














Amenaza de lluvias y viento extremo en el norte de Chile
Las lluvias inusuales y los vientos extremos en el norte de Chile ponen en riesgo los cultivos de “primores”, esenciales para el invierno. ¿Cómo impactará esto en el abastecimiento?
20 de agosto de 2026
Las inusuales lluvias, vientos extremos y tormentas que azotan el norte de Chile ponen en jaque a los cultivos de primores. Estos son esenciales para abastecer de hortalizas frescas al país durante el invierno, y el fenómeno climático podría afectar gravemente la producción en valles agrícolas.
Este episodio de precipitaciones, que incluye probabilidad de granizo, ocurre en una zona de condiciones desérticas extremas, lo que genera una preocupación adicional sobre la infraestructura y la situación fitosanitaria de los cultivos. El principal foco de atención se concentra en el valle de Azapa, en la Región de Arica y Parinacota. Aquí se cultivan tomates bajo malla, pimentones, zapallo italiano, poroto verde, cítricos, paltos y olivos, siendo el tomate de consumo fresco y la aceituna de Azapa productos emblemáticos.
Este evento climático se da en un momento clave para el ciclo de los primores, que garantizan el suministro de hortalizas cuando la producción en la zona central disminuye.
Los datos de la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) al 19 de agosto revelan cifras excepcionales. La estación Chacalluta, en Arica, acumula 15,1 mm de lluvia, un superávit del 738,9% respecto a su promedio. Este monto supera más de seis veces la normal anual de 2,3 mm. En Cerro Moreno, Antofagasta, se registraron 15,8 mm, lo que significa un superávit del 338,9% sobre su promedio y cerca de 3,6 veces la normal anual de 4,4 mm. Si bien estas cifras pueden parecer modestas, su impacto es considerable en un entorno desértico.
En Azapa, las precipitaciones complican las labores agrícolas y podrían dañar caminos, canales y áreas cultivadas. A esto se suma el viento asociado a la baja segregada capaz de deteriorar mallas, cubiertas e invernaderos provocando quiebres de brotes, caída de flores o frutos y lesiones mecánicas en las plantas.
La combinación de agua libre, alta humedad relativa y temperaturas templadas crea un escenario propicio para el desarrollo de enfermedades fúngicas y bacterianas. Esto es especialmente crítico en hortalizas de alto valor comercial como el tomate, pimiento y zapallo italiano donde manchas o pudriciones reducirían su calidad y valor de venta.
La respuesta a estos fenómenos no será uniforme en todos los predios. Por ejemplo, en el valle de Lluta (con maíz choclero, cebolla, ajo y alfalfa), las condiciones de salinidad y presencia de boro pueden generar efectos distintos. En la Región de Antofagasta, la agricultura se concentra en alfalfa y forrajeras además de sistemas a menor escala en zonas del Loa y Quillagua.
Frente a este complejo panorama se recomienda a los agricultores revisar los drenajes y estructuras de protección monitorear constantemente los cultivos y reforzar la vigilancia fitosanitaria tras las lluvias para mitigar posibles pérdidas. La evaluación definitiva del impacto se realizará una vez que concluya el evento climático.
Fuente: DiarioElDia Región






























