Sobre todo, la zona costera, eso ha sido súper importante", sostiene Francisco Squeo, académico de la Universidad de La Serena y miembro del Instituto de Ecología y Biodiversidad.
A su juicio, las nuevas tecnologías han permitido además que incluso ahora se avance hacia territorios en que antes no se podían establecer poblados. "Ahora si quieres sacar agua tenemos las posibilidades de nuevas tecnologías como usar bombas solares. Tampoco necesitas tener tendido eléctrico. Tú llegas a un hoyo pones tu bomba solar y sacas agua. Eso ha aumentado el cambio de uso del suelo", precisa.
También se ha provocado un estrés en la flora y fauna afectando a especies como el zorro culpeo, el puma, el gato colocolo, algunas aves y especies asociadas a cursos de agua como el camarón del río que enfrentan una severa pérdida y fragmentación de sus hábitats naturales.
Otro factor que estaría influyendo en la pérdida de la fauna silvestre es la proliferación de perros asilvestrados: "Lo que nos tiene muy complicados porque ni los municipios tienen la capacidad para controlar los perros sin dueño ni tampoco se permite cazarlos o capturarlos".
Lo mismo ocurre con especies arbóreas como el algarrobo o los cactus que han ido disminuyendo su presencia debido a la falta de agua y a la expansión territorial.
En esta línea se ha intentado avanzar en iniciativas para potenciar especies con mayor resistencia hídrica mostrando resultados esperanzadores. Estas acciones buscan recuperar la cubierta vegetal atrayendo polinizadores y fauna local frenando así la pérdida sustentabilidad rural.
La preservación del Limarí se posiciona hoy como un desafío urgente que requiere integración científica para recarga acuíferos fiscalización ambiental continua compromiso educativo restauración ecológica comunitaria.
Fuente: DiarioElDia Región




























