














Gran caudal en Quebradas del Valle del Elqui
Las precipitaciones en la alta cordillera provocaron escurrimiento de agua, lodo y piedras en la comuna elquina. Trabajos preventivos del municipio evitaron daños en zonas urbanas, pero la Ruta 41 sufrió cortes, reviviendo el recuerdo del sistema frontal de julio.
16 de agosto de 2026
La tranquilidad del Valle del Elqui se vio nuevamente interrumpida durante las primeras horas del pasado sábado, cuando el sonido recurrente del agua abriéndose paso por los cerros encendió las alarmas de las autoridades y habitantes de la comuna de Vicuña.
La conjunción de precipitaciones en los sectores de mayor altitud y el derretimiento acelerado de la nieve acumulada provocó la activación simultánea de un total de siete quebradas, las cuales bajaron con enorme fuerza arrastrando una considerable cantidad de agua, barro y material rocoso buscando su cauce natural.
Pese a la violencia del evento hidrometeorológico, el balance comunal descartó desgracias mayores en las áreas residenciales, atribuyendo la contención al despliegue preventivo de maquinaria pesada realizado de manera anticipada por la Municipalidad de Vicuña. Sin embargo, la infraestructura vial volvió a mostrar su fragilidad, registrándose la contingencia más delicada en la Ruta 41, la principal arteria que conecta a la provincia de Elqui.
El alcalde de Vicuña, Mario Aros, detalló la magnitud geográfica de este nuevo episodio meteorológico, precisando los puntos exactos donde el terreno cedió ante la fuerza del caudal. "Durante la jornada del sábado tuvimos activación de varias quebradas en nuestra comuna, principalmente en la zona centro y algunos sectores de cordillera. Se activaron Los Mates, Leiva, Los Loros, San Carlos y El Tambo, mientras que hacia el sector costa tuvimos activación en Marquesa y se mantuvo la situación de El Arrayán. La mayor afectación en la Ruta 41 se produjo en Quebrada Leiva", puntualizó el jefe edilicio.
EL FANTASMA DE JULIO
La preocupación de los elquinos ante este incremento de caudales no es casualidad, responde al trauma reciente dejado por el severo sistema frontal registrado a mediados de julio. En aquella oportunidad, Vicuña experimentó de lleno la rigurosidad de las precipitaciones, viviéndose una de las emergencias más complejas de los últimos años.
Durante el temporal de julio, la totalidad de las cuencas y quebradas de la comuna colapsaron de forma simultánea. El escenario dejó a la Ruta 41 cortada en múltiples tramos, provocando el aislamiento temporal de cientos de familias en variadas localidades rurales de la comuna. La emergencia obligó en ese entonces a desplegar un extenuante trabajo público y privado que se extendió durante días para reabrir caminos, entregar ayuda humanitaria y habilitar pasos provisorios hacia los poblados más apartados del valle.
Por esta razón, ante el anuncio de nuevas lluvias y el posterior reporte de la reactivación de las siete quebradas, la alarma se instaló inmediatamente entre los comuneros y las autoridades locales, quienes temieron un colapso en la conectividad vial similar al vivido hace pocas semanas.
Afortunadamente, el comportamiento de las cuencas durante las últimas horas mostró un panorama relativamente más favorable. Según lo expresado por el alcalde Mario Aros, las labores de despeje y monitoreo constante permitieron controlar los puntos críticos con mayor celeridad que en la emergencia previa.
Sin embargo, las secuelas en la transitabilidad continúan afectando la rutina diaria de los vecinos e integrantes del transporte de carga. Para la jornada dominical, la autoridad confirmó que la situación vial tendía a normalizarse, aunque con importantes restricciones que se mantendrán preventivamente.
"Se mantiene cortado el paso por el badén de Marquesa, por lo que los vehículos pesados deben realizar el desvío por Nueva Talcuna, mientras que los vehículos livianos siguen pasando por Pelícano", explicó el edil Aros
Fuente: DiarioElDia Región































