














Emprendedores agrícolas innovan frente a la sequía
Ofrecen tatsoi, mizuna, lechuga y ciboulette hidropónicos, verduras más inocuas con alto valor nutricional y menor necesidad de agua y agroquímicos.
7 de junio de 2026
En un escenario marcado por décadas de sequía, los agricultores de la provincia del Limarí se han visto obligados a reinventarse y buscar nuevas alternativas para mantener viva su actividad. En esta búsqueda surge como alternativa viable la hidroponía, técnica productiva que prescinde de la tierra para el cultivo de vegetales y que logra optimizar el uso del agua y ofrecer productos con mayor valor agregado.
Gonzalo Ibacache, agricultor, ingeniero agrícola y asesor técnico en producción hidropónica, del sector de Unión Campesina, decidió innovar y desde 2019, junto a su pareja, comenzó con el proyecto "Agropónicos", financiado a través de un Fondo de Innovación Agraria (FIA) y mediante el cual no solo cultiva hortalizas hidropónicas como lechuga y tatsoi, sino que también entrega herramientas a otros productores interesados en este sistema de cultivo.
"La idea nace de buscar una solución a la crisis hídrica que enfrentamos en la región y de diversificar la producción en el campo. Utilizamos el método de producción hidropónica para cultivar principalmente hortalizas de hoja", explicó
Según Ibacache, una de las principales ventajas es precisamente la eficiencia hídrica. "Reutilizamos la misma agua con solución nutritiva, evitando pérdidas por infiltración y evaporación. Además, logramos una mayor eficiencia en el uso de fertilizantes porque se aplican dosis ajustadas a las necesidades del cultivo", sostuvo.
A ello se suma un mayor rendimiento productivo y un menor uso de plaguicidas. Mientras en un cultivo tradicional de lechugas se pueden establecer entre seis y siete plantas por metro cuadrado, en sistemas hidropónicos es posible llegar a veinte o más plantas en la misma superficie. Además, la producción se desarrolla bajo invernadero, utilizando mallas antiáfidos y monitoreos permanentes que permiten prevenir la aparición de plagas y enfermedades.
"Con una buena estrategia de exclusión y monitoreos frecuentes podemos obtener productos mucho más sanos e inocuos, entregando seguridad alimentaria tanto al productor como al consumidor", afirmó Ibacahe.
Miriam Alfaro, agricultora del sector Las Palmas en Potrerillos Bajos también apostó por esta técnica, produciendo junto a su familia lechuga, mizuna y ciboulette. Su historia comenzó en 2022 gracias a un proyecto para mujeres rurales impulsado por Prodemu.
"Recibimos capacitación en distintas áreas como contabilidad, emprendimiento y fortalecimiento personal. Ahí conocimos la hidroponía y empezamos a aprender sobre raíces flotantes y distintos sistemas de cultivo. Para mí era algo completamente nuevo", recordó.
Por su parte Andrea Contreras, hija de Miriam comentó que su emprendimiento llamado "Casita Flotante" es una marca inspirada tanto en el sistema de raíz flotante que utilizan como en una imagen que marcó sus inicios.
"Una mañana vimos el invernadero completamente cubierto por la neblina y parecía estar flotando. Fue una imagen tan hermosa que supimos que ese debía ser su nombre", relató Andrea.
La comercialización de los vegetales la realizan principalmente mediante pedidos directos y entregas coordinadas durante la semana, lo que les ha permitido consolidar una cartera de clientes habituales.
Para Gonzalo Ibacache, experiencias como esta demuestran que la hidroponía puede transformarse en una herramienta para enfrentar uno de los fenómenos que más preocupa al mundo rural: la migración desde el campo hacia la ciudad.
"Mucha gente está dejando el campo por la falta de agua y oportunidades. Con este tipo de sistemas es posible generar una producción rentable, obtener productos con valor agregado y mantener a las familias en sus territorios", afirmó.
Fuente: DiarioElDia Región































