













Jaiba mora: baja diversidad genética y manejo
Investigación de la Universidad Católica del Norte y SECOS revela mínimas diferencias genéticas en la jaiba mora, sugiriendo fortalecer su manejo.
13 de febrero de 2026
Una investigación realizada por la Universidad Católica del Norte y el Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera (SECOS) ha revelado que la jaiba mora presenta mínimas diferencias genéticas a lo largo de la costa chilena. Este hallazgo sugiere que esta especie constituye prácticamente una sola gran población en toda la costa, lo que la hace más vulnerable a presiones por pesca y cambios ambientales.
La jaiba mora, conocida científicamente como Homalaspis plana, es un crustáceo emblemático con una amplia distribución desde Ecuador hasta el sur de Chile. Durante los últimos 30 años, ha tenido un promedio de cerca de 137 toneladas anuales de captura en el país, convirtiéndose en un recurso relevante para las economías locales y la pesca artesanal.
A pesar de su importancia, no se habían realizado evaluaciones formales sobre la genética de las poblaciones de jaiba mora a lo largo de la costa chilena. Esto, sumado a la falta de mecanismos sólidos de control y manejo de la especie, plantea preocupaciones sobre la sostenibilidad a largo plazo de su captura.
En un estudio reciente publicado en la revista Global Ecology and Conservation, investigadores de la U. Católica del Norte y SECOS se propusieron abordar esta brecha de información. Según Pilar Haye, investigadora del Departamento de Biología Marina de la U. Católica del Norte y directora alterna en SECOS, "la diversidad genética de la jaiba mora es baja al compararla con otras jaibas a nivel global". Esta baja diversidad genética podría hacer que la especie sea más vulnerable a presiones por pesca o cambios ambientales.
El estudio involucró el análisis de 222 ejemplares recolectados a lo largo de casi 3.500 kilómetros de costa chilena, desde Iquique hasta Los Molinos (Los Ríos). Se utilizaron marcadores genéticos mitocondriales (COI) y microsatélites nucleares para evaluar tanto la diversidad genética como el grado de conexión entre las poblaciones.
Los resultados indicaron que las poblaciones están genéticamente conectadas a lo largo de toda la costa chilena, formando una población "panmíctica". Sin embargo, se observó que muchas poblaciones locales dependen principalmente de su propio reclutamiento, lo que podría tener implicaciones importantes para su diversidad genética.
Nicolás Segovia, Datamanager e investigador del SECOS, señala que "el tipo de manejo actual para este tipo de organismos podría provocar una merma en la diversidad genética". En un escenario de cambio climático y presión pesquera sostenida, es crucial considerar la diversidad genética como clave para la adaptación y recuperación de las especies frente a perturbaciones ambientales y humanas.
En conclusión, integrar información genética junto con aspectos pesqueros, sociales, biológicos y ecológicos en la gestión pesquera es fundamental para garantizar la sostenibilidad futura de recursos como la jaiba mora. Estas medidas son esenciales para mantener economías locales y tradiciones costeras en Chile.
Fuente: Atacamanoticias.cl Provincia Chañaral


































