














Carolina Naranjo: Legado de generosidad y amor
Carolina Naranjo fue despedida por familiares, amigos y excompañeros en la Iglesia San Francisco y el Parque La Foresta, resaltando su nobleza y valentía.
13 de septiembre de 2026
Una profunda atmósfera de afecto y gratitud marcó el último adiós a Carolina Naranjo De la Rivera. Reconocida por su extensa labor en diario El Día -donde lideró las páginas sociales y tejió estrechos lazos comunitarios-, fue despedida por familiares y amigos en una emotiva jornada que honró su rectitud y buen corazón.
Las exequias se iniciaron con una misa en la Iglesia San Francisco de La Serena, oficiada por el sacerdote Ramón Bravo, para trasladar luego sus restos al Cementerio Parque La Foresta, donde las muestras de cariño multiplicaron el recuerdo de su bondad e intachable ejemplo.
TRES DÉCADAS DE CALIDEZ HUMANA
Entre los testimonios más sentidos estuvo el de Patricia Villena, compañera de labores por décadas en el diario El Día. "A Carola la conocí hace 30 años al llegar al diario y desde el primer día nos acogió con su dulzura y generosidad. Vivimos experiencias hermosas, formamos un grupo inseparable y me quedo con un aprendizaje inmenso. Pese a las dificultades de la vida, fue la persona con los valores más lindos que conocí, nos enseñó a tratar a todos con el mismo respeto y solidaridad. Decidió vivir desde el amor", expresó.
Asimismo, la música sirvió de tributo a través de Erick Daza, quien interpretó el Ave María. "A nombre de mi familia y de mi sobrino Gastón, que desde Italia no alcanzó a llegar, rendimos este homenaje a una amiga incondicional y noble con todo el mundo", señaló.
LAZOS INDESTRUCTIBLES
Marco Lanio, en representación de la generación 1978 de su colegio, recordó el vínculo mantenido desde la educación básica. "Disfrutamos tu presencia, tu simpleza, tu sentido del humor y tus ganas de vivir, porque tu vida no estuvo exenta de obstáculos por vencer. Aquí estamos tus amigos de casi 50 años para acompañarte".
Por su parte, Marcela Damke, a nombre de International Association -grupo de extranjeras y chilenas en la ciudad-, la calificó como un "ser de luz" que "por donde pasaba irradiaba paz, bondad y solidaridad. Una mujer buena del alma que se nos fue antes".
EN EL SENO FAMILIAR
El ámbito íntimo brindó momentos de profunda nostalgia y simpatía. Su prima Silvana Kahs Naranjo evocó los viajes compartidos. "Extrañaremos sus chistes, sus travesuras y esas idas al aeropuerto cuando se le quedaban los remedios y teníamos que volver. Era una persona excepcional que nos cuidará desde el cielo".
A su vez, su sobrina Catalina Velásquez la recordó como la tía favorita y la persona más amable. "Llegó tarde a cada evento de su vida, pero se lo aguantábamos por lo mucho que la queríamos. A su partida creo que es a lo único a lo que llegó temprano, pero estamos seguros de que se reencontró con sus papás, con Cuicui y con Andrés Puga, el amor de su vida y que nos va a cuidar desde el cielo toda la vida, como siempre lo intentó hacer".
Carolina Naranjo deja un vacío irreparable entre quienes la conocieron, pero también el testimonio vivo de una existencia marcada por el afecto transversal y la resiliencia.
Fuente: DiarioElDia Región




























