














Emergencia climática en Chile: Lluvias, incendios y aluviones
Las fuertes lluvias pueden propiciar el crecimiento de vegetación que luego se convierte en combustible para los incendios forestales, generando una cadena de emergencias climáticas en Chile.
20 de octubre de 2026
Las lluvias intensas, los incendios forestales y los aluviones no son amenazas aisladas en Chile. Estos fenómenos pueden relacionarse entre sí y aumentar la exposición de las comunidades a nuevas emergencias, especialmente en zonas donde las condiciones del terreno y la expansión urbana dificultan la prevención.
El Dr. Jorge Leiva, jefe de carrera de Ingeniería Civil en Medio Ambiente y Sustentabilidad de la Universidad Bernardo O’Higgins, explica que el cambio climático contribuye a intensificar determinados eventos extremos y a generar cambios rápidos en las condiciones meteorológicas. Según el especialista, "El clima se ha vuelto más extremo y menos predecible, y pasa de un extremo a otro en poco tiempo. La ciencia lleva años advirtiendo que este es uno de los efectos del cambio climático, y hoy lo estamos viviendo".
Aunque las precipitaciones ayudan a recuperar la vegetación, también pueden generar condiciones que favorezcan los incendios durante los meses siguientes. El crecimiento de pastizales y otras plantas aumenta la cantidad de material vegetal disponible, que puede secarse con las altas temperaturas y convertirse en combustible.
Este proceso representa un factor de riesgo de cara al verano, particularmente en las zonas de interfaz urbano-forestal, donde las viviendas y otras construcciones se encuentran próximas a áreas de vegetación. El corredor comprendido entre Valparaíso y La Araucanía figura entre los sectores que requieren atención ante este escenario.
El calentamiento global también influye en la intensidad potencial de las precipitaciones. De acuerdo con Leiva, por cada grado de aumento de temperatura, la atmósfera puede contener cerca de un 7% más de vapor de agua, lo que puede favorecer lluvias más intensas cuando se presentan las condiciones meteorológicas adecuadas.
La relación entre estas emergencias continúa después de que se extingue el fuego. Cuando un incendio destruye la vegetación de una ladera, el suelo pierde parte de su capacidad para retener agua y resistir la erosión.
Si posteriormente se registran lluvias intensas, el terreno puede quedar más expuesto al arrastre de sedimentos y a la ocurrencia de aluviones. Las precipitaciones que afectaron una ladera previamente incendiada en Las Condes ilustran este tipo de riesgo.
"Los riesgos ya no llegan por separado, se van encadenando, y ese es uno de los grandes desafíos que tenemos como país", advirtió Leiva.
La planificación urbana también influye en la magnitud de las emergencias. La capacidad de evacuar aguas lluvias, la impermeabilización del suelo y la construcción en sectores expuestos son factores que inciden en la vulnerabilidad urbana.
"Nuestras ciudades se diseñaron con el clima del pasado", sostuvo el académico.
Entre las medidas señaladas para reducir los riesgos están adaptar la infraestructura a escenarios climáticos futuros, fortalecer los sistemas de alerta temprana, mejorar la planificación territorial y restaurar la vegetación nativa.
Chile dispone de instrumentos como la Ley Marco de Cambio Climático y el Atlas de Riesgos Climáticos, aunque su existencia no garantiza por sí sola que las medidas preventivas se implementen en los territorios.
"En el diagnóstico no llegamos tarde, pero en la implementación sí", afirmó Leiva.
El especialista concluye: "Este día contra el cambio climático es una buena oportunidad para recordar que prevenir siempre cuesta menos que reconstruir".
El Día Internacional contra el Cambio Climático, conmemorado el 24 de octubre, pone el foco en la necesidad de considerar estos riesgos desde la planificación urbana hasta la preparación frente a emergencias.
Fuente: Publimetro




























