














Alerta mundial por El Niño y bacterias en la agricultura
El fenómeno de El Niño preocupa a la comunidad agrícola debido a las condiciones propicias para la proliferación de bacterias.
19 de junio de 2026
Las actuales condiciones climáticas en el mundo pronostican para este 2026 el fenómeno de El Niño, que se caracteriza por un aumento persistente en la temperatura superficial del océano Pacífico. De hecho, la NOAA, Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, confirmó su presencia el pasado 11 de junio.
Ante tales predicciones, los hipotéticos impactos en la ya golpeada economía chilena serían variados, con diferentes industrias de todo tipo muy atentas por las intensas lluvias que tradicionalmente acompañan a este evento natural, que asoma cada dos a siete años. Una de ellas es la agricultura, que sería una de las más afectadas si se ratifican los augurios meteorológicos.
Cuando hay abundancia de precipitaciones, las temperaturas suelen ser medias o, incluso, altas, escenario ideal para la proliferación de bacterias. Por si fuera poco, las previsiones indican que el temido suceso climático coincidirá con la época de floración en el agro nacional, una ventana de 15 a 30 días donde se produce un crecimiento explosivo de la planta, por lo que es de sumo cuidado.
“Si no se toman las medidas adecuadas, esto podría provocar una verdadera alerta agrícola”, advierte Rodrigo Carvallo, subgerente de Marketing e Innovación de Summit Agro Chile, multinacional japonesa perteneciente al grupo Sumitomo Corporation. “Por suerte, las soluciones para las plantas están al alcance de la mano”, complementa.
Para evitar esta posible alerta, “El Niño” debe ser enfrentado en una triple dimensión: con defensa, con ataque y con logística. Para las dos primeras, las soluciones son los bactericidas, que desempeñarán un rol más protagónico que nunca si se confirman los pronósticos de meteorología.
Dentro de ellos, destaca la estrategia combinada y escalonada de Agrygent + Nacillus, tanto de defensa como de ataque, para abordar el ciclo completo. “Estos bactericidas pueden actuar como solución previa, para que el riesgo sea bajo aunque la bacteria se presente, y también como antibióticos, para combatir la enfermedad en el caso de que ya haya ingresado al cultivo”, explica Carvallo.
Por un lado, el blindaje biológico de Nacillus actúa en dos dimensiones, destruyendo la placa bacteriana cuando éstas se agrupan y forman un escudo, o cubriendo y fortaleciendo el tejido vegetal con la inducción de defensas. Por el otro, Agrygent entra en acción sistémica para tomar el control cuando la infección ya está instalada, eliminando internamente a las bacterias y previniendo ante contextos de gran humedad.
En términos logísticos, las precauciones deben ser igual de rigurosas, ya que con una lluvia constante, los productos tienden a lavarse. Por ende, si en un panorama normal pueden durar alrededor de 15 días, en esta condición extrema podrían tener una duración de una semana o menos, con las pérdidas que esto implica para la cosecha.
“Este fenómeno que se viene vaticinando es un peligro para las actividades agrícolas nacionales, pero hoy contamos con las soluciones apropiadas para afrontarlo de buena manera”, resalta el especialista de Summit Agro. “Lo fundamental es prepararse con tiempo y no esperar a que se venga encima la tormenta”, concluye.
Fuente: Publimetro



























