














Reserva de agua en la cordillera de Coquimbo
En un año excepcional en precipitaciones, expertos del Centro Científico CEAZA estudian la cantidad de agua almacenada en la cordillera de la región.
15 de septiembre de 2026
La cordillera de Los Andes no solo entrega impresionantes postales durante el invierno. Detrás de cada paisaje cubierto de nieve existe una reserva natural de agua que resulta fundamental para el territorio y sus ecosistemas.
La presencia de nieve en la cordillera adquiere un significado especial para la Región de Coquimbo, debido a su aporte al abastecimiento hídrico durante los meses de primavera y verano. Este 2026, la cordillera de la Región de Coquimbo presenta una acumulación de nieve excepcional. De acuerdo con datos del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), durante agosto la cobertura nival superó ampliamente la mediana histórica, alcanzando más de 10.000 km², frente a los cerca de 5.000 km² registrados como mediana para el período 2002-2025.
"Analizando los datos de cobertura nival que nos dan los satélites MODIS, obtenemos una mediana mensual para el mes de agosto de más de 10.000 km2, lo que si lo comparamos con la mediana histórica del mismo mes, entre los años 2002 y 2025, era de 5.000 km2. Por lo tanto, en el mes de agosto hemos superado la mediana histórica",
precisa Pamela Maldonado, especialista en Sistemas de Información Geográfica y Teledetección de CEAZA.
"Los valores son más altos que la mediana histórica. Aun así, este año la cobertura nival de agosto no es el mejor indicador para evaluar el volumen de agua que está en la nieve actualmente",
indica Cristian Orrego, coordinador del Área Meteorológica del CEAZA.
Pero no solo importa la superficie cubierta de nieve, sino también la cantidad de agua que esta reserva contiene. En las estaciones de Llano de las Liebres, en Elqui, y Tascadero, en Limarí, el agua equivalente acumulada durante este año alcanzó cerca de 365 milímetros, cifra que representa entre cinco y siete veces los máximos registrados durante 2025.
"La nieve está formada principalmente de agua y aire, si la derritiéramos se convertiría en una cantidad de agua, a eso se le llama agua equivalente de la nieve. Es la cantidad de agua que está contenida en la nieve. Según qué tan compactada esté la nieve 1 metro de nieve , por ejemplo, podría tener 100 milímetros de agua equivalente o hasta más de 500 milímetros si estuviera muy compactada. En este momento, por ejemplo, en la estación meteorológica de Tascadero (Limarí) hay 154 cm de nieve y el agua que contiene es 466 milímetros",
precisa Orrego.
En términos generales el deshielo comienza en agosto donde comienza a subir la isoterma 0 y a aumentar las temperaturas en forma muy notoria desde principios de septiembre. Cristian Orrego precisa que los modelos indican que hacia finales de septiembre se va a haber convertido la mitad del agua equivalente en agua.
"Aunque los máximos en los ríos se encuentran normalmente en noviembre-diciembre",
¿Cuánta agua podría aportar la nieve a los caudales? Orrego explica que ello depende de la cuenca y en donde se mida,
"la cantidad de agua acumulada este año es mucho más alta que la de los últimos años. En ese sentido, esperamos que los caudales estén en valores similares a los que había en el año 2016 y a lo mejor un poquito más bajo que el 2002"
En relación a los factores que podrían acelerar o retrasar el deshielo,
"un gran número de factores influyen en la duración de la nieve durante la primavera. Por ejemplo, la orientación de la montaña es importante"
señala Dra. Rogozhina.
El Centro Científico CEAZA cuenta con una red de estaciones meteorológicas en las 3 provincias de la región, las que miden diferentes variables climáticas incluyendo altura y cantidad equivalente a agua contenida en nieve.
"Datos satelitales proporcionan información sobre el área cubierta por nieve y extienden las mediciones locales a escala regional"
Fuente: DiarioElDia Región


























