














Agricultores de Limarí preservan semillas tradicionales
Agricultores de Limarí han comenzado a cultivar semillas de porotos y habas tradicionales con el apoyo del INIA. El objetivo es crear un banco comunitario para fortalecer la seguridad alimentaria y el patrimonio agrícola local.
10 de mayo de 2026
“Desde niña me alimenté de lo que producía la Madre Tierra”. Con esa frase, Ana Pizarro, agricultora de la comunidad agrícola de Canelilla, resume una práctica heredada por generaciones y que hoy busca mantenerse viva en la provincia del Limarí: conservar semillas tradicionales para asegurar la alimentación futura.
Ella es una de las agricultoras que integran la Red de Multiplicadores de Semillas de Limarí, agrupación que desde el año pasado trabaja en la producción y resguardo de variedades tradicionales de porotos y habas, con el apoyo del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) Intihuasi. El objetivo es ambicioso: conformar el segundo banco comunitario de semillas de Chile y fortalecer la soberanía alimentaria en la Región de Coquimbo.
La iniciativa forma parte del proyecto “Banco Comunitario de Semillas para la Agricultura Familiar Campesina”, presentado oficialmente en el Centro de Estudios de la Biodiversidad de INIA, en Vicuña. El programa busca implementar un sistema comunitario de conservación, producción y distribución de semillas tradicionales adaptadas a las condiciones locales.
Para las agricultoras, el trabajo tiene un valor que va mucho más allá de la producción agrícola. “Ser de la Red de Multiplicadores de semillas es ser guardianas de la vida”, afirmó Mirtha Gallardo, presidenta de la Asociación Gremial de Comunidades Agrícolas de la Provincia de Limarí.
La dirigenta explicó que las semillas tradicionales son fundamentales frente al escenario de crisis climática y escasez hídrica que enfrenta la región. “Lo que buscamos es que muchas más personas puedan replicar la multiplicación de semillas adaptadas a nuestra realidad, con la escasez hídrica y el cambio climático. Son semillas resilientes”, sostuvo.
Actualmente, la red ya logró cosechar ocho variedades de porotos y comenzó recientemente la siembra de habas, semillas que serán la base del futuro banco comunitario.
Semillas que resisten el tiempo
En Potrerillos Alto vive Corina Ramírez, otra de las agricultoras que integra la red. Desde hace años conserva semillas orgánicas heredadas de su familia campesina. Algunas de ellas, asegura, llevan guardadas desde 2008 y aún mantienen capacidad de reproducción.
“Llevo bastantes años silenciosamente sembrando, cosechando, conservando y compartiendo semillas ancestrales para proteger la soberanía alimentaria familiar y de nuestro territorio”, comentó.
Su interés por guardar semillas comenzó luego de un accidente que dificultó sus desplazamientos a Ovalle para comprar verduras. Entonces decidió volver a sembrar lo propio entre los árboles frutales de su parcela.
“Empecé a plantar orgánicos, semillas que ya tenía guardadas, y después nos reunimos con otras personas para intercambiar semillas. Así nos fuimos fortaleciendo”, relató.
Fue en ese proceso donde apareció INIA Intihuasi, institución que impulsó el trabajo colaborativo con agricultores para evaluar c&oactue;mo se adaptaban las variedades tradicionales a diferentes suelos y condiciones climáticas.
“Nos fue bastante bien con las distintas leguminosas y ahora estamos trabajando con habas que tienen más 20 años conservación”, explicó Ramírez.
El desafío, sin embargo, no es menor. La escasez hídrica sigue siendo una amenaza permanente para la agricultura campesina. Aun así, las multiplicadoras buscan alternativas para mantener vivos sus cultivos.
“El cambio climático y la falta agua son una desventaja pero con motivación amor por las semillas siempre hay opciones como rescatar aguas grises o almacenar aguas lluvia”, señaló Ana Pizarro.
Un banco para el futuro
El proyecto impulsado por INIA Intihuasi contempla habilitación un banco comunitario semillas en provincia Limarí además capacitaciones fichas técnicas variedades tradicionales catálogo regional semillas.
La directora del proyecto e investigadora INIA Carolina Pañitrur explicó propósito es banco sea administrado por los propios agricultores fortaleciendo así autonomía productiva territorios rurales.
“Este proyecto busca poner valor variedades tradicionales ya existen territorio reconociendo adaptación condiciones locales importancia sistemas productivos zona”, indicó.
Actualmente único banco comunitario existente país encuentra Región Ñuble. Por ello agricultoras Limarí esperan esta experiencia pueda replicarse otras comunas territorios rurales.
“Nosotras no vendemos las semillas compartimos. Ese ciclo guardiana multiplicar guardar compartir alimentar”, concluyó Mirta Gallardo.
Por su parte director regional INIA Intihuasi Francisco Meza señaló “contar segundo banco este tipo Chile llena orgullo Institución dado posibilidad recate información genética relevante existe territorio”.
Un proyecto también valorado gobernador regional Cristóbal Juliá porque apunta algo esencial presente futuro región: “fortalecer autonomía productiva zonas rurales” mientras seremi agricultura Vicente Cortés agregó con esta iniciativa rescata protegen semillas tradicionales “parte historia identidad”.
Fuente: DiarioElDia Región




























