














Desafío de la biodiversidad en región seca
Científicos alertan sobre transformación silenciosa en la biodiversidad regional, amenazada por escasez hídrica, expansión urbana y pérdida de hábitats. Zona destaca por diversidad de plantas en Chile.
14 de junio de 2026
La Región de Coquimbo es una tierra de contrastes. En pocas horas es posible pasar desde las nieblas costeras de Fray Jorge a las altas cumbres andinas de Paihuano, recorrer humedales repletos de aves migratorias o internarse en quebradas donde sobreviven especies que no existen en ningún otro lugar del planeta.
Sin embargo, ese patrimonio natural enfrenta hoy uno de sus mayores desafíos. Para Francisco Squeo, académico de la Universidad de La Serena y presidente del Instituto de Ecología y Biodiversidad, la región posee una condición tan privilegiada como preocupante, ya que concentra la mayor biodiversidad de Chile, pero al mismo tiempo es una de las zonas con menor superficie protegida del país. Así, por ejemplo, cerca del 10% de la flora regional presenta problemas de conservación.
Según el investigador Jaime Pizarro-Araya, esta región es una zona única porque funciona como un punto de encuentro entre el desierto de Atacama y los ecosistemas mediterráneos de Chile central. A ello se suman ambientes costeros, dunas, humedales, quebradas, valles e islas que generan altos niveles de endemismo. Esto significa que muchas especies viven exclusivamente en esta región.
Entre los animales más amenazados figuran la chinchilla chilena y el chungungo, ambos catalogados en peligro. Pero también existen especies prácticamente desconocidas para la mayoría de la población, como la vaquita de Isla Choros, un escarabajo propio de la zona; el escorpión de Cepeda y diversos escarabajos del desierto costero que sólo habitan en sectores específicos de la región.
"Muchas especies han evolucionado bajo condiciones extremas de aridez, neblina costera y aislamiento ecológico", explica el especialista.
Es que uno de los cambios más evidentes ha sido la prolongada sequía que afecta a la región desde hace más de una década. Las proyecciones climáticas indican que hacia fines de siglo las precipitaciones podrían disminuir hasta en un 50%, mientras que las temperaturas aumentarían cerca de 5 grados Celsius.
Esto implica menos agua disponible para los ecosistemas, una mayor evaporación y una presión creciente sobre acuíferos y fuentes hídricas. "Va a haber menos agua que llueva y más demanda por agua. Va a ser una región más seca", advierte Squeo.
La disminución de las precipitaciones también ha impactado la acumulación de nieve en la cordillera. Según los especialistas, en las últimas décadas la cantidad de nieve almacenada en la alta montaña se ha reducido considerablemente, afectando la recarga natural de acuíferos y la disponibilidad de agua para los ecosistemas y las comunidades humanas.
Paihuano: un ejemplo de conservación
Según explica Squeo, uno de los territorios con mejores cifras de protección se encuentra en el valle del Elqui y es la comuna de Paihuano la que concentra una de las mayores superficies protegidas de la región gracias al Santuario de la Naturaleza Estero Derecho, el Santuario Río Cochiguaz y el Monumento Natural Tres Cruces, alcanzando cerca del 55% de su territorio bajo alguna figura de protección.
El problema, explica el científico, es que esta realidad contrasta con gran parte del resto de la región, donde existen extensas zonas con escasa protección ambiental. Actualmente, apenas cerca del 2,4% del territorio regional cuenta con algún tipo de protección, gran parte impulsada por iniciativas privadas.
De esta manera, ven como una misión imposible el conseguir que en 2030 se cuente con un 30% zonas protegidas.
Los especialistas coinciden en que la biodiversidad regional ha comenzado a resentir los efectos de la sequía prolongada, el cambio climático y las actividades humanas. La disminución del agua afecta la disponibilidad alimenticia para mamíferos, aves, reptiles, anfibios e insectos.
Al mismo tiempo, la expansión urbana, el tránsito vehicular en dunas y playas, extracción árida, incendios y contaminación están transformando hábitats estables durante siglos.
Los humedales costeros son uno ejemplo evidente. También lo son los sistemas dunares y ambientes áridos. Los científicos coinciden en que uno desafíos principales es que gran parte biodiversidad regional sigue siendo desconocida para ciudadanía.
"Son especies pequeñas pero únicas en el mundo", señala el investigador.
No obstante apesar amenazas existen territorios convertidos verdaderos refugios biodiversidad regional. Entre ellos destacan Reserva Nacional Pingüino Humboldt especialmente Isla Choros; Parque Nacional Bosque Fray Jorge; humedales costeros pozas temporales Huentelauquén Santuario Estero Derecho Paihuano.
Estos lugares no sólo albergan especies amenazadas sino cumplen funciones esenciales equilibrio ecológico disponibilidad agua conservación suelos desarrollo turismo naturaleza.
En otro ámbito coinciden investigadores pérdida biodiversidad no sólo problema ambiental. Cuando desaparecen especies también alteran procesos naturales polinización fertilidad suelos control plagas regeneración vegetación. Además pierde parte identidad natural región.
Por eso sostienen desafío próximas décadas será lograr crecimiento urbano productivo conviva protección ecosistemas hacen Coquimbo territorio único. Porque mientras región continúa cambiando bajo impacto sequía desarrollo humano pregunta ya no sólo qué especies habitan aquí sino cuáles seguirán haciéndolo futuro.
Fuente: DiarioElDia Región




























