














Cristian Cortés: ingeniero ULS clave en misión Artemis II
Cristian Cortés, ingeniero de la ULS, diseña y verifica estructuras para que soporten las exigencias del vuelo espacial en la misión Artemis II.
24 de abril de 2026
En el año 2020, cuando el regreso del ser humano a la Luna aún parecía una promesa lejana, Diario El Día conversó con un ingeniero de la región que anticipaba que Estados Unidos estaba cerca de volver al satélite natural. Seis años después, esas palabras cobran un nuevo significado.
Cristian Cortés Simón, ingeniero civil mecánico formado en la Universidad de La Serena, es uno de los profesionales chilenos que ha participado directamente en el desarrollo del programa Artemis de la NASA. Este programa acaba de marcar un nuevo hito con el éxito del lanzamiento y viaje de la cápsula Orión de Artemis II.
La reciente misión devolvió a cuatro astronautas a la órbita lunar por primera vez en más de medio siglo, reactivando el interés mundial por la exploración espacial. En este contexto, el nombre de Cristian Cortés vuelve a resonar en la Región de Coquimbo. No solo por su rol en uno de los programas más ambiciosos de la historia reciente de la ingeniería aeroespacial, sino también porque parte de ese camino ya había sido relatado en estas páginas cuando aún trabajaba en los preparativos.
"Estamos muy cercanos. De hecho, está proyectado que para el 2024 va a volver el hombre a la Luna", decía entonces, en conversación con El Día, desde su casa en Erie, Colorado (EE.UU).
Su historia comenzó lejos de los centros espaciales de Estados Unidos. Antes de ingresar a la universidad, Cortés ya tenía claro que quería ser ingeniero. Se graduó en Mecánica en 1999 en la Universidad de La Serena y luego decidió viajar a Estados Unidos para aprender inglés.
Tras cursar un Master of Science en la San Diego State University, consiguió su primera oportunidad laboral en el diseño de asientos de avión. Su trabajo consistía en validar estructuralmente que esos componentes cumplieran con todos los estándares de seguridad desde la etapa de diseño hasta la fabricación.
Después de consolidarse en el área, trabajó en Boeing y posteriormente se integró al programa Artemis, donde hoy acumula seis años como ingeniero estructural. Su labor se enfoca en diseñar y verificar estructuras sometidas a cargas extremas para asegurar que cada componente del sistema soporte las exigencias del vuelo espacial.
Actualmente trabaja en Artemis III, misión que busca establecer presencia humana sostenida en la Luna y abrir el camino hacia futuras expediciones a Marte.
El reciente éxito de Artemis II tuvo una dimensión especial para él: además de ser parte del programa, pudo presenciar el despegue junto a su hijo, un momento significativo en su carrera.
"La educación que recibí en la ULS fue excelente", afirmaba entonces.
A pesar de llevar 27 años fuera de Chile, sus vínculos con el país siguen intactos. Es el único integrante de su familia radicado en el extranjero y mantiene el plan de visitar Chile a fines de 2026, tras más de una década sin regresar.
Cortés insiste en que un ingeniero chileno "perfectamente puede hacer" lo mismo que cualquier profesional estadounidense. Destaca que la principal brecha no está en la formación técnica, sino en el dominio del idioma inglés.
Seis años después de aquella entrevista y con Artemis II ya inscrita en la historia, Cristian Cortés Simón se convierte también en un ejemplo destacado: un profesional formado en La Serena que contribuyó a uno de los hitos científicos más relevantes del siglo XXI desde la ingeniería y lejos del protagonismo mediático.
Fuente: DiarioElDia Región





























