














Mujeres rompen prejuicios en cuadrillas de emergencia
Ruth Rojas y María José Rivas son las primeras mujeres en unirse a las cuadrillas de emergencia de Sarfre, contratista de Aguas del Valle. Capacitadas como gásfiter en un programa piloto, reparan matrices y medidores, abriendo camino para más mujeres en un rubro históricamente masculino.
17 de junio de 2026
Con casco, botas de seguridad y herramientas en mano, Ruth Rojas Araya y María José Rivas recorren las calles de La Serena enfrentando una labor que hasta hace poco era impensada para muchas mujeres: reparar emergencias sanitarias en la vía pública. Ambas se han convertido en las primeras mujeres en integrar formalmente las cuadrillas de terreno de la empresa Sarfre, contratista de Aguas del Valle, marcando un hito en un rubro tradicionalmente dominado por hombres y demostrando que los oficios no tienen género.
La historia comenzó hace poco más de un año, cuando Aguas del Valle impulsó un programa piloto de formación para mujeres gasfíter. La iniciativa despertó un enorme interés y reunió a cerca de 200 postulantes. "Fuimos preseleccionadas de entre 200 mujeres; luego quedaron 60, después 20 y entre esas 20 quedé yo", recuerda con orgullo Ruth Rojas.
La capacitación, impartida por INACAP, les permitió adquirir conocimientos técnicos y obtener una certificación. Sin embargo, el camino hacia la inserción laboral no fue sencillo. "Trabajar de manera independiente era complicado porque las herramientas son costosas y se requiere una inversión importante", comenta Ruth. Pero la oportunidad llegó cuando fueron contactadas por Aguas del Valle para formar parte de una cuadrilla mixta de emergencias a través de Sarfre. "Nos propusieron el contrato para hacer arreglos de emergencia y aceptamos con mi compañera María José. Empezamos a trabajar ese mismo día", señala.
Tras un mes de prueba, ambas fueron contratadas de manera permanente. Desde entonces, han sumado experiencia en reparación de medidores, soldaduras y mantenimiento de redes de agua potable. "Ahora estoy feliz porque cada día aprendemos más y estamos mejor preparadas", afirma.
Para María José Rivas, la experiencia ha significado abrir una puerta hacia un mundo completamente nuevo. Si bien la capacitación inicial estaba orientada a reparaciones domiciliarias menores, hoy enfrenta desafíos mucho más complejos en terreno. "Llegamos con conocimientos no tan profundos, pero con la experiencia que nos han traspasado nuestros compañeros hemos mejorado sustancialmente", explica.
La trabajadora destaca además el mensaje que esta experiencia entrega a otras mujeres. "Queremos decirles, especialmente a las mamás, que la edad no es un impedimento para seguir aprendiendo y perfeccionándose. Siempre se puede comenzar algo nuevo", asegura.
Actualmente, las cuadrillas de emergencia siguen siendo mayoritariamente masculinas. Además de Ruth y María José, solo una mujer opera maquinaria pesada y otra trabaja en el área de alcantarillado.
Sin embargo, la incorporación de ambas ha generado un impacto positivo dentro del equipo. "Uno está acostumbrado a trabajar solo con hombres y somos un poquito más desordenados. Este cambio ha sido muy bueno y su proceso de aprendizaje ha sido muy rápido", comenta Jaime Mella, uno de sus compañeros de cuadrilla.
En la misma línea, el jefe de terreno de La Serena, Carlos Urqueta, asegura que la experiencia ha sido enriquecedora. "Es la primera vez que se integran mujeres a estos equipos desde que trabajo en el área. Son responsables, puntuales y muy ordenadas. El mundo cambió y es más inclusivo. Si ellas pudieron, muchas más también pueden", sostiene.
Para Claudio Carvajal, gasfíter de la empresa, el proceso ha sido igualmente positivo. "Trabajar con agua es distinto, no es hacer una 'peguita' nomás, pero ellas lo han hecho muy bien", afirma.
Desde el área de prevención de riesgos, Daniel Alvarado destaca que el ingreso de las trabajadoras también ha significado un aprendizaje para la empresa. "A mí me corresponde equiparlas con sus elementos de protección y verificar que las labores se desarrollen en condiciones seguras. Ha sido una experiencia nueva y muy enriquecedora", señala.
Hoy, entre soldaduras, excavaciones y reparaciones de emergencia, Ruth y María José no solo solucionan problemas en las redes de agua potable. También están rompiendo estereotipos y abriendo un camino para que más mujeres se atrevan a ingresar a oficios históricamente masculinizados, demostrando que el talento, la capacidad y la vocación no distinguen género.
Fuente: DiarioElDia Región





























